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domingo, 7 de julio de 2013

THE LAST RIDE. EL ULTIMO PASEO DE HANK WILLIAMS. Una historia triste de Alabama

Seguimos con nuestro ciclo de Cine-Rock que tan contento me tiene ultimamente. Este no es un biopic al uso ni la historia fílmica del famoso cantautor country nacido en una cabaña de Alabama en plena depresión. Tampoco importa demasiado si está basada en hechos reales (que lo está) o es un guión sobre un músico inventado (como aquella que le valió el Oscar a Jeff Bridges). No sería extraño pensar que la vida de Hank Williams tarde o temprano llegará a la gran pantalla. Mientras ocurre, aquí tienen ustedes un aperitivo sugerente. Digamos que forma parte -o sigue los pasos- de una serie de producciones cine-rock de nuevo cuño que, con mayor o menor acierto, toman partido por no contar toda la historia(o mito, si se prefiere) del músico, concierto o banda en cuestión como nos tenian acostumbrados, sino que apuestan directamente por narrarnos un momento, una anécdota, un hecho en particular (a veces una simple fantasía, un guiño o una simple 'invención' clonada), como punto de partida o hilo conductor que le sirva al director de turno para introducirnos en una historia que derivará en la otra historia que de verdad quiere contarnos (el famoso "mcguffin" que diría el maestro Hitchcok). No se si me explico, pero títulos como Killing Bono(2011),  Destino:Woodstock(2009), Phil Spector(TV)(2013), o la más reciente de los Coen, Inside Llewyn Davis(2013), a bote pronto son la clase de cintas de esta nueva 'corriente' a la que me refiero. THE LAST RIDE (Harry Thomason, 2011) se une pues al carro de los 'engañosos biopics' del momento. Films nobles, correctos... Rock sin fuegos de artificio alguno. La parroquia de rockeros seguidores de esta cochambrosa revista ciberespacial la disfrutarán sin lugar a dudas.

De pequeñas historias nacen pequeñas películas, como puede ser el caso. El gancho de esta 'pequeña historia real' lo pone HANK WILLIAMS (1923-1953). Suenan temas propios; nunca como banda sonora al uso, sino que se escuchan en la radio, cantadas por músicos callejeros, versioneadas por otros...., pero nunca le vemos coger una guitarra ni cantar canción alguna. Tiene 29 años pero aparenta el doble. Drogas y whisky rematan al ídolo caído. El cuervo negro acecha. No tiene amigos. Viaja en el asiento de atrás de un Cadillac del 51 azul celeste, tosiendo sangre y escribiendo versos. Como el título original predice, estamos ante lo que será su 'último paseo'. Quemará millas de camino a un destino al que nunca llegará. Bolos que son leyenda americana. Tickets a la basura. Un joven e inexperto chaval de pueblo -que jamás salió de Alabama, ni tuvo cita con chica alguna y que afirma ¡no gustarle la música!, y por encima desconoce la verdadera identidad de su pasajero- consigue la oportunidad de servir de chófer y acompañante al tal Sr. Wells (con seudónimos como éste o el de 'Luke The Drifter' firmaba el amigo Hank). En este escenario comienza la 'otra' historia que les decíamos: Mientras asistimos a las últimas horas de vida del rebelde compositor (en el interior del cadillac encontraron una libreta con las letras de futuras canciones que supuestamente escribió Hank durante ese 'último paseo';  y que finalmente terminarían en manos de Bob Dylan tras una subasta) el film se convierte en una road-movie y deriva en otra de esas tantas historias  de viajes iniciáticos, amistad y perdón marca de la casa.

jueves, 18 de noviembre de 2010

MÁS CINE PERDIDO: "THE LAST RUN"

