sábado, 15 de agosto de 2015

TUMBAdocuMENTAL: "RED ARMY" (Gabe Polsky, 2014)



Para los menos puestos en deportes de invierno apuntar que Viacheslav Fetisov fue al hockey sobre hielo lo que Lionel Messi es y será al deporte del balompié. Los putos amos, que diantres. Demostrado. Superdotados que consiguen elevar el nivel de un juego en equipo a su máxima expresión y belleza artística. Líderes individualistas tocados por la varita que entrarán a formar parte de la historia universal haciendo lo que más les gusta, presos de su enorme talento, eso sí, pero condecorados de las rendidas miradas de admiración y envidia del mundo entero. Fetisov (en la foto el primero arriba por la derecha) es quien lleva la voz cantante en este apasionante documental. El niño mimado del régimen. Como si tal cosa, habla del pasado de su aquel "otro país" desde su actual puesto de directivo de la federación rusa de deportes (puesto allí por Putin, claro) y se presiente que en todo este tiempo el otrora capitán del Red Army no ha perdido ni una sola gota de su ego. Todo un fenómeno político-social, antes y después. Elocuente teatro. Cine en estado puro. El ruso formaba parte del hermanado, temible e imbatido "Equipo Rojo", la selección nacional de la antigua Unión Soviética que dominó -stick en mano- el mundo del hockey hielo durante la década final de la Guerra Fría, los años 80. Un equipo de leyenda. Sangre de un pueblo, sí. Pero que tiene detrás de sus protagonistas  toda una historia digna de película... De película de terror, que apuntaría un demócrata. No hace falta inventarse nada. Las imágenes hablan por si solas: El lavado de cerebro, la propaganda comunista, la obediencia ciega, la metódica maquinaria del poder de Estado, la tortura sistemática de mente, cuerpo y alma del individuo, la vigilante sombra de la K.G.B., la ignorancia, el miedo a la derrota... Siberia estaba a la vuelta de la esquina si no traías el oro del pueblo soviético colgado del cuello. Que mejor desertar siendo una estrella pensarían muchos traidores. Todos acabarían pagando de una u otra manera. Un Muro terminaría cediendo. Y hoy se nos permite saber un tercio de toda aquella silenciosa contienda. Gracias. Y por favor, si aman el cine histórico no se pierdan la descomunal Red Army. No se arrepentirán.
Lo mejor: Hay toda una historia sin rodar en el personaje de Anatoli Tarasov.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Aubrey Morris. RÉQUIEM POR EL HISTRIONISMO TELURICO

Aubrey Morris (1926-2015) no era una estrella de cine. Su nombre ni siquiera figura entre los secundarios más reconocibles o emblemáticos de la pequeña o gran pantalla. El aquí despedido, "simplemente" fue un más que eficaz actor de reparto. Y a mucha honra. Todo un profesional de los escenarios. Al consumidor de lecturas tumberinas no hará falta recordarle los títulos con los que Morris dio rienda suelta a su histriónismo de escuela británica. Sin duda el papel más popular, el Deltoid de La Naranja Mecánica (Kubrick, 1971). Pero sus antecedentes no terminan ahí. Frecuente en el West End londinense, e incluso en Broadway, dejaría los textos de altura de Shakespeare para otros. Así, son varios y frecuentes sus saltos de género en género, de extravagancia en extravagancia. De la comedia excéntrica de Mel Brooks (El hermano más listo de Sherlock Holmes, 1975) o Ken Rusell (Lisztomaia, 1975) pasó al humor más físico del primer Woody Allen (La última noche de Boris Grushenko, 1975). Del otrora glorioso cine de miedo de la Hammer (La sangre en la tumba de la momia; Seth Holt, 1971) acabaría por intervenir en uno de los títulos más emblemáticos del género de ciencia ficción: Fuerza Vital (Tobe Hooper, 1985). Antes había dejado su humilde huella en otro film de culto tumbero: The Wicker Man (1973). Al margen de todas esas colaboraciones en películas que hoy son referentes para muchos de nosotros, también pudimos disfrutarlo como el Harry Dix de Si hoy es martes, esto es Bélgica (1969), comedia turística de Mel Stuart perdida en el limbo del olvido en la que Morris dejó tras de sí una de sus mejores actuaciones; la marca de un método. Así recordaremos al currante de La llamada del espacio (John Gilling, 1965), con gratitud y respeto. Sí señor. Todo un lince en el arte de construir personajes al borde de la caricatura. Historia(s) de la cripta. Descanse en paz.





