Todo cinemaníaco debería de llorar la muerte del tío Ben. Quedaban pocos como él. Un neoyorquino de sangre siciliana vecino del Lower East Side de Manhattan que escapó del destino de delincuente que le predisponía su entorno grácias a su vocación interpretativa. Estudió para esto del cine y el teatro en el mítico Actor's Studio. Allí tendría como mentor a Elia Kazan y se formaría como el gran actor dramático que és, amén de entrar a formar parte del clan cassavetes. Independiente, transgresor, rebelde, y por qué no, underground, su versatilidad a la hora de interpretar tanto cine de autor como cine comercial le llevaría a colaborar con cineastas tan diversos y reputados como Otto Preminger (Anatomía de un asesinato), Marco Ferreri (Ordinaria locura), Peter Bogdanovich (Todos rieron), los hermanos Coen (El Gran Lebowski), Todd Solondz (Happines), Lars Von Trier (Dogville), David Mamett (La Trama) o Vincent Gallo (Buffalo 66). Pero más allá del romance que tuvo con Audry Hepburn si por algo será recordado nuestro querído personaje, fue, como hemos dicho antes, por estar ligado al cine del maestro 'indie' John Cassavetes: Husbands (1970), Opening Night (1977) y The Killing of a Chinese Bookie (1976). Esta última, un lisérgico y satírico chiste en formato de cine negro (curioso y lógico, pues Cassavetes no tenía ningún interés en el cine de ''pegar tíros'', es más, lo odiaba) urbanita y desmitificador, casi 'documentado', que tiene al outlaw y perdedor de Ben Gazzara en uno de sus pocos papeles en lo alto del reparto. Añadir que nuestro desaparecido actor tiene los santos cojones de pasarse todo el metraje visiblemente borracho ¡y menuda interpretación brinda!,¡Qué labia! Estos tipos podían ser cualquier cosa menos predecibles o manejables... Cuanto se les echará en falta.