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domingo, 28 de junio de 2015

SIX-STRING SAMURAI: A LOS COMUNISTAS NO LES GUSTA EL ROCK'N'ROLL

Elvis reinaba en Las Vegas, el último reducto civilizado que les quedaba a los estadounidenses después de que los rusos les venciesen en una guerra nuclear a dos bandas. Pero el Rey a muerto, y ya se sabe, a rey muerto rey puesto. Buddy (Jeffrey Falcon) va para allá con su eléctrica del 57, su katana de lobo solitario y su resaca de holocausto: quiere el trono. Qué se preparen los caníbales trogloditas madmaxianos de serie Z, los uniformados comunistas de las dunas o cualquier mercedario cazarrecompensas con zapatos de gamuza azul que ose deternerle. ¡Ni los Red Elvises con sus compases tóxicos podrán con él!. Solo Muerte -villano que defiende la música heavy metal con su banda de asalariados cuervos negros-  parece ser el único capaz de impedir que nuestro héroe gafapasta logre llegar de una pieza al final del polvoriento camino de baldosas amarillas. Lo quieran o no los rusos, el Monstruo de las Espinacas o el pegajoso 'cachorro' que le sigue a todas partes y del que no logra desprenderse ni a golpes.

 SIX-STRING SAMURAI (Holocausto Samurái; Lance Mungia, 1998)) es una cinta que hay que recuperar del cubo de la basura pero ya. ¿A qué tarado tumbero no le seduciría un guión como éste?. Tiene referencias al cine de samurais (Lone Wolf and Cub, 1972), al western sicotrópico anarcosurrealista (El Topo, 1970), a las pelis apocalipticas era post-Mad Max (Hardware, progamado para matar. 1990; Kamikaze 1999,. 1983), escenas de acción al estilo 'poético' hongkongés... Buddy Holly en el recuerdo, la reconocible voz de Wolfman Jack en las ondas, el reflejo de aquellos Leningrad Cowboys de Kusturica bien patente, un paródico duelos de guitarra a lo "Cruce de Caminos"( Walter Hill, 1986)... Nada de esta locura financiada con cuatro dólares y hecha por un puñado de amigos fumados -multiplicándose en mil labores- sería posible de soportar de no atronar en stéreo melodías de surf infra-arenoso, psicho-billy macanudo, polka-roll casposo y todos esos sonidos bastardos de rock fifty-sixty subterráneo que tanto gustan en este sótano. Lo dicho, serie Z rescatada de la basura para empacharse y repetir.


miércoles, 22 de abril de 2015

RECOMENDACIONES A TUMBA ABIERTA (Cine)


Castigado y sin recreo no le queda otra a este tormentoso parlanchín que abreviar y mucho. Con tiempo hubiésemos elaborado una parrafada a la altura de las circunstancias. Lo que sin ganas nos lleva a resumir en una sola entrada una serie de recientes films que bien merecían una mayor atención y minuciosidad por nuestra parte. La cosa tiene miga. Dentro del apartado movie-rock ni más ni menos que un episódico biopic sobre nuestro voodoo child favorito, Jimi Hendrix, ambientado en la etapa londinense del lisérgico guitarrista, antes de su eclosión mundial, de cuando Chas Chandler (the Animals) y Linda Keith (por aquel entonces esposada a Keith Richards) lo paseaban por clubs de 'alterne', habitaciones de hotel, backstages y círculos musicales viciosos. Como para perdérsela, vamos.

Cambiando totalmente de genero -y estilo- nos llegan dos westerns crepusculares dignos de mención. Das finstere tal (The Dark Valley, 2014) realza de nuevo el eurowestern (está producido y rodado en ¡Austria!, e interpretado por Sam Riley el Ian Curtis de Control) y en él no salen indios pero sí dan tiros vengativos que retumban en los valles y montañas Alpinas. A este menda le gustó más que la danesa "The Salvation"(2014), desaprovechado eurowestern en el que interviene un desubicado Mads Mikkelsen y es descaradamente deudora del estilo Leone (para mal). La otra vaquerada que sí nos ha hecho felices la dirige y secunda el norteamericano Tommy Lee Jones( Los 3 entierros de Melquíades Estrada, 2005) y en ella se luce una mujer, Hilary Swank, se titula The Homesman (2014) y va sobre mulas y hombres (ejem..). Si por mí fuera le daba diez Oscars, peliculón. Y para terminar, que ya llego tarde, y habiendo resaltado en diversas ocasiones la debilidad que sentimos por el actor Michael Shannon (Take Shelter) destacamos un título suyo que se nos había pasado por alto en su momento y que calza a la perfección con muchos de los temas tumberos que más nos gustan: Años 70, asesinos en serie, la Gran Manzana, mafia... El postre se llama The Iceman (El hombre de hielo, 2012) y como podrán imaginar se basa en los violentos hechos reales acometidos por el famoso sicario sicópata neoyorquino al que da vida un enorme, en todos los sentidos, Michael Shannon. Y aquí lo dejamos. Hay más material brillante, mucho más... Anime nere (akí Calabria, 2014), Starred Up (2013), Nightcrawler (2014), Yurusarezaru mono (el remake japonés de Unforgiven, 2013)... Ojalá viviese de esto.


viernes, 30 de enero de 2015

C.R.A.Z.Y.(2005): PONIENDOLE BANDA SONORA A UNA FAMILIA NUMEROSA


Para nada me esperaba algo así. Uno tiene la sensación de haber visto esta película mil veces: problemas familiares entre padres, hijos y hermanos; el melodrama de las drogas (duras y blandas); el miedo adolescente a crecer; el despertar sexual (el "aceptado" y el "prohibido"); la necesidad de amar y ser amado... Pero tan pronto dejamos atrás nuestros temores iniciales descubrimos -a ritmo de clásicos de rock and roll-  una gratificante afirmación de cine por todo lo alto. C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005) es una delicia rematadamente divertida y emotiva, una cinta nada sensiblera pese al manoseado tema a tratar.

En en nombre del disco.
Pocas veces una banda sonora -rockera- encuentra su razón de ser, su espacio vital, de manera tan natural y participativa como en este largometraje canadiense. Cada sublime canción (bien provengan de Bowie, Pink Floyd o los Stones) tiene su poder narrativo y ocupa el lugar idóneo en determinados momentos de la historia, no están ahí por simple decorado, en cierto modo son el alma de la película. Bravo por el director, que además de buen gusto, es de los pocos románticos que todavía creen en el valor curativo del rock y no dudan en celebrarlo a los cuatro vientos. Visto el magnífico resultado no es de extrañar que años después Jean-Marc Vallée facturara otra estupenda película como fue Dallas Buyers Club (2013), esta vez apoyándose en el talento de Matthew McConaughey para seguir contándonos los conflictos y dramas de la homosexualidad con sinceridad y realismo. Actualmente el director y guionista nacido en Montreal (Quebec, 1963) está trabajando en el biopic de Janis Joplin, y sinceramente, dado sus antecedentes, confiamos ciegamente en el creador de C.R.A.Z.Y. para llevar a buen puerto la siempre espinosa tarea de ver reflejada en pantalla la vida y obra de tu estrella de rock favorita. Por lo pronto con esta sencilla historia familiar musicalizada se ha ganado a pulso un pequeño hueco en nuestros corazoncitos. La cinta está pues donde se merece, figura en la estantería tumbera al lado de The Commitments (1991), Still Crazy (1998), Hedwig and the Angry Inch (2001), Not Fade Away (2012) y variopintos títulos de cabecera.



jueves, 18 de diciembre de 2014

MUSICALIA: Un biopic al uso (GET ON UP. The James Brown Story) y otro que no lo es (GREETINGS FOR Tim BUCKLEY)

Mientras contamos los días que restan para el incipiente estreno de "Love&Mercy" -el deseado y terapéutico biopic sobre Brian Wilson, uno de los más grandes artistas que ha dado la música contemporánea (llámese Pop o Rock) y al que dará vida en pantalla el figura de John Cusack interpretando al ex-lider de los Beach Boys en edad adulta (entre uno de sus muchos y jugosos alicientes)-  les proponemos un par de aperitivos musicalizados para ir abriendo el apetito. Una doble sesión de cine rock con dos títulos muy distintos entre sí, en todos los aspectos. Uno es un biopic al uso, mejor o peor, pero al uso, como acostumbran a hacerlos en Hollywood, ya saben, a lo grande, políticamente correcto, multigenérico (en el que podrás reir, llorar, cantar, bailar y disfrutar comiendo palomitas) y comercial, muy comercial, sin reparar en gastos de ningún tipo, apelando al típico guión en el que se fríen penurias y triunfos de una de las muchas y alabadas estrellas musicales de las que gozan en el país de los sueños, en este caso, un compatriota y pionero de la música Funk. El otro es un film independiente de bajo presupuesto, un relato freudiano, intimo y retrospectivo sobre un cantautor folk 'de culto', uno de tantos outsiders olvidados y  muertos, y el hijo de éste, abandonado vástago al que jamás conoció (que fuera del guión llegaría a convertirse en estrella fugaz del indi rock), y que para desgracia de la música, también abandonó este mundo prematuramente. Una película que dificilmente se estrenará en salas de cine. Así que suban el volumen de su pantalla o televisor y disfruten de la oferta cinemusical tumbera de la semana.


