miércoles, 23 de enero de 2013
EL RINCÓN DEL PINCHA...: "ELECTRIC" (THE CULT)
Disco clásico entre los clásicos. La clase de discos con los que no puede la moda. Cuando suenan los primeros acordes de "Love removal machine" o "Lil Devil", toda la marabunta de curtidos punks, rockers, rockabillis, glamis, hevis, mods, pijos, modernos y curiosos de toda índole de las pistas de baile (con 'bola') y garitos-pub del sabado noche, sienten el poder irresistible de mover alguna parte de su cuerpo. Eso es un gran logro. Aunque sea rock de toda la vida (a la altura del "Highway to Hell" de AC/DC, sin ofender a nadie), aquí sobran las odiosas etiquetas. Esto es electricidad pura y dura que enciende los circuitos atrofiados de las masas. Un disco diez. Es decir: todas las canciones son perfectas. No hay un solo corte de relleno. The Cult, ni antes ni después, volvería a repetir semejante estado de gracia. Sus demás trabajos (esceptuando "Sonic Temple", que pese a su nefasto sonido, tenía algún que otro tema interesante) avanzaron hacia la grandiosidad y virtuosismo de las bandas que están - y se créen- en la cima. Así que ganaron muchos fans y dinero, pero el rock and roll, lo básico, había desaparecido. Aún así, todos mis respetos para los ingleses Ian Astbury (voz) y Billy Duffy (guitarra) que en un momento álgido de sus vidas contribuyeron a mantener viva la llama del rock'n'roll que tanto necesitamos. ELECTRIC (1987) es su legado. La simple certeza de que cuanto más simple mucho mejor.
domingo, 6 de enero de 2013
EL RINCÓN DEL PINCHADISCOS: "YOU ARE NOT ALONE" (MAVIS STAPLES)
Garganta de voz profunda y poderosa como el trueno. Madurez, divino tesoro. Agraciada con la fuente de la eterna juventud, Mavis Staples con su gospel sideral y su desgarrado soul a lo Patti LaBelle, seduce con este album de 2010 ,"You are not alone", a toda la tribu de sentimentales amantes de la buena música de hoy, de ayer y de siempre. La excomponente del grupo The Staples Singers, natural de Chicago, renace en todo su explendor sorprendiéndonos con un disco repleto de grandes canciones... espirituales y bailables. Contó con la ayuda inestimable del wilco Jeff Tweedy; y se nota en la producción. El logro lo ejemplizan temas como "In Christ there is no east or west", una canción eterna y colosal por la que mataría cualquier compositor, "-I belong to the band - Hallelujah", una pasada gospeliana para que las palmas echen humo y las caderas tiemblen, o la impresionante "Last Train", por la que Tina Tarner hubiese vendido su alma al diablo (si es que no lo hizo ya). Grítale al mundo con Mavis y agradécele al rock un discazo como este.
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martes, 1 de enero de 2013
DOCUMENTALES: SOBRE DOS ESCRITORES DESCOMUNALES, GINSBERG Y POE.
AN ELEGY FOR ALLEN GINSBERG (2006).
Irwin Allen Ginsberg (1927-1997) es uno de los nuestros. No hay medias tintas. Puntal de la generación beat y del hippismo; intimo de Dylan, Patti Smith y de William Burroughs; heredero de William Blake; lisérgico y peyotero, escandaloso y controvertido, explícito y crudo, libre y auténtico. No seré yo quien descubra a este bondadoso vomitador de verdades, defensor de la libertad de expresión y poeta con mayúsculas. Léanse su pieza "Howl"(Aullido), escrita a mediados de los 50 -que no hace mucho inspiró un recomendable film del mismo título interpretado por James Franco-, y ya me dirán ustedes si este menda no era un visionario. Homosexual declarado, el genio de Patersen (New Jersey) luchó hasta el final por echar abajo cualquier convencionalismo, cualquier estigma social. Si deséan aprender no se pierdan este enorme documental sobre un personaje que es historia auténtica del siglo XX. Todavía recuerdo el cariño con el que le retrataba su amiga Patti Smith (otra poeta de mucho cuidado) cada vez que hablaba de él en las páginas de su indispensable libro "Eramos unos niños"(Lumen, 2010). En especial la anécdota de cuando una multitud de oyentes esperaba ansiosa la lectura de poesía en vivo (sí amigos, eran otros tiempos...) y Ginsber, que era un gran orador, apareció borrachísimo y apenas articuló palabra. Lo achacaría a los nervios de un momento histórico, pero Patti nunca se lo perdonó.
EDGAR ALLAN POE: LOVE, DEATH AND WOMEN (2010).
Seguimos con temática literaria de altos vuelos... Otro documental para devorar con los cinco sentidos. "No hay nada más poético que la muerte de una mujer hermosa". ¿Quién si no el genio de Boston para desatar la belleza en lo más tremendo? Él, que vivía por y para la literatura con todas sus consecuencias. Él, que influenció en escritores posteriores y tan dispares como Baudelaire, Kafka, Dostoyevski, Borges, Lovecraft y tantos otros. Él, que encumbró la novela gótica y los cuentos de terror a la categoría de arte. Surrealismo, fantasmas victorianos, tramas detectivescas, ciencia ficción... Cosmología, criptología... Poe sentó cátedra en cada campo en el que se adentrara. La literatura, el cine, la música y todo lo moderno de nuestra cultura se beneficiaría de su paso por la Tierra.. Sin ir más lejos la carrera de uno de nuestros directores de cine de cabecera, Roger Corman, no hubiese sido la misma sin el respeto que se ganó al adaptar las obras del maestro Poe. "El Cuervo", "La caída de la casa Usher", "El Pozo y el Péndulo"... No hace falta recordarlas. Todos amamos esos relatos de terror desde que nos los hicieran leer en la escuela, de críos, como debe ser. Poe murió en Baltimore en 1849, quien sabe si por ingesta de alcohol, barbitúricos u otras drogas, si de sífilis, cólera, tuberculosis o cualquier otra enfermedad de moda en su época, o por el contrario se suicidó. Jamás lo sabremos. Lo que sí es cierto es que forma parte de todos nosotros queramos o no. Más vivo que nunca.
