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domingo, 5 de octubre de 2014

(CINE CLÁSICO): ODDS AGAINST TOMORROW (1959) Marchando una de Robert WISE...



APUESTAS CONTRA EL MAÑANA (Odds Against Tomorrow, 1959) es una pequeña obra maestra en la filmografía del centenario director norteamericano Robert Wise (1914-2005), un tipo sencillo, modesto, un currante del cine, sin demasiadas ambiciones dentro de un oficio, de un arte, que tanto ensalza la figura del filmmaker como la devora sin piedad al más mínimo resbalón o vaivén del artista. En fin, no sé a que viene ese "olvido" de ciertos expertos cinéfilos cuando borran al autor de "Marcado por el odio"(1956) de los primeros lugares de las listas que nombran a los más grandes directores norteamericanos del cine clásico. Para nosotros tumberos no existe duda al respecto: el nombre de Robert Wise debe figurar al lado del de Orson Welles (¿a que no se imaginan quién figura como montador de Ciudadano Kane?), Sam Peckinpah, J. L. Mankievicz, Howard Hawks, John Ford, John Huston, y demás incontestables creadores del séptimo arte made in USA, lamentablemente ya desaparecidos. Y es que la obra de Robert Wise, al igual que la de muchos otros extraordinarios orfebres del Hollywood "B" que dejaron su imprenta en el Boulevard del Cine "A" (como Sam Fuller, Robert Siodmak, Roger Corman,  Richard Fleischer, Aldrich, Val Lewton ...), ha sido siempre discutida (cuando no se ha visto subestimada o menospreciada) precisamente, por todo aquello por lo que a nosotros nos fascina el trabajo de un director: Que en el caso de Wise es el don innato para sacar petróleo de cualquier género en el que se inmiscuye, rodando a discreción y sin interferencias ajenas toda clase de películas de alto y bajo presupuesto. Especialmente, cuando se trata de imprimir estilo a iluminarias cintas de terror (El regreso de la Mujer Pantera, 1944; El Ladrón de cadáveres, 1945; The Haunting, 1963; Las dos vidas de Audrey Rose, 1977) o de regalarnos ciencia-ficción comprometida (Ultimátum a la Tierra, 1955; La amenaza de Andrómeda, 1971), géneros éstos siempre mal vistos por el critico de arte. Medio siglo de "conformidad" nos brindó el bribón... a gatas por westerns sombríos (Sangre en la luna, La ley de la horca), planeando en comprometidos y seminales dramas contra de la pena de muerte (¡Quiero Vivir!,1958), entretenido cine bélico y de aventuras (Las Ratas del desierto, El Yangtsé en llamas), revitalizando el cine musical (West Side Story), perfeccionando el biopic -en este caso la vida del boxeador Rocky Graziano (Marcado por el odio, 1956)-, etc.,etc de contiendas. Y así hasta morirse de viejo, con el mérito que tiene en ese mundillo de fieras y buitres codiciosos, con casi medio centenar de propuestas en el jergón y una reputación a prueba de balas. Basta con echar un vistazo a la lista de grandes estrellas que dieron el callo por este padre putativo del cine de género (fetiches tumberos tales como Steve McQueen, Paul Newman, William Holden, Richard Widmark, Joseph Cotten, Robert Ryan, Robert Mitchum, Peter Fonda, Warren Oates, Jean Simmons, Natalie Wood, Shelley Winters ...) para doblar la admiración que sentimos por el director de Two People (1972).


-ODDS AGAINST TOMORROW  deja clara la elegante categoría del cineasta nacido en Winchester, Indiana,el  un thriller negro ambientado en el mundillo de los atracos perfectos y las femmes fatales de rechupete, al que añadir un reparto estelar (secundarios incluidos) en el que sobresale el trío protagonista compuesto por Harry Belafonte, Robert Ryan y Shelley Winters, orquestados a las mil maravillas por la barita mágica de Mr. Wise (¡¡esos picados y contrapicados heredados de orondo Welles!!) y, como no, fortalecidos por un estupendo trabajo de guión. Uno de los coautores de la trama, de este aquelarre de 'perdedores con un plan', es el truncado Abraham Polonsky (que escribió y dirigió una cinta de culto llamada Force of Evil (1948) también de obligado visionado), autor rebelde y marginado que acabaría siendo 'cazado' por los de arriba víctima de sus rojas actividades. Lo dicho, no se pierdan ninguno de los títulos aquí citados y dedíquenle en su cumplecentenario una 'Sesión de Tarde' al señor Wise. Tienen la leche donde elegir... No se arrepentirán. 



lunes, 29 de septiembre de 2014

EN BUSCA DEL CINE PERDIDO: "ÚLTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA" (Adolfo Aristaráin, 1982)


Un poco de ternura y Mendizábal (Federico Luppi) se nos desarma. Él, asesino profesional a sueldo de políticos y empresarios mega corruptos, sicario pulcro y sabio que vende su pistola a quien la pueda pagar, un individuo que normalmente cuando tiene que matar es por algo... acabará disolviéndose como un azucarillo víctima del afecto y la seducción. Este solitario necesitado de amor, hundido en sus muchas contradicciones, pronto se dará cuenta de que algo no funciona con su nueva víctima, que quizás este nuevo objetivo no sea tan "matable".

Estamos ante uno de esos densos y perversos thrillers de culto que nos vuelven tarumbas. Un deslumbrante neo-noir argentino de tono muy contenido y sin apenas diálogos, basado en la novela homónima de Jose Pablo Feinmann y dirigido a quemarropa por un Aristaráin en estado de gracia. Podía haber sido giallo italiano, yakuza-eiga japonés, si acaso film-noir francés... pero es cine negro de La Plata. En "ULTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA (1982)" se aprecian referencias genéricas y visuales que la emparentan con títulos que están en nuestra lista de clásicos canallas: Scorpio (Michael Winner, 1973), Hard Contract (S. Lee Pogostin, 1969), Point Blank (John Boorman, 1967)... Aunque la más evidente de todas esas influencias repose en la obra maestra de Coppola "La Conversación" (1974), y, rebuscando un poco más, en un film hoy olvidado de Robert Mulligan titulado "El Hombre clave"(The Nickel Ride, 1975), interesante película que rara vez se menciona cuando se analiza la obra del director de "Matar a un ruiseñor". Incluso habrá quien sincronice "La Ventana Indiscreta" (Rear Window; Alfred Hitchcock, 1954) con toda esta historia negra de la Pampa...