I FEEL GOOD (GET ON UP. The James Brown Story) D.: Tate Taylor. 2014. USA

Que se puede decir del Reverendo del Funk que no se haya dicho ya. Todos conocen la historia del florecimiento, ascensión y caída del arcangel negro. Sus contorsiones, espasmos y alaridos salvajes son leyenda de la música soul. El manido "sexo, droga y rock'n'roll" cobra aquí su máxima expresión. Todo lo que pueda aportar la película que no sepamos ya de Mr. Sex Machine se quedará corto. Con todo, prepárense para una sobredosis de música celestial, un sermón de ego, salmos desafiantes y actitud chulesca dificil de olvidar.
Como postre repasen el exquisito documental "The Night James Brown Saved Boston" (2008) y pongan colofón a la mejor de las tardes posibles.


GREETINGS FOR TIM BUCKLEY (Daniel Algrant, 2012) USA.

Toda liberación, artística o personal del hijo (Jeff), pasa por acabar con la figura del padre (Tim). Aunque no todo es tan simple para este chico tímido, melancólico y solitario que, perdido, busca su camino. En el amor y la música (verdaderos) semeja encontrarlo; me llueve que todo es más sencillo si tienes genes Buckley corriendo por tu cuerpo. En esta historia no todo es lo que pasó, pero es lo que en verdad pudo pasar. Esta no es una película folkie de los Coen. Es mucho más sencilla. Y encima, no se nutre de caricaturas, son músicos reales,.conocidos de unos pocos, personajes de verdad, artistas talentosos que hemos perdido. Asumido este hecho, unos verán la película de una manera y otros la verán de otra. En cuanto a calidad artistica, la película no pasará a la historia, cierto, sus carencias son evidentes, pero el sentimentalismo de un servidor no entiende de críticas en estos casos y hace que el valor de la misma se duplique.
Recomiendo al respetable completar el menú con el documental que rula por eMule sobre Jeff Buckley, que la BBC lanzó en 2002, y entiendan la devoción que sentimos en esta casa por el músico y compositor de esa obra maestra titulada "Grace".

martes, 28 de octubre de 2014

A PROPÓSITO DE "MALMHAUS" (2013). El poder sanador del heavy metal


- MALMHAUS (Metalhead, 2013) D.: Ragnar Bragason; País: Islandia.

Rebobina a los 80. La llama prendida del heavy metal llama a tu puerta. La música del Diablo como terapia adolescente frente a todo lo demás -familia, enseñanza, entorno, dogmas, negaciones, desamor...- ¿Lo recuerdas?. Riffs como aguijones clavándose en tu cerebro de mosquito. Las 'poses' y alaridos de Rob Halford (al que un día juraste lealtad eterna). Los parches de Eddie cosidos de propia mano a tu chupa vaquera. Paredes infestadas con los posters de tus "bestias" preferidas  -Wasp, Maiden, Venom, Motorhead, Kiss (maquillados), Manowar, Sabbath, Dio, Saxon, Megadeth, Accept...- adornaban el Santo Sepulcro de tu habitación. La llave siempre echada. Ningún impío osaría profanar tus aposentos sin permiso. Un templo de vinilos y tachuelas. Un mausoleo de cintas de cassette, chapas del 'mercadillo' y muñequeras de cuero negro. El nido materno. ¿Te acuerdas?... Atronando a los vecinos a la hora de la siesta. Mosqueado con tus viejos. Odiando a todo el mundo. Volándoles la tapa de los sesos. Pinchando a cañón Breaking the law mientras maldices hasta el último de los mezquinos. Fantaseando con volar por los aires tu aburrido pueblo. Con quemar el colegio... Con nacer de nuevo. Ocurrió en tus sueños mientras dormías despierto. Cuando Lita Ford desnudaba para ti sus preciosos pechos. Aquel poder de ser joven y rockero... ¿Te acuerdas?... Ocurrió hace demasiado tiempo, lo sé. Antes de que las huestes del mesiánico suicida Cobain pregonaran su rock amargado desde la MTV en puñeteros CD's. Así, de golpe y porrazo, volaron mis dieciséis. Una adolescencia repleta de rechazos, sufrimiento, incomprensión y acné. La "cara B" de una infancia marcada a hierro. Toda aquella música diabólica con la que crecí -y resistí- guarda un lugar preferente en mi colección de discos. Montones de recuerdos que desempolvo muy de cuando en cuando, invadido por la nostalgia de un "Holly Driver", "The Ultimate Sin" o una mágica "The Trooper". Momentos de fragilidad que llegan con el visionado de películas como esta. ¡Quién la pillara con trece años! Les sonará trasnochada y desafinada a muchos de nuestros hijos  (y me temo que pasará inadvertida para el resto de 'almas en pena') pero lo que subyace en el interior de este cuento jevi, de esta hermosa rareza parida del frío norte islandés, consigue que este canoso y cansado cuarentón de lagrimal sensible que les subscribe se vuelva melancólico y se permita la licencia de contárselo. Disfrútenla. Y a todo volumen.



viernes, 8 de agosto de 2014

MONDO NEW YORK. Tinta, celuloide y esquelas de rock&roll.


¿Qué se cuece en nuestra metrópoli favorita? Pues cosas muy lirondas, como veréis. La guarida volcánica escupidora del más guarro y genuino punk-rock, el documental más cafre y transgresor, la literatura más junkie y canalla, el cine de autor más nihilista, independiente y rebelde posible, sin olvidar la calaña de famosos gangsters, chulos, locutores radiofónicos, polis corruptos, transexuales, periodistas, amas de casa, taxistas, camellos, productores, abogados, brokers, mafiosos, showgirls, púgiles y demás séquito de ciudadanos ilustres de la colonia neoyorquina, presenta una febril actualidad. Digamos que son varios los focos de interés tumbero que nos llevan a darnos un garbeo por La Gran Manzana. Se ofician funerales, se estrenan películas, se preparan documentales, se presentan discos y libros relacionados con la ciudad que nunca duerme y eso es motivo de sobra en esta casa, siempre. New York calling!!




-Cuando todavía escuece la muerte de Gerry Goffin (11 Feb. 1939; 19 Jun. 2014), genial letrista de Brooklyn que escribió temas inmortales de la historia del pop para, entre otras, brillantes voces como la de Carole King (ex mujer del finado), Eric Burdon, Rod Stewart, Bobby Vee o Aretha Franklin, todo un neoyorquino de leyenda al que nuestro querido maestro radiofónico Juan de Pablos honró el día de su fallecimiento en su mítico programa "Flor de pasión" (emitido en Radio3) como solo él podía hacerlo: con emotividad, respeto y agradecimiento, Nueva York se despierta un 12 de Julio conociendo que los RAMONES, una de las bandas de rock más emblemáticas que hayan surgido jamás de las cloacas de esta city, ya no tienen quien le sostenga el mito. Tommy Ramone (Thomas Erdeyi, 1949-2014), fundador, mánager, baterista, productor, 'arquitecto' del sonido ramoniano y 'hemano' mayor (sin duda el miembro más "normal" de una de las familias más disfuncionales de la historia del rock), el último chamán original del clan Ramones (Marky fue solo un "parche" que sigue sacando réditos por ahí sin vergüenza alguna), ha sido borrado de la faz de la tierra por un maldito cáncer que le afectaba al hígado. Al grito de "Hey, ho, let's go" lloran en Queens al equilibrado, visionario, consejero y creativo músico que juntó los mimbres para crear a la banda definitiva de nuestras vidas. Va por usted, señor Blitzkrieg Bop.

