viernes, 28 de febrero de 2014

THE SEVEN-UPS (LOS IMPLACABLES, PATRULLA ESPECIAL. 1973)

El thriller USA de los 70 se caracterizaba por plantear la problemática individual y colectiva del crimen en un contexto contemporáneo por medio de un lenguaje visual de descarnado realismo y mitificación espectacular. Títulos, hoy míticos, como Bullitt, El Confidente, French Connection, Asalto a la comisaría del distrito 13, Los nuevos centuriones, A la caza, San Francisco ciudad desnuda... exhibían de manera crítica la ambigüedad moral y la fatalidad derivadas de las injusticias y corrupciones del Sistema. La violencia, la claustrofobia, la contrariedad, la paranoia o el nihilsmo estaban a la orden del día en esos fascinantes thrillers de Peter Yates, William Friedkin, Stuart Rosemberg o, como es el caso, de Philip D'Antoni. 
El género evolucionaría, claro está, pero serían las miradas de estos observadores y su obsesión por cierto aire realista, ese "estar allí sin estar realmente", lo que sentaría las formas del thriller moderno. Un legado que está hoy más a la vista que nunca.
THE SEVEN-UPS (Philip D'Antoni. 1972) pertenece a esa colección de títulos hollywodienses de la época que tanto nos alucinan en ATumbaAbierta. La cinta la dirigió el neoyorquino Philip D'Antoni. (este sería su primer y único film) el otrora exitoso productor de Bullitt (Peter Yates, 1968) y Contra el Imperio de la Droga (The French Connection; William Friedkin, 1971). Que lanzando Los Implacables... se aprovecha astutamente del tirón comercial de los últimos títulos citados, nadie lo pone en duda. Pero eso no quita que este señor filme su película con una clara "voluntad de estilo", coherencia temática y estilística (el tipo de cine que a él le gustaba producir) pariendo al final una 'trilogía' de rasgos y planteamientos con denominación de origen fascinante y equilibrada. Entre manos tenemos un "thriller en directo": El hábitat en el que se mueven policías y delincuentes, exteriores e interiores reales, combinación de elementos reales con ficticios, escenas planificadas y otras con cierto aire de improvisación (al igual que los diálogos), intervenciones de actores no profesionales ...Añádanle las calles de Nueva York a la atmósfera seca del film, la presencia de un actor en gracia como Roy Scheider (lo que la acerca al cine de John Cassavetes por momentos), una estética de documental, la influencia del free cinema británico y la Nouvelle Vague francesa del momento, a  y tendrán ustedes otra muestra más de buen cine setentero made in Usa..

3 comentarios:

Mario A. dijo...

Gracias por el descubrimiento. Los 70 están llenos de películas escondidas.

PUPILO DILATADO dijo...

Una joyita escondida que tengo que descubrir. Tu texto dan unas ganas tremendas de verla. Ayer mismo acabe de ver el ultimo capitulo de la serie The Wire que te recomiendo pues tiene todos los adjetivos que has citado tú.

Gracias por la recomendación.

gary tormento dijo...

David Simón pateó mucha calle, se nota que fue reportero de sucesos chungos. The Wire es una cumbre no solo del televisor sino de todas las puñeteras pantallas. Y sí, es un claro ejemplo de "estar allí sin estar allí" que decíamos. Ya con su primera miniserie "the Corner" había dado muestras de un realismo impactante.

Saludos setenteros a los dos.

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