


De Crumb amo todo. Sus autorretratos gráficos gamberros y oscenos, sus "confesiones" en primera persona, su virtuosismo tosco, su corrosivo humor, su visión ácida, crítica y parodiable del mundo que le tocó vivir... Leyendo a Crumb uno llega a perder cualquier pudor que pudiera tener. Comprometido en su momento con la contracultura hippie en los 60, acabaría siendo el gurú del cómic alternativo y underground para cualquier autor que se preciara en los 90 (Badgge, Clowes...). El americano (cansado de su país decidió residir en Francia) es un tipo con suerte.
Hace lo que le da la gana y dice lo que piensa. No rinde cuentas a nadie. Para él la industria no existe. Un autor con una independencia artística, de verdad envidiable. Vamos, un tipo insobornable en todos los sentidos. Lo que no esconde que pueda parecer una persona esquiva, frágil y a veces algo mezquina. Por no decir obsesiba...

Todavía no lo he hecho. No sé si se me nota lo excitado que estoy por leerme de una vez su "Genesis". Sé que el viejo gruñón no me fallará. Al igual que nuestro génio yo también me considero agnóstico (Crumb no es religioso) y estoy seguro de que lo que le atrae de las Sagradas Escrituras -como buen humanista que és-, está en reflejar la naturaleza ancestral del hombre. Al estilo Crumb, por supuesto. Diversión asegurada, no te quepa duda...
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