domingo, 7 de julio de 2013
THE LAST RIDE. EL ULTIMO PASEO DE HANK WILLIAMS. Una historia triste de Alabama
De pequeñas historias nacen pequeñas películas, como puede ser el caso. El gancho de esta 'pequeña historia real' lo pone HANK WILLIAMS (1923-1953). Suenan temas propios; nunca como banda sonora al uso, sino que se escuchan en la radio, cantadas por músicos callejeros, versioneadas por otros...., pero nunca le vemos coger una guitarra ni cantar canción alguna. Tiene 29 años pero aparenta el doble. Drogas y whisky rematan al ídolo caído. El cuervo negro acecha. No tiene amigos. Viaja en el asiento de atrás de un Cadillac del 51 azul celeste, tosiendo sangre y escribiendo versos. Como el título original predice, estamos ante lo que será su 'último paseo'. Quemará millas de camino a un destino al que nunca llegará. Bolos que son leyenda americana. Tickets a la basura. Un joven e inexperto chaval de pueblo -que jamás salió de Alabama, ni tuvo cita con chica alguna y que afirma ¡no gustarle la música!, y por encima desconoce la verdadera identidad de su pasajero- consigue la oportunidad de servir de chófer y acompañante al tal Sr. Wells (con seudónimos como éste o el de 'Luke The Drifter' firmaba el amigo Hank). En este escenario comienza la 'otra' historia que les decíamos: Mientras asistimos a las últimas horas de vida del rebelde compositor (en el interior del cadillac encontraron una libreta con las letras de futuras canciones que supuestamente escribió Hank durante ese 'último paseo'; y que finalmente terminarían en manos de Bob Dylan tras una subasta) el film se convierte en una road-movie y deriva en otra de esas tantas historias de viajes iniciáticos, amistad y perdón marca de la casa.
jueves, 18 de noviembre de 2010
MÁS CINE PERDIDO: "THE LAST RUN"
FUGA SIN FIN (The Last Run).- EE.UU.,1971. D.:Richard Fleischer / G.: Alan Sharp / M.: Jerry Goldsmith. / I.: George C. Scott, Tony Musante y Coleen Dewhurst.
Una de las pocas películas que me quedaban por visionar de Richard Fleischer, y la verdad... otra maravilla de film. El director de El Extrangulador de Boston filma una de esas genuínas historias de "perdedores" en contínua huída hacia ninguna parte, y lo hace de manera que Monte Hellman ("Two-Lane Blacktop") y Sam Peckinpah ("Quiero la cabeza de Alfredo García") se sientan orgullosos. No en vano fue otro afín a ese estilo de cine pendenciero, John Huston, el encargado de empezarla a rodar (aunque desconozco los motivos de su abandono). El film, rodado mayoritariamente en la provincia de Almería (España), narra la historia de un oxidado gangster -enorme George C. Scott- retirado desde hace 9 años en la zona del Algarve (Portugal) cuyo sueño siempre fue ser conductor profesional de coches de carrera. Resignado y sin nada que perder, -pués ya lo ha perdido todo: su mujer que se largó con otro, su hijo de corta edad murió, apenas le quedan ganas de vivir...-, decide aceptar un último trabajo de pasar a Francia a un prófugo criminal y su atractiva pareja. Ellos serán su familia a partir de ahora. Parece un trabajo fácil, pero las cosas se le complicarán por qué él así lo desea. Desde el volante de su inseparable BMW de 1957, al que mima como un hijo (resulta metafórica la conexión que da Fleischer al auto y su dueño, ése vínculo queda magistralmente plasmado en la última y fenomenal secuencia final), asistimos y nos movemos en un ejercicio de cine primoroso, templado en su velocidad, donde la "aventura" no está en su mínima y sosa trama, si no en el viaje interior que realizan sus personajes, sobretodo el de Scott. Podíamos afirmar que estamos pues ante una road movie pseudo-psicológica-policiaca. Los que esperen una pelicula de acción deberán buscar en otra parte.
-Mención especial a uno de los actores españoles que aparecen en la cinta, ALDO SAMBRELL, que desgraciadamente nos ha dejado hace poco. Aquí tiene un pequeño papel como el amigo marinero de Scott, pero atrás quedan más de 170 films, rodados aquí y allá, en toda clase de cine de género. Especialmente será recordado por todos los seguidores del spaguetti western europeo, al ser partífice de un gran puñado de éllos (la saga Leone por ejemplo). No sólo hay que acordarse de los grandes cuando mueren, también los más humildes secundarios merecen homenaje, por los buenos ratos que nos han hecho pasar...
miércoles, 26 de agosto de 2009
-EN BUSCA DEL CINE PERDIDO: ELECTRA GLIDE IN BLUE

-Su curioso planteamiento temático -digamos una contrafórmula Easy Ryder-, cursada desde un punto de vista ambiguo y bastante dudoso moralmente (al menos para mí) y protagonizada por un policía que odia desmesuradamente a los hippies, la convierten en una rareza. Al final el filme se deja ver, pese al lastre que supone la dirección del tal Guercio (no conozco ningún otro título que lleve su firma). Se nota la libertad absoluta y el respaldo de unos grandes Estudios (United Artist en este caso), que como ya sabréis por anteriores artículos relacionados con el New Hollywood americano, era la política respecto al cine de aquellos maravillosos años 70 (y a la postre resultaría su ruína).
-Tras un epílogo -que puede confundirnos, mostrado a través de primeros planos, dónde observamos los brazos (nunca se ve el rostro) de un hombre friéndo un par de chuletas en una sartén, poner un viejo disco a funcionar y luego atarse un hilo al dedo gordo del pie y a su vez pasarlo por el gatillo de una escopeta para acabar pegándose un tiro en el pecho- pasámos entonces a un impresionante plano panorámico de una carretera que parece cruzar el valle de la muerte, y en lo que parece un segundo epílogo, asistimos (otra vez sin ver el rostro claramente) entre banderas americanas, al sagrado-erótico ritual de cómo se viste un póli de verdad, momento que aprovecha el director para pasar los títulos de crédito y dar comienzo a la historia. El resto del metrage podréis juzgarlo vosotros mísmos. Pero baste una imágen, la de Blake haciendo tiro contra la fotografía de unos rebeldes hippies Hopper y Fonda en Easy Ryder, para resumir la intenciones, repito, ambíguas, del filme.

martes, 16 de septiembre de 2008
(IN) CULT MOVIES: TWO-LANE BLACKTOP
El toque: Trascendental, metafísica, intimista... road movie de arte y ensayo. Terriblemente pesimista (la primera en romper con la utopía del hippismo, aventurando tiempos difíciles...) Con pocos diálogos... Two-lane Blacktop no es fácil de digerir por el espectador medio (parece una peli a lo nouvelle vage francesa) . Los auténticos rockeros fliparán con la banda sonora de la época. Los amantes de los coches custum y hot rod besarán el cielo... -el llorado Warren Oates (¡¡JODER, QUÉ PEDAZO DE ACTOR...!!) conduce un GTO amarillo precioso y, ambos ponen la
nota de color a esta historia-. Los buscadores de cine "guerrillero" y maldito, y en general todo aquél que guste de preguntas.. más que de respuestas, encontrará satisfactorio su visionado.