CURIOSIDADES DE UN THRILLER DE RESONANCIAS METAFÍSICAS ...

- "¡CÓGEME, CÓGEME!" ("¡Fóllame, fóllame!")... Era la primera vez que se decía algo así, tan crudamente, en el cine argentino (Aristaráin tuvo que ensuciar un poco el sonido en dicha escena entre Soledad Sylveira y Luppi para que no se notara tanto). Debido a alusiones sexuales de este tipo la película tuvo algunos problemas con la censura, pero a cambio de modificar alguna secuencia, pasaron por alto otras cosas: como los símbolos militares en el escritorio del tio que le paga a Luppi por matar gente...

- LA CINTA gustó a críticos y crítica (ganó el festival de Huelva), pero en taquilla, sobre todo en Argentina, no funcionó tan bien como el anterior trabajo de la dupla actor/director, "Tiempo de revancha". Adolfo lo achaca a que el estreno se produjo en los mismos días en que empezó la guerra de Las Malvinas...
- ... Aunque otros apuntan a que el motivo de que no gustara tanto al público se debió al cambio de arquetipo de Luppi, convertido en un asesino con el que resultaba dificil identificarse. Por cierto, Don Federico está inconmensurable.


sábado, 15 de septiembre de 2012

OBITUARIOS A.T.A.: ERNEST BORGNINE (1917-2012)

Como no admirar este rostro; esta mueca de rábia... Se nos ha ído uno de los nuestros. Un actor inmortal. El último del Wild Bunch que quedaba. El tipo que no dudó ni un instante en cabalgar al lado de Pike Bishop y dar la vida por sus amigos. Aquellas sí que eran películas. Aquellos sí que eran actores. Aquellos sí que eran hombres. ERNEST BORGNINE no solo era -y será- uno de los mejores actores norteamericanos de todos los tiempos, sino que era practicamente el único actor que nos quedaba vivo de toda aquella mágica y dorada época del cine clásico. Me cago en los que simplifican su carrera con una palabra: secundario. Vale, un "secundario" la mayoría de las veces por encima del actor principal. Delbert Mann lo vió claro y le dió las riendas en Marty (1955). El resultado fue un oscar irreprochable. Le lloramos como actor pero todavía más como ser humano. Ahí es donde residía la mayor virtud de este personaje. No oirías a nadie hablar nunca mal de él. Ni a él de nadie. Trabajó y fue actor fetiche de los más grandes: Peckinpah, Ray, Sturges, Aldrich, Fleischer, Carpenter,...- y no se le cayeron los anillos a la hora de aceptar cualquier propuesta y seguir trabajando hasta el final de sus días dondequiera que fuera y con quien fuera (Wes Craven, Sergio Corbucci...). Cuesta creerlo, pero así era Ernest, buena gente, alejado de la imagen de "malo" que ofrecía en un sin fin de magistrales películas. La sola participación en Grupo Salvaje (1969) ya le otorga de por sí la inmortalidad. Pero es que además títulos como El Emperador del Norte, Doce del Patíbulo, Barrabás, Los Vikingos, De aquí a la eternidad, Johnny Guitar, Sábado Trágico..., son el legado que deja. Cintas que se hicieron mucho más grandes con su mera presencia. De haber nacido atractivo, otro gallo cantaría. De ahí le viene lo de "secundario", tal vez. Su última etapa nos concedió entretenido cine de género; carnaza de videoclub para esquisitos paladares tumberos: La Aventura del Poseidón, El Abismo Negro, El Planeta de los buitres, El día del fin del mundo, 1997...Rescate en Nueva York, Convoy, Comando Patos Salvajes..., Títulos que siempre estarán ahí para recordárnoslo. Descanse en paz.



Veracruz, De aquí a la eternidad,

viernes, 13 de abril de 2012

EN BUSCA DEL CINE PERDIDO: "TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS"

OSTRE SLEDOVANÉ VLAKY (Checoslovaquia, 1966)
TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS es uno de los mayores éxitos críticos de la historia del cine checo, escrita y dirigida por Jiri Menzel, que también cuenta con una interesante carrera como actor. Para más señas y, de manera meritoria, la cinta se haría al año siguiente con la estatuilla a la mejor película extranjera. Además de hacer gala de un humor inteligente, capaz de traspasar fronteras y perdurar en el tiempo, la cinta es una sensible (que no sensiblera) fábula sobre la pérdida de la inocencia de un joven aprendiz de ferroviario (Milos) bajo el advenimiento del nazismo, amén de una tierna mirada a la vida cotidiana desde los andénes de la pequeña estación de tren en la que nuestro protagonista deberá madurar y aprender. Como toda obra maestra añadiríamos que es rica en implicaciónes morales y metafísicas, un películón que sin duda calará en el aficionado al buen cine. Habrá quien opine que películas como esta hay a montones...Puede... Pero éstas ya no se hacen. Y lo que es peor, ya no se ven.

