"...tengo a un hombre con una puta hacha dentro de mí, y no lo puedo controlar."
Más cine australiano del bueno, que ya tocaba. La cinta independiente estrenada en el Sundance de ese año y dirigida por el desconocido (hasta el día de hoy) Brendan Fletcher es de las que calan hondo en el espectador. Un drama suburbial, con violencia y alcoholismo de fondo. Nos narra una historia mil veces contada, sí, pero no por repetida dejará de cansarnos jamás. Al menos, siempre que esté bien narrada y tenga cierto grado de credibilidad y honradez como es el caso de MAD BASTARDS. La peli, en determinados momentos, y por el tema a tratar, puede pecar de cursilada para el cinéfilo más exiginte. Nada más lejos de la realidad. Tal vez semejante miopía tenga que ver con los prejuícios del espectador 'entendido' más que por otra cosa. Y para nada le resta méritos el que sus protagonistas, todos aborígenes, se pusieran por vez primera frente a las cámaras, o/y que se note que el director todavía esté arrancando en la profesión; es más, a mí todo esto me parece fantástico. Estamos ante un film para recomendar cor los ojos cerrados. Testimonios reales para una película sobre la cruda realidad, documento visceral del pueblo aborigen. Rodada en espacios naturales de gran belleza y sana espiritualidad. Con una música para perder el sentido, country-folk del desierto para demostrar que hay todo un mundo de sonidos por descubrir allende el océano. Para finalizar decíros que si os gustó un film como la neozelandesa Gerreros de Antaño (Lee Tamahori, 1994), con la que Mad Bastards guarda cierta similitud, tendréis una razón más para no perderos esta dura y, a la vez, hermosa película.
miércoles, 31 de octubre de 2012
viernes, 12 de octubre de 2012
DIRECTOS A.T.A.: LEGENDS OF ROCK'N'ROLL. Despedida en el crepúsculo
LEGENDS OF ROCK'N'ROLL (DVD). La 'ciudad eternea' ardería de nuevo en 1989 tras el paso de una plelade de bárbaros rockeros irrepetibles. Con treinta años de retraso estos siete carrozas 'enviagrados' le mostraron a la plebe romana como funciona un circo. Soul, blues, rtythm & blues y rock'n'roll, béstias y sonidos primitivos para un evento legendario. Ahí estaban Jerry Lee Lewis, James Brown, Bo Diddley, BB King, Fast Domino, Little Richards y Mr. Ray Charles cerrando una gloriosa página de la historia de la música moderna.
Arrancó macro festival James Brown embutido en su traje de lentejuelas azul marcando paquete y recien salido del trullo. El padrino del Soul atacó "Papa's got a brand new bag" como mejor sabe hacerlo, deliciosamente, para terminar su bis con una aceleradísima "I got you (I feel good)" que la macarra plebe digirió entusiasmada. Él mismo presentaría al siguiente gladiador de la velada (menos Jerry Lewis esto harían cada una de las estrellas de aquí en adelante) que no fue otro que uno de los interpretes más injustamente olvidados de la historia del rock, hablamos del señor Bo Diddley. El genio de la guitarra cuadrada y sombrero negro de cowboy recordó que temas como "Bo Diddley" o "I'm a man" son estandartes vivos que perduraran hasta el fin de los tiempos. La noche promete ser salvaje. La siguiente y rutilante estrella, Ray Charles, se acomodó en su piano y cegó al respetable al ritmo endiablado de "Mes around". La sorpresa llegó desde los primeros acordes de la gospeliana "I'm a fool for you" , un temazo lento que nadie se esperaba y que sonó divino. Sonriente, como siempre, y con el público a sus pies, abandonaría Ray Charles el coliseo romano para dar la bienvenida a un retocadísimo Little Richard. El músico georgiano fue el que menos aportó al bolo. Para lo poco que hizo mejor hubiese sido que Penniman se quedara en casa. El reverendo salió ataviado a lo Lionel Richie, es decir: horteras gafas de sol y bigotito ochenteros, pantalón y chupa de cuero negro con flecos en las mangas y, lo peor de todo, supermaquillado y con una permanente rizada y brillante para rematar tanto desaguisado. Muy escueto (salvo en su look) Mr. Penniman centró su sermón en "Great gosh a mighthy", un auténtico temazo que esa noche sonó a rancio debido en parte a la baja forma del tuti-frutti-man y a la inapropiada banda de acompañamiento (la misma que a mi entender inundó y saturó de improvisaciones los dos temas de Bo Diddley). Lo más increible y descacharrante fue ver a Richards chorrear sudor como un cerdo antes y durante los apenas tres minutos que duró su faena; un puto crak. Como el siguiente que subió a escena. Ahí estaba el unico blanquito entre tanto quilate de ébano. El Killer resplandecería como en sus mejores tiempos, una gala a su altura en la que no podían faltar sus himnos rebeldes "Great balls of fire" y "Whole lotta shakin'..." que tantos éxitos le dieron. Pero a un servidor el que se la puso dura de verdad fue "The wild one (Real wild child)", uno de los grandes momentos de la noche, de lo mejorcito de una reunión ya de por sí memorable. Jerry Lee Lewis sería el único que se atrevería a tocar tres temas derrochando sensaciones de rock and roll a raudales. Sus dedos, pies, y trasero, se deslizaban como centellas por las teclas del quemado Steiman & Son. A chulería no le gana nadie. Trajeado imponentemente, se remangó y, con su peine azul en su bolsillo trasero, resfregó y magreó su 'paquete' por todo el teclado, poseído, sin parar de menearse al caliente ritmo del rock que lo inundaba todo. Partió el César a sus aposentos y Fast Domino continuó con el santísimo sacrificio. Los dioses paganos de Roma estaban más que satisfechos. Las seis cuerdas maestras de B.B. King cerrarían con honores semejante reunión crepuscular. Sobran las palabras. La jam session final rubricó una noche histórica para el rock and roll y para el pueblo de Roma.