-Las noticias relacionadas con los Ramones no acaban aquí. Aprovechamos para notificar que el primer álbum de la banda ¡ha llegado a disco de oro: 500.000 unidades vendidas!, saber 38 años después lo que ya era una evidencia en el negocio de la música (el impacto cultural de los Ramones es imposible de computar por el numero de discos vendidos), no deja de causarnos cierto estupefacto, cierta (maldita)gracia. La última aportación de verdadera relevancia respecto al nutrido universo ramoniano nos llega en forma de caldosa biografía post-mortem: Commando, de Johnny "punky ruín" Ramone, y recién traducida por Malpaso. No fue el guitarrista un tipo querible. Mis gustos situan al majadero y kamikace Dee Dee y al bicho raro de Joey muy por encima del ultraderechista, xenófobo, autoritario y antipático Johnny. Ver a los cuatro juntos en un escenario era otro cantar. Aquellos zoquetes en chupas de cuero, tocando a piñón fijo, destilaban cultura basura estadounidense a raudales. Nadie, ni radios, ni productores, fueron capaces de diluir su mágica fórmula, pero sí de imitarla. Los orígenes de la banda, sus canciones colosales, sus personalidades freakis, las anécdotas circenses y todo lo que rodea a los Ramones es uno de nuestros temas favoritos  en este cochambroso fanzine y jamás nos cansaremos de éllos. El libro aportará renglones de gamberradas, mosqueos, trifulcas, golosinas y catatónico punk-rock al lector que se preste. No lo duden.

-Y de las aceras de Forest Hills saltamos a los suburbios de Manhattan, concretamente al tugurio del CBGB, sito en el East Village neoyorquino, el mítico local regentado por el llorado Hilly Kristal en el que los dichosos Ramones y otras bandas pioneras del punk-rock dieron sus primeros batacazos. El motivo no es otro que asistir al estreno de la película CBGB (Randall Miller, 2013), film que pretende biografíar dicha escena. y qué, una vez más, cae en la trampa de confundir política y ficción con realidad y anarquía, perdiéndose así una oportunidad única de rendir un tributo a la altura de la leyenda. Tan afamado local se merecía algo mucho mejor, pero que vamos a pedir al cine de Hollywood cuando las autoridades locales y la industria musical entera no hizo nada por impedir el cierre y posterior demolición del CBGB. Vale, siempre es un 'placer' rememorar la mamada que Stiv Bators (Dead Boys) le hizo a Iggy en los sidosos baños del garito, saber que el pulgoso perro de Hilly tenía total libertad para husmear y defecar por todo el local, o que una banda de motoristas chungos tenían barra libre por decreto de ley (estaban allí antes de que llegaran los jodidos punks y habían "ayudado" al dueño en un problemilla con la mafia del barrio). Ahí se terminan las expectativas: Los jóvenes actores nunca dan la talla embutidos en papeles estereotipados hasta la ordinariez, la banda sonora son 'solo' versiones de los originales (está de moda no pagar derechos de autor), Ah! y los New York Dolls y Wayne County no aparecen por ningún lado. Si alguien sale bien parado en el film este es Hilly Kristal, el film debería titularse "El bar de Hilly" y la cosa hubiese funcionado mejor. Demasiada dinamita para tan poca mecha. Aún con todo, guardamos la cinta en nuestra videoteca.

-Una de las voces más críticas con la película del CBGB ha sido la de Debbie Harry (Blondie). La maravillosa cantante y bella mujer se quedó disgustada tanto como nosotros, bueno, mucho más. La artista, que recientemente estrenó un nuevo trabajo discográfico: Ghost donwload (2014), es una testigo principal de aquella escena vivida en N.Y. hacia mediados de los 70 y como es lógico no comparte toda esta farsa. Mencionamos el nombre de Blondie porque se da la casualidad de que con suerte se esté preparando un documental biográfico sobre la vida de la rubia cantante y los músicos que le ha acompañado a lo largo de su dilatada carrera, hablamos como no de Chris Stein y Clem Burke, miembros originales del grupo Blondie y tan importantes en la historia del rock como lo es la figura de Debbie. A buen seguro tendremos oportunidad de conocer la realidad tal como fue. Esperamos impacientes el proyecto Blondie.
- Y ya que estamos con el celuloide de La Gran Manzana a cuestas, sería un error no recomendarles la última obra maestra del temperamental cineasta neoyorquino JIM JARMUSCH. Se titula "Only lovers left alive" y encaja perfectamente en esta revista. Jim es un artista en plena madurez, un rebelde y tenaz individuo a contracorriente que no teme al ridículo. Aquí se destapa con una rara película de vampiros lynchianos, filosofía rockera, anarquía visual y desmitificaciones literarias. Tuvimos que esperar 6 años, pero mereció la pena. Nuestro cinemusicólogo favorito está de vuelta. Brindamos por ello.
- Para finalizar este garbeo por la Gran Manzana  -mientras escuchamos en nuestro tocadiscos el sensacional último trabajo del septuagenario vecino Garland Jeffreys (Truth Serum,2013)- decir que otro neoyorquino peculiar que lleva por bandera el nombre ABEL FERRARA se ha vuelto a meter en la boca del lobo una vez más. Su peli sobre el affaire sexual violictivo de un mecenas y banquero francés ya es un escándalo como lo fue en la realidad. Todos sabemos de quien estamos hablando ¿verdad?. A ver como acaba la cosa. Grande Ferrara, siempre rodeado de polémica.




viernes, 10 de enero de 2014

SOMOS TÄO JOVENS (2013)... NO TODO ES SAMBA EN BRASIL

Menuda revelación, oigan... Ni idea tenía un servidor de la existencia de semejante personaje. Todo en esta historia basada en el gérmen del punk-rock carioca  me pilla por sorpresa... Pero para eso está el cine, ¿no? No son necesarios grandes presupuestos, actores conocidos, ni cine oscarizado o 'de autor'... para que disfrutemos un buen rato de una sencilla película que, de regalo, lleva incluida una lección de historia del rock. Grácias a SOMOS TAN JÓVENES (Antonio Carlos da Fontoura, 2013) puedo decir que soy fan de por vida del señor Renato Russo. Desde la aristócrata Basilea, bajo el yugo una estricta dictadura militar, el joven Russo supo liderar los inicios del punk brasileño a finales de los años 70. Este sensible y autodidacta maestro de escuela lograría encender la chispa de miles de jóvenes compatriotas oprimidos y conquistarles el corazón con rock'n'roll livertario al frente de su primera formación, Aborto Eléctrico, y posteriormente liderando a Legión Urbana. Sin Renato Russo no existiría susodicha escena en el país... O al menos así se desprende visionando las imagenes y escuchando la banda sonora del film. A todo esto ayudan las composiciones y el nivel letrístico de los temas, que, sin lugar a dudas, deslumbrarán al más garrulo y mojigato punk encrestado -londinense, neoyorquino o bilbaino- que parió madre. Sirvan como ejemplos los temas, "Tedio", "Generación Coca-Cola" o, la descomunal y alucinante "Sedo"(Temprano)... para ratificar tal improperio. Atentos, no solo los fans de Sid Vicius, Stiff Little Fingers..., sino también los de Bob Dylan, Joe Division o John Lennon (con relación a este último ocurre una de las escenas más divertidas -y clarificantes- de la peli)... No se arrepentirán... Los muermos se merecen bofetadas como ésta para espabilar.