sábado, 26 de marzo de 2011

LADY DAY SANGRABA BLUES. LA GALOPANTE LEYENDA DE BILLIE HOLIDAY

LADY SINGS THE BLUES (El Ocaso De Una Estrella). EE.UU., 1972. D.: Sidney J. Furie.; I.: Diana Ross, Billy Dee Williams, Richard Pryor y Paul Hampton.- 138 m. Color. Película triste, de las que te dejan mal regusto. Un doble sabor amargo: Por el dolor de la historia y por el poso del film. No podía se de otra manera teniendo encuenta la desgarradora vida de la biografiada, la legendaria cantante de blues y jazz Billie Holiday, nacida Eleanora Fagan Gough (Filadelfia, 1915 - New York, 1959). Decir que en el film no sale ni la cuarta parte de la realidad (lo normal viniendo del típico biopic hollywoodiense) y que todavía está por llegar el director que filme una reconstrucción mejor sobre tan fundamental figura de la música popular (y en la que salga Lester Young ¡por favor!). Diríamos que algo parecido a la excelente "La Vida en Rosa", que retrata a mi entender con mucho más cariño y sentimiento a otra bala perdida como Holiday, ni más ni menos que la diva de la canción francesa Edith Piaf. Ambas tuvieron vidas similares: abandono familiar, prostitución, alcoholismo, drogadicción, locura, sufrimiento... y ambas serán recordadas por la manera tan personal que tenían de entonar maravillosas canciones. De vivirlas. De sentirlas. De ahí que nos llegasen a lo más profundo de las entrañas. A mi entender ambas representan el punk verdadero mucho antes de que este término fuese reconocido (la alemana Nico, recientemente posteada en AtA, podría ser otra de muchas...). No me malinterpreten, no estoy hablando de chutarse heroína hasta morir, estoy hablando de actitud ¡¡Fuckin' attitude!! Volviendo a El Ocaso De Una Estrella (desafortunado título en nuestro país) y a Billie Holiday, decir que entenderíamos mejor la fatalidad de esta "Angel of Harlem" (U2 lanzó el tema en tributo a élla) escuchando su voz roncosa en cualquier oscuro blues suyo. Impresionantes canciones como "Dios Bendiga al Niño" o "Strange Fruit" en garganta de Holiday (y no de Diana Ross, que aunque fue nominada a mejor actriz por este papel, la manera en que ataca los temas de nuestra Lady Day hace que parezca más una versión negra de los éxitos de Susan hayward que otra cosa) resumen mejor de lo que Sidney Furie lo hace en la película, la fatal existencia de esta mujer. ¿Y por qué se la estoy recomendando? Pues porque es mejor algo que nada. El visionado de Lady Sing The Blues puede verse tanto como un dramón para toda la familia (especialmente por el lado femenino de la audiencia, de ahí su buena acogida comercial), o como un acercamiento/descubrimiento de una artista, y mujer, y negra, de vida desmelenada, en una América en la que aún colgaban a seres humanos de los árboles y las jovencitas se ganaban la vida recogiendo billetes con el coño (talmente se ve en una escena del film). Tal vez las dos horas de cinta sirvan para estimular los sentidos de los ciegos de oído. De aquellos que todavía desconozcan la existencia de semejante artista. Cuarenta y cuatro años (que aparentaban sesenta) tenía aquella mujer de pasado oscuro que nació en la miseria y vivió y murió en la más absoluta mierda. A Harlem, Nueva York, llegó tras fregar suelos en lupanares de Baltimore y ser violada a los 12 años (14 en el film). Y en la ciudad de Nueva York, sufriría, la perseguirían, la encarcelarían, la vetarían... para al final caer todos al unísono rendidos a sus pies cada vez que finalizaba una actuación. Y allí fue sepultada, en el Bronx, Nueva York, en una olvidada y anónima ceremónia. Alguien, supuestamente, se haría cargo del entierro. La estafó la vida, y murió estafada. Sin un maldito dolar, o si lo prefieren, sin el maldito reconocimiento que debería haberse llevado a la tumba.

jueves, 10 de febrero de 2011

DESCUBRIENDO A JOHN CAZALE

JOHN CAZALE (1935- 1978) es un actor único, soberbio. Apareció en solo cinco films, las cinco fueon candidatas al premio a la mejor película (en total 40 nominaciones pero él no fue seleccionado como mejor actor en ninguna de ellas): El Padrino I y II, La Conversación, Tarde de perros y El Cazador. Trabajó a las ordenes de grandes directores (Coppola, Lumet y Cimino) y compartió cartel con los mejores actores de su generación. Todos ellos le idolatran, aman (en el caso de Meryl Street la cosa iba mucho más allá) y lo apuntan como una influencia que les hizo mejorar como actores (que se lo dígan a Al Pacino sino). Actor camaleónico, versátil, autentico, nada forzado, un actor real, capaz de mostrarnos el alma de su personaje en cada escena. Tenía algo que dificil de explicar, no se, había que verlo actuar... Pero a día de hoy son pocos los que conocen su nombre, a no ser que te digan que se llama Fredo, por ese icono sí que le conocen, porque todos conocen al hermano mayor de la familia Corleone y a todos nos rompió el corazón en ese peliculón. En cualquier escena del Padrino II (sería capaz de verla seguida toda la vida) Fredo está sublime: El monólogo recostado en la amaca; hablando con su sobrino poco antes de morir... ¡Diós! Su interpretación es capaz de expresar el dolor mas oculto del personaje. Sabía transmitir como nadie la debilidad, y se tomaba muy en serio su trabajo. El italoamericano venía del teatro, de interpretar obras en Broadway. Fue en una actuación en Nueva York donde dieron con él Coppola y compañía. Irrumpió tarde y el sueño le duró poco, pero tuvo tiempo de dejar su sello en la historia del cine. Quiso seguir trabajando cuando le diagnosticaron el cáncer de pulmón, empezaba el rodaje de El Cazador y el seguro no quería que la hiciese por si se moría. En un acto que lo alaba, Robert DeNiro puso el dinero de su bolsillo y metió a John en la película. Moriría poco antes de estrenarse el film, y dejaría constancia una vez más de lo inmenso actor que era... y lo grandísimo que hubiese sido de no haber fallecido. En el recuerdo, su frente despejada en la que podía aterrizar un avión y su sincera sonrisa de oreja a oreja. -Los que queráis confirmar estas alabanzas vertidas en la persona de John Cazale podéis, además de su cine, visionar el excelente documental (corto eso sí) de la HBO -que rula por la mula- "I KNEW IT WAS YOU. DESCUBRIENDO A JOHN CAZALE" (Richard Shepard). Comentarios de gente anteriormente citada que tuvieron el honor de conocerle, y actores reputados de hoy como Buscemi, Sam Rockwell o Seymour Hoffman expresan en la cinta su admiración por el desgraciado y tristemente desaparecido actor italoamericano.

