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sábado, 4 de julio de 2015
SERIES DE ULTRATUMBA: "BRAQUO" (2009). Esta es mi ética.
Más vale tarde que nunca. Para sorpresa de todo condicional al mejor cine polar francés alguien ha decidido poner de actualidad las andanzas parisinas del comandante Eddy Caplan (Jean-Hugues Anglade) y su panda de justicieros agentes de policía al margen de la ley a nuestro alcance. Fuimos muchos los que en su día quisimos acceder a su visionado sin lograrlo, así que estamos de enhorabuena. La reposición en el idioma de Cervantes de una serie como Braquo (Olivier Marchal, 2009) es motivo de júbilo en esta revista. Que no te convenzan de lo contrario... No todos los días se estrena en televisión una historia tan visceral, atrevida, canalla y auténtica como la francesa. Aquellos que en su día disfrutaron las siete temporadas de The Shield (2002) acogerán como se merece cada tremebundo capítulo de este serial policíaco de alto voltaje. Por descontado, aléjense los débiles de conciencia, los Sérpicos de corazón, aquellos de moral estricta e inquebrantable que se alimentan de mentiras-situaciones-explicaciones convincentes y espectaculares con final feliz. La negritud de Braquo hace que nos preguntemos qué derecho tenemos a juzgar o ser juzgados, o si lo prefieren, qué nos convierte en buenos o malos, en héroes o en villanos caballeros andantes. Habrá a quien en el fondo le parezca una serie fascista - igual que hubo quien por otra parte llegó a ver similares connotaciones político-xenófobas en Centauros del Desierto de John Ford (teorías que todavía siguen defendiendo en muchos círculos)- pero es en esa dicotomia donde creémos que radica la grandeza de este tipo de films, películas que remueven conciencias a conciencia, que nos confunden y encandilan por igual. Como ven, habría mucho que discutir en relación al poso moral que nos deja una serie como Braquo. Cada uno vende la feria según le conviene. Por lo demás, director y personajes están deslumbrantes. Se nota que Marchal (Los Lioneses, 2011) fue cura antes que fraile. Olé sus huevos llevando el método a la práctica. De diez.
jueves, 5 de febrero de 2015
EN BUSCA DEL CINE PERDIDO: "EL VISITANTE NOCTURNO" (The Night Visitor. 1970)
LA TRAMA: Un hombre es encarcelado injustamente por un delito que jamás cometió. enloquecido, escapará de la cárcel cada noche para ir asesinando uno a uno a los miembros de su familia, responsables de su desgracia. Tras cada crimen, retorna a su celda, lo que hará que la policía sospeche que los hermanos se están matando entre sí.
He aquí un pequeño tesoro oculto en la filmografía de un director a reivindicar, Laszlo Benedek. Por si no lo recuerdan el húngaro fue el que filmó al mejor Marlon Brando en la modélica "The Wild One" (Salvaje, 1953), un film que creó tendencias y catapultaría a otro "de los nuestros": Lee Marvin. Sus furiosos inicios como cineasta en la meca del cine darían paso a una corta e irregular carrera finiquitada en el viejo continente (Suecia puso los dólares) con esta admirable cinta ambientada en el universo neo-noir. En The Night Visitor no faltan las motivaciones psicológicas, la violencia explícita, asesinatos en serie, rituales vengativos, el suspense y demás piedras angulares que acostumbra a lucir este tipo de movimiento genérico. Será gracias al ingenioso guión de Guy Elmes -al que pone sintonía el maestro Henry Mancini- que la película se convierta en una interesante variación sobre la figura del psicho killer. Pero si algo resalta de manera primorosa en esta película sueca es la sobrecogedora atmósfera, a base de desolados paisajes nevados, por los que pululan los grandísimos intérpretes que aparecen en pantalla. No todos los días se topa uno con un reparto de relumbrón dando lo mejor de sí, y encima, en registros a los que nos tienen poco acostumbrados. Hablamos de algunos de los mejores actores del cine de autor europeo de siempre, Max Von Sydow y Liv Ullmann, tan alejados de los papeles en pareja que tantas veces interpretaron en los films escuela de Ingmar Bergman y que aquí los disfrutamos alegremente deshubicados y maravillosos. Añádan al curtido Per Oscarson -bordando su papel de malhechor- y al siempre cautivador Trevor Howard -ejerciendo de brazo fuerte de la ley- (y cuyo rostro tumbero es al cine de horror germano-europeo lo que Boris Karloff es al norteamericano) y tendrán ustedes el guiso perfecto. Cómo para perdérselo.
