RICHARD PRYOR: OMIT THE LOGIG (Maria Zenovich, 2013) es El DOCUMENTAL, tío. Una de esas locas y apasionadas historias sobre la comedia de la vida vivida, de la vida sentida y sufrida que ningún lector de este cochambroso fandom se debería perder por nada del mundo. Aquí salen parientes que matan peces y disparan sobre cuadros de Charly Parker, se cuentan chistes gamberros que gustan a putas y proxenetas, a negros y blancos, se dilapidan fortunas, matrimonios y montículos de coca. En este cuento las mamás chupan pollas en el burdel de la abuelita, los cómicos se cuelgan de las lámparas de los casinos, bromean sobre sus problemas de salud, se plantan fuego a lo gonzo y no dejan ningún orificio sin penetrar. Decir que el protagonista de esta historia Richard Pryor se pasaba de la raya sería un chiste fácil. A nosotros nos interesa sobretodo su arte, su ingenio, su manera de romper moldes y reglas. El negro sensible maestro de la improvisación que jamás repetía un show igual al anterior y al que censuraban en televisión. Al bala de cañón que terminó sus días en silla de ruedas podrido por la esclerosis múltiple, al humorista capaz de paralizar Sunset Street y acostarse con Pam Grier y cientos de novias más. ¡Lo conseguiste, hermano! Si lo que siempre quisiste fue hacernos reír a fe que lo lograste. No hay más que ver tu careto y a este menda se le dibuja una enorme sonrisa en la cara, y empieza a recordar...
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martes, 17 de marzo de 2015
martes, 13 de enero de 2015
MACARRAS DEL SOUL: Adiós a Jo Jo Benson
Un príncipe desterrado del soul y el R&B ha hecho mutis. Su voz y figura quizás no fuese tan recordada como la de otros grandes artistas con los que estuvo de gira, BB King y Smokey Robinson entre ellos, pero no por ello deja de entristecernos su fuga. Cualquiera que cante como Jo Jo Benson solía hacer merece un reconocimiento a tumba abierta. Nacido en Alabama en 1941, Joseph Hewel, como así le bautizó su madre, aprendió el oficio cantando de crío en las iglesias como hicieron tantos y tantos futuros iluminados de la música negra. Cuando se enteraron en casa que el pequeño Joseph pasaba las noches en garitos y clubs de mala muerte ya fue demasiado tarde. No había vuelta atrás. A finales de los 60 montó el celebrado duo con la neoyorquina Peggy Scott y sacaron un puñado de sencillos que hoy son dinamita pura en cualquier guateque marchoso que se precie. Cortarían su relación en 1971, aunque la retomarían en los ochenta, pero ni el disco que sacaron en 1984 ni su regreso al negocio tendría repercusión alguna en critica o público. Son sus dos primeros discos los que sustentarán el peso de la leyenda. Nada más comienzan a sonar los iniciales zarpazos de "Soulshake" o los de la maravillosa "Pickin' wild mountain berries" que un poderoso ritmo del que no puedes escapar se apodera de tí. Canciones que levantan a los muertos.
La tambaleante carrera musical de Benson goza de una crónica macarrilla acorde a las historias de derrotados soulman de la vieja escuela que regresa al barrio en los años setenta. La fiesta da paso a la resaca, y ésta, a la pesadilla, y Jo Jo es tiroteado y herido de gravedad en un atraco a una partida de póker en la que mueren dos hombres que jugaban a las cartas con él. Se recuperó (incluso grabó algún disco en este siglo) y terminó sus días regentando clubs nocturnos. Descanse ahora en paz.
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domingo, 27 de julio de 2014
TUMBADOCUMENTAL: A BAND CALLED DEATH. El amanecer de una nueva especie
Fascinante. Situémonos. Detroit, 1973. Tres hermanos de color, gamberrillos descarriados del soul, rinden pleitesia al muro sónico de unos británicos que se hacen llamar The Who y se cuelan en conciertos de Bob Seger. Mientras todos los 'hermanos' de piel oscura que se abren camino en el negocio musical en Detroit aspiraban a seguir los pasos de las Supremes, los Four Tops y similares paisanos bronceados al sol/son de la Motown, los hermanos Hackney soñaban -y sonaban- con ser estrellas del Rock'n'Roll. Las imágenes y testimonios del film A BAND CALLED DEATH (Mark Covino, Jeff Howlett. USA; 2010) dan buena fe de que los tres lo intentaron con ahínco. Pero, ni les ayudó el nombre que le pusieron a su banda: Muerte, ni la música que tocaban y con la que pretendían conquistar el mundo, un innovador y duro sonido proto-punk iluminado con la actitud rebelde y reaccionaria de su carismático líder David Hackneyel, desaparecido guitarrista, compositor y mánager de la familia Death. Esta película es la historia de un descubrimiento. El amanecer de una nueva especie animal que se creía extinta. El rescate de las grabaciones originales de este poderoso trío pionero del punk y el hardcore moderno es una estimulante noticia para la manada de lobos tumberos sedientos de jugosas aventuras y fábulas rockeras a las que hincarle el diente.