lunes, 4 de octubre de 2010

REQUIEM POR TONY CURTIS: EL ESTRANGULADOR DE BOSTON

TONY CURTIS (R.I.P. 1925/2010)
nadie es perfecto...
Mi más sincero pésame al cine. Desaparece otro mito del cine clásico, un actor que me alegró la vida en titulos consagrados como Los Vikingos, Espartaco, El Gran Houdini o en disparatadas comedias que son hoy herencia de toda la humanindad como el caso de Con Faldas y a lo loco... También me gustó mucho bajo las ordenes del -a reivindicar- Alexander Mckendrick en "Chantage en Broadway" o la encantadora "No hagan olas". Ese fue siempre su rostro en el cine, el de galán -simpático y mujeriego-, y así será recordado. Amén por buen actor, qué lo era. Como demostraría bajo la tutela del loable Richard Fleischer en la magnífica EL ESTRANGULADOR DE BOSTON (1968), en la que el conocido padre de "la reina del grito carpentiana" Jamie Lee Curtis conseguiría romper con su trivial imagen anterior, merced a una portentosa interpretación de su personaje. Basada en un serial killer real. Un maníaco sexual esquizofrénico de nombre Albert De Salvo, que entre Junio de 1962 y enero de 1964 estrangularía violentamente hasta 11 mujeres de edades muy diversas. El pirado lograba despertar la confianza de sus solitarias victimas haciéndose pasar por vendedor, fontanero, médico o cualquier otra profesión a domicilio, es de suponer, dado que ninguna de las entradas a los apartamentos habían sido forzadas (Lo que no cuenta la pelicula es la rocambolesca investigación y la resolución final del caso De Salvo, que acabaría muerto en su celda apuñalado por otro preso en 1973). De vuelta al film, resaltar la la ternura y la ambigüedad con la que es retratado el personaje de Curtis por parte del virtuoso Fleischer. El tramo final de la misma está rodado con inusitada fuerza (el interrogatorio al que es sometido por parte de el policía que interpreta Henry Fonda; el plano final del asesino perdido entre colores blancos de su camisa de fuerza,...) y expresa de forma más que convincente -para nada artificiosa- el tormento de un hombre corriente enfrentado a su infierno interior. Estado para el que no existe terápia alguna.

lunes, 27 de septiembre de 2010

-LAS ULTIMAS PELICULAS DE LOS GRANDES MAESTROS (2ª Parte)

-STANLEY KUBRICK. "Eyes wide Shut"(99). La última de su vida. El inglés es otro de los grandes. Sobrevalorado en ocasiones, mal enjuiciado en otras, el genio capaz de sacar de quicio al encargado de la claqueta con tanta toma exhalaría su último aliento artístico con este drama fantástico-erótico camuflado de thriller moralista. Las malas lenguas le señalan como el causante de la ruptura sentimental de su famosa pareja de protagonistas, Cruise/Kidman...
-ALFRED HITCHCOCK. "La Trama" (76). Nadie negará el valor y la importancia, pasada y futura, de este regordete y bajito personaje inglés. Sabio a la par que pícaro, nos legaría un catálogo del que nadie en su sano juício dudaría. Un arte (elevado al cubo) de incalculable valor para todos los amantes del cine, sean de la condición que sean. La Trama, rodada tras un parón de 5 años, resultaría a la postre la ultima cinta del desaparecido maestro del suspense. Muchos menosprecian la carrera final de Hitchcock, pero sucede qué, a poco que se le presten un mínimo de atención, titulos como Topaz(69), Frenesí(72) y esta Family Prot(76) resultarían ser films de latente y sustancioso valor artístico.
-ELIA KAZAN. "El Ultimo Magnate" (76). He de confesar que no coincido en nada con las ideologías personales del autor, totalmente opuestas a las mías (la amistad, lealtad..., no parecían ser valores importantes para este director, como quedó evidenciado durante la famosa Caza de Brujas). Este hecho le llevaría a querer justificarse, obsesiva y objetivamente, en cada film que hiciese a lo largo de su carrera. Fue un chivato. Un jodido chivato, sí. Pero también reconozcamos que el tío sabía rodar (aquí demuestra que también, hasta en las últimas, continuaba siendo un excelente director de actores, Mitchum y De Niro en esta ocasión). Y no precisamente por este último film, que dicho séa de paso, puede resultar algo aburrido, sino por titulos como "Viva Zapata!" o "América América" (en el que narra un poco como fue su bizantino viaje huyendo de su Turquía natal para poder llegar a vivir en su "soñada tierra de la libertad"), por citar dos de mis preferidos. Mejor recordarlo por alguno de sus films que por muchos de sus pecados.
-FRITZ LANG. "Los crímenes del Dr. Mabuse" (60). Retorno al personaje del malévolo Dr. Mabuse que en sus lejanos (y sagrados) inícios le lanzara a la fama en el cine mudo. Si alguien no me corrige creo que este es el final del mago nacido en Viena, pues las sagas "indianas" de El Tigre de Esnapur y su continuación La Tumba India (rodadas en su retorno europeo) datan de un año antes, 1959. En todo caso, estas obras de indudable calibre (pese a los críticos) quedarán como un meritorio broche de oro a una magistral carrera como realizador.
-SERGIO LEONE. "Erase una vez en América" (84). El poder de las imágenes. Amo el cine por pélis como ésta. La historia de gangsters es lo de menos. Es el género (o el medio) elegido por el italiano para contarnos una bellísima historia que evoca el paso del tiempo en sus personajes. Sus estragos, sus arrugas, la amistad, el amor, los recuerdos.... Recuerdos que tal vez De Niro imaginó tumbado en aquel fumadero de opio. ¿Fue todo un sueño?... No, no me lo digas...No quiero saberlo...
-AKIRA KUROSAWA. "Los Sueños de Akira Kurosawa" (90). Reconozco que me costó terminar de verla. No sé si oficialmente consta como su ultima obra cinematográfica (el titulo Hachtgatsu No Papusobi, qué no he visto, lo datan un año después) pero sería un buen epitafio a su carrera terminar con un título tan onírico como éste. Más que sueños (que afirmó haber tenído) el sensei japonés parafantasea en ocho episódios distintos momentos y experiencias en la vida de un joven nipón. Al fin y al cabo viene reflejando los cambios sufridos por la sociedad del Japón a lo largo del ultimo siglo. La sociedad que vió nacer y morir a toda una leyenda del séptimo arte.
-HOWARD HAWKS. "Rio Lobo" (70). Aquellos sábados por la tarde no hubiesen sido los mismos sin pélis como ésta (cine en "Sesión de tarde", ¿recordáis?): Cine de aventuras, bélico, cine negro, comedias, musicales, dramas... y por supuesto westerns. Hawks fue un director como la copa de un pino, tocase el palo que tocase. El género americano por excelencia (al que aportaría títulos clave como "El Dorado", "Rio de Sangre", "Rio Rojo" o "Rio Bravo") sería el elegído por el de Indiana para despedirse del medio que tanto amaba, antes de palmarla siete años más tarde. Fiel a los códigos morales y a las coordenadas trazadas por los personajes de sus anteriores westerns maestros Hawks retoma aquí uno de sus temas predilectos: el "grupo" y la importancia de su apoyo para salir airoso de cualquier situación extrema (algo de lo que tomaría buena nota John Carpenter).
Continuará...

