SEAN CONNERY (1930-...) en una larga carrera como actor que comienza allá por la década de los 50 (en el cine británico), que abarca más de sesenta títulos, y la cual dura hasta la actualidad (La Liga de los Hombres Extraordinarios.- 2003, por la que pasaremos un tupido velo, fue su última aparición), consigue a mi entender su culmen artístico en un corto periodo de tres años (los que transcurren entre 1973 y 1975). Cuatro obras maestras que ya quisieran para sí otros compañeros de oficio. A las ordenes de otros tantos colosos realizadores (de la talla de John Huston, pej.) el caballeroso escocés se aleja del esmoquinado papel de James Bond (resaltar las pelis que rodó con el interesante y reivinticativo Terence Young), un papel que le abrió las puertas de Hollywood, y le permitió probar suerte en otra clase de interpretaciones... mostrándonos ser un actor de carácter, con algo más que una cara guapa y un cuerpo atlético.
Antes de llegar a dicha fecha cabe resaltar La Colina (The Hill.-1965) rodada por el gran Sidney Lumet, el primero que supo ver las cualidades dramáticas de nuestro bigotudo actor y también la primera colaboración entre ambos (años más tarde coincidirían de nuevo..y no me refiero a la mediocre Supergolpe en Manhattan de 1971). Una péli encuadrada en el género bélico (por aquellos muchos que no la han visto) y que sería más justo mencionarla cuando de cine carcelario hablamos. Os puedo decir que esta rara avis dentro de la filmografía de Connery no se olvida facilmente. Rodada en un añorado blanco y negro es una de esas pelis que recuerdas con claridad aunque pasen años y años. Por la dureza que emána de sus imágenes, por su guión, intérpretes, ambientación (las vejaciones a las que son sometidos un grupo de prisioneros ingleses en algún punto del norte de Africa, un tema que me remite a Guantánamo y otros lugares de candente actualidad), pero sobre todo por una metafórica colina que va creciendo y creciendo (bajo ella entierran a los que finalmente se rinden a su dureza) sin utilidad alguna salvo causar temor, sufrimiento y castigo.
ZARDOZ (Zardoz) GB, 1974. John Boorman: En el siglo XXIII, el mundo está dividido entre dos razas humanas antagónicas: por un lado los Inmortales, que descienden de científicos y que han alcanzado la inmortalidad artificial; por otro los Salvajes, que agonizan en un caos de polución y muerte al que son sometidos por los Exterminadores, guardianes del orden impuesto por aquellos. Ciencia Ficción de arte y ensallo (en la onda de THX 1138. ¡No!, mejor un cruce entre El Mago de Oz, 1984, y alguna péli alucinógena de la época tipo El Viaje "The Trip" de Roger Corman). La verdad es que los años 70 arrojaron un aluvión de películas de ciencia ficción de todos los colores y sabores...(De las cuales me encargaré a su debido tiempo). Utópicas (La Fuga de Logan, por poner sólo un ejemplo), distópicas(Cuando el destino nos alcance...), ecológicas (Naves Misteriosas...), ruso-literárias (Solaris, Stalker...), tecnológicas (Almas de Metal..) -y por espacio, me paro-, una variedad temática a la que ZARDOZ no es ajena. Ciencia Ficción alegórica que llegó a aburrir (muchas por pretenciosidad y pedantería) y perecer ante la alegre mirada simplona (ó pretenciosa y pedante) de La Guerra de las Galáxias, que arrasó todo a su paso.
EL VIENTO Y EL LEÓN (The Wind and the Lion) EE.UU, 1975 de John Milius. EL HOMBRE QUE PUDO REINAR (The Man who would be King) EE.UU, 1975 de John Huston: Ignoro cual de las dos se rodó primero, y sería interesante saberlo. Me explico: además de la presencia de Connery, las dos son reconstrucciones-homenajes al viejo cine de aventuras, que saben captar a la perfección el espíritu de esa clase de cine; sencillas, pero a la vez inteligentes, fascinan por un igual. Las dos están entre las mejores obras de sus autores: en el caso de Huston hay mucho donde elegir pero su adaptación del libro de Kipling (sin duda una de las mejores adaptaciones literarias que haya dado el cine) está en el número
uno de mis preferídas, lugar que tambien ocupan (sic) El Tesoro de Sierra Madre, Moby Dick, Fat City, o La Reina de Africa. Aunque hay quien añadiría La Jungla de Asfalto, La Noche de la Iguana o Vidas Rebeldes, a la lista de aspirantes a desbancar del trono a El HOMBRE QUE PUDO REINAR, la obra maestra (ya no me cabe duda...) del irrepetible Huston, que míra tú, interviene como actor (otra de sus muchas cualidades entre boxeador, jockey, escritor, aventurero, etc.etc.) al lado de Connery en EL VIENTO Y EL LEON, desconocida para muchos (como casi todo el cine del americano Milius, error que propongo subsanar) cuando del autor de Conan el Bárbaro o El Gran Miércoles se habla. ¿La trama de ambas?... nada, aventuras por un tubo... y a disfrutar.
¿Qué se puede decir de semejante estampa?... Encuentro (erótico)histórico entre las explosivas (super-atómicas)
Otra instantánea repleta de erotismo soterrado. Relación corta, pero de un amor cicatrizante, fomentaba a duras penas, la tolerancia. Antepasados directos de la familia Munster,
Ni conozco a la tía, ni al anónimo hippie de la foto, ni al afortunado tatuador. Ignoro si los colores de la cinta del pelo representan a 































La historia: Un albañil sin papeles canadiense con camisa de leñador (que sería la réplica a los característicos Rambos del cine de acción coetáneo) encuentra ocasionalmente unas gafas que le permitirán ver a la gente en su aspecto auténtico. Descubriendo así que personajes del mundo de la política y la sociedad son en realidad extraterrestres.