¡Los que nunca morirán te saludan!
Arrancó macro festival James Brown embutido en su traje de lentejuelas azul marcando paquete y recien salido del trullo. El padrino del Soul atacó "Papa's got a brand new bag" como mejor sabe hacerlo, deliciosamente, para terminar su bis con una aceleradísima "I got you (I feel good)" que la macarra plebe digirió entusiasmada. Él mismo presentaría al siguiente gladiador de la velada (menos Jerry Lewis esto harían cada una de las estrellas de aquí en adelante) que no fue otro que uno de los interpretes más injustamente olvidados de la historia del rock, hablamos del señor Bo Diddley. El genio de la guitarra cuadrada y sombrero negro de cowboy recordó que temas como "Bo Diddley" o "I'm a man" son estandartes vivos que perduraran hasta el fin de los tiempos. La noche promete ser salvaje. La siguiente y rutilante estrella, Ray Charles, se acomodó en su piano y cegó al respetable al ritmo endiablado de "Mes around". La sorpresa llegó desde los primeros acordes de la gospeliana "I'm a fool for you" , un temazo lento que nadie se esperaba y que sonó divino. Sonriente, como siempre, y con el público a sus pies, abandonaría Ray Charles el coliseo romano para dar la bienvenida a un retocadísimo Little Richard. El músico georgiano fue el que menos aportó al bolo. Para lo poco que hizo mejor hubiese sido que Penniman se quedara en casa. El reverendo salió ataviado a lo Lionel Richie, es decir: horteras gafas de sol y bigotito ochenteros, pantalón y chupa de cuero negro con flecos en las mangas y, lo peor de todo, supermaquillado y con una permanente rizada y brillante para rematar tanto desaguisado. Muy escueto (salvo en su look) Mr. Penniman centró su sermón en "Great gosh a mighthy", un auténtico temazo que esa noche sonó a rancio debido en parte a la baja forma del tuti-frutti-man y a la inapropiada banda de acompañamiento (la misma que a mi entender inundó y saturó de improvisaciones los dos temas de Bo Diddley). Lo más increible y descacharrante fue ver a Richards chorrear sudor como un cerdo antes y durante los apenas tres minutos que duró su faena; un puto crak. Como el siguiente que subió a escena. Ahí estaba el unico blanquito entre tanto quilate de ébano. El Killer resplandecería como en sus mejores tiempos, una gala a su altura en la que no podían faltar sus himnos rebeldes "Great balls of fire" y "Whole lotta shakin'..." que tantos éxitos le dieron. Pero a un servidor el que se la puso dura de verdad fue "The wild one (Real wild child)", uno de los grandes momentos de la noche, de lo mejorcito de una reunión ya de por sí memorable. Jerry Lee Lewis sería el único que se atrevería a tocar tres temas derrochando sensaciones de rock and roll a raudales. Sus dedos, pies, y trasero, se deslizaban como centellas por las teclas del quemado Steiman & Son. A chulería no le gana nadie. Trajeado imponentemente, se remangó y, con su peine azul en su bolsillo trasero, resfregó y magreó su 'paquete' por todo el teclado, poseído, sin parar de menearse al caliente ritmo del rock que lo inundaba todo. Partió el César a sus aposentos y Fast Domino continuó con el santísimo sacrificio. Los dioses paganos de Roma estaban más que satisfechos. Las seis cuerdas maestras de B.B. King cerrarían con honores semejante reunión crepuscular. Sobran las palabras. La jam session final rubricó una noche histórica para el rock and roll y para el pueblo de Roma.domingo, 30 de septiembre de 2012
CÓMIC: In memorian de JOE KUBERT (1926 - 2012)
Se ha ído un pionero del género. Un artesano dibujante, titán de la edad de oro del cómic de superhéroes en los años previos a la 2ª Guerra Mundial. Sin alcanzar la magnitud de un Will Eisner, Stan Lee, Jack Kirby..., o si me lo permiten, de un Franzetta o un Buscema, el neoyorquino de ascendencia judío-polaca Joe Kubert destacó tanto por su elevada producción como por sus funciones en distintas editoriales. Haría carrera artística en la etapa más clásica de D.C. Cómics, destacando como pieza importante de la marca. Allí fue autor principal del cómic Hawkman (de Dennis Neville), aunque los más acérrimos guardarán mejor recuerdo de aquel personaje, tirador de élite de la 2º Guerra Mundial, al que llamaban Sargento Rock (presente en el comic bélico Our Army at War). Cuando estaba como editor jefe de ST John Publications creó al entrañable y atarzanado héroe prehistórico TOR, allá por 1953, que en su primer número saldría a la calle como 1.000.000 Years Ago ('Hace un millón de años', en España). Todavía guardo algún número de este singular tebéo en mi desván. En 1972 lanza Tarzán, el comic del personaje creado por Edgar Rice, de sobra conocido. Tanto este último, como todos sus personajes bélicos, eran ideales para mostrar su estilo crudo, emocionante y poderoso, con el que llegar a un público más "adulto". Sus últimos proyectos los atacaría desde el formato novela gráfica y, éstos estarían relevantemente marcados por tintes autobiográficos. Tanto es su relevancia dentro del mundillo del cómic que en 2008 fue objeto de una deliciosa biografía: "Man of Rock", escrita por Bill Schelly. Poco antes de conocer su trágica desaparición tuve ocasión de verlo en el excelente documental The Secret Origin: The Story of DC Cómics, confeccionado a raíz del 75 aniversario de tan gloriosa marca.