martes, 14 de septiembre de 2010

CON UN PIE EN EL RODAJE Y OTRO EN LA TUMBA. Las últimas peliculas de grandes maestros ( I )

He aquí un breve repaso, más que por importancia (que la tienen) por propia debilidad personal, a las obras póstumas de los grandísimos directores clásicos de todos los tiempos. A pesar de, en algunos casos enfermedades, en otros, la gran mayoría, un estado de edad avanzada, éstos admirables artesanos y escritores fueron capaces de morirse con dignidad, con las botas puestas. A algunos les quedará París, a otros, el viejo y añorado cine clásico...
-JOHN FORD: "SIETE MUJERES" (66). El anciano Ford finiquitaría su irreprochable filmografía con esta obra de emotiva complejidad, sobre una doctora y su sacrificio por un grupo de misioneros, presos del mandato de un guerrero en la China del 35. Tenía más proyectos en mente, pero el gran maestro de las emociones humanas nunca sospecharía que su carrera terminaría con una de las escenas más radicales de todo su cine, un sacrificio de hondura sobrecogedora.
-ROBERT ROSSEN: "LILLITH" (64). Rossen no fue muy prolífico pero está entre los grandes, obras de la talla de "El Buscavidas" o "El Político" así lo demuestran. Su derradera visita al set de rodaje, a sabiendas de que tenía los días contados, es otra muestra más de arte impedecedero. Lillith es un crepúscular drama sobre los meandros de la locura, protagonizado por el que posteriormente sería gran animador del New Hollywood de los años 70, Warren Beatty, y también resaltar la irrupción de otro actor que también tendría mucho que decir en el cine en el futuro, Gene Hackman.
-JOSEPH L. MANKIEWICZ: "LA HUELLA" (72). Ejemplo de que la edad no importa si se tienen las idéas claras. Es dificil sentenciar que ésta, o tal obra, es el mejor trabajo de éste, o tal autor, pero en este caso no sería descabellado afirmar que La Huella es la obra más completa del genial Mankiewicz. Ya con su anterior "El día de los tramposos" dejó claro que los viejos roqueros nunca mueren. Esta maravilla de pelicula es demasiado compleja (como todo su autor) para resumirla en dos líneas. Puro arte, que traspasa lo cinematográfico, para reflexionar sobre la realidad, la apariencia y sus fronteras. Todo éso y más, rodada a un ritmo vertiginoso y soberbio, a cabo de sus dos únicos protagonistas: Laurence Oliver y Michael Caine. ¿Quién necesita más con tanto talento junto?.
-DAVID LEAN: "PASAGE A LA INDIA" (84). Tras 17 años sin rodar, por el disgusto que le supuso la mala crítica y acogida de "La Hija de Ryan", el director de Lawrence de Arabia siguió a lo suyo, es decir, con su empeño creativo de siempre. Tardaría en ser respetado como uno de los grandes, cosa que hoy no admite ninguna duda. El hombre que filmó títulos como "El puente sobre el río Kwai", o las anteriormente citadas, está en esta galería de clásicos por méritos propios.
-JOHN HUSTON: "DUBLINESES" (87). No está bien por ser la despedida cinematográfica de un director al que personalmente tengo en los altares, ni por ser una de las mejores adaptaciones literarias que el cine haya hecho de Joyce, ni por que Huston la terminara necesitado de una máscara de oxigeno... sino porque es un relato familiar lleno de emotividad en víspera de un adiós. Una postal de recuerdos, culpas, arrepentimientos y amor, amor a la vida. Al final todos tendremos que rendir cuentas. La escena final de la nieve cayendo suavemente sobre un lecho blanco, es una de las más preciosas metáforas sobre la muerte que un servidor ha visto nunca.
-BILLY WYLDER: "AQUÍ UN AMIGO" (81). Testamento del totémico Wylder, que afrontaba aquí la última comedia de su expléndida carrera como maestro del séptimo vício. El film queda lejos de titulos memorables como "El Apartamento", "Irma la dulce", "Un, dos ,tres..." o tantas otras maravillas de la humanidad, pero se disfruta bien. Una péli que presume de tener la pareja Matthau/Lemmon así ha de serlo. Para cinéfilos la curiosidad de incluir al inefable Klaus Kinski en el papel de un psicoterapeuta sexual (sic.)
-SAM PECKINPAH: "CLAVE OMEGA" (3). Controvertido, polémico, violento, inconformista (muchos lo han tildado de cosas peores)... Para mí uno de los más grandes corazones rebeldes con vocación cinematográfica que ha parido madre. El realizador norteamericano (por que no le quedó más remedio), autor de engendros más grandes que el propio cine (Grupo Salvaje; Quiero la Cabeza de Alfredo García...), ni en sus horas más bajas perdería un ápice de su visceralidad. Tan franco como siempre, Peckinpah nos brindaría esta enrevesada y curiosa cinta sobre el podrido mundo de los medios de comunicación (casi una visión del futuro de hoy y del que nos espera) que para sí quisieran filmar directores consagrados de nuestros días. Y no cito nombres...
-NICHOLAS RAY: "55 DIAS EN PEKIN" (63). Posteriormente rodaría films menores pero éste queda como el último de su lista, dentro de la industria americana. Caería enfermo (una larga enfermedad hasta su muerte en 1979) durante el metrage, siendo los técnicos de su equipo los encargados de rematar la faena. Es decir, le dieron un sentido épico que para nada correspondía con las intenciones del autor de Johnny Guitar. Ray es otro de esos románticos del cine. De vocación independiente, ideología de izquierdas y una rebeldía permanente. Un cieneasta de estudio. Serían los franceses (y gente como el alemán Win Wenders) quienes rescatarían su legado del olvido popular y le otorgaran el status "de grande" que siempre ha merecido.
-SAMUEL FULLER: "CALLE SIN RETORNO" (89). Algunos nacen, otros se hacen. Si la vida es un aprendizage Fuller ha sabído sobrevivir con nota. Siempre en primera línea del frente, ajeno al exito o al fracaso, a su jodida bola. Diferente. Práctico. Creíble. ¡A la mierda el sentido del ridículo!, Fuller, aún en las últimas, era capaz de conferir vitalidad a cualquier historia ("Uno Rojo: División de choque" y "Perro Blanco", antepenúltimo y penúltimo films respectivamente, son material de primerísima clase). Uno de los últimos referentes claves del cine americano de serie B, aquel cine de los años 50 que tanto añoraba el autor y que tanto hizo por recuperar y ensalzar a traves de su obra.
continuará...

