Afirmar que el escocés es un mito del rock&roll no sería exagerar para nada. Ahí está su legado en los 70's para callar bocazas si fuese necesario. Por otro lado, acomillémos que Rod Stewart desperdició tres décadas de su carrera y que somos muchos los que todavía no se lo hemos perdonado. Y dudo que lo hagamos. Simplemente nos fastidia tanto hoy como nos fascinaba ayer, eso es todo.
De Faraón a Hereje (Destierro en Beverly Hills).
Entonces, ¿Cómo se pasa de lascivo rocker folla groupies a momia del show business?... Pues fácil. Solo debes seguir las consignas del negocio: Vender discos como churros a la moda. Convertirse en mercenario. Lanzar volúmenes de grandes éxitos (repletos de baladas de rock y soul pastelero y versiones ajenas); editar un disco por Navidad (y titularlo con un original "Merry Christma Baby", por ejemplo); aparecer como estrella invitada en lucrativos bodrios televisivos como Operación Triunfo, previo paso por el quirófano del mejor cirujano plástico....
Del 'Flamingo' de Las Vegas al plató de 'Eurovisión'..., un paso. Del Madison Square Garden a salir en Tele5, otro. Muy duro, créanme. ¿Y luego qué?, se preguntarán. Pues lo siguiente y menos laborioso sería que otro escriba tus 'memorias' para uno publicarlas, faltaría más. Y cuanto más chispeantes y chismosas mejor. Así nos enteraremos de cosas que ya sabíamos. En "Rod Stewart, The Autobiography (Plaza y Janés, 2012)" rememoraremos su acampada en la cima con The Faces y sus primeros y esperanzadores lanzamientos en solitario. Nos recordará aquellos lejanos tiempos cuando solía ser un memorable compositor de canciones rock -de su puño y letra- como Maggie May o The Killing of Georgie. Seguirá con su fanfarronería de ególatra... La tipica del mecenas amante de las rubias (el tres veces casado y divorciado); el cockney que reivindica sus raíces escocesas y juega al fútblol en sus abundantes ratos libres. El amigo de Sean Connery y de los demás Comandantes de la Orden del Imperio Británico a la que pertenece. Aquel que en su etapa dorada marcó paquete e hizo gala de vestir las ropas más horteras de todo el universo rockero. El tacaño cocainómano que jamás compró un gramo. El músico holgazán tesorero de castillos que llevaba 34 años sin firmar un número uno, y casi otros tantos sin componer un tema propio (ahora lanza el album "Time" con temas nuevos firmados por él, pero hubiese sido mejor idea que siguiera con lo del futbol). Si conservase algo de rock en las venas, al estilo Tom Jones o Eric Burdon (por nombrar dos contemporáneos de los que debería tomar ejemplo), ganaría mucho puntos entre el vecindario tumbero y, esta biografía, además de una mayor extensión, tendría mucho más contenido, jugo y valor sentimental del que ya de por sí alardea.
Un cosa es segura, de inyectarle al autor de "Baby Jane" suero de la verdad y de titularse el libro "Rod Stewart: El cómo y el porqué de mi fiasco. La crisis de un rockero con la saca llena" nuestro gallo cantaría otra historia, cierto. Claro, que habría duplicado el precio del libro que nos hubiese gustado leer. Así que conformémonos con echar un vistazo a esta útil y única fuente, en edición de bolsillo a ser posible.
miércoles, 26 de junio de 2013
sábado, 22 de junio de 2013
CINE CON TEMÁTICA ROCK POR UN TUBO. Presentamos la nueva obra maestra de David Chase
NOT FADE AWAY (David Chase. 2012).
Los amantes del rock sesentero y setentero no salimos de nuestro asombro... bueno, los amantes del buen rock en general (y no me hagáis explicar lo que entiendo por 'buen'). Y es que últimamente directores de cine se han puesto las pilas y han logrado filmar dignas películas con temática rockera lo más alejadas del tópico, típico e insípido biopic hollywoodiense ("Good Vibrations", la otra referencia en esta entrada, es otro claro ejemplo de la bonanza del cine-rock a la que nos referimos). Eso es lo que siempre demandábamos los 'buenos' aficionados a estos sonidos antiguos a la hora de querer ver una historia rockera en el cine: honestidad, respeto, y el deber de entretener y homenajear la vida y la obra del músico, banda, cantautor, compositor, periodista musical, roadie, mánager, productor, groupie o movimiento cultural alguno que se tienda a introducir en el guión de una película. Masoquistas musiqueros como somos, nos lo tragamos todo (o casi), es cierto, aunque no perdemos nunca la esperanza de encontrarnos esa péli de actitud rockera que dignifique brillantemente el mundo que más amas. Not fade away (¿te suena de algo el título?) lleva música en cada fotograma al igual que su director David Chase la lleva en las venas. Por fin una película con la que me identifico, sincera y emotiva. Encima divertida y genial. Un film que ya es leyenda tumbera.
Si alguien creía que el creador de Los Soprano iba a vivir de rentas, se equivocó. Menudo debut en pantalla grande ha tenido el tío. Solo un ferviente adorador de la música del Diablo, conocedor de los entresijos y con experiencia en el ramo, podía brindarnos una historia tan bella, fiel y tan realista. Repleta de clásicos olvidados del rock americano de todos los tiempos (el ilustre Steven Van Zandt anda por el medio, así que atentos a la banda sonora), para nada sensible ni cursi (ni teniendo que abordar una historia de amor entre dos de sus protagonistas), filmada desde el corazón, y con el latente aroma que desprende una ciudad tan musical como Nueva York. Un entrañable ejercicio de nostalgia para cuarentones de religión stoniana (el comienzo de la peli con la secuencia del famoso encuentro entre Jagger y Richards en aquel tren, nos aventura lo que está por llegar). En el fondo, además de una enorme película, disfrutarémos de una magistral clase de historia del rock and roll. Aquel quejido exhalado en las plantaciones de algodón por los esclavos negros, propagado a rebeldes blanquitos de patilla larga, pulido previa parada en Londres, destino Los Angeles vuelo charter al CBGB (de modo parecido a como lo planteara Ralph Bakshi en su excelente largometraje de animación American Pop , de1981) que tanto nos emociona. El rock es la segunda cosa más grande, o el segundo mejor invento si lo prefieren, que ha donado los EEUU a la humanidad (la primera fue la bomba atómica, como bien recuerdan en el film), y créanme si les digo que hubo un tiempo en el que bandas y músicos demostraron que tener éxito y ser jodidamente buenos no estaba reñido con el rock and roll (Beatles, Rolling Stones, Who, Dylan, Kinks, Hendrix...). Comprendan tanta emoción y entusiasmo con Not Fade Away, pero es que hacía tiempo que esperaba comentar un film tan cojonudo como éste.