En su momento resaltamos recientes y similares trabajos como Searching for Sugar Man o Last Days Here, films emparentados con este A Band Called Death en lo que parece viene a ser el nacimiento de una nueva corriente dentro del cine docu-musical. La clase de trabajos cultomentales, estudios arqueólogo-musicales que han calado hondo en la redacción de esta revista, tanto, que ya son clásicos imperecederos de nuestra colección maníaca. Artefactos que arrancan altruistas carcajadas, asombros varios y alguna que otra lagrimilla de felicidad, además de aportar nuevas canciones al repertorio de nuestras vidas.
En su momento resaltamos recientes y similares trabajos como Searching for Sugar Man o Last Days Here, films emparentados con este A Band Called Death en lo que parece viene a ser el nacimiento de una nueva corriente dentro del cine docu-musical. La clase de trabajos cultomentales, estudios arqueólogo-musicales que han calado hondo en la redacción de esta revista, tanto, que ya son clásicos imperecederos de nuestra colección maníaca. Artefactos que arrancan altruistas carcajadas, asombros varios y alguna que otra lagrimilla de felicidad, además de aportar nuevas canciones al repertorio de nuestras vidas.
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miércoles, 12 de marzo de 2014
MACARRAS DEL GHETTO: ICEBERG SLIM
Ninguna Gran Depresión, ningún Capone de Chicago, ningún reformatorio o universidad, ningún racista de mierda, ningún potente narcótico, ningún policía violador, ninguna celda de aislamiento, ningún padre figurante, ninguna mujer fatal, ninguna esquina traicionera, ninguna lógica, y, menos aún, ningún sentimiento... impedirían a Robert Lee Maupin (1918-1992) convertirse en un negro de provecho, en ICEBERG SLIM: leyenda de su gente, Diós proxeneta de los bajos fondos.
Para entender el verdadero alcance del mito (un personaje caldo de película, tiempo al tiempo) hay que retroceder a la Amérika de 1967, fecha de lanzamiento de su primera y mejor novela PIMP, THE STORY OF MY LIFE. El relato deslumbraría a propios y extraños: Lo novedoso del tema; la franqueza de lo narrado/vivido; un glosario rico en jerga callejera (que requeriría de ¡un diccionario al final de las páginas del libro!); el decorado genético; el ímpetu vertiginoso que imprimiría cada párrafo de su controvertida historia; la sorprendente calidad de su prosa (luego estudiada y analizada por muchos catedráticos); ... Ni que decir tiene que esta novela negra (y no es un juego de palabras) no solo se convirtió en un best-seller que arrasó las librerías y kioskos del ghetto afro animando y enganchando a millones de lectores de color sino que influiría sobremanera en generaciones posteriores de escritores, directores y actores de cine (Bill Duke, toda la blaxploitation...), músicos (conocidos raperos como Ice-T, Ice-Cube, Snoop Dogg...)...y gentes de toda una comunidad que ven y sienten como suyos el sufrimiento, superación y la controversia del triunfo -y de la vida- emulando a negros de leyenda como Robert Beck. Esa era su firma como escritor y voceras de todo un pueblo. La editorial de serie Z Holloway House (de dueños blancos) prosiguió entintando posteriores novelas de bolsillo luego adaptadas al cine: Trick Baby, Mama Black Widow, Death Wish... hasta que al chulo escritor le venció la diabetes.
Si desean proseguir lo más lejos posible de los barrios blancos -y se sienten capaces- de juzgar las desventuras y correrías de tal macarra de ébano irrepetible y rasputiano no duden en visionar el minucioso y brillante documental sobre su persona emitido por Canal + y titulado ICEBERG SLIM: PORTRAIT OF A PIMP (Jorge Hinojosa, 2012). Una historia tan jodidamente cool y subjetiva que pondrá patas arriba a toda la colonia de tumberos pardillos, tangados, chili pimps, dandys, fulanas, buscavidas, chaperos y demás ratas de esta fanática cloaca tumbera.
