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miércoles, 6 de mayo de 2015
HUNTER IN THE DARK (Yami no karyudo, 1979). Spaghetti negro en el Japón feudal
Tullidos amnésicos, parricidio, espaldas tatuadas, casas de té, traiciones de Estado, dagas voladoras, tecnología de bambú, kimonos de seda ensangrentados, gargantas degolladas, clanes pre-yakuza, shogunes despiadados, ronins enamorados, inverosímiles duelos poéticos a katana, adulterio, templos profanados, espionaje ninja, agentes secretos corruptos, asesinas/nos a sueldo, antebrazos amputados, zooms psicotrópicos, decorados art-pop... y mucho mucho sexo camasutra y violencia peckimpahniana saturan esta sublime película de samurais ambientada en el siglo 18 y dirigida de manera más que eficiente por el infravalorado Hideo Gosha (1929-1992), el leone nipón. Pues, en este caso, el firmante de HUNTER IN THE DARK y otras lindeces como Goyokin (1969) o Hitokiri (1969), al igual que hiciese el maestro italiano con el western, volcaría toda su energía en renovar el género chambara (más tarde haría lo propio con el cine de yakuzas; como Leone con el de gángsters) dotándolo abiertamente de un mayor realismo y ferocidad. Esta forma de entender y de filmar películas provocó como siempre que en muchos ambientes cinéfilos se tildara a Gosha de "traidor" y "profanador", sambenito que le cuelgan a uno cuando millares de espectadores ávidos de acción, diversión y nuevas emociones corren a llenar las salas en las que se estrena tu film. Al final ocurre que los directores criticados y ninguneados por esas razones acaban siendo galardonados y premiados por las mísmas. Cosas de la vida. Aún así, tanto a Gosha, como a Leone, se les debe seguir reivindicando día tras día. Es el lastre que deben soportar los que no se apellidan Tarantino.., los 'segundones' que como Gosha murieron con las botas puestas. Lobos solitarios rodando enloquecidos para deleite del personal.
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Cine de Samurais,
Hideo Gosha,
Japón
martes, 9 de agosto de 2011
SESIÓN B: SWORDKILL, EL SAMURAI RESUCITADO
EL HOMBRE DE HIELO ("SWORDKILL"/"GHOST WARRIOR"; J. Larry Carroll, 1986).
No es tan buena como "Sol Rojo" o "El Reto del Samurai" (anteriormente comentadas en este cochambroso fanzine), ni mucho menos es comparable a la estupenda "Yakuza", títulos que al igual que El Hombre de Hielo (también conocida como "Swordkill" o "Ghost Warrior") tienen a samurais con katana corroteando por sus historias y guiones, siempre en una época más o menos actual. Unos personajes claramente (e historicamente) desubicados. En éstas, claro está, aparecen con mayor o menor acierto las artes marciales, la venganza, la acción, y demás tópicos que se le suponen a esta clase de películas, pero también se nos presentan como una buena oportunidad para hablarnos de los códigos del guerrero, del choque de culturas (oriente/occidente), de antiguas tradiciones, amor por la naturaleza, o del honor otrora perdido en el tiempo. Por eso me interesan esta clase de películas (que tubieron su punto álgido a finales de los 70 y mediados de los 80), y por eso me atreví a visionar esta cinta, abiertamente un título con intenso olor al mejor y más mediocre cine de Serie B. Saciada mi curiosidad, he de decir que Swordkill fracasa en todos los argumentos y propuestas anteriormente citados. Bien fuese por una pobre producción, a cargo del incansable Charles Band (ocasionalmente también realizador), esta historia con humos de ciencia ficción (la surrealista resucitación de un guerrero samurai del S. XVI congelado en el hielo en un experimento de lo más inverosímil, lo que lo lleva a emparentarse/compararse con el film "Iceman" estrenado un par de años antes, aquel en el que un joven Timothy Hutton se las veía con un neanderthal también resucitado), el poco ofício de su director, los textos de pacotilla o la insípida interpretación de sus actores (tan solo un hierático Hiroshi Fujioka se salva de la quema), lo cierto es que esta cinta de "acción futurista" no resultó ser todo lo bueno que anunciaba su original y, a la postre, malograda propuesta. Pero hasta un film fallído puede tener sus virtudes (de no ser así no estaría escribiendo estas líneas), y las de Swordkill radican en la desfachatez y el indiscutible delirio, muy de cómic, que late en todo su imaginario argumental (no deja de ser deudora de las películas de monstruos, como Frankenstein, pues también nuestro héroe milenario es 'creado' por un cientifico loco y será perseguido por ser lo que és). Escenas como en la que el mortífero samurai tras siglos de hibernación contempla estupefacto en la T.V. un video del grupo heavy WASP (mientras ejecutan su temazo "Tormentor"), redime hasta cierto punto el visionado de una cinta como El hombre de hielo (a la que ni tan siquiera han puesto un título acertado en nuestro país, pues lo lógico hubiese sido titularla "El Samurai del Hielo", creo yo). Otro punto a su favor está en su corto metraje (en el mejor sentido), apenas hora y cuarto de vetusto cine cutre de videoclub del que tan alegremente solían brindarnos en la década de los 80. Para curiosos y amantes del género espadachín nipón fusionado con occidente.
viernes, 13 de febrero de 2009
-TOSHIRO MIFUNE. EL SAMURAI DEL SOL NACIENTE
Actor de pura cepa, tan grande como el que más. Enorme. Todo mirada, gestos. Escuchar su voz en versión original es todo arte y placer en sí mismo, unido a ese porte majestuoso que hace de su presencia un momento inolvidable. Toshiro Mifune -japonés nacido en China (sus padres eran misioneros) en 1920 y perdido para siempre un fatídico 24 de Diciembre de 1997 en Tokio- es poseedor de una filmografía que tira de espaldas, con más de 160 títulos en cine y televisión a lo largo de su carrera. No existen títulos menores, ni papeles fallidos por muy cortos que éstos fueran, ¡¡TODOS !! y cada una de sus interpretaciones son memorables, clasicos del cine con mayusculas.