SINOPSIS: Para lunáticos del cine-rock de autor. Para incrédulos y abnegados que desconozcan los poderosos mecanismos emocionales de un riff. Para todos aquellos rockeros desclasados que siguen esperando un milagro. Para deleitar a ese fan sufridor que todos llevamos dentro. Para nostálgicos pop.
MI ESCENA: El padre, al borde del camino, en silencio, viendo partir a su hijo. La secuencia resulta más emotiva, al conocer nosotros, y no el chico, que el padre padece cáncer. El lento y respetuoso movimiento de cámara y la mirada del actor, sin música que enturbie ese momento, produce admiración y aporta algo más que calidad a una secuencia mil veces rodada en el cine. En un momento de interpretación del ADIÓS, sublime, por parte de un James Gandolfini que dudo vuelva a repetir algo semejante en lo que le queda de carrera. (Llegado el momento de editar este borrador me entero de la repentina y sorprendente muerte de 'Tony Soprano' -de ataque al corazón con sólo 51 tacos-, lo que significa que esta secuencia cobra todavía más tristeza y grandeza de lo que creía. DESCANSA EN PAZ amigo James).
GOOD VIBRATIONS (2012)
"Teenage Kicks" (The Undertones) es para muchos la mejor canción de la historia. Al menos así lo pensaba John Peel, respetado crítico musical que murió defendiendo tal teoría. Ya no digamos Terri Hooley, individuo partícipe de grabar susodicho pedazo de canción a expensas de arruinarse en tal empeño. Sobre la persona y los sueños de este entrañable irlandés gira el guión de esta pelicula. Personalmente les confesaré que pienso mandar pinchar este temazo el día en que me quemen, mal que le pese a mi santa madre. Como queda reflejado en el film, se trata de algo más que una simple canción. Hablamos de una 'afirmación'. De un sentimiento de vivir. De un imposible posible. De un momento épico.
Existen sujetos nacidos para perder gozando. Como el bueno de Terri. Un perdedor que soñaba a lo grande. Un tipo sin más ambición que abrir una tienda de discos que acabaría en sello discográfico. "Buenas Vibraciones", la llamó. Pero el lugar y tiempo elegido para dicha hazaña no eran las playas californianas en las que florecieron los Beach Boys. Se trataba del Ulster en los 70. O lo que es lo mismo: ¡una diaria puta guerra a las puertas de tu casa o negocio!. Hooley iba a necesitar algo más que el espíritu de Hank Williams si quería abrirse paso entre tanta bomba y gilipollez. Y fue en el marco de todo ese conflicto sangriento de disputas religiosas, de odios y rencores irreconciliables, de libertades oprimidas, barrios en llamas y labios sellados para siempre, donde se gestaría la leyenda de Terri y su fraternal idilio con los sonidos regeneradores del emergente punk.
Poco importará al rebaño (de hecho ya se retrasa considerablemente su estreno en salas, lo que nos hace pensar mal) las penas y alegrías del Terri real. Mucho nos tememos que el poso que deje en el espectador medio dependerá de la calidad del film. Ni residuo de la música al acabar la velada. Asistirán a lo que creen es la representación de una comedia, pero no pillarán el chiste. Echarán en falta sus gafas tridimensionales y los efectos digitales que no aparecen por ningún lado. Si cabe, el jurado popular dictaminará su protocolario "estuvo divertida" y asunto resuelto. Suerte que existimos nosotros, los que babeamos con cada nota de canciones como "teenage kicks" y palidecemos por películas como ésta. Al fin y al cabo no deja de un querido homenaje a todos los personajes y sonidos que amamos. La peña que alucinó con films británicos de referencia como "24 Hours Party People" o "Control" agradecerán el esfuerzo conjunto de Lissa Barros y Glenn Leyburn por dar vida a esta bonita historia. Amigos tumberos, estamos de enhorabuena. Dos cuentos de rock'n'roll nos caen del cielo.... Que siga la racha.
Los amantes del rock sesentero y setentero no salimos de nuestro asombro... bueno, los amantes del buen rock en general (y no me hagáis explicar lo que entiendo por 'buen'). Y es que últimamente directores de cine se han puesto las pilas y han logrado filmar dignas películas con temática rockera lo más alejadas del tópico, típico e insípido biopic hollywoodiense ("Good Vibrations", la otra referencia en esta entrada, es otro claro ejemplo de la bonanza del cine-rock a la que nos referimos). Eso es lo que siempre demandábamos los 'buenos' aficionados a estos sonidos antiguos a la hora de querer ver una historia rockera en el cine: honestidad, respeto, y el deber de entretener y homenajear la vida y la obra del músico, banda, cantautor, compositor, periodista musical, roadie, mánager, productor, groupie o movimiento cultural alguno que se tienda a introducir en el guión de una película. Masoquistas musiqueros como somos, nos lo tragamos todo (o casi), es cierto, aunque no perdemos nunca la esperanza de encontrarnos esa péli de actitud rockera que dignifique brillantemente el mundo que más amas. Not fade away (¿te suena de algo el título?) lleva música en cada fotograma al igual que su director David Chase la lleva en las venas. Por fin una película con la que me identifico, sincera y emotiva. Encima divertida y genial. Un film que ya es leyenda tumbera.
Si alguien creía que el creador de Los Soprano iba a vivir de rentas, se equivocó. Menudo debut en pantalla grande ha tenido el tío. Solo un ferviente adorador de la música del Diablo, conocedor de los entresijos y con experiencia en el ramo, podía brindarnos una historia tan bella, fiel y tan realista. Repleta de clásicos olvidados del rock americano de todos los tiempos (el ilustre Steven Van Zandt anda por el medio, así que atentos a la banda sonora), para nada sensible ni cursi (ni teniendo que abordar una historia de amor entre dos de sus protagonistas), filmada desde el corazón, y con el latente aroma que desprende una ciudad tan musical como Nueva York. Un entrañable ejercicio de nostalgia para cuarentones de religión stoniana (el comienzo de la peli con la secuencia del famoso encuentro entre Jagger y Richards en aquel tren, nos aventura lo que está por llegar). En el fondo, además de una enorme película, disfrutarémos de una magistral clase de historia del rock and roll. Aquel quejido exhalado en las plantaciones de algodón por los esclavos negros, propagado a rebeldes blanquitos de patilla larga, pulido previa parada en Londres, destino Los Angeles vuelo charter al CBGB (de modo parecido a como lo planteara Ralph Bakshi en su excelente largometraje de animación American Pop , de1981) que tanto nos emociona. El rock es la segunda cosa más grande, o el segundo mejor invento si lo prefieren, que ha donado los EEUU a la humanidad (la primera fue la bomba atómica, como bien recuerdan en el film), y créanme si les digo que hubo un tiempo en el que bandas y músicos demostraron que tener éxito y ser jodidamente buenos no estaba reñido con el rock and roll (Beatles, Rolling Stones, Who, Dylan, Kinks, Hendrix...). Comprendan tanta emoción y entusiasmo con Not Fade Away, pero es que hacía tiempo que esperaba comentar un film tan cojonudo como éste.SINOPSIS: Para lunáticos del cine-rock de autor. Para incrédulos y abnegados que desconozcan los poderosos mecanismos emocionales de un riff. Para todos aquellos rockeros desclasados que siguen esperando un milagro. Para deleitar a ese fan sufridor que todos llevamos dentro. Para nostálgicos pop.