Para entender el verdadero alcance del mito (un personaje caldo de película, tiempo al tiempo) hay que retroceder a la Amérika de 1967, fecha de lanzamiento de su primera y mejor novela PIMP, THE STORY OF MY LIFE. El relato deslumbraría a propios y extraños: Lo novedoso del tema; la franqueza de lo narrado/vivido; un glosario rico en jerga callejera (que requeriría de ¡un diccionario al final de las páginas del libro!); el decorado genético; el ímpetu vertiginoso que imprimiría cada párrafo de su controvertida historia; la sorprendente calidad de su prosa (luego estudiada y analizada por muchos catedráticos); ... Ni que decir tiene que esta novela negra (y no es un juego de palabras) no solo se convirtió en un best-seller que arrasó las librerías y kioskos del ghetto afro animando y enganchando a millones de lectores de color sino que influiría sobremanera en generaciones posteriores de escritores, directores y actores de cine (Bill Duke, toda la blaxploitation...), músicos (conocidos raperos como Ice-T, Ice-Cube, Snoop Dogg...)...y gentes de toda una comunidad que ven y sienten como suyos el sufrimiento, superación y la controversia del triunfo -y de la vida- emulando a negros de leyenda como Robert Beck. Esa era su firma como escritor y voceras de todo un pueblo. La editorial de serie Z Holloway House (de dueños blancos) prosiguió entintando posteriores novelas de bolsillo luego adaptadas al cine: Trick Baby, Mama Black Widow, Death Wish... hasta que al chulo escritor le venció la diabetes.Si desean proseguir lo más lejos posible de los barrios blancos -y se sienten capaces- de juzgar las desventuras y correrías de tal macarra de ébano irrepetible y rasputiano no duden en visionar el minucioso y brillante documental sobre su persona emitido por Canal + y titulado ICEBERG SLIM: PORTRAIT OF A PIMP (Jorge Hinojosa, 2012). Una historia tan jodidamente cool y subjetiva que pondrá patas arriba a toda la colonia de tumberos pardillos, tangados, chili pimps, dandys, fulanas, buscavidas, chaperos y demás ratas de esta fanática cloaca tumbera.
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viernes, 12 de julio de 2013
MACARRADAS SOUL: SHUGGIE OTIS y las nueve vidas de un gato callejero
Retomando una de las secciones preferidas de esta revista: El rincón tumbero por el que pululan los nombres de nuestros macarras negratas favoritos. Lo mejorcito del barrio. Desaliñados tipos con clase que emanan chulería a borbotones. Sibaritas del ritmo negro que más mola. Mendas curtidos en mil peleas callejeras, marcados a fuego por la puta vida. Panteras enjauladas. Lo más negro de la lista negra. Especímenes extinguidos pero no olvidados, al menos en esta casa. Nos referimos a macarrada de la calaña de André Williams, Nathaniel Mayer, "Hound Dog" Taylor, Little Walter, Migthy Hannibal, Antonio Fargas, Chestter Himes, Huey Newton... y demás pandilleros de relumbrón. Es turno de añadir un nuevo apellido a la lista familiar de peligrosos felinos de ébano: SHUGGIE OTIS (L.A. 1953). El hermano tiene su tela ¡y es de los buenos! Anoten, anoten...
El viejo y renacido Shuggie será recordado como uno de los fenómenos más extraños del negocio musical. Durante los dorados años 70 alcanzó cierto renombre como naúfrago psicodélico que partió del blues para empaparse de lleno en un pop lisérgico de alta escuela. Haber sido el quinto beatle no hubiese estado mal de no despeñarse por un abismo de malas compañías y alcohol. Fuera como fuese al bueno de Otis se lo tragó la tierra y desapareció del mapa musical durante más de 30 años. Como se las arregló para sobrevivir todo este celibato es un misterio. Un silencio que rompió recientemente decidido a relanzar su carrera con la reedición de uno de sus antigüos discos, aquellos que en el pasado le otorgaron fama chica, completándolo con algún tema inédito que guardaba en el zurrón. Regresa cambiado de tan larga ausencia. Un retorno a sus orígenes, al rhythm&blues que mamó de su influyente padre Johnny Otis. Figura autoritaria -además de líder de su Comunidad- y mentor musical que colaba a su mocoso vástago en los escenarios más mugrientos del guetto angelino. El crío resultó ser un virtuoso de las seis cuerdas, un teenager que ya grababa discos con rockeros de la talla de Frank Zappa o al Kooper antes de alcanzar la mayoría de edad. No se lo creerán (y harán bien en dudar) pero según cuenta el propio Shuggie éste rechazaría en su momento entrar a formar parte del plantel a sueldo del mismísimo David Bowie o los Rolling Stones. Si eso no es actitud de macarra, ustedes dirán. Solo me queda el invitarles a que descubran el sensual y chulesco trabajo de semejante guitarrista desterrado, y para eso, no tienen más que eschuchar su "Inspiration Information (74). El disco funk que según los expertos en la materia inventó a Prince (recuerden que el autor de "purple rain" lanzaría su primer elepé mucho más tarde, en el 78) y que contiene inmortales joyas de pista de baile de la categoría de "Strawberry Letter 23" (lo de los Beatles al parecer no era una broma) o "Aht uh mi hed".