FUGA SIN FIN (The Last Run).- EE.UU.,1971. D.:Richard Fleischer / G.: Alan Sharp / M.: Jerry Goldsmith. / I.: George C. Scott, Tony Musante y Coleen Dewhurst. Una de las pocas películas que me quedaban por visionar de Richard Fleischer, y la verdad... otra maravilla de film. El director de El Extrangulador de Boston filma una de esas genuínas historias de "perdedores" en contínua huída hacia ninguna parte, y lo hace de manera que Monte Hellman ("Two-Lane Blacktop") y Sam Peckinpah ("Quiero la cabeza de Alfredo García") se sientan orgullosos. No en vano fue otro afín a ese estilo de cine pendenciero, John Huston, el encargado de empezarla a rodar (aunque desconozco los motivos de su abandono). El film, rodado mayoritariamente en la provincia de Almería (España), narra la historia de un oxidado gangster -enorme George C. Scott- retirado desde hace 9 años en la zona del Algarve (Portugal) cuyo sueño siempre fue ser conductor profesional de coches de carrera. Resignado y sin nada que perder, -pués ya lo ha perdido todo: su mujer que se largó con otro, su hijo de corta edad murió, apenas le quedan ganas de vivir...-, decide aceptar un último trabajo de pasar a Francia a un prófugo criminal y su atractiva pareja. Ellos serán su familia a partir de ahora. Parece un trabajo fácil, pero las cosas se le complicarán por qué él así lo desea. Desde el volante de su inseparable BMW de 1957, al que mima como un hijo (resulta metafórica la conexión que da Fleischer al auto y su dueño, ése vínculo queda magistralmente plasmado en la última y fenomenal secuencia final), asistimos y nos movemos en un ejercicio de cine primoroso, templado en su velocidad, donde la "aventura" no está en su mínima y sosa trama, si no en el viaje interior que realizan sus personajes, sobretodo el de Scott. Podíamos afirmar que estamos pues ante una road movie pseudo-psicológica-policiaca. Los que esperen una pelicula de acción deberán buscar en otra parte. -Mención especial a uno de los actores españoles que aparecen en la cinta, ALDO SAMBRELL, que desgraciadamente nos ha dejado hace poco. Aquí tiene un pequeño papel como el amigo marinero de Scott, pero atrás quedan más de 170 films, rodados aquí y allá, en toda clase de cine de género. Especialmente será recordado por todos los seguidores del spaguetti western europeo, al ser partífice de un gran puñado de éllos (la saga Leone por ejemplo). No sólo hay que acordarse de los grandes cuando mueren, también los más humildes secundarios merecen homenaje, por los buenos ratos que nos han hecho pasar...

miércoles, 26 de agosto de 2009

-EN BUSCA DEL CINE PERDIDO: ELECTRA GLIDE IN BLUE

ELECTRA GLIDE IN BLUE (James William Guercio, 1973 / USA. 101 m.) Pasada de madrugada y sin prévio aviso, sabe Diós cuándo, en cualquiera de nuestros canales nacionales bajo el poco acertado título de LA PIEL EN EL ASFALTO y protagonizada de manera más que aceptable por el desaprovechado y buen actor Robert Blake (ver si no su interpretación en "A Sangre Fría" de Richard Brooks y su sobrecogedora secuencia final, un alegato contra la pena de muerte como jamás se ha rodado en filme alguno), que da vida a un policía de tráfico, de esos con el casco blanco, chupa de cuero con cremalleras y gafas ray ban plateadas, conduciendo la típica Harley Davidson (la Electra Glide del título original).
ROAD MOVIE EXISTENCIAL Y ¿CONSERVADORA?

-Su curioso planteamiento temático -digamos una contrafórmula Easy Ryder-, cursada desde un punto de vista ambiguo y bastante dudoso moralmente (al menos para mí) y protagonizada por un policía que odia desmesuradamente a los hippies, la convierten en una rareza. Al final el filme se deja ver, pese al lastre que supone la dirección del tal Guercio (no conozco ningún otro título que lleve su firma). Se nota la libertad absoluta y el respaldo de unos grandes Estudios (United Artist en este caso), que como ya sabréis por anteriores artículos relacionados con el New Hollywood americano, era la política respecto al cine de aquellos maravillosos años 70 (y a la postre resultaría su ruína).