MI ESCENA: El padre, al borde del camino, en silencio, viendo partir a su hijo. La secuencia resulta más emotiva, al conocer nosotros, y no el chico, que el padre padece cáncer. El lento y respetuoso movimiento de cámara y la mirada del actor, sin música que enturbie ese momento, produce admiración y aporta algo más que calidad a una secuencia mil veces rodada en el cine. En un momento de interpretación del ADIÓS, sublime, por parte de un James Gandolfini que dudo vuelva a repetir algo semejante en lo que le queda de carrera. (Llegado el momento de editar este borrador me entero de la repentina y sorprendente muerte de 'Tony Soprano' -de ataque al corazón con sólo 51 tacos-, lo que significa que esta secuencia cobra todavía más tristeza y grandeza de lo que creía. DESCANSA EN PAZ amigo James).
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GOOD VIBRATIONS (2012)
"Teenage Kicks" (The Undertones) es para muchos la mejor canción de la historia. Al menos así lo pensaba John Peel, respetado crítico musical que murió defendiendo tal teoría. Ya no digamos Terri Hooley, individuo partícipe de grabar susodicho pedazo de canción a expensas de arruinarse en tal empeño. Sobre la persona y los sueños de este entrañable irlandés gira el guión de esta pelicula. Personalmente les confesaré que pienso mandar pinchar este temazo el día en que me quemen, mal que le pese a mi santa madre. Como queda reflejado en el film, se trata de algo más que una simple canción. Hablamos de una 'afirmación'. De un sentimiento de vivir. De un imposible posible. De un momento épico.
Existen sujetos nacidos para perder gozando. Como el bueno de Terri. Un perdedor que soñaba a lo grande. Un tipo sin más ambición que abrir una tienda de discos que acabaría en sello discográfico. "Buenas Vibraciones", la llamó. Pero el lugar y tiempo elegido para dicha hazaña no eran las playas californianas en las que florecieron los Beach Boys. Se trataba del Ulster en los 70. O lo que es lo mismo: ¡una diaria puta guerra a las puertas de tu casa o negocio!. Hooley iba a necesitar algo más que el espíritu de Hank Williams si quería abrirse paso entre tanta bomba y gilipollez. Y fue en el marco de todo ese conflicto sangriento de disputas religiosas, de odios y rencores irreconciliables, de libertades oprimidas, barrios en llamas y labios sellados para siempre, donde se gestaría la leyenda de Terri y su fraternal idilio con los sonidos regeneradores del emergente punk.Poco importará al rebaño (de hecho ya se retrasa considerablemente su estreno en salas, lo que nos hace pensar mal) las penas y alegrías del Terri real. Mucho nos tememos que el poso que deje en el espectador medio dependerá de la calidad del film. Ni residuo de la música al acabar la velada. Asistirán a lo que creen es la representación de una comedia, pero no pillarán el chiste. Echarán en falta sus gafas tridimensionales y los efectos digitales que no aparecen por ningún lado. Si cabe, el jurado popular dictaminará su protocolario "estuvo divertida" y asunto resuelto. Suerte que existimos nosotros, los que babeamos con cada nota de canciones como "teenage kicks" y palidecemos por películas como ésta. Al fin y al cabo no deja de un querido homenaje a todos los personajes y sonidos que amamos. La peña que alucinó con films británicos de referencia como "24 Hours Party People" o "Control" agradecerán el esfuerzo conjunto de Lissa Barros y Glenn Leyburn por dar vida a esta bonita historia. Amigos tumberos, estamos de enhorabuena. Dos cuentos de rock'n'roll nos caen del cielo.... Que siga la racha.
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jueves, 20 de junio de 2013
TUMBADISCO SELECCIONADO: CALVIN RUSSEL "Dawg eat Dawg" (2009)
Disco póstumo del músico de Austin lanzado dos años antes de palmarla de cáncer de hígado a los 62 tacazos. Qué portada! Mírenlo bien. Parece un titiritero, un predicador de circo carnavalesco. Tal vez fuese vendedor ambulante de pócimas sanadoras en un remoto far-west de su otra vida. Pero no hay trampa ni cartón en esa pose. Bajo las arrugas y las canas descubrimos a un bala perdida curtido por el inenudible paso del tiempo, por el desprecio del olvido. Un renegado de listas y flashes, un desterrado forajido. Sacúdete el polvo de tus oídos... y, de paso, el de sus botas de piel de cocodrilo. Lo que sonará en tu plato -a todo volumen- será un blues-rock pantanoso y bucólico que crece en la letanía, cual semilla de peyote, a cada nueva escucha. Suculento viento fresco desde el desierto con aroma a redención.
Bourbon, tabaco y tequila, y miles y miles de millas después, la voz de Calvin Russell alcanza una madurez ronca y profunda. Solo los que están a dos pasos del final y tienen huevos de vivir para contarlo, son capaces de cantar(telo) de esta manera. Este vaquero eléctrico de Texas, este chamán de las praderas, ha mirado fijamente a los ojos del Diablo, se nota. El poder de atracción que siento por abueletes así, tipos con carisma imnato, de vuelta de todo, moldeados por la sucia carretera, tan creíbles y naturales que te hipnotizan sin aparente esfuerzo en los ultimos coletazos de su carrera, evidencia una vez más todo lo bueno y la grandeza del rock and roll. Puedes confiar en la veteranía de 'resucitados' como Tony Joe White, J.J. Cale, Eric Burdon, Dr. John, André Williams y similares septuagenarios o sexagenarios que han lanzado discos recientemente. No te defraudarán. Como no lo hará "Dawg eat dawg", el tumbaDisco que nos tiene locos en las últimas semanas.
El album arranca con el rock eléctrico y tipicamente americano-de-toda-la-vida con el tema "Like a Revolution", para frenar en seco con "5m2", un temazo lento, con la voz de Johnny Cash en la memoria y la de Tom Waits en la recámara. "Halloween" es una ofrenda a los demonios del pantano sureño, y para nada desencajaría en un elepé de los Beast of Bourbon. "Gangster of Love" es un homenaje a John Lee Hooker, y "Texas blues again" hace lo propio con el maestro B.B. King. La canción que da título a esta colección de epifanías musicales (alguien me lo puede traducir?) suena al jodido J.L. Burnside en la pista de baile de un rodeo espacial, una gozada blues-rock para el resto del siglo. Y llegamos a una de mis preferidas: "Sweetest Tenderness". Tierna y dulce como su título anuncia. Una sensorial maravilla de corte folk ,tocada "a capela", y que en resumidas cuentas hace lamentar, todavía más, la pérdida del hombre que fue capaz de grabar semejantes canciones.