El viejo y renacido Shuggie será recordado como uno de los fenómenos más extraños del negocio musical. Durante los dorados años 70 alcanzó cierto renombre como naúfrago psicodélico que partió del blues para empaparse de lleno en un pop lisérgico de alta escuela. Haber sido el quinto beatle no hubiese estado mal de no despeñarse por un abismo de malas compañías y alcohol. Fuera como fuese al bueno de Otis se lo tragó la tierra y desapareció del mapa musical durante más de 30 años. Como se las arregló para sobrevivir todo este celibato es un misterio. Un silencio que rompió recientemente decidido a relanzar su carrera con la reedición de uno de sus antigüos discos, aquellos que en el pasado le otorgaron fama chica, completándolo con algún tema inédito que guardaba en el zurrón. Regresa cambiado de tan larga ausencia. Un retorno a sus orígenes, al rhythm&blues que mamó de su influyente padre Johnny Otis. Figura autoritaria -además de líder de su Comunidad- y mentor musical que colaba a su mocoso vástago en los escenarios más mugrientos del guetto angelino. El crío resultó ser un virtuoso de las seis cuerdas, un teenager que ya grababa discos con rockeros de la talla de Frank Zappa o al Kooper antes de alcanzar la mayoría de edad. No se lo creerán (y harán bien en dudar) pero según cuenta el propio Shuggie éste rechazaría en su momento entrar a formar parte del plantel a sueldo del mismísimo David Bowie o los Rolling Stones. Si eso no es actitud de macarra, ustedes dirán. Solo me queda el invitarles a que descubran el sensual y chulesco trabajo de semejante guitarrista desterrado, y para eso, no tienen más que eschuchar su "Inspiration Information (74). El disco funk que según los expertos en la materia inventó a Prince (recuerden que el autor de "purple rain" lanzaría su primer elepé mucho más tarde, en el 78) y que contiene inmortales joyas de pista de baile de la categoría de "Strawberry Letter 23" (lo de los Beatles al parecer no era una broma) o "Aht uh mi hed".
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jueves, 12 de agosto de 2010
ROCKERS. Rasta-exploitation
Desde Jamaica, al igual que aquella delicia de péli canábica titulada "The Harder They Come"(1972), es de donde proviene ROCKERS (Ted Bafaloukos, 1978). Si la primera ya nos mostraba la otra cara del negocio musical -el del reggae, su mayor fuente de exportación- emparentándola con las blaxploitation americanas, en cuanto sacaba a relucir al igual que aquellas todos los problemas económicos, raciales, sociales y culturales de la gente de color (solo habría que cambiar Brooklyn por Kingstown), Rockers insiste en más de lo mismo. Cine quinqui. Cine del, y para el guetto. Ambos títulos no son más que pretextos para aprovechar el tirón que la música jamaicana gozaba en aquellos momentos (las dos llevan por título el nombre de sendas canciones de Jimmy Cliff y Bunny Wailer respectivamente, amén de estar interpretados por los propios músicos y actores no profesionales), sí. Pero tienen clase. La clase chulesca, macarra y gamberra que tanto gusta de resaltar desde estas páginas. Y de paso, además de entretener y hacernos pasar un buen rato escuchando buena música, aprovechan para denunciar las condiciones y situaciones reales del submundo jamaicano. Que visto lo visto dejaba de ser, o distaba mucho, del paraíso que creíamos conocer. Seguramente (no dejamos de hablar de una película) la realidad difiera bastante de lo visto en Rockers -en éste sentido "The Harder..." era mucho más precisa, pienso yo- pero la esencia y el mensaje que ambas pretenden lanzar está ahí. Diríamos que flota en el aire... se puede fumar.
Jamaica está que arde...
Leroy "Horsemouth" Wallace, batería real del grupo Inner Circle, no quiere ser un esclavo del negocio, ni de la sociedad que él denomina Babilonia. Decide montárselo por si mísmo, vendiendo discos por su cuenta. Para éllo pide préstamos a sus amigos para poder comprarse una moto con la que repartir sus singles. Quiero encontrar su propio lugar y vivir según sus principios (los de la religión Rastafari). Pronto se le irán a hacer puñetas sus anhelos de hacer negocio. Le roban la moto y sus discos fiados. De hecho Leroy es demasiado legal. -En una escena intenta que un
rasta (todas las frases de la péli terminan con ésa palabra: rasta, que viene a ser algo así como "hermano") le pille un single, éste le dice que no tiene dinero ni tocata en el que escucharlo, así que Leroy se lo acaba regalando y diciéndole que seguramente algún "hermano" tendrá un plato en el que pincharlo..- Con una filosofía así (que ni mucho menos contaría con el beneplácito de Ramoné ni la SGAE) Leroy deja claro sus principios: antepone la música a todo lo demás.
rasta (todas las frases de la péli terminan con ésa palabra: rasta, que viene a ser algo así como "hermano") le pille un single, éste le dice que no tiene dinero ni tocata en el que escucharlo, así que Leroy se lo acaba regalando y diciéndole que seguramente algún "hermano" tendrá un plato en el que pincharlo..- Con una filosofía así (que ni mucho menos contaría con el beneplácito de Ramoné ni la SGAE) Leroy deja claro sus principios: antepone la música a todo lo demás.Nuestro León de Judha motorizado, de andar bailarín lisiado y ojos ensangrentados, se pasará media péli buscando su moto mangada. Descubrirá que unos mafiosos, que resultan ser los que mueven el percal del negocio musical, son los que andan detrás de ése y más robos. Y como ésta es una historia en el fondo feliz, nuestros colocados colegas tomarán venganza a golpe de reggae y... empañando la historia (por así decirlo) del eminente optimismo que esta rítmica y colorída música desprende.
