viernes, 22 de abril de 2011

LA MUERTE SILBA UN BLUES. (in MEMORIAM)

ELIZABETH TAYLOR (1932-2011) Las estrellas nunca mueren. Nada que añadir sobre esta grandísima actriz que no se haya dicho ya, antes y después de su fallecimiento. Una carrera de títulos marcados por el éxito y repleta de momentos que permanecerán en nuestra memoria para siempre. Cualquier aficionado al cine brillante recordará al menos un puñado de obras maestras de la Diva. De niña a mujer, cautivaría a generaciones de espectadores a lo largo de los años. Sin entrar en detalles ni juicios sobre su tumultuosa vida personal -que omitiremos por no venir a cuento (el más sonado sus matrimonios con el actor Richard Burton)-, la Taylor supo crecer como actriz, a la vez que crecía Hollywood, hasta lograr esa veracidad a la que todo actor aspira pero pocas veces consigue. Me quedo con su periodo 1956/1967, y no por sus 4 nominaciones a los Oscars, sino que aquellos años engrandeció el arte de su oficio rodando -entre otros- dos de los films por los que un servidor siente verdadera pleitesía: ¿Quién teme a Virginia Wolf? (Mike Nichols) y Reflejos en un ojo dorado (John Huston). Descanse en paz. SIDNEY LUMET (1924-2011) Otro grande que se nos va. Un golpe bajo (¡y cómo duele!). Entre su magnífico debut Doce Hombres sin Piedad(1957) y su rotunda obra póstuma Hantes que el Diablo sepa que has muerto(2007) existe todo un catálogo de cine con mayúsculas. Nadie pondrá en duda la grandeza de títulos como Network, Tarde de Perros o Veredicto Final... por citar las más sonadas, pero como suele suceder en estos casos un autor del talento de Lumet requiere una mayor profundización de toda su extensa obra. Tanto es así que títulos "menores" como El Principe de la Ciudad, La Ofensa, El Prestamista o la durísima La Colina necesitan de su merecido reconocimiento. ¡Qué pérdida señores!... qué pérdida!.. FARLEY GRANGER (1925-2011) Desaparecido actor (para muchos ya estaba totalmente "desaparecido" mucho antes de su repentina muerte) que será recordado principalmente por sus dos fructíferas colaboraciones con el maestro Hitchcock: La Soga y sobretodo Extraños en un tren. Los cinéfilos apuntarán Los Amantes de la Noche (a las ordenes del intachable Nicholas Ray) y Senso (del italiano Luchino Visconti) al curriculum del norteamericano. Un servidor quisiera recordarle, además, por participar de manera sobrada en aquella locura de cómico spaguetti-western Le Llamaban Trinidad (71), al lado de la pareja italiana Spencer/Hill. Y es que hay cosas que de niño nunca se olvidan... MICHAEL GOUGH (1917-2011) Actor británico -de esos que malnominamos de reparto- querido por todo aficionado al cine sin prejuicios. Participó en títulos loables como El Hombre vestido de Blanco(51), del genial Alexander Mackendrick, el Drácula versión Terence Fisher, en la reseñable La Serpiente y el Arco Iris(88) de Wes Craven, o en un título del que guardo un grato recuerdo -por ser de un género que me tenía enganchado de pequeño: el cine de espías- titulado El Cuarto Protocolo (1987).

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