Bourbon, tabaco y tequila, y miles y miles de millas después, la voz de Calvin Russell alcanza una madurez ronca y profunda. Solo los que están a dos pasos del final y tienen huevos de vivir para contarlo, son capaces de cantar(telo) de esta manera. Este vaquero eléctrico de Texas, este chamán de las praderas, ha mirado fijamente a los ojos del Diablo, se nota. El poder de atracción que siento por abueletes así, tipos con carisma imnato, de vuelta de todo, moldeados por la sucia carretera, tan creíbles y naturales que te hipnotizan sin aparente esfuerzo en los ultimos coletazos de su carrera, evidencia una vez más todo lo bueno y la grandeza del rock and roll. Puedes confiar en la veteranía de 'resucitados' como Tony Joe White, J.J. Cale, Eric Burdon, Dr. John, André Williams y similares septuagenarios o sexagenarios que han lanzado discos recientemente. No te defraudarán. Como no lo hará "Dawg eat dawg", el tumbaDisco que nos tiene locos en las últimas semanas.
El album arranca con el rock eléctrico y tipicamente americano-de-toda-la-vida con el tema "Like a Revolution", para frenar en seco con "5m2", un temazo lento, con la voz de Johnny Cash en la memoria y la de Tom Waits en la recámara. "Halloween" es una ofrenda a los demonios del pantano sureño, y para nada desencajaría en un elepé de los Beast of Bourbon. "Gangster of Love" es un homenaje a John Lee Hooker, y "Texas blues again" hace lo propio con el maestro B.B. King. La canción que da título a esta colección de epifanías musicales (alguien me lo puede traducir?) suena al jodido J.L. Burnside en la pista de baile de un rodeo espacial, una gozada blues-rock para el resto del siglo. Y llegamos a una de mis preferidas: "Sweetest Tenderness". Tierna y dulce como su título anuncia. Una sensorial maravilla de corte folk ,tocada "a capela", y que en resumidas cuentas hace lamentar, todavía más, la pérdida del hombre que fue capaz de grabar semejantes canciones.
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viernes, 14 de junio de 2013
PAPELES CANALLAS: El Colombiano. Desde los Padrinos Corsos hasta los Cárteles de la Coca.
La literatura canalla, biográfica, autobiográfica o novelesca, relacionada indirectamente con el rock y directamente con clanes mafiosos, atracadores de bancos, estafadores, contrabandistas, traficantes, sicarios, camellos a gran o mediana escala y demás perfiles laborales que provocan rechazo o simpatía han sido siempre caldo de cultivo para las más fascinantes historias y sucesos jamás contados. El penúltimo libro que ha caído en las redes tumberas (recuerden el antepenúltimo: el apasionante y amoral texto relacionado con la banda viva más grande de la Tierra, escrito por el soplón de Tony Sánchez camello de Keith Richards y comentada no hace mucho en estas mismas páginas) resume a la perfección todo este universo cultural y macarresco a las mil maravillas. El Colombiano: desde los Padrinos Corsos hasta los Cárteles de la Coca (Cáñamo Ediciones, 2012), es un libro que hay que regalarse.
Siempre me han atraído los hombres con un código de honor inquebrantable; amigos de sus amigos; fieles a la palabra dada...¡y expertos en fugas! Las experiencias vitales de un matón sin escrúpulos, escritas sin retórica, sin florituras, y lo mejor, sin poesía alguna. Directo al asunto. Sin arrepentimientos (el autor volvería a repetir su vida si pudiese). Una sucesión de salvajadas a granel, en lo alto del escalafón. La autobiografía de Laurent Fiocconi, alias Charlot, firmada de su puño y letra (aunque probablemente escrita por Jérome Pierrat), no tiene precio. Su lectura te sumerge de lleno en el album familiar de este gangster de cuna (sus padres, tíos y primos pertenecían a la mafia Corsa): desde las calles en las que empezó chuleando putas y traficando con matones, repartiendo estopa a diestro y siniestro, hasta las selvas de Colombia, trabajando para elementos de la talla de Escobar y elaborando cuantiosa farlopa de calidad extra. Media vida se pasó el corso en presidio (cárceles de máxima seguridad en distintos lugares del globo, preciso), media vida en hoteles de cinco estrellas, yates de lujo o en islas paradisíacas. Pueden imaginárselo rodeado de sicarios, policías, políticos, top-models, misterio y cadáveres por doquier.
Una grata sorpresa el leer que entre sus amistades figuran los nombres de dos tipejos tan entrañables para los lectores de ATumbaAbierta, como son el Dioni (el más famoso y feo atracador de furgones blindados del mundo, españól para más señas) y Mr. Nice. Este último, el mayor traficante de hierba de todos los tiempos, ya tiene film propio. Es de suponer que si a Mr. Cáñamo le han dedicado una película, la vida del otro Charlot en cine, no se hará de rogar. Es lo más lógico. Si comparamos currículums, la existencia del corso tiene mucha más chicha picante para la gran pantalla. Material tiente de sobra -a las páginas del libro me remito- como para dinamitar toda una sala de cine. De momento disponemos del texto escrito, que no es poco.
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lunes, 10 de junio de 2013
EN EL ADIÓS DE UN CREADOR DE ILUSIONES, PADRE DEL GÉNERO FANTÁSTICO (RAY HARRYHAUSEN, R.I.P.)
Ray Harryhausen (L.A., 1920 - Londres, 2013)
Ackerman, Bradbury, Moebius, Ballard......Y ahora Ray (Harryhausen). Otro maestro del ramo -la Sci-fi que tanto nos fascina- al que toca despedir en este arreón de siglo. Un gigante que rendía magisterio creando impecables efectos especiales ¡¡no digitales!! con la famosa técnica del stop-motion. Que tendrían aquellos señores artesanos cuyos nombres eran más conocidos al gran público que el de los directores de las películas en las que salían. Por no hablar de sus personajes animados, recordados antes que a los actores de carne y hueso que las interpretaban. 184.600 movimientos, fotograma a fotograma, necesitaban aquellos esqueletos que luchaban con Jason, para hacer realidad un sueño de apenas cinco minutos. En sus manos cobraron vida criaturas y seres mitológicos (Medusa fue al que más cariño le tenía). Figurillas manufacturadas animadas dotadas de alma propia. Sin la figura de este señor sería incomprensible la historia del genero fantástico. Cualquiera que sienta un mínimo de respeto por el cine entenderá lo que supone la pérdida de este creador de ciencia ficción.