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martes, 25 de diciembre de 2012
MONDO RESESO: GRISELDA IS DEAD
Al final dieron con ella. Uno de los múltiples enemigos que se cangeó en sus sangrientos días como leyenda del narcatráfico la encontró en una carnicería de Medellín (lugar, no metáfora). Dos tiros en la cabeza, marca de la casa. Mentora de Pablito Escobar, asesina de maridos y amantes, la mujer que mandó secuestrar a Kennedy (sic.), bautizó con el nombre de Michael Corleone a su hijo... desapareció, esta vez sí, del mapa para siempre.
De GRISELDA BLANCO ya charlamos tiempo atrás en este ciberfanzine con motivo del fabuloso documental "Cocaine Cowboys". Lo dejamos con Griselda desaparecida de circulación y un acalorado debate de comentarios, a favor y en contra, hasta día de hoy. Como el personaje y su temática interesan a todo tumbero, aquí va el desenlace final de esta historia de cine, y de paso, continuar echando más leña al fuego.
El punto final a esta historia llegó el pasado 3 de septiembre, con 69 años cumplidos. Una viejecita que pasaría desapercibida para cualquiera, desabrigada, de gestos amables, viviendo un otoño anónimo, sentada en el banco de una carnicería del barrio de Belén al suroccidente de Medellín. Primeras dudas: ¿Porqué habría de ir al otro extremo de la ciudad a comprar 300.000 pesos (unos 130 euros) de carne que pidió que le facturaran? ¿Se la iba a comer toda? Serían las tres de la tarde cuando entró el motero que, sin sacarse el casco, la remató. Duró un poco más. Griselda fallecía a media tarde en un hospital cercano, ni tan rica ni tan pobre. Dos días después, su adornado ataud de arabescos dorados entraba al cementerio Jardines de Montesacro, el mismo lugar de descanso en el que se encuentran los huesos de Pablito Escobar. Dos autobuses cargados de seguidores del barrio de Antioquia, suburbio donde Griselda creció, se hizo puta, traficante, asesina millonaria y benefactora, la acompañaron en su sepelio. "Tía, no se vaya"... Gemídos de dolor, brindados con aguardiente, para cerrar una de las fábulas negras de la reciente historia de Colombia. No se sacaron fotos.
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viernes, 30 de noviembre de 2012
LÉEME: DESEO DE SER PUNK (Belén Gopegui)
Mi hermano me lo regaló (creo que fué porque lo tenía repetido, aún así, muchas grácias Chinaski). No me engañó cuando lleno de razón afirmó que me iba a gustar. Punkarra adolescente, mi hermano, hoy responsable padre de familia, más metido a Nacho Vegas que a Iggy Pop, en cuanto a lo musical, y más metido en el mundo escrito de Murakami que en el de J.G. Ballard o Jaime Gonzalo como puedo estarlo yo, me desafió a leer "literatura que no lées tú, a ver si aprendes". Queda claro que el culto y el entendido es él. Así que háganle caso y regálense esta oferta de 'otra lectura'. Novela española, escrita por una mujer, cuyo precioso título puede engañar a despistados crápulas como yo. Pero descubrí, amigos, que no va sobre la Iguana, ni sobre músicos algunos, no. La historia va de actitud y, sobre adtitudes, sí, y esa es la acertada relación del Punk en todo esto. Pero bueno, como la madrileña Belén Gopegui (de la cual desconozco si tiene una hija de la edad de la protagonista) no necesita mucho para enganchar al 'inteligente' lector como lo haría cualquier disco de los Stooges con el oyente, porque es muy buena escritora, nos regala alguna que otra referencia musical (a lo Alta Fidelidad), y lo que es todavía más gratificante, muchas críticas, no sólo al sistema, sino a los gustos y a la forma de pensar del rebaño de adolescentes (y adultos) de hoy día y de siempre, los cuales desconocen el verdadero sentido de una canción rock, la historia y relación que hay detrás de la música de moda que escuchan..., y muchas más de 'cosas que les traen sin cuidado' y demás. Por eso deberían de oir a Martina, 16 años, la guardiana entre el centeno protagonista de esta novela parída de Belén. Un relato corto, sencillo de leer, rebeldemente tierno y, al menos para mí, con un poso nostálgico. ("A ver si aprendes"...)!!
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domingo, 11 de noviembre de 2012
OBITUARIOS: ADIÓS A NICK CURRAN, EL ÚLTIMO ROCKERO VIBRANTE.
Frio, helado, sin sentido. Todavía no doy crédito al terrible mazazo que ha supuso la muerte de este joven músico que sudaba auténtico rock por todos los poros de su tatuado cuerpo. Esta noticia sí que es una cuchillada trapera del destino, o de ese Dios desconocido al que rezamos, vete tú a saber. Y lo peor es que al mundo entero parece importarle una mierda la pérdida de NICK CURRAN. Demasiado bueno para ser famoso.
Para los que amamos el rock'n'roll de verdad; no ese rock de listas engañosas, de escaparate y de emboltorio, la desaparición del último rockero brillante -y vibrante- representa una verdadera tragédia. Entiéndanlo. Es como si hubiésemos perdido a un hermano, a un amante, a tú mejor amigo... El puñetero cáncer que se llevó a Joey Ramone (de garganta) se cargó a otro de los nuestros. Joder, el rock no se merecía esta putada. Treinta y cinco tacos y todo un futuro por delante. El fenomenal cantante -y respetable guitarrista- de Biddeford (Maine, USA) tenía el culo pelado de buscarse la vida desde muy crío en este puto negocio de la música. Un currante. Un superviviente que todavía creía en los dioses. Tutelado por los mimbres de Chuck Berry o Eddie Cochran, tanto como por los de Phill Spector, Curran nos abandona dejando una huella imborrable en la historia triste del rock and roll. Lamentaré el resto de mis días por no haber ido aquella noche a Santiago de Compostela. Me decía a mí mismo verdades que hoy suenan mentiras; que ya tendría más ocasiones de verlo en vivo; que era un chico joven que todavía estaba arrancando; que tenía en los escenarios españoles plaza fija y era más que seguro que volviera tarde o temprano por aquí...Así que casi llegué a convencerme de ello. Porca miseria. Ahora sé que nunca más podré corear los temas de "Reform School girl"(2010) en visceral directo. No habrá maná caído del cielo. No saborearé el éxtasis total. Llorando agradecido pincho una vez más este soberbio legado discográfico del genio de Maine. En estas mismas putrefactas páginas de deciberfanzine salió en su día la recomendación de esta joya nada más tener conocimiento del hallazgo. Y seguiremos hasta el fin del mundo -y más allá-, contándole a nuestro hijos y nietos, las virtudes adrenalínicas de este disco eterno que destila sangre rockera por todos sus surcos. Mineralizada, vitamínica, volcánica..., atrevidamente clásica y jodidamente fresca. Honesta música para bailar, para hacer el amor, para escapar del tédio... Hoy lo escucho como una ensoñación, como una estela de notas sublimes que te llevan a remontar las estrellas en el asiento de atrás de un cádillac cromado.