sábado, 15 de septiembre de 2012
OBITUARIOS A.T.A.: ERNEST BORGNINE (1917-2012)
Como no admirar este rostro; esta mueca de rábia... Se nos ha ído uno de los nuestros. Un actor inmortal. El último del Wild Bunch que quedaba. El tipo que no dudó ni un instante en cabalgar al lado de Pike Bishop y dar la vida por sus amigos. Aquellas sí que eran películas. Aquellos sí que eran actores. Aquellos sí que eran hombres. ERNEST BORGNINE no solo era -y será- uno de los mejores actores norteamericanos de todos los tiempos, sino que era practicamente el único actor que nos quedaba vivo de toda aquella mágica y dorada época del cine clásico. Me cago en los que simplifican su carrera con una palabra: secundario. Vale, un "secundario" la mayoría de las veces por encima del actor principal. Delbert Mann lo vió claro y le dió las riendas en Marty (1955). El resultado fue un oscar irreprochable. Le lloramos como actor pero todavía más como ser humano. Ahí es donde residía la mayor virtud de este personaje. No oirías a nadie hablar nunca mal de él. Ni a él de nadie. Trabajó y fue actor fetiche de los más grandes: Peckinpah, Ray, Sturges, Aldrich, Fleischer, Carpenter,...- y no se le cayeron los anillos a la hora de aceptar cualquier propuesta y seguir trabajando hasta el final de sus días dondequiera que fuera y con quien fuera (Wes Craven, Sergio Corbucci...). Cuesta creerlo, pero así era Ernest, buena gente, alejado de la imagen de "malo" que ofrecía en un sin fin de magistrales películas. La sola participación en Grupo Salvaje (1969) ya le otorga de por sí la inmortalidad. Pero es que además títulos como El Emperador del Norte, Doce del Patíbulo, Barrabás, Los Vikingos, De aquí a la eternidad, Johnny Guitar, Sábado Trágico..., son el legado que deja. Cintas que se hicieron mucho más grandes con su mera presencia. De haber nacido atractivo, otro gallo cantaría. De ahí le viene lo de "secundario", tal vez. Su última etapa nos concedió entretenido cine de género; carnaza de videoclub para esquisitos paladares tumberos: La Aventura del Poseidón, El Abismo Negro, El Planeta de los buitres, El día del fin del mundo, 1997...Rescate en Nueva York, Convoy, Comando Patos Salvajes..., Títulos que siempre estarán ahí para recordárnoslo. Descanse en paz.
Veracruz, De aquí a la eternidad,
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domingo, 2 de septiembre de 2012
CINE-ROCK: Recuperando STILL CRAZY (1998)
Por favor, permítanme redescubrirles una joyita perdida. Still Crazy es una cinta hecha a medida para nostálgicos amantes del mundillo rockero. Especialmente los que sientan debilidad por los venditos "perdedores" y, por las emociones humanas. Un film facturado con cariño y respeto por la música y, la capacidad de ésta para cambiarnos la vida. Una cinta no exenta de tierna ironía y, divertida autoparódia, mejunge básico en toda rock-movie que se precie, siempre y cuando se haga con estilo, como en este caso (los fans de "Cabezas Huecas" y similares bódrios.. cambiar de dial, no estáis en la onda). Dirige el londinense Brian Gibson, al que pudimos descubrir en otra rock-movie, el biopic de Tina Turner, si bien es cierto que sin el menor acierto en comparación con esta deliciosa película de ficción.
-DE QUÉ VA: El teclista de los desaparecidos Strange Fruit (Stephen Rea) intentará reunir veinte años después a la banda, tras aquella calcinante ruptura. Además de la pasta, que les viene de perlas, el motivo del regreso tiene que ver con la reedición del festival que les vió morir cuando estaban en lo más alto. Comenzarán desde cero. Con joven guitarrista sustituyendo al legendario, el grupo revivirá la dureza de la carretera, los antros, los malos rollos, los egos y el lógico miedo y los viejos fantasmas que persiguen a toda longeva banda de rock.