Suena buen reggae (y subgéneros como el roots). De cabo a rabo los sonidos de Burning Spear, Peter Tosh, Lee Perry & the Upsetters, Gregory Issacs.... impregnan el film. Pero de entre todas las canciones de la película sobresale la tremenda "Sweet Sensation" de los Melodians. Música de raíces que viene a resaltar el grado de unión existente entre el blues, soul, jazz, ska, reggae... y todos esos sonidos importados desde el corazón de Africa. Un lazo que une a pueblos y razas...
¡¡¡Rula ese porro, rasta!!!
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miércoles, 19 de agosto de 2009
-MACARRAS: "HOUND DOG" TAYLOR
Borracho, pendenciero, bullero, "sabueso" empedernido siempre husmeando aquí y allá en busca de algún conejillo, estas son las señas de identidad del macarra Theodore Roosevelt "Hound Dog" Taylor (llamado así por el famoso presidente). Con su banda los Houserockers conseguiría crear un sonido crudo dentro del blues como los Ramones harían con el rock. El rastrero sonido lo
originaba un cacharro de guitarra japonesa de 50 dólares marca Kingston a la que Hound Dog arrancaba notas metálicas, punzantes, estridentes y distorsionadas, marca de la casa. Todo ese mejunje -Dog dominaba como nadie la técnica del slide guitar- daba como resultado un blues súcio, lleno de sudor, desnudo de adornos o florituras, directamente al grano...como los Ramones vamos. Un blues oxidado que descargaba en directo desde la silla en la que tocaba sentado debido a los fuertes dolores de tenía en un pie, siempre con un vaso de whisky Canadian Club a su lado y un cigarrillo Pell Mell en los lábios. Sólo editó dos álbumes en vida, el primero con 56 años. Murió con 60 años. Un tercero en directo se publicaría póstumamente al año siguiente.
originaba un cacharro de guitarra japonesa de 50 dólares marca Kingston a la que Hound Dog arrancaba notas metálicas, punzantes, estridentes y distorsionadas, marca de la casa. Todo ese mejunje -Dog dominaba como nadie la técnica del slide guitar- daba como resultado un blues súcio, lleno de sudor, desnudo de adornos o florituras, directamente al grano...como los Ramones vamos. Un blues oxidado que descargaba en directo desde la silla en la que tocaba sentado debido a los fuertes dolores de tenía en un pie, siempre con un vaso de whisky Canadian Club a su lado y un cigarrillo Pell Mell en los lábios. Sólo editó dos álbumes en vida, el primero con 56 años. Murió con 60 años. Un tercero en directo se publicaría póstumamente al año siguiente.CRIADO EN EL DELTA EN UNA MISERABLE CABAÑA DE MADERA
El "frikie" de Taylor (¡¡Sí, el tío nació con 12 dedos!!, una noche borracho se cortaría el que le sobraba de la mano derecha, dejando el extra de la izquierda) nació en pleno Delta del Mississippi un
12 de abril de 1915. En su adolescencia empezó tocando el piano para dar el salto a las seis cuerdas (¡¡el número mágico!!) al cumplir veintiún años. Fruto de su pasión por el sexo opuesto, tuvo que salir por patas de su tierra natal por problemas ¡¡con el Ku Klux Klan!! (se estaba tirando una mujer blanca !!) yendo a parar a Chicago para no volver nunca más. Después de un tiempo, tirado por ahí, decide convertirse un un bluesman, corría el año 1957. Los primeros diez años de su carrera pasarían sin pena ni gloria, pero a raiz de 1969 le llegaría el reconocimiento.
12 de abril de 1915. En su adolescencia empezó tocando el piano para dar el salto a las seis cuerdas (¡¡el número mágico!!) al cumplir veintiún años. Fruto de su pasión por el sexo opuesto, tuvo que salir por patas de su tierra natal por problemas ¡¡con el Ku Klux Klan!! (se estaba tirando una mujer blanca !!) yendo a parar a Chicago para no volver nunca más. Después de un tiempo, tirado por ahí, decide convertirse un un bluesman, corría el año 1957. Los primeros diez años de su carrera pasarían sin pena ni gloria, pero a raiz de 1969 le llegaría el reconocimiento.Este negrata miserable y genial falleció en el hospital, un cáncer de pulmón se lo comía por dentro. Unos meses antes Taylor había disparado a bocajarro a su íntimo amigo Brewer Phillips también músico, afortunadamente no lo mató, pero éste le denunció y Hound Dog fue acusado de intento de asesinato, pero el juicio nunca llegaría a celebrarse, eso sí, antes de morir, Dog consiguió el perdón de su amigo.