Para los que amamos el rock'n'roll de verdad; no ese rock de listas engañosas, de escaparate y de emboltorio, la desaparición del último rockero brillante -y vibrante- representa una verdadera tragédia. Entiéndanlo. Es como si hubiésemos perdido a un hermano, a un amante, a tú mejor amigo... El puñetero cáncer que se llevó a Joey Ramone (de garganta) se cargó a otro de los nuestros. Joder, el rock no se merecía esta putada. Treinta y cinco tacos y todo un futuro por delante. El fenomenal cantante -y respetable guitarrista- de Biddeford (Maine, USA) tenía el culo pelado de buscarse la vida desde muy crío en este puto negocio de la música. Un currante. Un superviviente que todavía creía en los dioses. Tutelado por los mimbres de Chuck Berry o Eddie Cochran, tanto como por los de Phill Spector, Curran nos abandona dejando una huella imborrable en la historia triste del rock and roll. Lamentaré el resto de mis días por no haber ido aquella noche a Santiago de Compostela. Me decía a mí mismo verdades que hoy suenan mentiras; que ya tendría más ocasiones de verlo en vivo; que era un chico joven que todavía estaba arrancando; que tenía en los escenarios españoles plaza fija y era más que seguro que volviera tarde o temprano por aquí...Así que casi llegué a convencerme de ello. Porca miseria. Ahora sé que nunca más podré corear los temas de "Reform School girl"(2010) en visceral directo. No habrá maná caído del cielo. No saborearé el éxtasis total. Llorando agradecido pincho una vez más este soberbio legado discográfico del genio de Maine. En estas mismas putrefactas páginas de deciberfanzine salió en su día la recomendación de esta joya nada más tener conocimiento del hallazgo. Y seguiremos hasta el fin del mundo -y más allá-, contándole a nuestro hijos y nietos, las virtudes adrenalínicas de este disco eterno que destila sangre rockera por todos sus surcos. Mineralizada, vitamínica, volcánica..., atrevidamente clásica y jodidamente fresca. Honesta música para bailar, para hacer el amor, para escapar del tédio... Hoy lo escucho como una ensoñación, como una estela de notas sublimes que te llevan a remontar las estrellas en el asiento de atrás de un cádillac cromado.
miércoles, 31 de octubre de 2012
DESDE LAS ANTÍPODAS: MAD BASTARDS (2010)
"...tengo a un hombre con una puta hacha dentro de mí, y no lo puedo controlar."
Más cine australiano del bueno, que ya tocaba. La cinta independiente estrenada en el Sundance de ese año y dirigida por el desconocido (hasta el día de hoy) Brendan Fletcher es de las que calan hondo en el espectador. Un drama suburbial, con violencia y alcoholismo de fondo. Nos narra una historia mil veces contada, sí, pero no por repetida dejará de cansarnos jamás. Al menos, siempre que esté bien narrada y tenga cierto grado de credibilidad y honradez como es el caso de MAD BASTARDS. La peli, en determinados momentos, y por el tema a tratar, puede pecar de cursilada para el cinéfilo más exiginte. Nada más lejos de la realidad. Tal vez semejante miopía tenga que ver con los prejuícios del espectador 'entendido' más que por otra cosa. Y para nada le resta méritos el que sus protagonistas, todos aborígenes, se pusieran por vez primera frente a las cámaras, o/y que se note que el director todavía esté arrancando en la profesión; es más, a mí todo esto me parece fantástico. Estamos ante un film para recomendar cor los ojos cerrados. Testimonios reales para una película sobre la cruda realidad, documento visceral del pueblo aborigen. Rodada en espacios naturales de gran belleza y sana espiritualidad. Con una música para perder el sentido, country-folk del desierto para demostrar que hay todo un mundo de sonidos por descubrir allende el océano. Para finalizar decíros que si os gustó un film como la neozelandesa Gerreros de Antaño (Lee Tamahori, 1994), con la que Mad Bastards guarda cierta similitud, tendréis una razón más para no perderos esta dura y, a la vez, hermosa película.
Más cine australiano del bueno, que ya tocaba. La cinta independiente estrenada en el Sundance de ese año y dirigida por el desconocido (hasta el día de hoy) Brendan Fletcher es de las que calan hondo en el espectador. Un drama suburbial, con violencia y alcoholismo de fondo. Nos narra una historia mil veces contada, sí, pero no por repetida dejará de cansarnos jamás. Al menos, siempre que esté bien narrada y tenga cierto grado de credibilidad y honradez como es el caso de MAD BASTARDS. La peli, en determinados momentos, y por el tema a tratar, puede pecar de cursilada para el cinéfilo más exiginte. Nada más lejos de la realidad. Tal vez semejante miopía tenga que ver con los prejuícios del espectador 'entendido' más que por otra cosa. Y para nada le resta méritos el que sus protagonistas, todos aborígenes, se pusieran por vez primera frente a las cámaras, o/y que se note que el director todavía esté arrancando en la profesión; es más, a mí todo esto me parece fantástico. Estamos ante un film para recomendar cor los ojos cerrados. Testimonios reales para una película sobre la cruda realidad, documento visceral del pueblo aborigen. Rodada en espacios naturales de gran belleza y sana espiritualidad. Con una música para perder el sentido, country-folk del desierto para demostrar que hay todo un mundo de sonidos por descubrir allende el océano. Para finalizar decíros que si os gustó un film como la neozelandesa Gerreros de Antaño (Lee Tamahori, 1994), con la que Mad Bastards guarda cierta similitud, tendréis una razón más para no perderos esta dura y, a la vez, hermosa película.