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domingo, 5 de octubre de 2014
(CINE CLÁSICO): ODDS AGAINST TOMORROW (1959) Marchando una de Robert WISE...
APUESTAS CONTRA EL MAÑANA (Odds Against Tomorrow, 1959) es una pequeña obra maestra en la filmografía del centenario director norteamericano Robert Wise (1914-2005), un tipo sencillo, modesto, un currante del cine, sin demasiadas ambiciones dentro de un oficio, de un arte, que tanto ensalza la figura del filmmaker como la devora sin piedad al más mínimo resbalón o vaivén del artista. En fin, no sé a que viene ese "olvido" de ciertos expertos cinéfilos cuando borran al autor de "Marcado por el odio"(1956) de los primeros lugares de las listas que nombran a los más grandes directores norteamericanos del cine clásico. Para nosotros tumberos no existe duda al respecto: el nombre de Robert Wise debe figurar al lado del de Orson Welles (¿a que no se imaginan quién figura como montador de Ciudadano Kane?), Sam Peckinpah, J. L. Mankievicz, Howard Hawks, John Ford, John Huston, y demás incontestables creadores del séptimo arte made in USA, lamentablemente ya desaparecidos. Y es que la obra de Robert Wise, al igual que la de muchos otros extraordinarios orfebres del Hollywood "B" que dejaron su imprenta en el Boulevard del Cine "A" (como Sam Fuller, Robert Siodmak, Roger Corman, Richard Fleischer, Aldrich, Val Lewton ...), ha sido siempre discutida (cuando no se ha visto subestimada o menospreciada) precisamente, por todo aquello por lo que a nosotros nos fascina el trabajo de un director: Que en el caso de Wise es el don innato para sacar petróleo de cualquier género en el que se inmiscuye, rodando a discreción y sin interferencias ajenas toda clase de películas de alto y bajo presupuesto. Especialmente, cuando se trata de imprimir estilo a iluminarias cintas de terror (El regreso de la Mujer Pantera, 1944; El Ladrón de cadáveres, 1945; The Haunting, 1963; Las dos vidas de Audrey Rose, 1977) o de regalarnos ciencia-ficción comprometida (Ultimátum a la Tierra, 1955; La amenaza de Andrómeda, 1971), géneros éstos siempre mal vistos por el critico de arte. Medio siglo de "conformidad" nos brindó el bribón... a gatas por westerns sombríos (Sangre en la luna, La ley de la horca), planeando en comprometidos y seminales dramas contra de la pena de muerte (¡Quiero Vivir!,1958), entretenido cine bélico y de aventuras (Las Ratas del desierto, El Yangtsé en llamas), revitalizando el cine musical (West Side Story), perfeccionando el biopic -en este caso la vida del boxeador Rocky Graziano (Marcado por el odio, 1956)-, etc.,etc de contiendas. Y así hasta morirse de viejo, con el mérito que tiene en ese mundillo de fieras y buitres codiciosos, con casi medio centenar de propuestas en el jergón y una reputación a prueba de balas. Basta con echar un vistazo a la lista de grandes estrellas que dieron el callo por este padre putativo del cine de género (fetiches tumberos tales como Steve McQueen, Paul Newman, William Holden, Richard Widmark, Joseph Cotten, Robert Ryan, Robert Mitchum, Peter Fonda, Warren Oates, Jean Simmons, Natalie Wood, Shelley Winters ...) para doblar la admiración que sentimos por el director de Two People (1972).
-ODDS AGAINST TOMORROW deja clara la elegante categoría del cineasta nacido en Winchester, Indiana,el un thriller negro ambientado en el mundillo de los atracos perfectos y las femmes fatales de rechupete, al que añadir un reparto estelar (secundarios incluidos) en el que sobresale el trío protagonista compuesto por Harry Belafonte, Robert Ryan y Shelley Winters, orquestados a las mil maravillas por la barita mágica de Mr. Wise (¡¡esos picados y contrapicados heredados de orondo Welles!!) y, como no, fortalecidos por un estupendo trabajo de guión. Uno de los coautores de la trama, de este aquelarre de 'perdedores con un plan', es el truncado Abraham Polonsky (que escribió y dirigió una cinta de culto llamada Force of Evil (1948) también de obligado visionado), autor rebelde y marginado que acabaría siendo 'cazado' por los de arriba víctima de sus rojas actividades. Lo dicho, no se pierdan ninguno de los títulos aquí citados y dedíquenle en su cumplecentenario una 'Sesión de Tarde' al señor Wise. Tienen la leche donde elegir... No se arrepentirán.