En esta casa ya hemos hablado de sus creaciones cinematográficas (ver link) y está de más recordarlas. Son títulos de referencia absoluta que le han otorgado la inmortalidad. Historias en mundos imposibles. Viajes a tiempos remotos. Monstruos prehistoricos. Titanes legendarios. Criaturas antropomorfas bizarras... Todas sus creaciones animan y configuran mucho más que una simple filmografía. ¡Estamos hablando de Ray Harryhausen, señores!. El hombre que enriqueció los sueños de generaciones de niños.
Nemo, Simbad, Shiva, Jasón, Medusa, King Kong, T-Rex, Pegasus... Magos, Cíclopes, Centauros, Argonautas, Caballos alados, mandriles inteligentes, pulpos y cangrejos gigantes, tigres de sable... Va por éllos. Por todos los encantadores personajes y creaciones de Ray, que acompañaron nuestra adolescencia y desataron en nosotros la fiebre por la fantasía. Verdadero antídoto contra la depresiva realidad de nuestros días.
DULCES SUEÑOS, MAESTRO.
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miércoles, 5 de junio de 2013
TERROR: THE LORDS OF SALEM. La familia Zombie sacó su fusil
Obviamente no solemos sacar cine novedoso (fuera de los circuitos habituales de distribución masiva, claro está) en estas páginas tumberas. Y no por el hecho de que no exista buen cine hollywoodiense en las carteleras, que aunque escaso, lo hay, sino porque de ciertos títulos ya se encargan miles de webs, blogs, afiliados y demás informantes mucho más adeptos a tal menester. Y si la peli en cuestión está en boca de todos, mucho menos me apetece la charla. Pero hay excepciones al respecto. Y las hay, cuando un título rompe los moldes y lo revoluciona todo. Ese es el caso de la acojonante y apocalíptica THE LORDS OF SALEM. Si ya era dificil superar sus excelentes primeros trabajos (La casa de los 1.000 cadáveres, y Los Renegados del Diablo) y recomponerse de decepciones halloweenianas, Rob Zombie lo ha conseguido. Nada de franquicias. Vuelta al Rock, al cómic de Serie B, al satanismo, al sadomaso, al carnaval de carnes. La apoteosis filmica a la que asistimos (sobretodo su locura final, con remiscencias a El Resplandor y 2.001 de Kubrik), en forma de AUTENTICA película que reinventa el Terror -como auténtica máquina de perturbar sueños y pesadillas-, es lo más digno dentro del género que os podáis echar a la cara. Un antídoto contra lo antinatural del cine de terror actual (splatter, si lo preferís). Satisfacción, en una palabra. Vuelta al cine viejo de Polanski y a las lecturas de Mr. Crowley. Vuelta al cine nostálgico y crepuscular de los años 60-70.¡Ni una sola imagen digital en todo el film!. Las brujas de Zombie se erigen en la quintaesencia de todas las hechizeras en blanco y negro de la pantalla. ¡Menuda puesta en escena!.
Lección número 1 (y última): El Mal devora a sus hijos, el Mal triunfa siempre. Palabra de Zombie, cultureta pop. Esta es la magia del cine. Llevarnos a lugares donde no llegaríamos de ninguna otra manera. Gracias, Rob. Mención especial para su musa, amante y actriz principal Sheri Moon Zombie. Modelo de mujer por la que sentimos verdadero amor en esta revista.
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miércoles, 29 de mayo de 2013
CIENCIA FICCIÓN. Beyond the black rainbow.
BEYOND THE BLACK RAINBOW (Panos Cosmatos, 2011).
-Para pirados del cine de David Lynch y demás compinches surrealistas metafísicos de postín. Para amantes de la farándula canadiense por la ciencia ficción más chunga y virial; a la que homenajea. Cronenberg (Videodrome) o Vincenzo Natali (Cube) son la punta del iceberg de un cine que ha contaminado nuestras mentes prenatales como pocos han logrado. Estamos ante una de esas cintas que suscitan cultomanía o repugnancia a partes iguales. ¿Compleja? ¿Inverosímil? ¿Excesiva?... Ustedes dirán. En este fanzine somos más primitivos y más simplones. Suspiramos por proyectos atrevidos que se escapen del resto y rescaten el género que tanto nos gusta. En definitiva, aquí tienen una peli para quienes sientan respeto por el cine de terror y ciencia ficción más disparatado y honesto.
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miércoles, 22 de mayo de 2013
This is the end... RAY MANZAREK (R.I.P.)
De luto las flores in your head, el surco Elektra y los soñadores de Venice Beach. De luto Iggy, Copola, Oliver Stone, Ian Atsbury y demás perros de la guerra. De luto en Polonia, en Los Angeles y en Alfa Centauri. De luto los psicodélicos y los intelectuales. De luto las artes, los versos y las teclas. Llora el Vox Continental. De luto el jodido rock y sus meandros. De luto ATumbaAbierta. Por Manzarek. Portador de las llaves que abren puertas a otros mundos. Atmósferas y territorios sonoros que invernarán en la órbita de un vinilo por toda la eternidad.
sábado, 18 de mayo de 2013
TUTTO ITALIA: DAMIANO DAMIANI, DESCANSE EN PAZ.
El fallecimiento del director y guionista italiano Damiano Damiani el pasado 7 de marzo a los 90 años en Roma es una buena escusa para continuar repasando nombres y letras del mejor cine de género facultado en el país transalpino. Que mejor que hacerlo que recordando algunos de los títulos de su estimable filmografía. Una obra a la altura de otros colosos italianos que tanto gustan en esta pecadora casa, como Francesco Rosi, Elio Petri o Sergio Sollima, por citar alguno. Tan solo por haber rodado aquella maravilla de euro-western titulado "Yo soy la revolución", uno de los primeros y mejores spaghettis de la historia -comentada en su momento en estas mismas páginas (pinchar link)-, el cineasta de Friuli descansará con honores en nuestra cripta tumbera. Por si esa cinta no fuese suficiente carta de presentación, indaguen ustedes señores peliculeros en los honestos y crudos dramas de este signori que mezclaba entretenimiento y crítica social con loable atrevimiento y alevosía. "El día de la lechuza (Giorno della citta, Il),1967", con Franco Nero y la apoteósica Claudia Cardinale, además de la ya característica intervención americana de turno en la persona de Lee J. Cobb, es uno de los ejemplos más relevantes de ese cine damiano de politiqueo y crimen que tanto nos seduce. Otra de las gemas del autor es sin duda "Confesiones de un comisario (Confessione di un commisario di polizia al procuratore della Repubblica), 1971", interpretada por Franco Nero -una vez más- y cuyo contenido es un delicioso coctel de corrupción policial, malhechores protegidos y tiroteos partidistas, resuelta con un final en masacre que detonó en gran éxito comercial en su día, hasta el punto de originar numerosas imitaciones. Por si no tienen suficiente tortellini de carne chamuscada como primer plato, reservense La Piovra (1984) para el postre. Tanto nos encandila el cine de mafias, cosa nostra, camorra y demás, que no debemos dejar pasar la ocasión de señalar este telefilme (de seis capítulos) en el que Damiano nos narra la lucha del comisario Corrado Cattani contra el clan mafioso apodado como el título.