NO SERÁ LA ÚLTIMA 'MOVIE-ROCK' que descubras en AtumbaAbierta... Próximamente: ¡¡La historia de Hilly Kristal y su CBGB, en inminente estreno!!... ¿Te la vas a perder?

sábado, 9 de noviembre de 2013

CinemaRock: LIGHT OF DAY (Aka "Rock Star", 1987). Problemas existenciales de una rockera en apuros

-PASIÓN Y REDENCIÓN
Este era uno de los títulos de la filmografía de Paul Schrader que nos faltaba por ver (el otro es "Patty Hearst"). Si bien es cierto que estamos ante uno de sus films menos logrados LIGHT OF DAY tiene alicientes de sobra para que el cinemaníaco tumbero disfrute con su metraje. Como todos ustedes sabrán sentimos predilección por el guionista de Taxi Driver así que jamás escucharán una crítica negativa sobre sus películas. Nos importa un comino que los fans adolescentes de Michael J. Fox se sintieran decepcionados, los productores y dueños de salas de proyección estafados, y los críticos de cine franceses traicionados. Sabíamos de antemano que el actor estrella de "Regreso al futuro" nunca encajaría en papeles dramáticos; que la guitarrista y cantante Joan Jett es una estupenda rockera pero no una actriz de teatro; que el director que firmó la obra maestra "Sin Posibilidad de Escape"(Light Sleeper, 1972jamás rodaría el típico film comercial con el que sus jefes y publico palomitero soñaban (corrían los 80's y el tipo de cine con temática pop-rock funcionaba muy bien en taquilla, ejemplos sobran: "Calles de Fuego", "Fama", "Get Crazy"...)... así que todo el fiasco y jaleo tras su estreno entraba dentro de toda probabilidad. Ni rastro del sueño americano por ninguna parte, ni falacias de ningún resplandeciente y alternativo camino a la fama. Golpe a la familia, a la libertad e individualidad de la mujer, al falso mundo de las rock stars, al galmour de la vida en la carretera...Schrader -que iba para cura calvinista no lo olviden- plantea su historia como un dramón en toda regla, un culebrón con música rock de fondo. Como en todo el cine facturado por el director de "American Gigolo"(1980) en esta película están presentes sus fóbias y temores más intimos y metafísicos, aunque sin llegar al calado existencial que alcanzaría con sus obras mayores (Aficción, El Placer de los extraños, Mishima..., o las arriba citadas). En esta ROCK STAR Schrader purifica, una vez más, a los personajes de su historia. Seres afligidos llenos de dudas y conflictos a los que espera redimir en este caso con amor y rock and roll.

 La trama se centra en la relación familiar, y musical, de dos hermanos, Joe (Fox) y Patty (Jett), (vínculo que Schrader tiñe con un halo de incesto descarado y provocador), miembros de los Barbusters, una desconocida banda de rock de Cleveland que lidera la rebelde hermana mayor. A Patty no le importa no tener trabajo (ni que su hermano pierda el suyo), no le importa ser madre soltera, no se arrepiente de marcharse de casa y de no hablarse con su madre enferma de cáncer (la elección de Gena Rowlands enfatiza el status de film 'independiente' o de 'auteur' que quería el director norteamericano), ni si quiera le importa el bienestar de su bebé, al que se verá forzada a abandonar porque frena sus ansias de libertad (en una fuerte secuencia Joe es testigo de como su hermana abusa del pequeño para robar comida en un supermercado), nada ni nadie se interpondrá entre ella y su música. Su hermano del alma es quien más paga su egoismo y maneras de vivir. Ella NO desea convertirse en estrella del rock, NO es ese su sueño. En la mejor escena del film escuchamos la verdadera razón, como viene a decir Patty:"..es el subidón del rock'n'roll, la necesidad de tocar y sentir el ronroneo de un riff de guitarra por todo tu cuerpo". Entendemos que toca para sí misma y para nadie más, tan simple (o tan dificil) como eso. Sin esa fe no puede vivir. Los fans de Joan Jett hubiesen deseado otro desenlace, ver a su ídolo interpretar un personaje más radiante, positivo y que alcanzase el éxito en un tipico final feliz. No se engañen, la historia termina como tenía que terminar. Schrader piensa lo mismo.

domingo, 7 de julio de 2013

THE LAST RIDE. EL ULTIMO PASEO DE HANK WILLIAMS. Una historia triste de Alabama

Seguimos con nuestro ciclo de Cine-Rock que tan contento me tiene ultimamente. Este no es un biopic al uso ni la historia fílmica del famoso cantautor country nacido en una cabaña de Alabama en plena depresión. Tampoco importa demasiado si está basada en hechos reales (que lo está) o es un guión sobre un músico inventado (como aquella que le valió el Oscar a Jeff Bridges). No sería extraño pensar que la vida de Hank Williams tarde o temprano llegará a la gran pantalla. Mientras ocurre, aquí tienen ustedes un aperitivo sugerente. Digamos que forma parte -o sigue los pasos- de una serie de producciones cine-rock de nuevo cuño que, con mayor o menor acierto, toman partido por no contar toda la historia(o mito, si se prefiere) del músico, concierto o banda en cuestión como nos tenian acostumbrados, sino que apuestan directamente por narrarnos un momento, una anécdota, un hecho en particular (a veces una simple fantasía, un guiño o una simple 'invención' clonada), como punto de partida o hilo conductor que le sirva al director de turno para introducirnos en una historia que derivará en la otra historia que de verdad quiere contarnos (el famoso "mcguffin" que diría el maestro Hitchcok). No se si me explico, pero títulos como Killing Bono(2011),  Destino:Woodstock(2009), Phil Spector(TV)(2013), o la más reciente de los Coen, Inside Llewyn Davis(2013), a bote pronto son la clase de cintas de esta nueva 'corriente' a la que me refiero. THE LAST RIDE (Harry Thomason, 2011) se une pues al carro de los 'engañosos biopics' del momento. Films nobles, correctos... Rock sin fuegos de artificio alguno. La parroquia de rockeros seguidores de esta cochambrosa revista ciberespacial la disfrutarán sin lugar a dudas.

De pequeñas historias nacen pequeñas películas, como puede ser el caso. El gancho de esta 'pequeña historia real' lo pone HANK WILLIAMS (1923-1953). Suenan temas propios; nunca como banda sonora al uso, sino que se escuchan en la radio, cantadas por músicos callejeros, versioneadas por otros...., pero nunca le vemos coger una guitarra ni cantar canción alguna. Tiene 29 años pero aparenta el doble. Drogas y whisky rematan al ídolo caído. El cuervo negro acecha. No tiene amigos. Viaja en el asiento de atrás de un Cadillac del 51 azul celeste, tosiendo sangre y escribiendo versos. Como el título original predice, estamos ante lo que será su 'último paseo'. Quemará millas de camino a un destino al que nunca llegará. Bolos que son leyenda americana. Tickets a la basura. Un joven e inexperto chaval de pueblo -que jamás salió de Alabama, ni tuvo cita con chica alguna y que afirma ¡no gustarle la música!, y por encima desconoce la verdadera identidad de su pasajero- consigue la oportunidad de servir de chófer y acompañante al tal Sr. Wells (con seudónimos como éste o el de 'Luke The Drifter' firmaba el amigo Hank). En este escenario comienza la 'otra' historia que les decíamos: Mientras asistimos a las últimas horas de vida del rebelde compositor (en el interior del cadillac encontraron una libreta con las letras de futuras canciones que supuestamente escribió Hank durante ese 'último paseo';  y que finalmente terminarían en manos de Bob Dylan tras una subasta) el film se convierte en una road-movie y deriva en otra de esas tantas historias  de viajes iniciáticos, amistad y perdón marca de la casa.

sábado, 22 de junio de 2013

CINE CON TEMÁTICA ROCK POR UN TUBO. Presentamos la nueva obra maestra de David Chase

NOT FADE AWAY (David Chase. 2012).
Los amantes del rock sesentero y setentero no salimos de nuestro asombro... bueno, los amantes del buen rock en general (y no me hagáis explicar lo que entiendo por 'buen'). Y es que últimamente directores de cine se han puesto las pilas y han logrado filmar dignas películas con temática rockera  lo más alejadas del tópico, típico e insípido biopic hollywoodiense ("Good Vibrations", la otra referencia en esta entrada, es otro claro ejemplo de la bonanza del cine-rock a la que nos referimos). Eso es lo que siempre demandábamos los 'buenos' aficionados a estos sonidos antiguos a la hora de querer ver una historia rockera en el cine: honestidad, respeto, y el deber de entretener y homenajear la vida y la obra del músico, banda, cantautor, compositor, periodista musical, roadie, mánager, productor, groupie o movimiento cultural alguno que se tienda a introducir en el guión de una película. Masoquistas musiqueros como somos, nos lo tragamos todo (o casi), es cierto, aunque no perdemos nunca la esperanza de encontrarnos esa péli de actitud rockera que dignifique brillantemente el mundo que más amas. Not fade away (¿te suena de algo el título?) lleva música en cada fotograma al igual que su director David Chase la lleva en las venas. Por fin una película con la que me identifico, sincera y emotiva. Encima divertida y genial. Un film que ya es leyenda tumbera.