-ANTECEDENTES: El mero hecho de estar ante una producción británica con temática rockera nos lleva a pensar al momento en un film como The Comminents (Alan Parker, 1991). Al menos a nosotros. Cierto que la de Parker pulula por sonídos más negroides y, que ésta lo hace por una vertiente más roquera..., pero en esencia, actores, paisajes, ambiente, textura..., y sobretodo, el tratamiento del humor, nos evoca tan maravilloso título. Otra película que podría decirse alberga ciertas similitudes temáticas sería Almost Famous (Casi Famosos, 2000); pero en este caso no podemos hablar de antecedentes porque Crowe rodó su cinta a posteriori. De lo que no hay duda, es de que la seminal This is Spinal Tap dejó también su poso en esta ejemplar Siempre Locos (Still Crazy, 1998). Y es que la sombra del falso documental de Reiner es poderosa... y alargada.
-EL ROLLO: No queda nada claro si los Strange Fruit son -o fueron- rockers, metaleros, progresivos, psicodélicos, glam... Una cosa sí está clara: son hijos de los 70's. De los ácidos lisérgicos ingeridos durante sus inicios como banda en la campiña inglesa (clara referencia a Pink Floyd), pasando por la posterior influencia del sonido Thin Lizzy, la música que suena no es ni más ni menos que un popurrí de la historia del rock británico de aquella época. Pero olvidémonos por un momento de la música, por imposible que esto suene, y resaltemos a mi entender lo más maravilloso de este film: Todo lo que ocurre en la trastienda, al otro extremo del éxito. Sí, en la parte de atrás del autobús que lleva a los protagonistas camino del próximo tugurio en el que tocar. Lugar de riñas y broncas, reconocibles y sufridas por todo aquel profesional o aficionado que alguna vez haya sido parte activa de una banda. Hogar de ilusiones y decepciones, momentos y olvidos. Donde descansan los sueños, anidan los sentimientos encontrados, se discute lo futil de toda fama, y... uno se acuerda de las decisiones (no) tomadas.
-DE QUÉ VA: El teclista de los desaparecidos Strange Fruit (Stephen Rea) intentará reunir veinte años después a la banda, tras aquella calcinante ruptura. Además de la pasta, que les viene de perlas, el motivo del regreso tiene que ver con la reedición del festival que les vió morir cuando estaban en lo más alto. Comenzarán desde cero. Con joven guitarrista sustituyendo al legendario, el grupo revivirá la dureza de la carretera, los antros, los malos rollos, los egos y el lógico miedo y los viejos fantasmas que persiguen a toda longeva banda de rock.
-ANTECEDENTES: El mero hecho de estar ante una producción británica con temática rockera nos lleva a pensar al momento en un film como The Comminents (Alan Parker, 1991). Al menos a nosotros. Cierto que la de Parker pulula por sonídos más negroides y, que ésta lo hace por una vertiente más roquera..., pero en esencia, actores, paisajes, ambiente, textura..., y sobretodo, el tratamiento del humor, nos evoca tan maravilloso título. Otra película que podría decirse alberga ciertas similitudes temáticas sería Almost Famous (Casi Famosos, 2000); pero en este caso no podemos hablar de antecedentes porque Crowe rodó su cinta a posteriori. De lo que no hay duda, es de que la seminal This is Spinal Tap dejó también su poso en esta ejemplar Siempre Locos (Still Crazy, 1998). Y es que la sombra del falso documental de Reiner es poderosa... y alargada.
-EL ROLLO: No queda nada claro si los Strange Fruit son -o fueron- rockers, metaleros, progresivos, psicodélicos, glam... Una cosa sí está clara: son hijos de los 70's. De los ácidos lisérgicos ingeridos durante sus inicios como banda en la campiña inglesa (clara referencia a Pink Floyd), pasando por la posterior influencia del sonido Thin Lizzy, la música que suena no es ni más ni menos que un popurrí de la historia del rock británico de aquella época. Pero olvidémonos por un momento de la música, por imposible que esto suene, y resaltemos a mi entender lo más maravilloso de este film: Todo lo que ocurre en la trastienda, al otro extremo del éxito. Sí, en la parte de atrás del autobús que lleva a los protagonistas camino del próximo tugurio en el que tocar. Lugar de riñas y broncas, reconocibles y sufridas por todo aquel profesional o aficionado que alguna vez haya sido parte activa de una banda. Hogar de ilusiones y decepciones, momentos y olvidos. Donde descansan los sueños, anidan los sentimientos encontrados, se discute lo futil de toda fama, y... uno se acuerda de las decisiones (no) tomadas.