viernes, 12 de octubre de 2012
DIRECTOS A.T.A.: LEGENDS OF ROCK'N'ROLL. Despedida en el crepúsculo
LEGENDS OF ROCK'N'ROLL (DVD). La 'ciudad eternea' ardería de nuevo en 1989 tras el paso de una plelade de bárbaros rockeros irrepetibles. Con treinta años de retraso estos siete carrozas 'enviagrados' le mostraron a la plebe romana como funciona un circo. Soul, blues, rtythm & blues y rock'n'roll, béstias y sonidos primitivos para un evento legendario. Ahí estaban Jerry Lee Lewis, James Brown, Bo Diddley, BB King, Fast Domino, Little Richards y Mr. Ray Charles cerrando una gloriosa página de la historia de la música moderna.
Arrancó macro festival James Brown embutido en su traje de lentejuelas azul marcando paquete y recien salido del trullo. El padrino del Soul atacó "Papa's got a brand new bag" como mejor sabe hacerlo, deliciosamente, para terminar su bis con una aceleradísima "I got you (I feel good)" que la macarra plebe digirió entusiasmada. Él mismo presentaría al siguiente gladiador de la velada (menos Jerry Lewis esto harían cada una de las estrellas de aquí en adelante) que no fue otro que uno de los interpretes más injustamente olvidados de la historia del rock, hablamos del señor Bo Diddley. El genio de la guitarra cuadrada y sombrero negro de cowboy recordó que temas como "Bo Diddley" o "I'm a man" son estandartes vivos que perduraran hasta el fin de los tiempos. La noche promete ser salvaje. La siguiente y rutilante estrella, Ray Charles, se acomodó en su piano y cegó al respetable al ritmo endiablado de "Mes around". La sorpresa llegó desde los primeros acordes de la gospeliana "I'm a fool for you" , un temazo lento que nadie se esperaba y que sonó divino. Sonriente, como siempre, y con el público a sus pies, abandonaría Ray Charles el coliseo romano para dar la bienvenida a un retocadísimo Little Richard. El músico georgiano fue el que menos aportó al bolo. Para lo poco que hizo mejor hubiese sido que Penniman se quedara en casa. El reverendo salió ataviado a lo Lionel Richie, es decir: horteras gafas de sol y bigotito ochenteros, pantalón y chupa de cuero negro con flecos en las mangas y, lo peor de todo, supermaquillado y con una permanente rizada y brillante para rematar tanto desaguisado. Muy escueto (salvo en su look) Mr. Penniman centró su sermón en "Great gosh a mighthy", un auténtico temazo que esa noche sonó a rancio debido en parte a la baja forma del tuti-frutti-man y a la inapropiada banda de acompañamiento (la misma que a mi entender inundó y saturó de improvisaciones los dos temas de Bo Diddley). Lo más increible y descacharrante fue ver a Richards chorrear sudor como un cerdo antes y durante los apenas tres minutos que duró su faena; un puto crak. Como el siguiente que subió a escena. Ahí estaba el unico blanquito entre tanto quilate de ébano. El Killer resplandecería como en sus mejores tiempos, una gala a su altura en la que no podían faltar sus himnos rebeldes "Great balls of fire" y "Whole lotta shakin'..." que tantos éxitos le dieron. Pero a un servidor el que se la puso dura de verdad fue "The wild one (Real wild child)", uno de los grandes momentos de la noche, de lo mejorcito de una reunión ya de por sí memorable. Jerry Lee Lewis sería el único que se atrevería a tocar tres temas derrochando sensaciones de rock and roll a raudales. Sus dedos, pies, y trasero, se deslizaban como centellas por las teclas del quemado Steiman & Son. A chulería no le gana nadie. Trajeado imponentemente, se remangó y, con su peine azul en su bolsillo trasero, resfregó y magreó su 'paquete' por todo el teclado, poseído, sin parar de menearse al caliente ritmo del rock que lo inundaba todo. Partió el César a sus aposentos y Fast Domino continuó con el santísimo sacrificio. Los dioses paganos de Roma estaban más que satisfechos. Las seis cuerdas maestras de B.B. King cerrarían con honores semejante reunión crepuscular. Sobran las palabras. La jam session final rubricó una noche histórica para el rock and roll y para el pueblo de Roma.
¡Los que nunca morirán te saludan!