Si alguien creía que el creador de Los Soprano iba a vivir de rentas, se equivocó. Menudo debut en pantalla grande ha tenido el tío. Solo un ferviente adorador de la música del Diablo, conocedor de los entresijos y con experiencia en el ramo, podía brindarnos una historia tan bella, fiel y tan realista. Repleta de clásicos olvidados del rock americano de todos los tiempos (el ilustre Steven Van Zandt anda por el medio, así que atentos a la banda sonora),  para nada sensible ni cursi (ni teniendo que abordar una historia de amor entre dos de sus protagonistas), filmada desde el corazón, y con el latente aroma que desprende una ciudad tan musical como Nueva York. Un entrañable ejercicio de nostalgia para cuarentones de religión stoniana (el comienzo de la peli con la secuencia del famoso encuentro entre Jagger y Richards en aquel tren, nos aventura lo que está por llegar). En el fondo, además de una enorme película, disfrutarémos de una magistral clase de historia del rock and roll. Aquel quejido exhalado en las plantaciones de algodón por los esclavos negros, propagado a rebeldes blanquitos de patilla larga, pulido previa parada en Londres, destino Los Angeles vuelo charter al CBGB (de modo parecido a como lo planteara Ralph Bakshi en su excelente largometraje de animación American Pop , de1981) que tanto nos emociona. El rock es la segunda cosa más grande, o el segundo mejor invento si lo prefieren, que ha donado los EEUU a la humanidad (la primera fue la bomba atómica, como bien recuerdan en el film), y créanme si les digo que hubo un tiempo en el que bandas y músicos demostraron que tener éxito y ser jodidamente buenos no estaba reñido con el rock and roll (Beatles, Rolling Stones, Who, Dylan, Kinks, Hendrix...). Comprendan tanta emoción y entusiasmo con Not Fade Away, pero es que hacía tiempo que esperaba comentar un film tan cojonudo como éste.
SINOPSIS: Para lunáticos del cine-rock de autor. Para incrédulos y abnegados que desconozcan los poderosos mecanismos emocionales de un riff. Para todos aquellos rockeros desclasados que siguen esperando un milagro. Para deleitar a ese fan sufridor que todos llevamos dentro. Para nostálgicos pop. 

MI ESCENA: El padre, al borde del camino, en silencio, viendo partir a su hijo. La secuencia resulta más emotiva, al conocer nosotros, y no el chico, que el padre padece cáncer. El lento y respetuoso movimiento de cámara y la mirada del actor, sin música que enturbie ese momento, produce admiración y aporta algo más que calidad a una secuencia mil veces rodada en el cine. En un momento de interpretación del ADIÓS, sublime, por parte de un James Gandolfini que dudo vuelva a repetir algo semejante en lo que le queda de carrera. (Llegado el momento de editar este borrador me entero de la repentina y sorprendente muerte de 'Tony Soprano' -de ataque al corazón con sólo 51 tacos-, lo que significa que esta secuencia cobra todavía más tristeza y grandeza de lo que creía. DESCANSA EN PAZ amigo James). 


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GOOD VIBRATIONS (2012)
"Teenage Kicks" (The Undertones) es para muchos la mejor canción de la historia. Al menos así lo pensaba John Peel, respetado crítico musical que murió defendiendo tal teoría. Ya no digamos Terri Hooley, individuo partícipe de grabar susodicho pedazo de canción a expensas de arruinarse en tal empeño. Sobre la persona y los sueños de este entrañable irlandés gira el guión de esta pelicula. Personalmente les confesaré  que pienso mandar pinchar este temazo el día en que me quemen, mal que le pese a mi santa madre. Como queda reflejado en el film, se trata de algo más que una simple canción. Hablamos de una 'afirmación'. De un sentimiento de vivir. De un imposible posible. De un momento épico.
 Existen sujetos nacidos para perder gozando. Como el bueno de Terri. Un perdedor que soñaba a lo grande. Un tipo sin más ambición que abrir una tienda de discos que acabaría en sello discográfico. "Buenas Vibraciones", la llamó. Pero el lugar y tiempo elegido para dicha hazaña no eran las playas californianas en las que florecieron los Beach Boys. Se trataba del Ulster en los 70. O lo que es lo mismo: ¡una diaria puta guerra a las puertas de tu casa o negocio!. Hooley iba a necesitar algo más que el espíritu de Hank Williams si quería abrirse paso entre tanta bomba y gilipollez. Y fue en el marco de todo ese conflicto sangriento de disputas religiosas, de odios y rencores irreconciliables, de libertades oprimidas, barrios en llamas y labios sellados para siempre, donde se gestaría la leyenda de Terri y su fraternal idilio con los sonidos regeneradores del emergente punk.
Poco importará al rebaño (de hecho ya se retrasa considerablemente su estreno en salas, lo que nos hace pensar mal) las penas y alegrías del Terri real. Mucho nos tememos que el poso que deje en el espectador medio dependerá de la calidad del film. Ni residuo de la música al acabar la velada. Asistirán a lo que creen es la representación de una comedia, pero no pillarán el chiste. Echarán en falta sus gafas tridimensionales y los efectos digitales que no aparecen por ningún lado. Si cabe, el jurado popular dictaminará su protocolario "estuvo divertida" y asunto resuelto. Suerte que existimos nosotros, los que babeamos con cada nota de canciones como "teenage kicks" y palidecemos por películas como ésta. Al fin y al cabo no deja de un querido homenaje a todos los personajes y sonidos que amamos. La peña que alucinó con films británicos de referencia como "24 Hours Party People" o "Control" agradecerán el esfuerzo conjunto de Lissa Barros y Glenn Leyburn por dar vida a esta bonita historia. Amigos tumberos, estamos de enhorabuena. Dos cuentos de rock'n'roll nos caen del cielo.... Que siga la racha.




domingo, 2 de septiembre de 2012

CINE-ROCK: Recuperando STILL CRAZY (1998)

Por favor, permítanme redescubrirles una joyita perdida. Still Crazy es una cinta hecha a medida para nostálgicos amantes del mundillo rockero. Especialmente los que sientan debilidad por los venditos "perdedores" y, por las emociones humanas. Un film facturado con cariño y respeto por la música y, la capacidad de ésta para cambiarnos la vida. Una cinta no exenta de tierna ironía y, divertida autoparódia, mejunge básico en toda rock-movie que se precie, siempre y cuando se haga con estilo, como en este caso (los fans de "Cabezas Huecas" y similares bódrios.. cambiar de dial, no estáis en la onda). Dirige el londinense Brian Gibson, al que pudimos descubrir en otra rock-movie, el biopic de Tina Turner, si bien es cierto que sin el menor acierto en comparación con esta deliciosa película de ficción.

-DE QUÉ VA: El teclista de los desaparecidos Strange Fruit (Stephen Rea) intentará reunir veinte años después a la banda, tras aquella calcinante ruptura. Además de la pasta, que les viene de perlas, el motivo del regreso tiene que ver con la reedición del festival que les vió morir cuando estaban en lo más alto. Comenzarán desde cero. Con joven guitarrista sustituyendo al legendario, el grupo revivirá la dureza de la carretera, los antros, los malos rollos, los egos y el lógico miedo y los viejos fantasmas que persiguen a toda longeva banda de rock.