viernes, 3 de septiembre de 2010

LA CENTINELA. Un clásico de terror "cosecha del 76"

La CENTINELA (the Sentinel, 1976) D.: Michael Winner; USA/91 min.; Universal Pictures
-Interesante película, y más si se tiene en cuenta que viene de un director ajeno al género como es Michael Winner. El americano es famoso por aquellos violentos thrillers de acción setenteros protagonizados por Charles Bronson ("Friamente y sin motivos personales", "America Violenta", "el Justiciero de la Ciudad"...). Un director a reivindicar, poseedor de una filmografía más que digna, de la que ya nos ocuparemos a su debido tiempo. Mientras tanto deléitense con esta sensacional y original historia, a su vez perfectamente guionizada. Un guión que, en apariencia, bebe de aquella maravilla de film que fue "La Semilla del Diablo" (Polanski, 1968), mucho más que de otras grandes obras de su época como pudieran ser "La Profecía" o "El Exorcista". Así a todo, no deja de tener su propia originalidad. Y menciono lo de "la Semilla del Diablo", porque al igual que en la pelicula del director polaco en ésta aparecen edificios extraños, vecinos particularmente raros (las lesbianas salidas del 1º A son la repera...), novio sospechoso (los cuadros de Houdini en su piso de soltero están puestos intencionadamente)... y la misma ciudad, Nueva York. Ahí se quedan las comparaciones. La de Polanski es una obra maestra. Y la Centinela una buena película. Que no es poco.
-Otro de sus alicientes lo encontramos en su excelente reparto. Cristina Raines es la protagonista, la centinela elegida por las fuerzas del bien para impedir que el Maligno traspase la Puerta entre la Humanidad y el Infierno, lugar situado como no podía ser de otra manera en el centro de su apartamento en Brooklyn. Un solar arrendado por Ava Gardner (Miss. Logan), en el que moran inquilinos de gran guiñol como Burgess Meredith (protagonista, entre otras muchas, de "Rocky" o "El día de los tramposos"), o John Carradine, como ciego sacerdote que recuerda en ciertos momentos al Norman Bates de Psicosis. Y no terminan ahí los secundarios de lujo. El papel de inspector de policía que desconfía del novio (Chris Sarandon) está interpretado por el inigualable Eli Wallach; y su ayudante, al que pone rostro (y poco más) un joven Christopher Walken. El casting lo completan actores del calibre de Arthur Kennedy, José Ferrer, Jeff Gouldblum o Tom Berenger. Lo mejor del film de Winner está sin lugar a dudas en su impresionante climax y secuencia final. Un carrusel de formas deformes que acosan a nuestra sufrida protagonista (los "Condenados"), que bien parecen salidos del "Freaks" de Tod Browning y que bien podrían haber inspirado una peli como Razas de Noche.

jueves, 5 de agosto de 2010

JUDY HOLLIDAY. Dulzura y encanto.

Judy Holliday fue la típica actriz encasillada en papeles de rubia tonta. Cuando pienso en élla me viene a la cabeza Melannie Griffith, que llegaría a interpretar el mismo papel que en su día interpretara la Holliday (un soso remake de la estupenda "Nacida Ayer"). Pero basta echar un vistazo a su corta carrera -apenas una docena de films- para darse cuenta que estábamos ante una portentosa actriz; amén de una portentosa mujer. Esta hembra nacida y enterrada en New York City (1921-1965) entraría en el "negocio" de la mano de Orson Welles como telefonista. Aunque sin lugar a dudas se encontraría más a gusto como cabaretista (durante los años 40 conseguiría trabajo en el cine gracias a ello, el más sonado: "Un día en Nueva York") que como encargada de pasarle las llamadas al director de Ciudadano Kane.
Sus mejores papeles vinieron de la mano del genial George Cukor. Cinco films codo con codo con el director que mejor supo sacarle partido. Desde "La Costilla de Adán"(49), en la que participaría en un pequeño papel, hasta los destacados títulos: "Nacida Ayer"(1950), acompañando al chico de oro por aquel entónces William Holden y por la que recibiría el Oscar a la mejor actriz robándoselo ni más ni menos que a Gloria Swanson y Bette Davis; "Chica para matrimonio"(52) y "La rubia fenómeno"(54), de corte parecido ambas, y en la que la podíamos disfrutar, ésta última, al lado de un jovencísimo e incipiente Jack Lemmon, actorazo con el que volvería a repetir ese mismo año en otra disparatada comedia de título onomatopéyico "Phffft!"(Mark Robson, 1954). La quinta película con Cukor, y primera en el tiempo, llevaba por nombre "Cita en los cielos"(44) y no deja de ser un título olvidable, tan sólo reseñable por ser la primera vez que ambos tuvieron el honor de conocerse y trabajar juntos. De no ser por éste señor, poco o nada nos sonaría el nombre de la judía neoyorquina. Una actriz tan desaprovechada como encantadora. Desgraciadamente un cáncer de garganta segaría su vida a la edad de 43 años. Una garganta de la que salía una vocecita "marca de la casa", singular y característica. De la que aconsejo toméis nota visionando en v.o.s. cualquier película suya arriba citada.