Arrancó macro festival James Brown embutido en su traje de lentejuelas azul marcando paquete y recien salido del trullo. El padrino del Soul atacó "Papa's got a brand new bag" como mejor sabe hacerlo, deliciosamente, para terminar su bis con una aceleradísima "I got you (I feel good)" que la macarra plebe digirió entusiasmada. Él mismo presentaría al siguiente gladiador de la velada (menos Jerry Lewis esto harían cada una de las estrellas de aquí en adelante) que no fue otro que uno de los interpretes más injustamente olvidados de la historia del rock, hablamos del señor Bo Diddley. El genio de la guitarra cuadrada y sombrero negro de cowboy recordó que temas como "Bo Diddley" o "I'm a man" son estandartes vivos que perduraran hasta el fin de los tiempos. La noche promete ser salvaje. La siguiente y rutilante estrella, Ray Charles, se acomodó en su piano y cegó al respetable al ritmo endiablado de "Mes around". La sorpresa llegó desde los primeros acordes de la gospeliana "I'm a fool for you" , un temazo lento que nadie se esperaba y que sonó divino. Sonriente, como siempre, y con el público a sus pies, abandonaría Ray Charles el coliseo romano para dar la bienvenida a un retocadísimo Little Richard. El músico georgiano fue el que menos aportó al bolo. Para lo poco que hizo mejor hubiese sido que Penniman se quedara en casa. El reverendo salió ataviado a lo Lionel Richie, es decir: horteras gafas de sol y bigotito ochenteros, pantalón y chupa de cuero negro con flecos en las mangas y, lo peor de todo, supermaquillado y con una permanente rizada y brillante para rematar tanto desaguisado. Muy escueto (salvo en su look) Mr. Penniman centró su sermón en "Great gosh a mighthy", un auténtico temazo que esa noche sonó a rancio debido en parte a la baja forma del tuti-frutti-man y a la inapropiada banda de acompañamiento (la misma que a mi entender inundó y saturó de improvisaciones los dos temas de Bo Diddley). Lo más increible y descacharrante fue ver a Richards chorrear sudor como un cerdo antes y durante los apenas tres minutos que duró su faena; un puto crak. Como el siguiente que subió a escena. Ahí estaba el unico blanquito entre tanto quilate de ébano. El Killer resplandecería como en sus mejores tiempos, una gala a su altura en la que no podían faltar sus himnos rebeldes "Great balls of fire" y "Whole lotta shakin'..." que tantos éxitos le dieron. Pero a un servidor el que se la puso dura de verdad fue "The wild one (Real wild child)", uno de los grandes momentos de la noche, de lo mejorcito de una reunión ya de por sí memorable. Jerry Lee Lewis sería el único que se atrevería a tocar tres temas derrochando sensaciones de rock and roll a raudales. Sus dedos, pies, y trasero, se deslizaban como centellas por las teclas del quemado Steiman & Son. A chulería no le gana nadie. Trajeado imponentemente, se remangó y, con su peine azul en su bolsillo trasero, resfregó y magreó su 'paquete' por todo el teclado, poseído, sin parar de menearse al caliente ritmo del rock que lo inundaba todo. Partió el César a sus aposentos y Fast Domino continuó con el santísimo sacrificio. Los dioses paganos de Roma estaban más que satisfechos. Las seis cuerdas maestras de B.B. King cerrarían con honores semejante reunión crepuscular. Sobran las palabras. La jam session final rubricó una noche histórica para el rock and roll y para el pueblo de Roma.domingo, 30 de septiembre de 2012
CÓMIC: In memorian de JOE KUBERT (1926 - 2012)
Se ha ído un pionero del género. Un artesano dibujante, titán de la edad de oro del cómic de superhéroes en los años previos a la 2ª Guerra Mundial. Sin alcanzar la magnitud de un Will Eisner, Stan Lee, Jack Kirby..., o si me lo permiten, de un Franzetta o un Buscema, el neoyorquino de ascendencia judío-polaca Joe Kubert destacó tanto por su elevada producción como por sus funciones en distintas editoriales. Haría carrera artística en la etapa más clásica de D.C. Cómics, destacando como pieza importante de la marca. Allí fue autor principal del cómic Hawkman (de Dennis Neville), aunque los más acérrimos guardarán mejor recuerdo de aquel personaje, tirador de élite de la 2º Guerra Mundial, al que llamaban Sargento Rock (presente en el comic bélico Our Army at War). Cuando estaba como editor jefe de ST John Publications creó al entrañable y atarzanado héroe prehistórico TOR, allá por 1953, que en su primer número saldría a la calle como 1.000.000 Years Ago ('Hace un millón de años', en España). Todavía guardo algún número de este singular tebéo en mi desván. En 1972 lanza Tarzán, el comic del personaje creado por Edgar Rice, de sobra conocido. Tanto este último, como todos sus personajes bélicos, eran ideales para mostrar su estilo crudo, emocionante y poderoso, con el que llegar a un público más "adulto". Sus últimos proyectos los atacaría desde el formato novela gráfica y, éstos estarían relevantemente marcados por tintes autobiográficos. Tanto es su relevancia dentro del mundillo del cómic que en 2008 fue objeto de una deliciosa biografía: "Man of Rock", escrita por Bill Schelly. Poco antes de conocer su trágica desaparición tuve ocasión de verlo en el excelente documental The Secret Origin: The Story of DC Cómics, confeccionado a raíz del 75 aniversario de tan gloriosa marca.
sábado, 15 de septiembre de 2012
OBITUARIOS A.T.A.: ERNEST BORGNINE (1917-2012)
Como no admirar este rostro; esta mueca de rábia... Se nos ha ído uno de los nuestros. Un actor inmortal. El último del Wild Bunch que quedaba. El tipo que no dudó ni un instante en cabalgar al lado de Pike Bishop y dar la vida por sus amigos. Aquellas sí que eran películas. Aquellos sí que eran actores. Aquellos sí que eran hombres. ERNEST BORGNINE no solo era -y será- uno de los mejores actores norteamericanos de todos los tiempos, sino que era practicamente el único actor que nos quedaba vivo de toda aquella mágica y dorada época del cine clásico. Me cago en los que simplifican su carrera con una palabra: secundario. Vale, un "secundario" la mayoría de las veces por encima del actor principal. Delbert Mann lo vió claro y le dió las riendas en Marty (1955). El resultado fue un oscar irreprochable. Le lloramos como actor pero todavía más como ser humano. Ahí es donde residía la mayor virtud de este personaje. No oirías a nadie hablar nunca mal de él. Ni a él de nadie. Trabajó y fue actor fetiche de los más grandes: Peckinpah, Ray, Sturges, Aldrich, Fleischer, Carpenter,...- y no se le cayeron los anillos a la hora de aceptar cualquier propuesta y seguir trabajando hasta el final de sus días dondequiera que fuera y con quien fuera (Wes Craven, Sergio Corbucci...). Cuesta creerlo, pero así era Ernest, buena gente, alejado de la imagen de "malo" que ofrecía en un sin fin de magistrales películas. La sola participación en Grupo Salvaje (1969) ya le otorga de por sí la inmortalidad. Pero es que además títulos como El Emperador del Norte, Doce del Patíbulo, Barrabás, Los Vikingos, De aquí a la eternidad, Johnny Guitar, Sábado Trágico..., son el legado que deja. Cintas que se hicieron mucho más grandes con su mera presencia. De haber nacido atractivo, otro gallo cantaría. De ahí le viene lo de "secundario", tal vez. Su última etapa nos concedió entretenido cine de género; carnaza de videoclub para esquisitos paladares tumberos: La Aventura del Poseidón, El Abismo Negro, El Planeta de los buitres, El día del fin del mundo, 1997...Rescate en Nueva York, Convoy, Comando Patos Salvajes..., Títulos que siempre estarán ahí para recordárnoslo. Descanse en paz.