-ANTECEDENTES: El mero hecho de estar ante una producción británica con temática rockera nos lleva a pensar al momento en un film como The Comminents (Alan Parker, 1991). Al menos a nosotros. Cierto que la de Parker pulula por sonídos más negroides y, que ésta lo hace por una vertiente más roquera..., pero en esencia,  actores, paisajes, ambiente, textura..., y sobretodo, el tratamiento del humor, nos evoca tan maravilloso título. Otra película que podría decirse alberga ciertas similitudes temáticas sería Almost Famous (Casi Famosos, 2000); pero en este caso no podemos hablar de antecedentes porque Crowe rodó su cinta a posteriori. De lo que no hay duda, es de que la seminal This is Spinal Tap dejó también su poso en esta ejemplar Siempre Locos (Still Crazy, 1998). Y es que la sombra del falso documental de Reiner es poderosa... y alargada.

-EL ROLLO: No queda nada claro si los Strange Fruit son -o fueron- rockers, metaleros, progresivos, psicodélicos, glam... Una cosa sí está clara: son hijos de los 70's. De los ácidos lisérgicos ingeridos durante sus inicios como banda en la campiña inglesa (clara referencia a Pink Floyd), pasando por la posterior influencia del sonido Thin Lizzy, la música que suena no es ni más ni menos que un popurrí de la historia del rock británico de aquella época. Pero olvidémonos por un momento de la música, por imposible que esto suene, y resaltemos a mi entender lo más maravilloso de este film: Todo lo que ocurre en la trastienda, al otro extremo del éxito. Sí, en la parte de atrás del autobús que lleva a los protagonistas camino del próximo tugurio en el que tocar. Lugar de riñas y broncas, reconocibles y sufridas por todo aquel profesional o aficionado que alguna vez haya sido parte activa de una banda. Hogar de ilusiones y decepciones, momentos y olvidos. Donde descansan los sueños, anidan los sentimientos encontrados, se discute lo futil de toda fama, y... uno se acuerda de las decisiones (no) tomadas.

viernes, 30 de marzo de 2012

YO FUI UN ROADIE OLVIDADO DE BLUE ÖYSTER CULT

MARCIANOS DEL ROCK: BLUE ÖYSTER CULT
Como diría algún crítico sesudo, y estarían de acuerdo muchos de los fieles de la banda, lo que facturan B.O.C. vendría a ser lo más parecido a "heavy para metaleros pensantes", lo que en este caso es mucho más apropiado que el simple "rock orientado para adultos" que gustan decir en la wikipedia. En todo caso repasando su legado musical lo que queda claro es que los neoyorquinos son un grupo raro de cojones, unos mártires marcianos del rock en toda regla. Cual alquimistas de otros tiempos los de Long Island recurrieron a toda mezcla de esencias orquestales: rock, psicodelia, clásica, jazz, funk..., para crear un estado sónico de aúpa haciendo gala de una lograda singularidad pocas veces vista en nuestro planeta rock. Demasiado cultivados, extremadamente talentosos y, a la vez, disfuncionales, esta rara avis de nebulosa alma pop en un universo metálico acabaría creando el culto musical más extraño conocido. El significado de sus crípticas letras, de lo mejorcito del negocio sin discusión, el significado de sus enigmáticas portadas o el misterio creativo de B.O.C., entre otras curiosidades de la banda (especial énfasis en su pasión por Lovecraft), se desvelan en el formidable libro BLUE ÖYSTER CULT. SECRETS REVEALED! recientemente escrito por el lumbreras de Martin Popoff, todo explicado de forma coral y minuiciosa. Bandas oscúras y olvidadas que nunca alcanzaron el éxito fuera de los círculos especializados como los B.O.C (aunque lograrían colar "Don't fear the Reaper" entre las canciones más grandes de todos los tiempos) no están en peligro de extinción, simplemente han desaparecido. Una banda de espíritu Spinal Tap. Por eso nos gustan. Ya saben lo que se díce... Los sueños de la razón engendran monstruos. Y ya que finalmente hablamos de cinerock divertido, les recomendamos que véan la reciente ROADIE (2011) (no confundir con el infantil bodrio ochentero de identico título protagonizado por Meat Loaf en el que tan solo las actuaciones y cameos de Blondie o Alice Cooper merecen reseña). Quiso el guionista del film que el rodie elegído para protagonizar esta historia fuese el de Blue Öyster Cult, un tipo tan acabado, prehistórico, olvidado, y, honrosamente perdedor, como el grupo para el que curraba. No es casualidad. La película también es para un público diferente. La disfrutarán los tumberos nostálgicos que rondan la cuarentena, como el que os suscribe, aquellos que se tumbaban en la cama a escuchar música pensando en la chica de sus sueños, aquellos que guardamos ciertas canciones como fotografías de nuestros recuerdos. En fin, una delícia de film independiente para disfrute de los amantes al rock duro de los años 70 y 80. Muy detallista en lo que a discos -de vinilo- se refiere (una banda como Good Rats solo saldría de un entrañable film como este). Simpática de principio a fin, dado el tema a tratar, y, que uno sepa, un título que sirve como único homenaje en pantalla grande al más que digno ofício de roadie (¿qué rockero no ha soñado jamás en servir a una banda de gira por el mundo entero?), aunque al final el mensaje de la mísma bien poco tenga que ver con cargar amplis, afinar guitarras o tirarse a groupies, y sí más con el paso del tiempo(perdido), la soledad, los anhelos, la memoria o (la falta) de amor.

viernes, 24 de febrero de 2012

DOCUMENTAL: EL ROCK EN EL CINE DE LOS 70

Nos gusta el rock and roll y nos flipa el cine, por tanto no es de extrañar que la fusión de ambos nos resulte un vício de lo más adictivo. Como tenemos un poco parada nuestra sección de CineRock, a falta de nuevos títulos este fantástico documental matará el gusanillo de la peña tumbera, sin duda. Durante la década de los años 70 el género cinematográfico-musical vivió su mejor época. Hasta ese momento tenía presencia, pero sería a raíz de una serie de títulos (The Last Wallz, The Buddy Holly Story, A Nacido una Estrella, Grease, Woodstock, Idolmaker, Fiebre del Sábado Noche, Blank Generation,...) cuando alcanzaría su cumbre y se afianzase, no solo en la sociedad, sino en la industria del cine americano para siempre. Biopics, documentales (rockumentales), operas rock, animación, directos, ficción... La lista es larga y nutritiva, así que visionad este docu "EL ROCK EN EL CINE DE LOS 70" que anda por la red infernal y disfrutad (y bailad) como posesos tal y como lo hemos hecho nosotros. De diez.

domingo, 15 de enero de 2012

CINEROCK: "WHAT WE DO IS SECRET". Revisando a Darby Crash y el punk angelino.