-Tras un epílogo -que puede confundirnos, mostrado a través de primeros planos, dónde observamos los brazos (nunca se ve el rostro) de un hombre friéndo un par de chuletas en una sartén, poner un viejo disco a funcionar y luego atarse un hilo al dedo gordo del pie y a su vez pasarlo por el gatillo de una escopeta para acabar pegándose un tiro en el pecho- pasámos entonces a un impresionante plano panorámico de una carretera que parece cruzar el valle de la muerte, y en lo que parece un segundo epílogo, asistimos (otra vez sin ver el rostro claramente) entre banderas americanas, al sagrado-erótico ritual de cómo se viste un póli de verdad, momento que aprovecha el director para pasar los títulos de crédito y dar comienzo a la historia. El resto del metrage podréis juzgarlo vosotros mísmos. Pero baste una imágen, la de Blake haciendo tiro contra la fotografía de unos rebeldes hippies Hopper y Fonda en Easy Ryder, para resumir la intenciones, repito, ambíguas, del filme.

martes, 16 de septiembre de 2008

(IN) CULT MOVIES: TWO-LANE BLACKTOP

CARRETERA ASFALTADA EN DOS DIRECCIONES
(Two-Lane Blacktop. USA.-1970)
Género: Road movie
Director: Monte Hellman
Guión: Rudy Wurlitzer y Will Corry
Duración: 100 min.
Interpretes: James Taylor, Dennis Wilson, Warren Oates y Laurie Bird.
La historia: Simple... Un par de inadaptados recorren el país en su vehículo tuneado (y no precisamente contemporáneo).No conocemos sus nombres. Responden por "el Conductor"(un aceptable James Taylor, músico rockero sin experiencia como actor..) y "el Mecánico"(un correcto Dennis Wilson, desconocido antes y después, al que nunca vemos conducir..) y en cada pueblo que cruzan (cual película del oeste...) no dudan en desafiar a todo piloto local a una carrera de velocidad. Nada les intimida, ni siquiera "la chica" que recogen en la carretera puede frenarles... no pueden (ni quieren) parar. En uno de los finales (si es que se le puede llamar final, por qué en pleno plano se quema (!!!) el negativo, además de no mostrar el típico the end) más enigmáticos y únicos de la historia del cine; estos dos marginados acaban de un plumazo, con el mito del "sueño americano".
El toque: Trascendental, metafísica, intimista... road movie de arte y ensayo. Terriblemente pesimista (la primera en romper con la utopía del hippismo, aventurando tiempos difíciles...) Con pocos diálogos... Two-lane Blacktop no es fácil de digerir por el espectador medio (parece una peli a lo nouvelle vage francesa) . Los auténticos rockeros fliparán con la banda sonora de la época. Los amantes de los coches custum y hot rod besarán el cielo... -el llorado Warren Oates (¡¡JODER, QUÉ PEDAZO DE ACTOR...!!) conduce un GTO amarillo precioso y, ambos ponen la nota de color a esta historia-. Los buscadores de cine "guerrillero" y maldito, y en general todo aquél que guste de preguntas.. más que de respuestas, encontrará satisfactorio su visionado.
El apunte: El gran Sam Peckinpah era un admirador del cine rebelde de Monte Hellman (El Tiroteo, Pelea de Gallos..) y siempre comentaba que Carretera Asfaltada... era una de sus películas favoritas (y un referente a la hora de rodar su obra maestra Quiero la cabeza de Alfredo García). Esta película en otras manos que no fuesen las de Hellman no habría por donde cogerla... pues és en el trabajo final en la sala de montage, donde radica la clave de este film. Y es que el americano (todavía en activo, que aprendió en la factoría del maestro Roger Corman, cómo Coppola, Dante, Demme, etc..) es conocido por ser mejor montador que director. Hay quién dice que el final no fué premeditado.. que terminó así la péli (sin final) por qué no estaba seguro, como si le saliera de chiripa, vamos... Hay historias (retos) que simplemente comienzan.. sin saber cómo acabarán y si nó que se lo pregunten a Coppola con motivo de Apocalypse Now... Ahí radica el riesgo hermanos.
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