Veracruz, De aquí a la eternidad,
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domingo, 2 de septiembre de 2012
CINE-ROCK: Recuperando STILL CRAZY (1998)
Por favor, permítanme redescubrirles una joyita perdida. Still Crazy es una cinta hecha a medida para nostálgicos amantes del mundillo rockero. Especialmente los que sientan debilidad por los venditos "perdedores" y, por las emociones humanas. Un film facturado con cariño y respeto por la música y, la capacidad de ésta para cambiarnos la vida. Una cinta no exenta de tierna ironía y, divertida autoparódia, mejunge básico en toda rock-movie que se precie, siempre y cuando se haga con estilo, como en este caso (los fans de "Cabezas Huecas" y similares bódrios.. cambiar de dial, no estáis en la onda). Dirige el londinense Brian Gibson, al que pudimos descubrir en otra rock-movie, el biopic de Tina Turner, si bien es cierto que sin el menor acierto en comparación con esta deliciosa película de ficción.
-DE QUÉ VA: El teclista de los desaparecidos Strange Fruit (Stephen Rea) intentará reunir veinte años después a la banda, tras aquella calcinante ruptura. Además de la pasta, que les viene de perlas, el motivo del regreso tiene que ver con la reedición del festival que les vió morir cuando estaban en lo más alto. Comenzarán desde cero. Con joven guitarrista sustituyendo al legendario, el grupo revivirá la dureza de la carretera, los antros, los malos rollos, los egos y el lógico miedo y los viejos fantasmas que persiguen a toda longeva banda de rock.
-ANTECEDENTES: El mero hecho de estar ante una producción británica con temática rockera nos lleva a pensar al momento en un film como The Comminents (Alan Parker, 1991). Al menos a nosotros. Cierto que la de Parker pulula por sonídos más negroides y, que ésta lo hace por una vertiente más roquera..., pero en esencia, actores, paisajes, ambiente, textura..., y sobretodo, el tratamiento del humor, nos evoca tan maravilloso título. Otra película que podría decirse alberga ciertas similitudes temáticas sería Almost Famous (Casi Famosos, 2000); pero en este caso no podemos hablar de antecedentes porque Crowe rodó su cinta a posteriori. De lo que no hay duda, es de que la seminal This is Spinal Tap dejó también su poso en esta ejemplar Siempre Locos (Still Crazy, 1998). Y es que la sombra del falso documental de Reiner es poderosa... y alargada.
-EL ROLLO: No queda nada claro si los Strange Fruit son -o fueron- rockers, metaleros, progresivos, psicodélicos, glam... Una cosa sí está clara: son hijos de los 70's. De los ácidos lisérgicos ingeridos durante sus inicios como banda en la campiña inglesa (clara referencia a Pink Floyd), pasando por la posterior influencia del sonido Thin Lizzy, la música que suena no es ni más ni menos que un popurrí de la historia del rock británico de aquella época. Pero olvidémonos por un momento de la música, por imposible que esto suene, y resaltemos a mi entender lo más maravilloso de este film: Todo lo que ocurre en la trastienda, al otro extremo del éxito. Sí, en la parte de atrás del autobús que lleva a los protagonistas camino del próximo tugurio en el que tocar. Lugar de riñas y broncas, reconocibles y sufridas por todo aquel profesional o aficionado que alguna vez haya sido parte activa de una banda. Hogar de ilusiones y decepciones, momentos y olvidos. Donde descansan los sueños, anidan los sentimientos encontrados, se discute lo futil de toda fama, y... uno se acuerda de las decisiones (no) tomadas.
-DE QUÉ VA: El teclista de los desaparecidos Strange Fruit (Stephen Rea) intentará reunir veinte años después a la banda, tras aquella calcinante ruptura. Además de la pasta, que les viene de perlas, el motivo del regreso tiene que ver con la reedición del festival que les vió morir cuando estaban en lo más alto. Comenzarán desde cero. Con joven guitarrista sustituyendo al legendario, el grupo revivirá la dureza de la carretera, los antros, los malos rollos, los egos y el lógico miedo y los viejos fantasmas que persiguen a toda longeva banda de rock.
-ANTECEDENTES: El mero hecho de estar ante una producción británica con temática rockera nos lleva a pensar al momento en un film como The Comminents (Alan Parker, 1991). Al menos a nosotros. Cierto que la de Parker pulula por sonídos más negroides y, que ésta lo hace por una vertiente más roquera..., pero en esencia, actores, paisajes, ambiente, textura..., y sobretodo, el tratamiento del humor, nos evoca tan maravilloso título. Otra película que podría decirse alberga ciertas similitudes temáticas sería Almost Famous (Casi Famosos, 2000); pero en este caso no podemos hablar de antecedentes porque Crowe rodó su cinta a posteriori. De lo que no hay duda, es de que la seminal This is Spinal Tap dejó también su poso en esta ejemplar Siempre Locos (Still Crazy, 1998). Y es que la sombra del falso documental de Reiner es poderosa... y alargada.
-EL ROLLO: No queda nada claro si los Strange Fruit son -o fueron- rockers, metaleros, progresivos, psicodélicos, glam... Una cosa sí está clara: son hijos de los 70's. De los ácidos lisérgicos ingeridos durante sus inicios como banda en la campiña inglesa (clara referencia a Pink Floyd), pasando por la posterior influencia del sonido Thin Lizzy, la música que suena no es ni más ni menos que un popurrí de la historia del rock británico de aquella época. Pero olvidémonos por un momento de la música, por imposible que esto suene, y resaltemos a mi entender lo más maravilloso de este film: Todo lo que ocurre en la trastienda, al otro extremo del éxito. Sí, en la parte de atrás del autobús que lleva a los protagonistas camino del próximo tugurio en el que tocar. Lugar de riñas y broncas, reconocibles y sufridas por todo aquel profesional o aficionado que alguna vez haya sido parte activa de una banda. Hogar de ilusiones y decepciones, momentos y olvidos. Donde descansan los sueños, anidan los sentimientos encontrados, se discute lo futil de toda fama, y... uno se acuerda de las decisiones (no) tomadas.