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martes, 21 de agosto de 2012
NEW HOLLYWOOD: 3 WOMEN (1977. Robert Altman)
La última joyita del cine norteamericano de los 70 que me he zampado ha sido esta rareza de Robert Altman. Corrosivo, polémico, controvertido..., el cine de este caballero era el martírio del espectador palomitero. Cine a contracorriente realizado con la libertad que pregona. Un activista, un ideólogo; siempre explorando al individuo, su entorno social y psicología. Genérico, pero a la vez desmitificador y original. Artístico e independiente. Veneno para Hollywood; por tanto tentación. Un director dueño de un microcosmos particular: El mensaje metafórico de sus films, el humor, el cinísmo, el compromiso político, las alucinaciones, autoparódias, teorías, personajes corales, romanticismo..., y por qué no, tomaduras de pelo, definen a la perfección el espíritu del cine de aquella gloriosa época. De todas sus películas -las buenas: Mash, El largo adiós, Los Vividores, Nashville, Vidas cruzadas, El juego de Hollywood, El último show..; y las malas: Buffalo Bill y los indios, Popeye, Pret a porter...- esta 3 Women (3 Mujeres, 1977) es sin duda la más excitante y extraña que ha rodado el añorado director de Kansas City. Para mi gusto está entre lo mejorcito de su repertorio. Olvídense de la historia o de la trama como tal, y déjense seducir de buen cine. La péli no es más que una escusa del director para profundizar de forma abierta en la compleja personalidad de la mujer. Altman cuenta que tuvo la idea de hacer esta película tras una serie de sueños que había tenido cuando su esposa Kathryn estuvo seriamente enferma ingresada en un hospital. Altman rodó claramente influenciado por Persona (1966), en lo que puede definirse como una aproximación del autor al cine bergmaniano (incluso hay planos muy similares). Lo que más me ha impresionado, además del carácter tenebroso de la banda sonora (y de toda la cinta en general), han sido las interpretaciones de sus dos actrices principales, Sissi Spacek (Pinky) y Shelley Duvall (Millie), sobretodo la de esta última actriz a la que Altman dejó absoluta libertad para crear su gran personaje. Me río yo de Almodovar y sus marujas desesperadas. Aquí hay una historia para comerse el tarro de verdad. ¿Y qué me decís del final?... ¿No pueden ser todas la misma persona?...
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domingo, 12 de agosto de 2012
HENRY HILL, MAFIOSO DE PELÍCULA.
¿Os acordáis del mafioso chivato interpretado por Ray Liotta en el filme de Scorsese Uno de los nuestros?... pues el original se llamaba Henry Hill y la palmó el pasado junio en Los Angeles a los 69 años de edad, después de montárselo prodigiosamente en el mundo del hampa pasando de aprendiz que avanza en el escalafón del crimen organizado a base de chanchullos, balazos y emboscadas para cagarla luego y dar un giro a su carrera traicionando a sus socios y convertirse en confidente del FBI. Para la mafia lo reclutó con apenas 13 tacos Paul Vario, responsable de la familia Lucchese. Hill un mocoso de Brooklyn de sangre irlandesa-siciliana soñaba con ser un gangster desde que los había visto alternando en el bar de la esquina. La suya fue una ascensión fulgurante por el respeto que le granjeará una detención prematura en la que no se chivaría a la pasma de sus colegas. Presumía de no haberse cargado nunca a nadie. Pero fue testigo y cómplice en muchas actividades que remataban con una pala en la mano... pregúntenle a Thomas DeSimone/Joe Pesci y Jimmy Burke/Robert de Niro, dos mafiosos de cuidado, si exageramos. En los buenos tiempos, antes de colaborar con el FBI, convertirse en testigo protegido y emprender una existencia nómada que le llevaría a vivir en Nebraska, Kentucky, Seattle y California y acabar mendigando como contertulio en programas basura de la televisivos, Hill y su esposa Karen cenaban en las mejores mesas del club Copacabana y se dejaba ver con cantantes y estrellas de Broadway. "Salíamos unas cinco o seis noches a la semana", recordaba, "el FBI calcula que han pasado por mis manos unos 200 millones de dólares. Pero los dundí todos en mujeres, drogas y caballos lentos". Las víctimas de sus palos más célebres fueron aerolíneas europeas: Air France y Lufthansa. A la francesa le arrebató unos 420.000 $ en abril de 1967 emborrachando al que custodiaba el dinero y poniéndole en suerte una prostituta. A la alemana se calcula que birló unos cinco millones de dólares en el 78 en un robo que batió todas las plusmarcas. Hill demostró que quería redimirse, o por lo menos lo intentó. Empezó por delatar a sus amigos, emprender una nueva vida; abrir un restaurante, crear una marca de espaguetis..., pero sin salir de la actividad criminal (broncas y estupacientes). Nunca lo lograría del todo. Pero el tío duró bastante tiempo para lo que suele durar un chivato en este mundillo, y por encima le hicieron una peli. Y como no, es historia por ello. Descansa en paz Henry Hill.
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domingo, 29 de julio de 2012
ROCKEANDO EN LA TERCERA EDAD. Más sabe el demonio por viejo que por malo.
J. J. Cale, Wanda Jackson, The Blasters, el Neil Young de los Crazy Horses, Robert Plant, Paul Weller, Roky Erickson, Roy Loney, Mavis Staples, Charles Bradley, Patty Smith, Gardland Jefferys..., buff!, son muchos los veteranos/as con notables petardazos discográficos bajo el sobaco. Imposible nombrarlos todos. Pero a continuación os dejo los títulos más recientes de un puñado de sobrevivientes a los que muchos daban por muertos, gente válida y autentica, que me han dejado maravillado con sus nuevos trabajos. Muchos de estos maestros están haciendo actualmente la mejor música de sus vidas. Fueron, son y serán faros en los que guiarse. Los rockeros con feisbuck que aspiren a perpetuar el arte del rock de aqui en adelante tienen mucho que aprender...Si quieren.