La vida dentro de un círculo.
Los amantes del mejor y más primitivo punk rock (y de los biopics, sobre todo aquellos que se acuerdan de los 'perdedores') estamos de enorabuena. Personalmente, acabo de descubrir otra de esas golosinas qué, aunque sabes que te van a joder los dientes, cuando te faltan, acabas por echarlas de menos. Quizá no sean todo lo artísticas o respetuosas con la historia del biografilmado que deberían ser, pero films como la reciente The Runaways, o esta, anterior en su estreno, sobre el grupo The Germs y la vida de su lider Darby Crash, merecen ser contadas (aunque solo estén al alcance de unos pocos afortunados; bien por falta de medios, apoyo, ignorancia o lo que sea). Esperando más retratos cinematográficos de colosales figuras del rock que todavía aspiran a que se ruede una película sobre su vida (Iggy Pop, Bowie, Joey Ramone, Thunders.. y decenas de ellos más) uno no deja de sorprenderse de la existencia de una cinta como Lo que hacemos es secreto (What we do is secret, 2008). Hay que agradecerle al tal Rodger Grossman, director de la misma, el que se haya interesado por tan singular artista, un tipo tan 'desconocido' como DC. Sin duda se sabrá conocedor de la importancia que tuvo este personaje en la historia del punk rock angelino de mediados/finales de los 70, y la influencia de éste en posteriores músicos y grupos que rondaron a su alrededor (Nirvana, Circle Jerks, Blag Flag...; léanse mejor el libro "Tenemos la bomba de neutrones", y entérense bien). Ni Darby Crash es Jim Morrison, ni The Germs son The Doors, pero en esencia, todo es rock and roll y, esta cinta, así lo intenta demostrar. Excesos, dolor, peligro, caos, frenesí, disturbios, distracción, decadencia, filosofía, autodestrucción, desenfado, lucha, drogas duras y... ¡círculos!. Además de un puñado de grandes canciones y buenas letras para compartir. Emotivo final sonando el temazo Five Years de su querido Bowie mientras Darby se suicida, al tiempo que en la tele dan la noticia del asesinato de John Lennon.

viernes, 29 de julio de 2011

KILLING BONO (Nick Hamm, 2011). Biopic cafre de "serie B"

U2 tienen grandes canciones (me quedo con la versión que hacen de la dylaniana "All Allong the watchtower") y no seré yo desde aquí quien reste mérito alguno a su música, aunque personalmente no me atraigan en absoluto. Pero esta no es una peli sobre el grupo irlandés ni sobre su lider Bono (decir que los fans del cantante no saldrán desilusionados con el retrato de su ídolo), y aunque lo fuese, no me huviese echado atrás su visionado, ya que estamos hablando de una producción británica y hoy en día el cine proveniente de las islas es de alta calidad, además si prometen rock and roll en su guión (en una época en que la música británica reinaba en el mundo)... Y menuda sorpresa me topé. De entrada no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar, la sipnósis que leí presentaba a dos hermanos protagonistas que formaban una banda al mismo tiempo que su compañero y amigo del colegio Bono formaba la suya, resumiendo, una clásica (tragi)comedia en la que unos triunfan y otros pierden la chaveta ajenos a la realidad. Dudaba en todo momento (y todavía sigo dudando) si los desternillantes e increibles hechos narrados por Nick Hamm en su película hubiesen ocurrido de verdad. Porque así parece ser. Al final de la cinta compruebo pasmado que todo lo que acabo de ver está basado en hechos reales, que los supuestos hermanos McCormick son tan mortales como los nombres de las bandas, canciones y vídeos músicales que aparecen en el film (no te pierdas sus pintas, fotografías y ¡bailes! en los créditos finales) y que todas las desventuras y locuras que les ocurrieron bien pudieron ser ciertas, de ser así son puro Spinal Tap. Increible. Todo lo que acabo de ver cobra entónces el doble de valor. Me quedo pensando en la cantidad de historias fascinantes y disparatadas, que como ésta, deben existir por el mundo adelante, en el filón de biopics cochambrosos sobre "perdedores entrañables" que esperan en papel para ser contados. Porque semejante historia, como era de esperar, proviene del puño y letra de uno de los hermanos (KILLING BONO. Neil McCormick), una autobiografía que con gusto leería de tener acceso a un ejemplar en castellano. Lo dicho, una agradable sorpresa. La peli no es la polla pero cumple en su misión de entretener... y rockear (ni que decir que la música responde). Por último reseñar que este sería el definitivo título en la carrera del tristemente desaparecido actor Pete Postlethwait; en una secuencia que resultaría póstuma le vemos despedirse de los hermanos protagonistas, en lo que acaba siendo un lindo y emotivo adiós en toda regla a la vida misma y al cine.

viernes, 1 de abril de 2011

LADIES AND GENTLEMEN: LA FABULOSA DIANE LANE

Arrancó en 1979 a la virginal edad de 13 años en "Un pequeño romance"(George R. Hill). Tres años y siete películas después consiguió encabezar el reparto del film LADIES & GENTLEMEN, THE FABULOUS STAINS (Lou Adler, 1982). La película, practicamente desconocida en Europa (y así seguiría de no ser por la vendita red de banda ancha), dirigida e ideada por toda una figura del pop californiano de los 60 (el tal Adler), llegaría a convertirse en todo un film de culto en los EE.UU. La brillante interpretación de Diane Lane como Corinne Burns la rebelde cantante del grupo punk del título (los Stains) la catapultaría al estrellato. Como quedó comprobado, primero Coppola y luego Walter Hill quedarían prendados (y nosotros después) del desparpajo y presencia escénica de esta adorable adolescente neoyorquina. Ella misma cantaba los temas punk en la película, y con ese look ultracooll ( a lo Siouxsie, Debbie Harry o Nina Hagen de la época) dotaba al conjunto de una sorprendente veracidad. Voz e imagen que sin duda influyeron para que el flamante director de "The Warriors" la escogiera para interpretar el papel de Ellen Aim (eso sí, con un apecto mucho más pop) en aquella maravilla de rock-movie futurista que fue CALLES DE FUEGO (Streets of Fire, 1984). Tras hacer de Corinne Burns en "Ladies & Gentlemen..." encadenaría seguidas REBELDES (Cherry Valance), LA LEY DE LA CALLE (Patty), la citada CALLES DE FUEGO, COTTON CLUB (Vera Cicero) y MANO DE ORO (Lorry Lane) un film de Ben Bolt, para nada menor, en compañía una vez más de Matt Dillon y un siempre estupendo Tommy Lee Jones. En apenas cinco años la por entonces veinteañera Diane Lane se había labrado una filmografía de aupa. Todo indicaba, como reina indiscutible que era del cine de teenager y de acción de los primeros años 80, que su nombre continuaría copando en un futuro los estrenos más exitosos de la cartelera de cine hollywoodiense. Craso error. Vaya usted a saber... Sus fans no tardaríamos en preguntarnos qué fue de Baby Jane, digo, de Diane Lane. Continuar continuó en el negocio hasta nuestros días. Hombre, si le siguen la pista darán con que participó levemente en películas más que decentes, como Chaplin (1992) o Wild Bill (1995) (otra vez el outsider Walter Hill al rescate), pero el resto mejor ni mencionarlas. Como excepción decir que no hace mucho tuve el enorme placer de reencontrarme con la actriz visionando la cinta Hollywoodland (2006), deliciosa película inspirada en un caso real del Hollywood de los años 50 con Adrien Brody investigando la desaparición de George Reeves, el primer "Superman". Pero pocas, por no decir ninguna, alcanzarían el nivel de sus primeros y gloriosos años deleitando al personal más joven e inconformista, y guardándola para siempre en un rincón de nuestra memoria cinéfila. Nostálgicos sin remedio, más que preguntar, nos acordamos de su persona. Desde aquí nos rendimos a la guapa actriz neoyorquina y a su trabajo en la década de los 80. Recordando y recomendando una vez más un título como "... The Fabulous Stains" en el que como apunte final resaltamos además la presencia de otra magnífica actriz ochentera como Laura Dern y, ¡¡al loro!!, que uno de los grupos que aparecen en el film, The Looters, está compuesto por Steve Jones, Paul Cook, Paul Simonon, ni más ni menos que los originales The Professionals grupo que Steve y Paul fundarían después de Sex Pistols, ponen música de la buena a esta punk-cult-movie-teenager inolvidable.

