![]() |
| (1948-1995) |
El próximo 14 de Junio se cumplirán 20 años sin un buen tipo. Parece que fue ayer, coño. Qué pronto se olvida todo. Son ya 7.300 días con sus largas noches sin los polvos mágicos del druida de la stratocaster hecha polvo más importante de Irlanda y parte del universo... y nadie parece echarlo de menos. Me pongo a pensar en el día en que Rory Gallagher nos abandonó y el recuerdo se vuelve aún más melancólico, como su música. Es la historia triste del rock and roll. La escriben a hierro en su propia piel tipos sin suerte (pero muy honrados) como Rory. Un día enciendes la radio del coche mientras llevas a tus hijos al colegio y escuchas una asombrosa canción que no debería de estar ahí. Que no pinchen el rock de uno a todas horas no significa nada. Todos sabemos que la radio empezó a matar el rock and roll hace mucho tiempo. Piensas una vez más en que de puta madre sería la radio si pinchasen canciones tan buenas como "Tattoo Lady". Pero no. A continuación notifican el fallecimiento del artista. Ese era el motivo especial, la noticia del día. Supongo que en veinte años el blues-rock de Rory Gallagher habrá sonado más veces en ese programa. Desconozco el número de veces que pincharon "A million miles away", las horas que dedicaron a alardear su marcado estilo personal de tocar la guitarra y cantar...pero Aquella fue la última vez que escucharía un tema de Rory por la radio. Tiene gracia. Ahora que han pasado veinte años puede que tenga suerte. Al menos que me sorprendan con música de tipos muertos. Me pasó lo mismo con Gary Moore, JJ Cale, Sky Saxon, Kim Fowley, Alex Chilton... Siento pánico cada vez que prendo la radio. Que en las ondas suene el rock que te guste ha pasado ha ser sinónimo de pánico, de luto. Estás avisado... ¿Tonny Joe White? ¿Roky Erickson? ¿Robert Gordon?... ¡¡Puede que aquí huela a muerto!!


La música exige sudor, energía, sobre todo si uno se siente humano y eso lo obtenías de este irlandés emotivo. Su música es esencial para entender el Rock&Blues. El tipo salvaje que brincaba por el escenario volviéndose loco (sorprendentemente terminaba de tocar y desaparecía en su mundo de timidez y gentileza) siempre estaba ansioso por el próximo concierto. Era imprevisible. Como guitarrista podía ser el más sofisticado y el más guarro, el más técnico y el más apasionado, ser tocado por la mano de Dios... o por la del Diablo. Miembro fundador en sus inicios del power-trio