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martes, 21 de agosto de 2012
NEW HOLLYWOOD: 3 WOMEN (1977. Robert Altman)
La última joyita del cine norteamericano de los 70 que me he zampado ha sido esta rareza de Robert Altman. Corrosivo, polémico, controvertido..., el cine de este caballero era el martírio del espectador palomitero. Cine a contracorriente realizado con la libertad que pregona. Un activista, un ideólogo; siempre explorando al individuo, su entorno social y psicología. Genérico, pero a la vez desmitificador y original. Artístico e independiente. Veneno para Hollywood; por tanto tentación. Un director dueño de un microcosmos particular: El mensaje metafórico de sus films, el humor, el cinísmo, el compromiso político, las alucinaciones, autoparódias, teorías, personajes corales, romanticismo..., y por qué no, tomaduras de pelo, definen a la perfección el espíritu del cine de aquella gloriosa época. De todas sus películas -las buenas: Mash, El largo adiós, Los Vividores, Nashville, Vidas cruzadas, El juego de Hollywood, El último show..; y las malas: Buffalo Bill y los indios, Popeye, Pret a porter...- esta 3 Women (3 Mujeres, 1977) es sin duda la más excitante y extraña que ha rodado el añorado director de Kansas City. Para mi gusto está entre lo mejorcito de su repertorio. Olvídense de la historia o de la trama como tal, y déjense seducir de buen cine. La péli no es más que una escusa del director para profundizar de forma abierta en la compleja personalidad de la mujer. Altman cuenta que tuvo la idea de hacer esta película tras una serie de sueños que había tenido cuando su esposa Kathryn estuvo seriamente enferma ingresada en un hospital. Altman rodó claramente influenciado por Persona (1966), en lo que puede definirse como una aproximación del autor al cine bergmaniano (incluso hay planos muy similares). Lo que más me ha impresionado, además del carácter tenebroso de la banda sonora (y de toda la cinta en general), han sido las interpretaciones de sus dos actrices principales, Sissi Spacek (Pinky) y Shelley Duvall (Millie), sobretodo la de esta última actriz a la que Altman dejó absoluta libertad para crear su gran personaje. Me río yo de Almodovar y sus marujas desesperadas. Aquí hay una historia para comerse el tarro de verdad. ¿Y qué me decís del final?... ¿No pueden ser todas la misma persona?...
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domingo, 12 de agosto de 2012
HENRY HILL, MAFIOSO DE PELÍCULA.
¿Os acordáis del mafioso chivato interpretado por Ray Liotta en el filme de Scorsese Uno de los nuestros?... pues el original se llamaba Henry Hill y la palmó el pasado junio en Los Angeles a los 69 años de edad, después de montárselo prodigiosamente en el mundo del hampa pasando de aprendiz que avanza en el escalafón del crimen organizado a base de chanchullos, balazos y emboscadas para cagarla luego y dar un giro a su carrera traicionando a sus socios y convertirse en confidente del FBI. Para la mafia lo reclutó con apenas 13 tacos Paul Vario, responsable de la familia Lucchese. Hill un mocoso de Brooklyn de sangre irlandesa-siciliana soñaba con ser un gangster desde que los había visto alternando en el bar de la esquina. La suya fue una ascensión fulgurante por el respeto que le granjeará una detención prematura en la que no se chivaría a la pasma de sus colegas. Presumía de no haberse cargado nunca a nadie. Pero fue testigo y cómplice en muchas actividades que remataban con una pala en la mano... pregúntenle a Thomas DeSimone/Joe Pesci y Jimmy Burke/Robert de Niro, dos mafiosos de cuidado, si exageramos. En los buenos tiempos, antes de colaborar con el FBI, convertirse en testigo protegido y emprender una existencia nómada que le llevaría a vivir en Nebraska, Kentucky, Seattle y California y acabar mendigando como contertulio en programas basura de la televisivos, Hill y su esposa Karen cenaban en las mejores mesas del club Copacabana y se dejaba ver con cantantes y estrellas de Broadway. "Salíamos unas cinco o seis noches a la semana", recordaba, "el FBI calcula que han pasado por mis manos unos 200 millones de dólares. Pero los dundí todos en mujeres, drogas y caballos lentos". Las víctimas de sus palos más célebres fueron aerolíneas europeas: Air France y Lufthansa. A la francesa le arrebató unos 420.000 $ en abril de 1967 emborrachando al que custodiaba el dinero y poniéndole en suerte una prostituta. A la alemana se calcula que birló unos cinco millones de dólares en el 78 en un robo que batió todas las plusmarcas. Hill demostró que quería redimirse, o por lo menos lo intentó. Empezó por delatar a sus amigos, emprender una nueva vida; abrir un restaurante, crear una marca de espaguetis..., pero sin salir de la actividad criminal (broncas y estupacientes). Nunca lo lograría del todo. Pero el tío duró bastante tiempo para lo que suele durar un chivato en este mundillo, y por encima le hicieron una peli. Y como no, es historia por ello. Descansa en paz Henry Hill.
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domingo, 29 de julio de 2012
ROCKEANDO EN LA TERCERA EDAD. Más sabe el demonio por viejo que por malo.
J. J. Cale, Wanda Jackson, The Blasters, el Neil Young de los Crazy Horses, Robert Plant, Paul Weller, Roky Erickson, Roy Loney, Mavis Staples, Charles Bradley, Patty Smith, Gardland Jefferys..., buff!, son muchos los veteranos/as con notables petardazos discográficos bajo el sobaco. Imposible nombrarlos todos. Pero a continuación os dejo los títulos más recientes de un puñado de sobrevivientes a los que muchos daban por muertos, gente válida y autentica, que me han dejado maravillado con sus nuevos trabajos. Muchos de estos maestros están haciendo actualmente la mejor música de sus vidas. Fueron, son y serán faros en los que guiarse. Los rockeros con feisbuck que aspiren a perpetuar el arte del rock de aqui en adelante tienen mucho que aprender...Si quieren.