martes, 30 de marzo de 2010

-EL DESCUBRIR DE LOS CLÁSICOS: SULT ("Hambre"), de Henning Carlsen

Hace poco, y por casualidad (como todo lo bueno en esta vida), topé con este film noruego, SULT (Henning Carlsen, 1966). Ni que decir que me dejó alucinado. Acababa de ver una película que para nada aparentaba haber sido rodada hace casi 50 años. Será por eso que le dicen "obras maestras", por que por ellas no pasa el tiempo. Pensaba yo, que tal vez se tratarse de una historia real: la de un pobre escritor enfermo de hambre que entre fiebres, alucinaciones y pesadumbres vaga su incomprensión, miseria y desesperación por la ciudad de Christianía (la actual Oslo). Pensaba que si no estaba basada en alguien en concreto, el personaje de esta historia, un estupendo Per Oscarsson (ese año recompensado en Cannes) no se distanciaría mucho de aquellos anónimos artistas incomprendidos, alejados de toda bohemia, prototipos de modernidad que pulularon en siglos pasados. Aclarar mis dudas sobre el relato que acababa de ver, me llevó a descubrir que la película estaba basada en la famosa novela HAMBRE (Sult, 1890), opera prima del noruego ganador del premio Novel en 1920 Knut Hamsun. Yo no he leído nada de este pobre desgraciado (es algo nuevo para mí, como os estoy contando) pero parece ser que gente tan entendida y respetada en esto de las letras como Kafka, Henry Miller o el mismísimo Paul Auster, no pueden ocultar su admiración por uno de los escritores más influyentes de la literatura del siglo XX. Toda esta maestría y grandeza que le otorgaron a Hamsun sus contemporáneos, por no decir su reputación, pasarían al más absoluto de los olvidos debido al apoyo al régimen nazi que profesó el viejo novelista durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Reclusión, olvido y sufrimiento. Ese fue el pago por traición a la patria. Hoy no esperéis ver una calle que lleve su nombre en Noruega. Y he aquí, como si de una fusión entre autor y obra se tratase, donde es que me viene a la mente otra vez la historia de SULT: los desajustes de personalidad de su protagonista; la lucidez y la locura de éste; la aparente mezcla de autobiografía y novedosos elementos de thriller psicológico; como nos muestra el autor la sociedad de su época, antes de conocerse su futuro idilio con el nacional-socialismo alemán (recordemos que faltaban muchos años todavía para la aparición de Hitler), aclaratorias en este sentido resultan las escenas entre nuestro hambriento e insignificante, pero honrado, protagonista y el prestamista al que acude por necesidad, bien suya propia o por caridad hacia terceras personas(?). En definitiva... la lástima que produce el pobre protagonista de Sult tambien se contágia en este caso a su creador. Cuesta creer que este magnífico relato, con el hambre como metáfora, además de lastimosa realidad (¿cuanta gente muere diariamente de imnanición?) fuese escrito por una mente que años después acabaría pregonando las ventajas del fascismo... Si lo que pensáramos hoy nos condenase mañana, nadie hablaría. Hay quien opina que toda obra debe prevalecer sobre se autor...y en este caso estoy de acuerdo. Y bueno, como una cosa lleva a otra los que deseéis profundizar en la vida personal de Knut Hamsun os recomiendo el visionado de la película HAMSUN (John Troell, 1966), en el que el siempre estupendo Max Von Sidow da vida al viejo y testarudo escritor (atentos al papel de la esposa, la verdadera nazi de la familia). Eso sí, espero que antes hayáis visto la subyugante péli que ha motivado estas líneas, SULT. Todo un antídoto contra el aburrido y monótono cine actual....

sábado, 23 de enero de 2010

-LON CHANEY. EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS (Man of a Thousand Faces; Josheph Pevney, 1957) es el clásico de la Universal que relata la vida de Lon Chaney(1883-1930). Es el típico biopic hollywoodiense con la salvedad de estar rodado en una época en la que cualquier película manufacturada en los grandes estúdios podía alcanzar el rango de cine inmortal e impedecedero. El nacimiento de una industria le debe mucho a sus pioneros, y Chaney que duda cabe, fue uno de los grandes actores del cine mudo y por extensión una de las grandes estrellas del Hollywood de siempre. El actor elegido para honrar la figura del talentoso Chaney debía de estar a la altura, de ahí que el papel recayera en otro monstruo de la interpretación como fue James Cagney. Le secundan las maravillosas Jane Greer y Dorothy Malone dando vida a las dos esposas, fundamentales en toda esta historia que nos ocupa.
NO PISES ESA ARAÑA, PUEDE SER LON CHANEY...
A lo largo de dos horas asistimos al brebe repaso de la vida de un mito. Un actor que revolucionó el arte de la interpretación. Carecía de un físico bien parecido así que siempre tuvo que currárselo el triple que los demás apuestos galenes de su tiempo para demostrar su valía. Supo ganárselos a todos, crítica y público, y conseguiría fama mundial grácias sobretodo a su talento corporal para transformarse en cualquier personaje grotesco, misterioso y "distinto", tanto fuese de vieja, payaso, jorobado, tullído, deforme... y maquillado siempre de multiples maneras. La minusvalía de sus padres, sordomudos, le hace adquirir una habilidad imnata para la mímica y la pantomina ya de niño. El teatro de variedades y el bodevil sería el medio para ganarse sus primeros centavos de dólar, pero sería precisamente la falta de ingresos lo que le llevaría a probar fortuna en el floreciente medio del cine.
Durante la segunda hora de película asistimos a los comienzos del actor de Colorado Springs en Hollywood ,y donde se reproducen algunos momentos del rodaje de dos de sus títulos más míticos "El Jorobado de Notre Dame"(23) y "El Fantasma de la Opera"(25). Los amantes del cine fantástico agradecerémos la existencia del hombre de las mil caras, del rey del contorsionismo, del fabuloso y misterioso actor... y de una gran persona. Películas tan increibles como las citadas y, otras como "Garras Humanas", "London Afther Midnight", "La Isla del Tesoro", "Oliver Twist" entre cientos de las protagonizadas por nuestro genio, son claros ejemplos de su obra y carácter. Una hemorragia en la garganta tras arrastrar un cáncer de pulmón (que no le impediría seguir trabajando) puso fin a su vida. Resultaría irónico que la llegada del cine sonoro coincidiese con su muerte...