Decir que en Japón era toda una estrella es quedarse corto, habría que hablar de símbolo. Los grandes maestros nipones contaban siempre con sus servicios. Mifune intervino en 16 títulos del insuperable Akira Kurosawa, aumentando la calidad de films ya de por sí rotundos, tanto los de acción y aventuras enfundado en papeles históricos de samurai o mercenario por los que pronto fue reconocido mundialmente tales como las shakesperianas Rashomon(50) y Trono de Sangre (57), la galardonada Yoyimbo (61), o Los Siete Samurais (54), La Fortaleza Escondida (58) o Sanjuro (62), como los dramas o thrillers El Perro Rabioso (49), Los Canallas duermen en paz (60), El Infierno del Odio(63) o Barbarroja (65) en su ultima participacion con Kurosawa que le valió nuevamente un premio al mejor actor en Venecia tras el que consiguiera con Yoyimbo, por citar algunos de los más renombrados a las ordenes del director de Dersu Uzala. Si Mifune fuese estadounidense como James Stewart, John Wayne, Gary Cooper...
estaríamos hablando de westerns, pero este genero en Japón lo hacían a su manera, se llama "Chambara", y Mifune dominaba la katana como hubiese dominado un Winchestter o un Colt. La trilogía Samurai (54) con Hiroshi Inagaki, Samurai Rebellion (67) con Kobayashi, o Samurai Asesino (65) con Okamoto, fueron otras incursiones que sirvieron para demostrarnos la grandeza del actor japones.Sus incursiones en el mercado occidental comienzan con un papel secundario en la mediocre "Grand Prix"(66) de John Frankenheimer (aunque se le conoce una película mexicana (!!) titulada "Animas Trujano", un drama social en el que interpreta a un rudo campesino), pero sería en su segunda película Infierno en el Pacifico (Hell in the Pacific, USA -
1968) a las ordenes del estupendo John Boorman (Deliverance, Excalibur, A Quemarropa..) donde demostraría de lo que es capaz en una actuación soberbia dando replica a otro maravilloso actor, Lee Marvin, entre los dos sostienen (estoy pensando en "La Huella" de Mankiewicz) una realización ya de por sí excelente. Un soldado norteamericano y un oficial japones se ven enfrentados en una isla desierta del Pacifico, lo que al principio es animadversión mutua derivara en una sincera amistad. Película con trasfondo metafórico como las que acostumbraba a realizar Boorman, llena de fuerza, sin apenas diálogos (lógicamente el idioma entre los dos es un lastre dentro de la historia), hoy es de esas películas que desgraciadamente ya no se ruedan, un film desde luego a reivindicar y elogiar. En posteriores actuaciones deja su impronta en pelis bélicas sin demasiada historia como "La Batalla de Midway", "1941" de Spielberg, o "Inchum" con Terence Young, director con que ya había trabajado antes en la singular "Sol Rojo" (71) comentada ya en a.T.a. (ver entradas
antiguas). Y llegamos así a la que sería su ultima gran aparición de calidad, ya con 62 años, repitiendo con John Frankenheimer pero esta vez en un papel de los suyos.. El Reto del Samurai (The Challenger, USA-1882), rodada integramente en Japón cuenta la historia de dos hermanos enfrentados por la posesión y el honor de una espada samurai que pertenecía a la familia. A su lado un joven por aquel entonces Scott Glen encargado de la custodia de dicho sable. Otra película a reivindicar y elogiar.
1968) a las ordenes del estupendo John Boorman (Deliverance, Excalibur, A Quemarropa..) donde demostraría de lo que es capaz en una actuación soberbia dando replica a otro maravilloso actor, Lee Marvin, entre los dos sostienen (estoy pensando en "La Huella" de Mankiewicz) una realización ya de por sí excelente. Un soldado norteamericano y un oficial japones se ven enfrentados en una isla desierta del Pacifico, lo que al principio es animadversión mutua derivara en una sincera amistad. Película con trasfondo metafórico como las que acostumbraba a realizar Boorman, llena de fuerza, sin apenas diálogos (lógicamente el idioma entre los dos es un lastre dentro de la historia), hoy es de esas películas que desgraciadamente ya no se ruedan, un film desde luego a reivindicar y elogiar. En posteriores actuaciones deja su impronta en pelis bélicas sin demasiada historia como "La Batalla de Midway", "1941" de Spielberg, o "Inchum" con Terence Young, director con que ya había trabajado antes en la singular "Sol Rojo" (71) comentada ya en a.T.a. (ver entradas
antiguas). Y llegamos así a la que sería su ultima gran aparición de calidad, ya con 62 años, repitiendo con John Frankenheimer pero esta vez en un papel de los suyos.. El Reto del Samurai (The Challenger, USA-1882), rodada integramente en Japón cuenta la historia de dos hermanos enfrentados por la posesión y el honor de una espada samurai que pertenecía a la familia. A su lado un joven por aquel entonces Scott Glen encargado de la custodia de dicho sable. Otra película a reivindicar y elogiar.
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