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lunes, 29 de septiembre de 2014
EN BUSCA DEL CINE PERDIDO: "ÚLTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA" (Adolfo Aristaráin, 1982)
Un poco de ternura y Mendizábal (Federico Luppi) se nos desarma. Él, asesino profesional a sueldo de políticos y empresarios mega corruptos, sicario pulcro y sabio que vende su pistola a quien la pueda pagar, un individuo que normalmente cuando tiene que matar es por algo... acabará disolviéndose como un azucarillo víctima del afecto y la seducción. Este solitario necesitado de amor, hundido en sus muchas contradicciones, pronto se dará cuenta de que algo no funciona con su nueva víctima, que quizás este nuevo objetivo no sea tan "matable".
Estamos ante uno de esos densos y perversos thrillers de culto que nos vuelven tarumbas. Un deslumbrante neo-noir argentino de tono muy contenido y sin apenas diálogos, basado en la novela homónima de Jose Pablo Feinmann y dirigido a quemarropa por un Aristaráin en estado de gracia. Podía haber sido giallo italiano, yakuza-eiga japonés, si acaso film-noir francés... pero es cine negro de La Plata. En "ULTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA (1982)" se aprecian referencias genéricas y visuales que la emparentan con títulos que están en nuestra lista de clásicos canallas: Scorpio (Michael Winner, 1973), Hard Contract (S. Lee Pogostin, 1969), Point Blank (John Boorman, 1967)... Aunque la más evidente de todas esas influencias repose en la obra maestra de Coppola "La Conversación" (1974), y, rebuscando un poco más, en un film hoy olvidado de Robert Mulligan titulado "El Hombre clave"(The Nickel Ride, 1975), interesante película que rara vez se menciona cuando se analiza la obra del director de "Matar a un ruiseñor". Incluso habrá quien sincronice "La Ventana Indiscreta" (Rear Window; Alfred Hitchcock, 1954) con toda esta historia negra de la Pampa...
CURIOSIDADES DE UN THRILLER DE RESONANCIAS METAFÍSICAS ...
- "¡CÓGEME, CÓGEME!" ("¡Fóllame, fóllame!")... Era la primera vez que se decía algo así, tan crudamente, en el cine argentino (Aristaráin tuvo que ensuciar un poco el sonido en dicha escena entre Soledad Sylveira y Luppi para que no se notara tanto). Debido a alusiones sexuales de este tipo la película tuvo algunos problemas con la censura, pero a cambio de modificar alguna secuencia, pasaron por alto otras cosas: como los símbolos militares en el escritorio del tio que le paga a Luppi por matar gente...
- LA CINTA gustó a críticos y crítica (ganó el festival de Huelva), pero en taquilla, sobre todo en Argentina, no funcionó tan bien como el anterior trabajo de la dupla actor/director, "Tiempo de revancha". Adolfo lo achaca a que el estreno se produjo en los mismos días en que empezó la guerra de Las Malvinas...
- ... Aunque otros apuntan a que el motivo de que no gustara tanto al público se debió al cambio de arquetipo de Luppi, convertido en un asesino con el que resultaba dificil identificarse. Por cierto, Don Federico está inconmensurable.
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miércoles, 8 de febrero de 2012
CINE DE ANIMACIÓN.
FILM NOIR (Jud Jones, Risto Topaloski. 2007). Cine negro de animación para adultos. Toda una grata sorpresa para los aficionados del género. Mayoritariamente serbia pero co-producida en EE.UU., el film viene, como su título indica, a rendir homenage a todas aquellas cintas en blanco y negro protagonizadas por irresistibles femme fatales y antihéroes engañados, surgidos de la imaginación de un Chandler, un Hammett, y demás maestros de la trama negra norteamericana. Estéticamente excelente, musicalmente aderezada con sutiles toques jazz, y con el ritmo perfecto, la trama irradia lo que todas aquellas grandes películas dramáticas de los 40: placer. El film da comienzo en el monte Hollywood. El Marlowe de esta historia, el detective privado Sam Ruben, sufre amnésia. No és la persona que parece ser. Con una trama a lo "Carretera Perdida" de David Lynch, la búsqueda por descubrir su identidad y el plan que lo ha metido en líos se nos irá desvelando paulatinamente. Tan necesitados como estamos de buen cine una película como esta anima la tarde. No se la pierdan.
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