Hasta aquí nuestro recuerdo al profesor Damiani, convocándoles en un próximo capítulo de Tutto Italia, rincón cinemaníaco destinado a ensalzar la notoriedad del cine italiano de género que cautivó y cautiva a millares de aficionados de todo el mundo sapiens.
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domingo, 12 de mayo de 2013
ESPAÑOLES POR EL MUNDO: TONY SANCHEZ, alias Spanish Tony, camello y hombre para todo de Keith Richards.
Este número viajamos al Londres de los años 60 y 70 para conocer a este "ilustre" españolito hijo de emigrantes gaditanos que se ganó un empleo como surtidor de sustancias dopantes del figura Keith Richards; amén de hombre para todo. El Spanish Tony, apodo con el que era conocido dentro de los círculos stonianos, presumiría de escritor cuando en 1979 lanzó un libro titulado Yo fui el camello de Keith Richards (Up and down with the Rolling Stones, Tony Sanchez. Contra ediciones) aprovechándose de los años de cercanía con el guitarrista y su banda. A tenor de lo que cuenta, el título se queda corto. El espabilado de Sanchez, que cobraba según él (porque todo en esta historia es según él) 250 libras a la semana, no solo le conseguía drogas a nuestra satánica majestad sino que además las transportaba (cuenta que papá Richards ocultó en alguna ocasión droga en los pañales de su hijo para cruzar aduanas), apalizaba a gente molesta, se encargaba de conseguir y apaciguar a las groopies, negociaba con policías, cuidaba residencias, ejercía de chofer, y mil deberes más. Que se decidiera contar todo esto era cuestión de tiempo... y falta de dinero, suponemos. Este yonqui arrepentido, con antecedentes de gangster de tres al cuarto, que fuera crupier y dueño de un club londinense (El Vesubio)-al que acudían entre otros John Lennon y Paul McCarthy-,
conseguiría una polvorosa atención gracias al citado libro. Una colección de anecdotas y cotilleos crueles, al más puro estilo barriobajero del 'coge-el-dinero-y-corre', escrito a lo bruto, sin ningún pudor, falto de imaginación pero sobrado de escrúpulos. Sus páginas están repletas de tramposas lecciones morales, kilos y kilos de heroína, séquitos mafiosos, diálogos inventados, hemodiálisis (en Suiza, of course), y tantas simetrías sospechosas en sus afirmaciones y deducciones como jeringuillas y carcajadas en su contenido. Cuenta Richards -que se partió el culo leyendo el libro- que aquella no era la voz de Spanish Tony. Hombre, nosotros creemos que algo de toda esta locura debería de ser cierto cuando el mismo Diablo utilizó cosas de este relato para su propia autobiografía "Vida".Ya que como Keith Richards dice que él jamás tuvo que ver nada con el jako, que no hay nada turbio en su pasado y demás milongas, un servidor -como John Ford-, seguirá prefiriendo la leyenda a la realidad. A leer, pues.
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domingo, 5 de mayo de 2013
DOCU MUSICAL: SEARCHING FOR SUGAR MAN
El multipremiado documental musical del año y una de las mejores películas de la temporada, amén. Dificil no caer atrapado por este enigma. Pero... ¿Quien diablos es Sixto Rodríguez? ¿Cómo se nos pasó semejante talento? Lo cierto es que de no ser por este largometraje del director sueco Malik Bendjlloul (gracias eternas) jamás nos haríamos estas preguntas. Enorme voz, enormes canciones. La figura de este artista romántico pasó desapercivida en todo el mundo salvo en Sudafrica (¡donde fue número uno en las listas y se convirtió en voz del movimiento antiapartheid!). Me siento como si descubriera la tumba de Tutankamón. ¿Es posible que haya por ahí más tesoros como este por desenterrar? (Os juro que es lo primero que pensé al escuchar por primera vez su música, antes de ver la película). La historia de este cantautor nacido en Detroit y de ascendencia mexicana, es deslumbrante placer. El inefable crítico Jordi Costa (al que no se le pasa ni una) escribió lo siguiente en las páginas de El País en referencia a este film: "Searching For Sugar Man habla de los sinuosos caminos del arte como proceso comunicativo, funciona como emocionante thriller cultural, integra fragmentos animados con elegancia y culmina con un poderoso retrato del artista en paz consigo mismo". Poco más se puede añadir a las sabias palabras del maestro Costa. Solo queda descargarte (a no ser que séas Howard Carter y localices la anticualla en vinilo) sus dos únicos y majestuosos elepés, Cold Fact (1970) y Coming From Reality (1972), y disfrutar de semejante documental para sacar al Sixto dylaniano del ostracismo y no salir de nuestro asombro.
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domingo, 28 de abril de 2013
CURE FOR PAIN. THE MARK SANDMAN STORY. Documental musical para paladares exquisitos.
Nutritivo documental que saciará a los creyentes del músico, poeta, gurú y aventurero desaparecido que lideró el grupo de culto Morphine en la década de los 90, y que sin duda cautivará al que desconozca el legado humano y profesional de un rockero maldito y crucial en la historia de la música moderna. La existencia de Mark Sandman (1952-1999) fue toda una tragedia (como se desprende de sus poéticas letras y como muestran las imágenes de este documento). Un ser de arena que se evaporó una noche estrellada, de un espaldarazo, sobre las tablas, haciendo lo que más amaba ante la atenta mirada de un público que lo respetaba. En tierra de Palestrina (Italia). Tal vez uno de los lugares más antiguos de la civilización, donde antaño se erigieron templos que rendían culto a dioses misticos y paganos hoy caídos en el olvido. Que se puede decir del valor de este artista nacido en Newton (Massachusetts, EE.UU.)... Vasta con ver este majestuoso documental y escuchar su 'Cura para el dolor'(Cure for pain, 1993) para entender la admiración que sentimos por este señor. Entre tanto indie, grunge, metal industrial y basura cósmica un servidor supo de Morphine (menudo nombrecito, Sandman lo eligió en honor a Morpheo el dios de los sueños... o eso dijo él) por un buen amigo (de esos que no te fallan jamás). Solía pincharlo de madrugada en una emisora pirata que teníamos allá por los primeros 90's. No entraba a la primera, sino a caladas lentas y profundas. Un bajo de dos cuerdas, un saxo baritono y una batería. Eso era todo. Y ante la pregunta de si se puede crear un sonido original, propio y rockero con tan poco... la respuesta es Morphine. Música hipnótica para perderse. La historia estará incompleta si desconoces a este personaje y su banda. Desde el 2011 disfrutamos del documental CURE FOR PAIN, The Mark Sandman Story para goze del personal.