Álbumes: Hound Dog Taylor And The Houserockers (1971) / Natural Boogie (1973) / Beware of The Dog (1976)
viernes, 6 de marzo de 2009
-THE HARDER THEY COME...CINE CANÁBICO
Puede considerarse un prototipo de blaxploitation (salen negros, hay tiros, delincuentes, buena música...), pero "Caiga quien Caiga", -su estúpido título en castellano-, es mucho más que una
peli de gangsters. El film jamaicano supo capturar magistralmente, un momento, una época concreta. Y descubrió para el mundo, algo nuevo, un sonido diferente, la música que conoceríamos como el reggae (que en la isla se tocaba desde siempre, vamos... música que engloba además, otros ritmos no menos bailables y "auténticos" como el Ska). Este nuevo sonido llegó a alcanzar cotas inimaginables para una isla que vivía momentos complicados. Tan solo 12 familias, adineradas y blancas, eran los dueños de todas las tierras, sufriendo los campesinos y sobre todo los rastafaris, el exclavismo. De ahí la importancia de The Harder They Come, como film de denuncia social y testimonio cultural. Filmado con solvencia por Perry Henzell como si fuese un documental, e interpretado por la estrella jamaicana del reggae, Jimmy Cliff, quien compuso (y canta) el
estupendo tema que da título a la película (uno de mis favoritos de siempre, versioneado luego por gente tan dispar como Poison Idea, o Wayne Kramer). ¿La historia?... Pues, un joven labrego (nuestro Jimmy) emigra a la capital con el sueño de convertirse en cantante; allí se topará con un ambiente de corrupción y delincuencia generalizados... (los más, los mafiosos dueños de las discográficas).
peli de gangsters. El film jamaicano supo capturar magistralmente, un momento, una época concreta. Y descubrió para el mundo, algo nuevo, un sonido diferente, la música que conoceríamos como el reggae (que en la isla se tocaba desde siempre, vamos... música que engloba además, otros ritmos no menos bailables y "auténticos" como el Ska). Este nuevo sonido llegó a alcanzar cotas inimaginables para una isla que vivía momentos complicados. Tan solo 12 familias, adineradas y blancas, eran los dueños de todas las tierras, sufriendo los campesinos y sobre todo los rastafaris, el exclavismo. De ahí la importancia de The Harder They Come, como film de denuncia social y testimonio cultural. Filmado con solvencia por Perry Henzell como si fuese un documental, e interpretado por la estrella jamaicana del reggae, Jimmy Cliff, quien compuso (y canta) el
estupendo tema que da título a la película (uno de mis favoritos de siempre, versioneado luego por gente tan dispar como Poison Idea, o Wayne Kramer). ¿La historia?... Pues, un joven labrego (nuestro Jimmy) emigra a la capital con el sueño de convertirse en cantante; allí se topará con un ambiente de corrupción y delincuencia generalizados... (los más, los mafiosos dueños de las discográficas).
jueves, 22 de enero de 2009
-CINEMA BLUES: "CADILLAC RECORDS"
El fantástico sello de Chicago CHESS RECORDS de rhythm&blues fundado en 1947 por Leonard (Adrien Brody) y Phil Chess, -y que en un principio se llamó Aristrocat,- y que tambien eran dueños de la subsidiaria Checker fundada en el 53, ya tiene su película homenaje CADILLAC RECORDS, llamada de esta manera por la "generosidad" de los dos hermanos judíos de regalar tan preciado automóvil a cada estrella que firmaba con ellos, honores que
compartieron leyendas de la música americana de la talla de Muddy Waters (Jeffrey Whight), Howlin' Wolf, John Lee Hooker, Jimmy Rogers, Eddie Boyd, Bobby Charles, Dale Hawkins, Little Milton, o grupos como the Moonglows, the Flamingos o the Tune Weavers. Pero el hecho de decidirme a comentaros la película -con estreno el 20 de Febrero en Spain-, que por cierto no está nada mal (podéis descargarla en V.O.S.), es la presencia de un personaje llamado Little Walter. El negro era toda una amenaza para sí mismo y con los demás. Armonicista de la banda de Muddy Waters (con importante aportación a su sonido), el descarado músico dió a Checker dos de sus grandes éxitos en los primeros 50's con "My Babe", y
"Juke"(preciosa instrumental), y durante un tiempo gozó de más éxito como artista que el propio Waters devido al ritmo ligero y bailable que imprimía a sus propios discos. Pero..¿quién se acuerda o conoce la existéncia del macarra de Little Walter?.. muy pocos, de ahí la importancia del visionado de CADILLAC RECORS tan siquiera para descubrir (de aquella manera) al único hombre capaz de hacerle frente con su talento al mismísimo Muddy y salir airoso del asunto. Hijo de una prostituta, alcohólico, temerario del Señor, mujeriego, pendenciero, bullero... con la cara partida por las cientos de reyertas en las que se vió envuelto (sobre todo con la poli como se ve en una de las mejores secuencias del film) Little Walter al final murió como consecuencia de una de esas peleas...alguien se las tendría juradas... lo cierto es que esa fatídica noche las calles de Chicago serían un poco más seguras.