Madre mía que descubrimiento. Ya flipé cuando aparecía, en esencia y en persona, en la fenomenal serie de tv. TREME. Ahí me sumergí en la batidora de sonidos pantanosos y místicos de la Vieja Nueva Orleans y que duda que el abuelo Dr. John está considerado por los suyos (y por todos) como un gurú en la materia. No voy a hablar más nada de su pasado, sus idas y venidas por diferentes estilos musicales, su vida privada, el instrumento que toca o lo bien que venden su leyenda, aquí vamos a tratar de hablar simplemente del mejor rock and roll. Y "Locked Down (2012)" es pura y salvajemente un discazo a venerar por todo seguidor de la musica del demonio. Qué energía, qué vitalidad, qué frescura, óigan. Ya pueden tomar ejemplo Tom Waits, Costello y demás gaiteros de generación si no quieren quedar como hermanitas de la caridad ante su doctorado colega. La soulera y apoteósica God's Sure Good cierra un trabajo que ya es historia viva del rock, Big Shot, Revolution, o la que da título al disco, Locked Down, son canciones de igual placer que el orgasmo. Lo dicho, descárgenselo pero ya.
Lou Gramm (Foreigner), Paul Rodgers (Bad Company), Sam Moore (Sam & Dave), que por decir colaboran en esta grabación, al igual que el querido Nils Lofgren (E. Street Band) hace tiempo que dejaron de pertenecer a la plana mayor del rock'n'roll pero no por ello han dejado de seguir existiendo. Marchitados maduros. Escucha este "Old school (2011)" y comprobarás que el guitarrista de Chicago todavía susurra a quien le quiera oir vientos de rock and roll que suenan a gloria; a Ain't Too Many Of Us Left les remito. Que tome nota su amigo Springsteen.
Otro trabajo de élite tras su anterior "My World (2009)". El veterano soulman está componiendo actualmente la mejor música de su extensa carrera. No es solo pasión y sentimiento a raudales con la indiscutible voz del señor Fields desesperando a los cuatro vientos soul visceral y vivido. Esto no se aprende ni se consigue en un día. La veteranía es un grado, por muy carca y desfasado que suene este tópico. Solo hay que agradecer que esta gente mayor se digne a lanzar discos como estos: Emociones a flor de piel las que nos provocan en cada surco las composiciones de todo el disco "Faithful Man (2012)" para darse cuenta de lo poco creíbles que resultan la mayoría de grupos vintage que suenan parecido en la actualidad. Chabales, la clase es gratis. Lee Fields es quien la imparte. Corre la voz, aún queda gente auténtica esperando que la descubras.
Madre mía que descubrimiento. Ya flipé cuando aparecía, en esencia y en persona, en la fenomenal serie de tv. TREME. Ahí me sumergí en la batidora de sonidos pantanosos y místicos de la Vieja Nueva Orleans y que duda que el abuelo Dr. John está considerado por los suyos (y por todos) como un gurú en la materia. No voy a hablar más nada de su pasado, sus idas y venidas por diferentes estilos musicales, su vida privada, el instrumento que toca o lo bien que venden su leyenda, aquí vamos a tratar de hablar simplemente del mejor rock and roll. Y "Locked Down (2012)" es pura y salvajemente un discazo a venerar por todo seguidor de la musica del demonio. Qué energía, qué vitalidad, qué frescura, óigan. Ya pueden tomar ejemplo Tom Waits, Costello y demás gaiteros de generación si no quieren quedar como hermanitas de la caridad ante su doctorado colega. La soulera y apoteósica God's Sure Good cierra un trabajo que ya es historia viva del rock, Big Shot, Revolution, o la que da título al disco, Locked Down, son canciones de igual placer que el orgasmo. Lo dicho, descárgenselo pero ya.
Lou Gramm (Foreigner), Paul Rodgers (Bad Company), Sam Moore (Sam & Dave), que por decir colaboran en esta grabación, al igual que el querido Nils Lofgren (E. Street Band) hace tiempo que dejaron de pertenecer a la plana mayor del rock'n'roll pero no por ello han dejado de seguir existiendo. Marchitados maduros. Escucha este "Old school (2011)" y comprobarás que el guitarrista de Chicago todavía susurra a quien le quiera oir vientos de rock and roll que suenan a gloria; a Ain't Too Many Of Us Left les remito. Que tome nota su amigo Springsteen.
Otro trabajo de élite tras su anterior "My World (2009)". El veterano soulman está componiendo actualmente la mejor música de su extensa carrera. No es solo pasión y sentimiento a raudales con la indiscutible voz del señor Fields desesperando a los cuatro vientos soul visceral y vivido. Esto no se aprende ni se consigue en un día. La veteranía es un grado, por muy carca y desfasado que suene este tópico. Solo hay que agradecer que esta gente mayor se digne a lanzar discos como estos: Emociones a flor de piel las que nos provocan en cada surco las composiciones de todo el disco "Faithful Man (2012)" para darse cuenta de lo poco creíbles que resultan la mayoría de grupos vintage que suenan parecido en la actualidad. Chabales, la clase es gratis. Lee Fields es quien la imparte. Corre la voz, aún queda gente auténtica esperando que la descubras.
miércoles, 11 de julio de 2012
LECTURA CHABACANA: "EL BEBEDOR", DE HANS FALLADA
Desgarrador texto autobiográfico, inédito en España hasta ahora, en la senda de escritores perdedores tan del gusto de esta casa. Hans Fallada comenzó a escribir antes, y durante, el nazismo, travestido de escritor amanerado que entretenía a las clases burgesas de la época. Pero a Hans la política y todo aquello se la traía floja. Este Kafka sin castillos ni escarabajos (vamos, sin fantasías) entendía del alcohol y morfina, de sanatorios e internados psiquiátricos, de robos y estafas, de estancias penitenciarias y carceleros, de ansiedades, de depresiones... y de infiernos. La novela conserva, leída hoy, una fuerza sobrecogedora; las vivencias potentes y descarnadas de un borracho escupiendo la verdad. Fallada murió de sobredosis de morfina en 1947 pero ya lo habían enterrado vivo mucho antes. Hoy lo recuperamos para la causa.