viernes, 15 de enero de 2010

-EL CORAZÓN DEL ÁNGEL... LAS BURLAS DEL DIABLO

Inquietante y espeluznante a más no poder. Un clásico. Según en qué momentos mi película más importante de los años 80, de cuando Mickie Rourke era el puto amo y a De Niro le bastaba un simple cameo para decidir el destino de cualquier protagonista. EL CORAZÓN DEL ÁNGEL (Alan Parker, 1987) es un peliculón que hay que ver obligatoriamente no una, sino varias veces, para apreciar en todo su explendor los complejos mecanismos de un guión prodigioso y descubrir detalles que aclaren un primer visionado. Ese primer visionado que te dejaba absorto y pensativo nada más acabar la cinta, ¿hacia dónde iba Harry Angel(M. Rourke) en aquel ascensor?, ¿de verdad se tiró Harry a su propia hija?, ¿mataría él a todas aquellas presonas?, ¿no sería el pobre Harry un cabeza de turco?... Estamos ante la típica péli para discutir y charlar largo y tendido sobre lo que acabas de presenciar. (¡Cuanto disfrutaría yo en un coloquio de Garci!).
El pordiosero detective Harry Angel recibe el extraño y oscuro encargo de encontrar a un tal Johnny Favourite y es en ese instante donde comienza su (nuestra) pesadílla, llena de equívocos, engaños y dobles lecturas, podría decirse que bajo la trama principal subyace otra historia totalmente abierta a distintas interpretaciones o conjeturas. Eso es lo que hace grandes a las películas. Están además los "detalles" de nombres de los personajes: Louis Cyphre (De Niro) en referencia a Lucifer; Ephyphany Proudfoot, una estupenda Lisa Bonet (¡a menudo polvazo asistimos!) referente bíblico de la "aparición" o "manifestación"...
EN EL CORAZÓN DE NUEVA ORLEANS
La película de Alan Parker ("The Commitments", "El Expreso de Medianoche"...) no sería ni la mitad de sugestiva, de haberse rodado la historia en cualquier otro escenario que no fuese la maravillosa ciudad sureña de Nueva Orleans y sus bellos alrededores. No es cuestión de ponerme a explicar la historia cultural de la que para mí es la ciudad más europea de todas las ciudades estadounidenses, cuna del jazz y del rhythm&blues más pantanoso, así como de escritores y de grandes relatos convertidos en clásicos atemporales, siempre ambientados por río Mississippi y su rico caudal dado a historias de todo tipo. Criollos, cajunes, afroamericanos, franceses, caribeños, españoles... Rituales Vudú, el Mardi Gras, el Delta Blues... Su arquitectura... todo lo referente a la vieja ciudad de Loussiana es un tema que me atrae sobremanera. En El Corazón del Angel la atmosfera y el clima abrasante de la ciudad, que nublan la memoria y el alma de Harry y están presentes en la pantalla poderosamente. Y si el calor y el sudor que emana Nueva Orleans en la pantalla -palpable en todo el metraje- no fuese suficiente para redondear una historia ya de por sí atmosférica, tenemos una banda sonora inquietantemente súcia e inolvidable a cargo de Trevor Jones interpretando las conmovedoras partituras de temas como Girl on my dreams (Sunny Clap), Honney man blues (Bessie Smith)... que juegan un papel importantísimo en el film (Harry las silba en ocasiones). Para terminar comentar la breve aparición de la estupenda Charlotte Rampling, algo siempre de agradecer.
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domingo, 20 de diciembre de 2009

LA NOCHE SE MUEVE: Re(in)ventando el "cine negro"

NIGHT MOVES (USA. Arthur Penn, 1975)
Si durante los 70 de desmitificaron casi todos los géneros, el cine negro no iba a ser una excepción. Polanski con "Chinatown" o Robert Allman con "El Largo Adiós" aportaron la "claridad" necesaria al asunto. Podría afirmarse que blanquearon, y a plena luz del día, las historias detectivescas. Añádase a éstas la "La Noche se mueve", y ya tenemos un mágico trio.
Night Moves suena igual de bien que aquella hermosa canción homónima de Bob Seger, si bien Arthur Penn nos sumerge aquí en una trama repleta de (claro)oscuros intereses. De tintes negros. En la que no faltan los típicos/tópicos y personajes del género: adulterio, incesto, mentiras, chicas algo más que guapas, contrabando... pariendo uno de los títulos más sugerentes de los dorados 70 para deleite de cinéfagos y escándalo de puristas. Porque así era como el bueno de Penn se ganaba la vida: desmitificando los clásicos y reinventándolos. Penn ha sido siempre un elemento subersivo dentro de la industria. Siempre adrede, el cineasta ya había re(in)ventado el género Western en filmes como "El Zurdo" -donde se permitía psicoanalizar el personaje de Billy el Niño-, o "Pequeño Gran Hombre", influenciado por el cine europeo de Godard y Truffautt. También pondría patas arriba el thriller con la violenta "Bonnie & Clyde" por citar sus trabajos más conocidos y no pararme en títulos "menores" -pero no por ello olvidables- como pueden ser "La Jauría Humana" o "El Restaurante de Alice".
--El detective para la ocasión es Harry Moseby (acertadísima interpretación del siempre maravilloso Gene Hackman), otro detective privado para recuerdo. Con un oficio tan ridículo como el Fhilip Marlowe del "Largo Adiós" y similares. El tal Moseby es un espía barato donde los haya, jugador de ajedrez y cornudo. Como todo buen antihéroe americano carece de la autoconfianza y decisión necesarias para afrontar el destino de sus culpables, y mucho menos, el suyo propio.
En el reparto unos jovencísimos Melanie Griffith y Don Johnson. No sería de extrañar que fuese aquí donde aprendiesen la "dureza" del ofício... y ahogásen sus penas en el fondo de una botella.
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