compartieron leyendas de la música americana de la talla de Muddy Waters (Jeffrey Whight), Howlin' Wolf, John Lee Hooker, Jimmy Rogers, Eddie Boyd, Bobby Charles, Dale Hawkins, Little Milton, o grupos como the Moonglows, the Flamingos o the Tune Weavers. Pero el hecho de decidirme a comentaros la película -con estreno el 20 de Febrero en Spain-, que por cierto no está nada mal (podéis descargarla en V.O.S.), es la presencia de un personaje llamado Little Walter. El negro era toda una amenaza para sí mismo y con los demás. Armonicista de la banda de Muddy Waters (con importante aportación a su sonido), el descarado músico dió a Checker dos de sus grandes éxitos en los primeros 50's con "My Babe", y
"Juke"(preciosa instrumental), y durante un tiempo gozó de más éxito como artista que el propio Waters devido al ritmo ligero y bailable que imprimía a sus propios discos. Pero..¿quién se acuerda o conoce la existéncia del macarra de Little Walter?.. muy pocos, de ahí la importancia del visionado de CADILLAC RECORS tan siquiera para descubrir (de aquella manera) al único hombre capaz de hacerle frente con su talento al mismísimo Muddy y salir airoso del asunto. Hijo de una prostituta, alcohólico, temerario del Señor, mujeriego, pendenciero, bullero... con la cara partida por las cientos de reyertas en las que se vió envuelto (sobre todo con la poli como se ve en una de las mejores secuencias del film) Little Walter al final murió como consecuencia de una de esas peleas...alguien se las tendría juradas... lo cierto es que esa fatídica noche las calles de Chicago serían un poco más seguras. viernes, 7 de noviembre de 2008
-MACARRAS: NATHANIEL MAYER... ¡¡DESCANSE EN PAZ!!
¡Qué mal huelen los muertos!... Cuando el Soul abraza el Punk.
Estaba esperando el momento de hablaros y comentaros una joya de LP, el "disco TOTAL": (denominación que doy cuando me gustan todas las canciones de un album, y de inmediato pasa a ocupar un lugar de privilegio en mi discografía) "I Just Want to be Held" ("apenas quiero ser detenido") de NATHANIEL MAYER, disco que descubrí hace un par de años y que cambió mi forma de entender el Soul. No hace mucho, comentaba en el post de Mighty Hannibal, la fragilidad de
estos macarras souleros, que regresan con una avanzada edad, Y mira tu por dónde... Hablaros del disco ahora, tras enterarme de la muerte del soulman, este primero de noviembre... es irrelevante, por no decir ventajista. Me jode que muriese sin antes haberlo dado a conocer en A Tumba Abierta, para que supierais de su música, y de su persona, y que no fuese un total desconocido cuando su corazón sexagenario dejase de latir, como desgraciadamente ha ocurrido. Ahora no tengo fuerzas para homenajearlo... la mejor manera de hacerlo sería escuchar una vez más su roncosa y desgarrada voz, y dejar que temas como "Satisfied fool" recorran mi columna vertebral y provoquen un emotivo llanto, que no será si no, la confirmación de inmortalidad, de que el alma de NATHANIEL MAYER, siempre estará aquí con nosotros... ¡y con su espíritu! Amén. Podéis ir en paz.
sábado, 25 de octubre de 2008
MACARRAS: THE MIGTHY HANNIBAL, EL NAVAJERO DEL SOUL
Ardiente soulman de entrepierna. Un superviviente de la calle, de la cárcel, de la mafia y de sus tratos con la heroina. Como chulo y proxeneta (a los diecisiete años ya tenía a diez mujeres haciendo la calle) habría que añadirle las enfermedades venéreas por meter su polla donde no deviera. Con una leyenda a sus espaldas MIGTHY HANNIBAL (al igual que otros "resucitados" como Nathaniel Mayer, o Andre Williams) representa al macarra soulero que tocó aquí y allá, con éste y el otro, que regresa a la palestra para ofrecernos en su crepúsculo (esta peña ya vivió lo suyo, y mal que nos pese les queda poco) sus ultimas dosis de maestría, hasta su último aliento... El tío es ¡¡un puto anciano!! y pese a su delicado estado de salud (sin visión en un ojo, medio sordo y con cojera, este negrata se estuvo drogando desde los 60's!!!...al lado de "piezas" como Little Richard o Sam Cooke, "¡cuando la cocaína era cocaína!") sigue brillando elegantemente y poniéndonos cachondos a mayor gloria del Soul.