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El reportero del infierno,
Hans Fallada
sábado, 30 de junio de 2012
PARECIDOS DISCURRIDOS
LAS DOS PELIS
SON DEL MISMO AÑO
AUNQUE LA UNA NO
TENGA NADA QUE VER
CON LA OTRA EL PARE-
CIDO PROMOCIONAL DE AMBAS
NO DEJA DE
SORPRENDERNOS.
domingo, 24 de junio de 2012
RAY BRADBURY (1920-2012)
R.I.P.
martes, 19 de junio de 2012
PARECIDOS DISCURRIDOS
Androginismo razonable. El de la izquierda es una pintura (aparece en la carátula de uno de los discos más grandes de la historia del rock), el de la derecha es de carne y hueso (aparece rallado donde menos te lo esperas). Javier Gurruchaga vs Portada Ooh La La. Orquesta Mondragón vs The Faces. Ver para creer.
lunes, 11 de junio de 2012
EL RINCÓN DEL PINCHADISCOS: ALEJANDRO ESCOVEDO
Amigos, estamos ante una leyenda a venerar. Renacido en este nuevo milenio el músico tejano es de esos tantos estilistas rompefronteras que elevan el perfil de los que crean rock'n'roll sin atender a modas. Un anónimo a pecho descubierto, un verdadero animal de la calle. Honestidad por los cuatro costados. Nosotros lo hemos (re)descubierto a través de Street songs of love, su apabullante disco del 2010, y el no menos grandioso Real Animal (2008). Pura adrenalina rockquera a la altura del mejor Steve Earle o Bruce Springsteen. A sus 60 tacos Alejandro Escovedo escupe melodías directo al corazón, mucho más firme y convincente que cualquier otro seudorocker de su generación (y no digamos por encíma de todo el horrible rock juvenil-comercial del momento). Cultivado en la escena punk de San Francisco, toca la guitarra en los seminales The Nuns, a los que abandona antes de que graben su primer elepé, mientras su hermano Javier milita en los geniales The Zeros. Que no os engañe su apellido latino, musicalmente se siente identificado, además de por el punk-rock, por el surf de los Beach Boys y Dick Dale, el rockabilly, los grupos ingleses de los 60 (The Who), el rock primigénio de Chuck Berry y compañía... Un eléctrico rockero, con una voz magistral, que no le hace ascos a la música acústica de raíces americana, un cantautor del asfalto, íntimo, bohémio y tan adictivo que no podemos más que caer rendidos a sus piés. Uno de los nombres más genuínos del rock americano de las últimas décadas. Todo placer. No se lo pierdan. Nosotros no paramos de pincharlo.
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viernes, 1 de junio de 2012
MARCIANOS DEL ROCK: KRAUTROCK (ENCUENTROS EN LA 3ª FASE)
Estimados tumberos, en esta nueva entrega dedicada a los grupos de rock marciano más raros de nuestro sistema solar repasaremos la interesante escena musical etiquetada como KRAUTROCK: Torrente creativo de rock progresivo, apasionado virtuosismo instrumental, electrónica psicotrópica, Wagner y demás sonidos nebulosos enlatados del espacio exterior que explosionaron en Alemania Occidental allá por 1968. Aquí va un sondéo de los más representativos:
DINOSAURIOS TEUTONES QUE
ASOLARON EL MUNDO
ASOLARON EL MUNDO
· AMON DÜÜL-. Uno de los pioneros del género. Auténticos hippies de dudoso talento, y peor higiene. Toman su nombre de un diós egípcio y en los 60 graban monstruosidades como "Dissaster", "Psychodelic" o "Paradies Wartz", pero en 1968 la comuna se parte en dos y aparecen Amon Düül II, autentico estandarte del Krautrock. Su cantante tiene uno de los nombres más largos y feos del rock: Renate Knaup-Kroetenschawanz, y su bajista, Dave Anderson, sería conocido por unirse años más tarde a los míticos Hawkwind.
· NEW TRIUMVIRAT-. Jürgen Fritz, líder, compositor y productor del grupo es capaz de tocar un Steinway Grand Piano, un órgano Hammond, un sintetizador Moog, otro mismo aparato Yamaha Polyphonic CS-80 y 6X-I, un arpa, un piano Fender Rodhes, un clarinete, unas campanillas y sobrevivir en el intento. ¿Alguien da más?... Supremacía germana. Indudablemente este señor estaba enfermo. Su mayor ambición consistía en intentar reflejar lo que fueron los ultimos 17 años de existencia de la ciudad romana de Pompella, desde el terremoto en el año 62 A.C., hasta la erupción del Vesuvio en el 79 A.C. El resultado sería "New Triumvirat Presents Pompeii (77)". Lo que pretendía ser una obra 'magna', un disco-histórico-musical sobre una catástrofe volcánica, acabó siendo un auténtica mierda de 'magma'. Una lección de Historia sólo recordada en cochambrosos ciberfanzines como este.