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domingo, 21 de abril de 2013
EL REPORTERO DEL INFIERNO: TRILOGÍA SUCIA DE LA HABANA
Desde Cuba con dolor... y ardor.
'Anclado en tierra de nadie', 'Nada que hacer' y 'Sabor a mi' son los tres libros de cuentos caribeños que reúne esta novela del escatológico y decente escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, 1950) titulada TRILOGÍA SUCIA DE LA HABANA. El firmante de este diario perro y sucio no eligió el lugar en que nació. También da a entender que tampoco quiso otro. No va de eso. No busquen bronca. Los desarraigados saben que cualquier lugar te mata. Más lento o más rápido...Con mayor o menor desesperación. El problema está en vivir (o convivir): Miedo, amor, sexo, hambre, solvencia, soledad, política, contradicciones, erotismo, desencanto, fantasías, anhelos, persecución... Sin olvidarnos del ron, la música y el buen humor. Pedro Juan encara (como buen cronista marginal e irrespetuoso que se sabe al borde del precipicio) toda esta santera realidad en unas páginas huracanadas de fascinante exuberancia. Deslumbrante en lo desgarrado, cruel y... auténtico de su propuesta. Un Bukowski tropical de pura raza. Un filibustero desatado, rebelde y radikal, faltaría más. Una lectura autobiográfica (en gran medida) que excita los sentidos y aviagra nuestra libido. Al rato, una crónica de un país y de unos años (los 90) tan contradictorios, terribles y fascinantes revelada desde las entrañas de un poeta urbano descreído que extenuado escarba en la basura y lo revuelca todo en papel con afilado sentido transgresor. Un revolcador de mierda aplastado por la mierda. Morboso amante de amores fulminantes bajo un cielo de estrellas y pendejos. Resistiendo agotado a las puertas del plenilunio en su querida azotea, oteando el horizonte, capeando el temporal. En resumen, literatura tumbera de la buena. Y créanme, aunque parezca pesimista, hay mucho Sol en esta sucia trilogía habanera.
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domingo, 14 de abril de 2013
OBITUARIOS A TUMBA ABIERTA. DESCANSEN EN ROCANROLL Y CELULOIDE
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Bandera a media asta. Ha muerto a los 83 años el rey de la 'serie B' casposa. El niño eterno que entendía el cine como un juego, más allá del cultivado cinéfilo que llevaba dentro. Ni mil reflexivas líneas bastarían para describir su grandeza y prestigio. Tampoco tendría demasiada importancia, como él diría. Así son los transgresores y los tipos únicos e irreverentes de espíritu. Se la suda lo que los demás puedan pensar... Pero no es momento de convencer a papanatas sino de empezar a echarle de menos. Jesus Franco deja más de 200 títulos (parece que solo un tipo en la India dirigió más pelis que él), promíscuos, multigenéricos, arrebatadores, inclasificables, oníricos, eróticos... haciendo ruido hasta el final. La reciente y furiosa Al Pereira vs. alligator ladies, es el testamento cinematográfico de este viejo Coyote. Desde aquí lloramos al genio que firmó inolvidables liturgias tumberas de la calaña de Gritos en la noche (62), El Castillo de Fu-Manchú (69), Macumba Sexual (83) o Las Vampiras (71). Si desean despedirlo a lo grande como hemos hecho nosotros, rescaten un título maldito del cine español que lleva por nombre "El Extraño Viaje (1964)"(foto 2). No la dirige él (su camarada Fernando Fernán Gómez está a los mandos de esta genialidad con guión de otro peso pesado nacional, Berlanga) pero nuestro difunto cineasta tiene un papel destacado como actor y, en su envoltorio, pueden palparse algunas de las muchas obsesiones de su arte. Y por supuesto no olviden leerse su libro autobiográfico "Memorias del tío Jess (2004), condimento de primera mano para entender todo ese universo fantástico que ha sido su vida. Descansa en cine, amigo perro.
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HARRY REEMS (Nueva York, 1947- Salk Lake City, 2013). También nos ha dicho adiós el Steve Martin del porno (véan fotos recientes del sujeto sin bigote). Su madre judía lo bautizó Herbert Streicher pero entre nosotros, sexoadictos, destacó como Harry "Barrenadora". Garganta Profunda (Deep Throat) y sus 25 cm. lo catapultaron a la leyenda (véan el documental si dudan). Participar en la cinta más famosa y rentable del cine X, tiene estas cosas. El mostachudo doctor Young estará en la retina tumbera por toda la eternidad. ¿Estará pasando consulta a Linda Lovelace a las puertas del cielo?.. En fin. Se retiró de los platós húmedos en 1989. Lo del alcohol, las drogas y abrazar a Cristo vendría después. Un tal Malone le dió la puntilla, y un tal Rocco acabó por enterrarlo en vida. Por cierto, ídolos tumberos como Ron Jeremy le deben mucho a este menda. Adiós para siempre, amigo Barrenadora.
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HENRY BROMELL (Nueva York, 1947-2013). Tal vez no les suene su nombre pero este señor es el guionista de dos de las series de cabecera de este cochambroso ciberfanzine: Carnivale y Homeland. Si la primera, muy a nuestro pesar, la dejó inacabada (o no le permitieron seguir, como prefieran), con la segunda lograría el reconocimiento en forma de Globos de Oro, Emmys y demás. También produjo o escribió otras sonadas series de TV como Homicidio o Doctor en Alaska pero la etapa más productiva de su carrera la estaba logrando ahora, antes de que se le parara el corazón. En mente tenía previsto dirigir su ópera prima, iba a titularse "Fellini black an white", un biopic sobre el maestro del cine italiano con el actor Wagner Moura dando vida al cineasta ocho y medio. No dudo que el proyecto se llevará a cabo más tarde o más temprano. Ahora ya es lo de menos. Lo importante, y lo que de verdad importa, es el talento de tipos como Bromell cuando de llegar a la gente contando buenas historias se trata. Por cierto, ¿ha leído alguien su novela de 1983, The Follower?. Contesten.
