miércoles, 5 de noviembre de 2014

WRECKLESS ERIC. Anatomía de un derrumbe


Lo tuvo crudo para robarle portadas a Elvis Costello, Nick Lowe o Ian Dury pero así es el negocio musical. No será recordado como una institución en el seno de la nueva ola británica al nivel de los mencionados, como tampoco merece ser olvidado. El canapé que le invitó a unirse a la fiesta del Gran Circo fue "Whole wide world", quinto corte del que fuera esperanzador debut y que se convertiría en su primer y a la postre único éxito. Incapaz de repetirlo y, decepcionado con ese "circo" del que hablábamos, el inseguro Eric se da a la botella. El derrumbe no se hace esperar. Desaparece de la escena tan rápido como llegó y el doble de jodido. Luego de una década dando tumbos en los suburbios del garage-rock en los 90 se largó a vivir definitivamente a Francia. Allí logra resurgir de entre los 'desheredados' para recordarnos que el talento no precisa envolverse en destellos para brillar con intensidad. Basta la madurez de un músico, de un perdedor consciente de su deriva, para regalarnos un clásico imperecedero. Un desgarrador autorretrato, sincero y jodidamente humano, aderezado con un mínimo encanto de blues, romanticismo folk y la impulsiva crudeza del punk más puro. El disco se titularía "The Donovan of trash" (1991) y sirvió para demostrar (a los pocos de siempre, vamos) como madura un roquero de verdad, un músico como dios manda. Es momento de recomendar ambas grabaciones para toda la familia de A TumbaAbierta. Del sonido Stiff Records de su disco debut... al personal asentamiento como figura underground de culto. Dictamínenlo ustedes.


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