· EMBRYO-. Los títulos de sus disparatados discos los presentan sólos: "Opal", "Father son holy ghost", "Embryo and Yoruba Dun Dun Orchestra", "Zack Glueck"... Muy populares en Alemania gracias a sus influencias jazzísticas y temas de 15 minutos. ¿Algo más que añadir? Creo que no.
· POPOL VUH-. Si la lista de discos de Embryo asutaba, la de estos aterroriza. Léan, léan: "Hosianna Mantra (73)", "Selig preisung (74)", "Das Hohelied Salomos (75)", "Brueder Des Schatten Soehnedes Lichts (78)", "Osferatu".... Menudos nombrecillos se sacaban estos bárbaros germánicos, eh! (¡Y qué pintas!). Pues los apellidos de sus 5 componentes no se quedan atrás, créanme. Estos 'impronunciables' marcianos vanguardistas con cansado interés por los sonidos orientales (¿les suena?) llevaron la causa krautrock hasta los más altos niveles de 'normalidad'.
· ELOY-. El T. Rex del movimiento. No sabemos que clase de droga tomaron todos aquellos músicos alemanes que repasamos en este dossier, ignoramos la clase de educación sexual (o general) que le dieron sus padres, pero a juzgar por sus obras ciertamente creémos de que podrían tratarse de verdaderos hombrecillos verdes llegados de otro planeta. Abducidos terroristas del absurdo musical rock. Mr. Eloy es un claro ejemplo más de toda esta locura. De él se esperan las letras más increibles que hayas escuchado nunca, sin conexión alguna entre sí, simplemente lo que se le pasaba por la cabaza al pirado de Eloy en ese momento. Un cerebro, por cierto, bastante deteriorado. Explendor krautrock.
· TANGERINE DREAM, CAN, KRAFTWERK...-. Estas tres bandas teutónicas son a nuestro entender la herencia más digna de todo aquel tinglado marciano denominado Krautrock. Poco hueco para el sinfonismo. De entre toda la pandilla de bestias jurásicas que ha dado el movimiento, éstos eran de largo sus especímenes más fascinantes. Mención especial para los Kraftwerk, originales y experimentales, los padres de todo este 'rollo'. Decisívos en todo el posterior desarrollo que tuvo la música electrónica, sin duda. Si sufres de insomnio, si has ingerido sustancias ilegales, si deséas vivir una de las experiencias más extrañas de tu vida, si lo tuyo es meditar en islas desiertas.... comienza por repasar el legado de los de Düsseldorf, últimos dinosaurios del rock progresivo alemán de los años 70.
domingo, 20 de mayo de 2012
ABEL FERRARA. El mendigo de Nueva York.
ABEL FERRARA: NOT GUILTY (Gaelle Vidalie, 2007)
No hace falta ver este pedazo de documental para saber que nuestro director neoyorquino está como una cabra. Pero nos da igual. Es más, el hecho de ser como és: drogata, maníaco, alborotador, inestable, egomaníaco..., lo hace más irresistible para nosotros. Más interesante, joder. Esa rebeldía, esa chulería para parecer el más cabrón de la clase, esa independencia -que para sí quisieran los muchos que se autodenominan indies-, es lo que más valoramos de Ferrara. Aunque se equivocara/equivoque en más de una ocasión (New Rose Hotel, The Addiction), hay que recordar siempre que este menda dirigió películas tan acojonantes como Teniente Corrupto, El Funeral, El Rey de Nueva York o Ángel de Venganza, plasmando, a su manera, las cloacas y las muchas almas perdidas que habitan su querida Nueva York, tan maravillosamente bien (y repito, a su manera) como lo han hecho ilustres paisanos suyos como Scorsese, Woody Allen o Sidney Lummet. Poco importa lo que puedan decir sus detractores (que visionando el docu se reafirmaran en su opinión), Ferrara nos mola, y mucho. Al fin y al cabo este 'alma de Dios' es capaz de filmar escenas tan preciosas y encantadoras comparables a las de cualquier maestro del celulóide. Nos tiene calados, para siempre. Este reportage de apenas una hora de duración realizado por los franceses (por eso Ferrara se 'enrolla' tanto, y está tan receptivo, pues la crítica francesa siempre le a tratado bién, al contrario que los de su país) dentro del ciclo de documentales dedicado a Cineastas de nuestro tiempo, puede verse como una rareza en todos los sentidos. Al contrario que en otros típicos documentales (de esa casa y de cualquier otra productora) donde se analiza la obra del autor y se le entrevista en profundidad, Ferrara les saca a la calle en un día de rutina haciendo todo lo imposible por convertir el documental en algo que puede acabar en una gran mierda o, como nosotros lo vemos, en otro gran y personal trabajo cinematográfico de Abel Ferrara. Siempre transgresor, siempre gamberro. Un indigente de la industria del cine. El puto amo vagabundo de Nueva York.
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