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GEORGE "SHADOW" MORTON (71 tacos). Otro neoyorquino que nos abandonó recientemente y que la palma en California. Quien desconozca la magnitud de este compositor de partituras pop de alcance 'number one', decir que en su terreno estaba a la misma altura que el señor Phil Spector. En los grandes tiempos eran los putos amos. Morton no tenía la capacidaz de sacar éxitos encadenados como el amigo Phil, pero éste siempre le miró con envidia. Eso sí, tenía gran olfato musical. Sacaba oro de la nada. Así contribuyó a la historia del pop con canciones como "Remember" o "Leader of the pack (The Shangri-Las). También haría rentable a un grupo como Vanilla Fudge; e incluso los Iron Butterfly aseguran que le deben su éxito "In-a-gadda-da-vida" pese a que nuestro artista admitió no recordar tal cosa más que la creciente intoxicación etilica que cargaba por aquel entonces. Su última aportación al rock y al cariño que sentía por los sonidos de su ciudad lo encontramos en el segundo album de nuestros admirados New York Dolls. Pese al aspecto stoniano de los Johnny Thunders y cía. el mago Morton supo ver que se trataba de una banda que mamaba de los girl groups y esos sonídos tan familiares para él. Pero el disco se terminó, y con ello la carrera de ambos. Too much, too soon. Demasiado y demasiado rápido. Premoritorio título, un disco tributo que hoy pinchamos para despedir a semejante figura y leyenda de la música popular que tanto amamos.
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Graham ALVIN LEE (Nottingham, 1944-2013). R.I.P.
Diez minutos que incendiaron una de las noches más míticas de la historia del rock. Hablamos de Woodstock. Hasta siempre, guitarra más rápida del Oeste. El líder del grupo de blues-rock Ten Years After nos gritó por última vez "I'm going home". Músico y canción inmortales desde aquella noche. Himno de himnos. Arrogancia inglesa en la cuna de Elvis. Tengan cuidado, anfetamínico al volante. Alvin Lee se ha ganado el respeto de todos los creyentes. Steve Winwood, George Harrinson, Mick Taylor, Eric Clapton, el celestial Jeff Beck...y, tantos otros con más nombre y caché que el suyo, no dudaban en tratarlo de igual a igual. Esa gente sabían que enfrente tenían a un guitarrista de técnica exuberante poseedor de un carisma único como cantante. El lastre fue tener que tocar noche tras noche ese "I'm going home" que explotaron hasta el agotamiento (¡¡27 giras USA en siete años!!). Quédense ustedes colgados de ese tema si lo prefieren. En mi technics suena "Love like a man" a todo trapo... A ver si sofoco esta ira.
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sábado, 6 de abril de 2013
MUJERES ATÓMICAS: NADIUSKA ...Y SU PAR DE KATIUSKAS

Olvídate de PATAKIS... SALUDE USTED A... ¡¡LA MADRE DE CONAN EL BARBARO!! En katiuskas y sólo para tus ojos. Un respeto a la mujer loreniana.
Dentro del repaso que cada cierto tiempo damos a los mitos eróticos más grandes y fascinantes de la historia del cine casposo español no podía faltar Roswicha Bertasha Smid Honczar (Schirierling, Alemania 1952), conocida mundialmente como NADIUSKA. Sus destapes explosivos durante la transición democrática causaron calambres musculares y dolores testiculares a millares de pajilleros vigorosos de este triste país, que vaya si zuscaron la manivela a su costa. Hormonas desbocadas fruto de una belleza vampírica, fría y enigmática. Sexy y sensual como pocas (de interpretación NO vamos a hablar) Nadiuska participó en un enjambre de enloquecidas y disparatadas películas de todos los géneros y sabores. A saber: Aventuras de serie B (Otelo, comando negro. 1982; Guyana, el crimen del siglo1980; Siete chicas peligrosas. 1979...); Mohosas comedias de serie Z (el clásico El Violador Violado. 1983; La de Troya en el palmar, 1984; La loca historia de los tres mosqueteros, 1983; ésta última, paupérrima adaptación literaria con el trio Martes y Trece...); Artefactos psicotrónicos (Blacula Condemor II, 1997); Melodramas de lencería íntima (Timanfaya, 1971); Coproducciones venezolanas modestas en las que buscaba diós sabe qué, (Las Siete Cucas, 1980)... Pero sin duda el género que la catapultó como mito popular universal ha sido el de la Comedia Picante de bragas y calzoncillos... aún a risesgo de caer resfriada ante las cámaras. Comedias de calentón, interpretando, óigan, una galería de papeles atrevidos con su cuerpito de escándalo. Tonterías de ésas, que hoy son clasicazos del cine garrulo celtíbero. A destacar de pandillera en Chely (1976), seduciendo ni más ni menos que al gran Fernando Fernán Gómez y enseñándonos su par de tetas turgentes en varias escenas del film. También son reseñables las que rodó con el prolífico Mariano Ozores (Manolo la Nuit y, Señora Doctor, ambas del 73), con Ignacio F. Iquino (Chicas de alquiler), Pedro Lázaga (El Chulo; La amante perfecta), Francisco Lara Polop (Perversión), pero sobre todo mencionar el fructuoso ciclo de dos años de trabajo que tuvo con Don Vicente Escrivá de donde salieron Lo verde empieza en los Pireneos (73), Polvo eres (74), Una abuelita de las de antes de la guerra (74) y Zorrita Martínez (75). Esta última, una comedia disfrazada de melodrama (o, viceversa) y una de sus pelis más populares, haciendo el papel de una corista venezolana casada con nuestro admirable José Luís López Vázquez enfermo y aquejado del corazón; en otro sempiterno papel de señor mayor con bigote franquista y hormonas calenturientas.
Alejada desde hace décadas de las cámaras y de los despegables de revistas guarrillas (posó para Interviú, Lib o Nuevo Fotogramas), Nadiuska es un juguete roto desde hace tiempo. Tan solo será noticia su muerte o un nuevo brote esquizofrénico que le dé. La prensa y tele de sucesos y cotilleos sensacionalistas tendrán carnaza por un rato. Así tratamos en esta colonia veraniega a mujeres de explendoroso pasado. Solo son noticia cuando se ven obligadas a mendigar, a vivir en albergues de Beneficiencia o a ingresar en hospitales psiquiátricos de Guadalajara. Corroída por la vejez y con la mirada extraviada, Nadiuska es hoy una siniestra sombra de lo que fué. Pese a su triste decadencia, digna de la peor telenovela sudamericana (En su apogeo de los 70 se descubrió que se había casado en 1973 con un deficiente mental para obtener la nacionalidad española, separándose poco después del pobre tipo sin llegar a convivir matrimonialmente. En ese sentido hay que reconocer que Nadiuska la pelandrusca fue pionera en eso del matrimonio de conveniencia tan en voga hoy por muchas jovencitas de Europa del Este), nosotros la recordaremos como se merece... Con una sonrisa de complicidad. La mísma que mostraba en sus desnudos la mamá de Cónan. Bárbara tenía que ser. La muy tumbera. Mejor que cualquier chuche.
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