Menudos elementos... Fijáos en su mirada de hijoputa(foto izda.) ¿A cuánta peña rajaría este negro mientras no estaba cantando canciones de amor?... Esos sí que eran gángsters y no los rappers de ahora que sin una pipa no son nadie (por no hablar del respeto y solidaridad -no solo en el negocio musical- que existía entre los negros en los tiempos en que Migthy rulaba las
calles, otrora perdido).
calles, otrora perdido). El currículum de este teja... tíra de espaldas. Colaboraciones con James Carr, Larry Williams y Johnny Guitar Watson, James Brown, o el citado L. Richard, dejan claro de quién estamos hablando. Tal vez del último de los niggers del R&R. Chuloputas del Harlem. (recomiendo su antología "Hannibalism", o el coloso "Get in the Groove") Predicador de lascívos ritmos que no fallan en ninguna fiesta que se precie. Lo suyo no es trabajo, es hacer lo que sabe hacer. Nostalgia por los viejos tiempos.
viernes, 10 de octubre de 2008
MACARRAS: CHESTTER HIMES... UN NEGRO DE NOVELA NEGRA
La voz de la negritud, el poeta del Harlem. Las novelas de Himes describen fielmente la vida y la comunidad del tan castigado barrio neoyorquino. Sus descripciones del ambiente que se respiraba en Harlem allá por los años 40 y 50, están todavía por superar. A pesar de que el escenario de Himes era la ciudad, el pasado rural de los negros estaba siempre presente en sus obras. A diferencia de los grandes creadores del género (Dashiell hammett y Raymond
Chandler, cómo no) todo en él era negro, la piel, vida, destino, novelas y desesperación. Nacido en 1909 en Missouri, a los 19 años ingresa en prisión por atraco a mano armada con una condena de 20 años. Tras su puesta en libertad en 1935 decide salomonicamente abandonar su país, donde un negro no dejaría de serlo toda su vida.
Chandler, cómo no) todo en él era negro, la piel, vida, destino, novelas y desesperación. Nacido en 1909 en Missouri, a los 19 años ingresa en prisión por atraco a mano armada con una condena de 20 años. Tras su puesta en libertad en 1935 decide salomonicamente abandonar su país, donde un negro no dejaría de serlo toda su vida.
Ya desde el exílio en Francia (Alicante fue otro de sus destinos) publica la serie de aventuras -por las que es conocido cómo el escritor más amargo de los cultores al género negro- dedicadas a Coffin ("Ataud") Johnson y Grave Digger ("Sepulturero") sus irónicos personajes detectivescos, que bien podían ser la avanzadilla de Shaft y demás pólis blaxploitations.
Si bien escribió otros textos no policiales, son Por Amor a Imabelle (65), Un Ciego Con Una Pistola (57), Plam B (84), El Gran Sueño de Oro (60) y por la excelente Algodón en Harlem (64) por las que será recordado (..es un decir). Fiel a una manera de ser CHESTTER HIMES se basó en sus experiencias personales para abofetear amablemente al lector y atraparlo con sus baladas de sepultureros, asesinos y muertos.
Recomendable a su vez su biografía, firmada por el francés James Sallis y todo (lo poco) de su obra que puedas encontrar en castellano.
jueves, 18 de septiembre de 2008
ANTONIO FARGAS... NADIE TAN MACARRA Y TAN SOPLÓN
En una época en el que todo thriller o péli policiaca que se preciara, contaba con su particular "confidente"... Sólo él, sería capaz de poner clase y estilo al rastrero "oficio" de soplón. Antonio Fargas (nacido en Inglaterra y criado en New York) siempre será recordado como "Huggy Bear" (su personaje en la famosa serie televisiva de los 70, Starsky and Hutch). Cada aparición suya en pantalla era toda una explosión de glamour. Su colorido y estampado vestuario, frenética verborrea, su timbre de voz, así como el balanceo rítmico de su cuerpo, le hacían parecerse (además de a un loro parlanchín) a un muñeco... un dibujo animado.
Podía ser un soplón de la pasma, un chulo macarra, un drogata singular o lo que fuese... Huggy siempre caía simpático, tenía carisma.
Actor de comedia ( "personaje", diría yo), tan sólo contemplar su rostro.. ya invíta a una amable carcajada. Antes de su éxito( efímero) en el papel de Huggy, se dió a conocer en el único mercado de trabajo al que podía optar un negro de los 70's que
aspirase a ser actor... la Blaxploitation (ese fantástico género cinematográfico hecho por y para la comunidad afro-americana, del que tanto gusta repasar desde estas pájinas... Fruto de su época y a la vez referente histórico, que nos dejó tanto mitos musicales como heroínas de ébano...). Títulos referenciales del género como Foxy Brown, Panico en la calle 110 (Across 110th Street), Cleopatra Jones, Car Wash (al lado de Richard Pryor, otro negrata simpático de cojones)... gozan de su presencia, casi siempre en pequeños papeles, suficiente para dejar claro quién era el más enrollado... ¡¡Si hasta tiene su propio muñeco!!
El calatravesco Antonio Fargas (¡¡Vaya pínta en la portada del disco de Curtis Mayfield!! -foto derch.-) siempre será bien recordado (al igual que su maestro, el grandísimo Sammy Davis Jr. y otros personajes de su calaña..). Comentaros que existe un grupo español de buen punk-rock que se hacen llamar como nuestro artista, ANTONIO FARGAS. Por algo será...
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