domingo, 6 de febrero de 2011

-HOT RODS, HARLEYS, DELINCUENCIA JUVENIL Y MUCHO ROCK&ROLL

Hace tiempo que aguardan en mi disco duro una serie de títulos en versión original. Los tengo en espera, ahí arrinconados, dada mi nula capacidad para entender el inglés (no creáis que con el castellano me va mejor) y por más que he buscado los subtítulos en español éstos no aparecen por ningún lado. Son films en la onda "tumbera" (ya sabéis... sexo, droga y rock&roll, para no variar), películas que hace años ansío ver y que mucho me temo que no podré disfrutar en su totalidad hasta que algún alma gemela se decida a colgarlos. Solo me queda pues, lanzar este desesperado SOS en forma de entrada fanzinera y esperar que alguien se anime con la(s) traducción(es). Ahí os van una primera andanada de referencias: THE LOVELESS (1981) Significó el debut tras la camara de Kathryn Bigelow ("Los viajeros de la noche", "Días extraños") ayudado en el guión por Monty Montgomery (productor ejecutivo de "Twin Peaks" o "Corazón Salvaje" ambas de David Lynch, al que le une esa adoración estética y musical por los años 50). Un ejercicio de estilo que recupera la ambientación del cine de delincuencia clásico, con un jovencísimo William Dafoe todo en cuero negro a ritmo de rockabilly motorizado, en un papel-antesala al que años después protagonizaría en la emblemática "Calles de Fuego"(Streets of Fire, 1984) de Walter Hill. Al magnífico actor de "Saigón" le acompaña como secundario el semi-olvidado rocker presleriano Rober Gordon, el cual presta su maravillosa música de otros tiempos a la banda sonora del film. CANDY MOUNTAIN (1988) Dirigen a medias Rudy Wurlitzer y Robert Frank, este último responsable de rodar, para mi gusto, la estimable "Hunter"(Man Hunter, 1987) en lo que supuso la primera aparición del caníbal Lecter en el cine. Lo atractivo del film, más allá del aire independiente y la pinta de road movie grasienta y garajera, lo supone el elenco de músicos que toman partido en esta rockanbolesca (nunca mejor dicho) coproducción franco-suiza-canadiense: los grandísimos Tom Waits, Dr. John, David Johansen (New York Dolls) y Joe Strummer, que no es nada. El protagonista es el buenazo de Kevin J. O'Connor (el Michael Fitzsimmons de "Peggy Sue se casó" o el Harry de "Dioses y Monstruos") en un papel en principio similar al que años más tarde interpretaría Brad Pitt en "Johnny Suede" de Tom DiCillo. KALIFORNIA KID (1974) Telefilm dirigido por el currante Richard T. Heffron que pasó toda su vida dirigiendo series de televisión (Norte y Sur) -hasta que la palmó en 2007-, y que será recordado por los fieles de la sci-fi por haber filmado "Mundo Futuro"(1976) la secuela de aquella maravilla titulada "Almas de Metal" ("Westworld". Michael Crichton, 1974). Toda película en la que figuren los enormes Martin Sheen y Nick Nolte (aquí iniciando sus prometedoras carreras, y no precisamente en el mundo del motor) es reclamo más que suficiente para que un servidor esté como loco por echarle el guante a semejante artilugio. La custoneada carátula publicitaria rezaba de esta guisa: "en esta ciudad un exceso de velocidad es un boleto para una sentencia de muerte" Así que es facil adivinar por donde irán los tiros; pero a mí lo que me atrae de verdad es el hot rod flameado del cartel. ¿O, no?

viernes, 14 de enero de 2011

-CINEMA ROCK: GRACE OF MY HEART

GRACE OF MY HEART (EE.UU., 1996). D.: Allison Anders. I.: Ileana Douglas, Christina Pickles, Matt Dillon, Eric Stolz. -Digna y destacable película independiente americana centrada en el contexto musical de los años 60/70. Sin mayores pretensiones, ofrece un retrato aproximado de la carrera de una compositora camino del éxito profesional (desproporcional al que se le resiste como cantante). La historia, aunque ficticia, está libremente basada en la vida de Carol King, quien sacrificaría su carrera como vocalista en favor de componer éxitos y realzar la carrera de otros artistas ("One find day" para The Chiffons, "The Loco-Motion" para Litle Eva y más tarde para Tina Turner o Grand Funk Railroad, etc. etc...). Música y (des) amores de una neoyorquina que se convertiría en la mujer que más éxitos compondría durante treinta años en las listas norteamericanas. La fenomenal, y poco aprovechada como actriz, Ileana Douglas ("Quiz Show", "Ghost World", "Factory Girl"..) está genial al frente de un elenco de actores de lo más acertado: el como siempre excelente John Turturro en el papel de productor y amigo de nuestra protagonista, la guapa actriz y cantante inglesa Patsy Kensit y unos solventes Eric Stolz y Matt Dillon, este último, en un papel inspirado en en la estrella de los Beach Boys Brian Wilson. Los seguidores más detallistas reconocerán los rostros de los hermanos McDonalds (Red Kross), además de ver reflejados en muchos de los personajes del film lugares, maneras, y desmanes del mundillo de la industria discográfica. La música, como no podría ser menos, es de lo más sugestiva... pop y rock'n'roll de altos quilates. Y todo para pasar un buen rato visionando un título, que para sí, quisieran filmar la mayoría de directores que abordan películas/biopics de similares características. Gran acierto pues de Allison Anders (directora de uno de los 4 capítulos de la péli "Four Rooms") dirigiendo y escribiendo ella misma el guión de GRACE OF MY HEART (akí conocida y maltitulada, como casi siempre, por "De Éxito en Éxito" o simplemente como "Corazón Rebelde"), en un metrage que hará las delícias de todo buen aficionado y romántico de la música y el cinema-Rock. Otro detalle que atender es que está producida por el gran Martin Scorsese, principal responsable de que la música rock en el cine tenga la importancia que se merece (mucho antes que Tarantino, ver sino "Goodfellas"...) y responsable a su vez de la filmación de excelentes documentales y testimonios sonoros de la historia de la música: "The Last Walz", "No Direction Home: Bob Dylan", "Shine a Light", "The Blues"...

domingo, 26 de diciembre de 2010

ROCK MOVIE: "RUDE BOY"

RUDE BOY (Jack Hazan y David Mingay, 1980) G.B.; I.: Ray Ganges y The Clash al completo. -Qué extraño se me hace ver a esta película nominada para el Oso de Oro en el trigésimo aniversario del festival de Berlín (además de ganar algún que otro premio por ahí). No hay un solo actor de verdad, no existe guión alguno por ninguna parte, es un film de facturación jodidamente independiente, apolítico y antisocial, rodado de manera documental, que muy poca gente tuvo ocasión de ver en su momento (el film fue grabado a finales del 78 y principios del 79 aunque se estrenó en 1980, el DVD sería relanzado en U.K en 2003 con jugosos extras) y en el que suena furioso, peligroso, y libertador punk rock. No me malinterpretéis, mi asombro viene porque una película como esta dificilmente sería tomada en serio hoy día, mucho menos en un festival de relumbrón, lo que da que pensar en lo mucho que hemos perdido culturalmente. El estilo de este, si queréis llamarlo rockumental, es una traslación al Soho y las calles londinenses del ambiente y planteamiento de aquellas películas subterráneas filmadas en Jamaica en los 70s (Rockers y The Harder they Come), a las que reivindican en todo momento los responsables de RUDE BOY. Ska, Soul, Reggae... Música de raíces que tan acertadamente mamaron los grupos punk de la época, entre ellos, los que mejor supiron adaptar dichos sonidos negratas: los CLASH, superbanda donde las haya. La escusa del metraje es seguir al personaje central, -un Ray Ganges al que se le auguraba un porvenir como actor pero que no volvería a rodar una peli más-, desde el sex-shop en el que trabaja y el tugurio en el que vive hasta que llega a convertirse en roadie de Joe Strummer y compañia. Entre medias, cuestionando y protestando, nos paseamos por un paisaje de revueltas raciales, el jodido Frente Nacional, arrestos policiales (especialmente surrealista el arresto de Simonon y Chimes por disparar a unas palomas desde un tejado), enfrentamientos callejeros aquí y allá... y lo mejor de todo: un legado de canciones atemporales por parte de unos jovencísimos The Clash. La cinta contiene imágenes impagables del (mini)concierto que dieron los Clash en el "Rock Contra el Racismo" en un abarrotadísimo Parque Victoria en Londres (el cantante de Sham 69, Jimmy Pursey, les acompaña en "White Riot") y de diversos bolos de su gira por el Reino Unido como en el Apollo, de Glasgow, o el Barbarellas en Birmingham, donde tocan la estupenda versión de Marvin Junnior y Lee Scratch Perry "Police & Thieves", así como ensallos y grabaciones de estudio de cuando estaban grabando el album Give 'Em Enough Rope. Lo dicho, una pequeña joya para disfrute personal del más bailongo y tumbero de los lectores.
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