Madre mía que descubrimiento. Ya flipé cuando aparecía, en esencia y en persona, en la fenomenal serie de tv. TREME. Ahí me sumergí en la batidora de sonidos pantanosos y místicos de la Vieja Nueva Orleans y que duda que el abuelo Dr. John está considerado por los suyos (y por todos) como un gurú en la materia. No voy a hablar más nada de su pasado, sus idas y venidas por diferentes estilos musicales, su vida privada, el instrumento que toca o lo bien que venden su leyenda, aquí vamos a tratar de hablar simplemente del mejor rock and roll. Y "Locked Down (2012)" es pura y salvajemente un discazo a venerar por todo seguidor de la musica del demonio. Qué energía, qué vitalidad, qué frescura, óigan. Ya pueden tomar ejemplo Tom Waits, Costello y demás gaiteros de generación si no quieren quedar como hermanitas de la caridad ante su doctorado colega. La soulera y apoteósica God's Sure Good cierra un trabajo que ya es historia viva del rock, Big Shot, Revolution, o la que da título al disco, Locked Down, son canciones de igual placer que el orgasmo. Lo dicho, descárgenselo pero ya.
Lou Gramm (Foreigner), Paul Rodgers (Bad Company), Sam Moore (Sam & Dave), que por decir colaboran en esta grabación, al igual que el querido Nils Lofgren (E. Street Band) hace tiempo que dejaron de pertenecer a la plana mayor del rock'n'roll pero no por ello han dejado de seguir existiendo. Marchitados maduros. Escucha este "Old school (2011)" y comprobarás que el guitarrista de Chicago todavía susurra a quien le quiera oir vientos de rock and roll que suenan a gloria; a Ain't Too Many Of Us Left les remito. Que tome nota su amigo Springsteen.
Otro trabajo de élite tras su anterior "My World (2009)". El veterano soulman está componiendo actualmente la mejor música de su extensa carrera. No es solo pasión y sentimiento a raudales con la indiscutible voz del señor Fields desesperando a los cuatro vientos soul visceral y vivido. Esto no se aprende ni se consigue en un día. La veteranía es un grado, por muy carca y desfasado que suene este tópico. Solo hay que agradecer que esta gente mayor se digne a lanzar discos como estos: Emociones a flor de piel las que nos provocan en cada surco las composiciones de todo el disco "Faithful Man (2012)" para darse cuenta de lo poco creíbles que resultan la mayoría de grupos vintage que suenan parecido en la actualidad. Chabales, la clase es gratis. Lee Fields es quien la imparte. Corre la voz, aún queda gente auténtica esperando que la descubras.
Madre mía que descubrimiento. Ya flipé cuando aparecía, en esencia y en persona, en la fenomenal serie de tv. TREME. Ahí me sumergí en la batidora de sonidos pantanosos y místicos de la Vieja Nueva Orleans y que duda que el abuelo Dr. John está considerado por los suyos (y por todos) como un gurú en la materia. No voy a hablar más nada de su pasado, sus idas y venidas por diferentes estilos musicales, su vida privada, el instrumento que toca o lo bien que venden su leyenda, aquí vamos a tratar de hablar simplemente del mejor rock and roll. Y "Locked Down (2012)" es pura y salvajemente un discazo a venerar por todo seguidor de la musica del demonio. Qué energía, qué vitalidad, qué frescura, óigan. Ya pueden tomar ejemplo Tom Waits, Costello y demás gaiteros de generación si no quieren quedar como hermanitas de la caridad ante su doctorado colega. La soulera y apoteósica God's Sure Good cierra un trabajo que ya es historia viva del rock, Big Shot, Revolution, o la que da título al disco, Locked Down, son canciones de igual placer que el orgasmo. Lo dicho, descárgenselo pero ya.
Lou Gramm (Foreigner), Paul Rodgers (Bad Company), Sam Moore (Sam & Dave), que por decir colaboran en esta grabación, al igual que el querido Nils Lofgren (E. Street Band) hace tiempo que dejaron de pertenecer a la plana mayor del rock'n'roll pero no por ello han dejado de seguir existiendo. Marchitados maduros. Escucha este "Old school (2011)" y comprobarás que el guitarrista de Chicago todavía susurra a quien le quiera oir vientos de rock and roll que suenan a gloria; a Ain't Too Many Of Us Left les remito. Que tome nota su amigo Springsteen.
Otro trabajo de élite tras su anterior "My World (2009)". El veterano soulman está componiendo actualmente la mejor música de su extensa carrera. No es solo pasión y sentimiento a raudales con la indiscutible voz del señor Fields desesperando a los cuatro vientos soul visceral y vivido. Esto no se aprende ni se consigue en un día. La veteranía es un grado, por muy carca y desfasado que suene este tópico. Solo hay que agradecer que esta gente mayor se digne a lanzar discos como estos: Emociones a flor de piel las que nos provocan en cada surco las composiciones de todo el disco "Faithful Man (2012)" para darse cuenta de lo poco creíbles que resultan la mayoría de grupos vintage que suenan parecido en la actualidad. Chabales, la clase es gratis. Lee Fields es quien la imparte. Corre la voz, aún queda gente auténtica esperando que la descubras.
miércoles, 11 de julio de 2012
LECTURA CHABACANA: "EL BEBEDOR", DE HANS FALLADA
Desgarrador texto autobiográfico, inédito en España hasta ahora, en la senda de escritores perdedores tan del gusto de esta casa. Hans Fallada comenzó a escribir antes, y durante, el nazismo, travestido de escritor amanerado que entretenía a las clases burgesas de la época. Pero a Hans la política y todo aquello se la traía floja. Este Kafka sin castillos ni escarabajos (vamos, sin fantasías) entendía del alcohol y morfina, de sanatorios e internados psiquiátricos, de robos y estafas, de estancias penitenciarias y carceleros, de ansiedades, de depresiones... y de infiernos. La novela conserva, leída hoy, una fuerza sobrecogedora; las vivencias potentes y descarnadas de un borracho escupiendo la verdad. Fallada murió de sobredosis de morfina en 1947 pero ya lo habían enterrado vivo mucho antes. Hoy lo recuperamos para la causa.
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El reportero del infierno,
Hans Fallada
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