miércoles, 29 de julio de 2015

TUMBADISCO REVISITADO: "DAMAGED" (1981), de BLACK FLAG


Se distinguían del resto de grupos de la época. No encajaban en ningún lado. Cuatro adolescentes serios y enfadados centrados las 24 horas del día en todo aquello que les cabreaba y querían resolver. Sin duda, tipos con personalidad. Elementos de cuidado. Su música reflejaba toda esa actitud beligerante y provocativa, la génesis de la agresividad. Jurar que fueron una innegable fuente de inspiración para cientos de bandas nacidas a su rebufo no es un secreto. Fueron el preludio de la mala uva en las venas, del slam dance en plan salvaje, del disturbio generacional. La clisálida que daría forma al hardcore-punk americano. Sí cabezas rapadas... hablamos de BLACK FLAG
En 1979 dieron su primer bolo y la larva posterior a los Germs explotó: Odio, Intensidad, Brutalidad, Káos... Es de imaginar que ni Keith Morris, cantante fundador (más tarde abandonaría el barco y formaría otra banda de culto como fueron los Circle Jerks), ni Greg Ginn, guitarrista y alma máter de los de Hermosa Beach (y...¡¡un fan a muerte de Grateful Dead!!), fuesen conscientes ni por un instante de la tormenta que estaban a punto de provocar. Con ellos nació el origen de una escena, la génesis de un movimiento, un nuevo estilo musical. Un sonido crudo, frontal y abrasivo al que no tardarían en denominar hardcore.
Pero no se apresuren. Aquí no hay etiquetas que valgan. Tan solo unos chavos rabiosos vociferando odio anti-sistema amparados en unas directrices musicales incómodas, agresivas y jodidamente intensas. A día de hoy todavía no existe fuerza que se les resista. Y posiblemente sea "Damaged" (ya sin Keith pero con Henry Rollins a bordo) el disco que mejor represente todo este sindiós , toda esta salvajada. Para muchos, uno de los trabajos más poderosos e influyentes de todos los tiempos. ¿Alguien puede resistirse al ímpetu de anti-himnos del calibre de "Thirsty And Miserable", "Life of Pain", "T.V. Party", "Police Story" o esa elegía al lamento adolescente que lleva por título "Depression" (con la efectiva labor de Dez Cadena a las seis cuerdas)?. Sin duda estamos ante una obra digna de estudio; un acetato a revisar/revisitar. Otra puta bomba de neutrones a estallar "in your face". Una colección de temas que abanderan un antes y un después en esto del hardcore (pónganle ustedes el prefijo o sufijo que prefieran: punk, metal, grind, crust, old school...). Imprescindible.






jueves, 23 de julio de 2015

OBITUARIOS RESESOS: De duelo por un puñado de los nuestros


SERGIO SOLLIMA (1921-2015).
¡Cuchillo se vaaaa!...Adiós al último de los grandes Sergios que le quedaba al cine romano. Partió Leone, tras él Corbucci y el derradero en marchar ha sido Sergio Sollima. El euro-western pierde a uno de sus lugartenientes, un pilar de la resistencia marxista apreciado por unos pocos camaradas atrincherados en el frente de batalla. Perdió la guerra perdió el cine de barrio.


PERCY SLEDGE (1940-2015)
El de Alabama será recordado por su hit "When a man loves a woman"... Si son de los que piensan que ésta es su mejor canción están confundidos. Escuchen "It tears me up" y entenderán, si no estaban convencidos ya, de que el mundo ha perdido a un artista como la copa de un pino.


JACK ELY (1943-2015)
"Yo no soy de los Stones ni de los Beatles... soy de "Louie, Louie". A este Kingsmen guitarrista le debemos el riff, el estribillo... la vida. Para bien o para mal esta canción del de Portland nos marcaría para siempre. La Bíblia y amén.


OMAR SHARIF (1932-2015)
Se sacudió el polvo del desierto antes de tirar el turbante y fundir hasta el bigote en los casinos lujuriosos de occidente. Eso sí, como un caballero. Por eso es leyenda árabe del antiguo cine, sibarita y galante, azote en pantalla de turcos y  bolcheviques, conquistador de estepas, princesas y casinos.



LAURA ANTONELLI (1941-2015)
Malograda y olvidada actriz italiana que pasó de ser todo un mito del cine erótico de los años sesenta y setenta a juguete roto de telenovela. Esta divina criatura tostada al sol mediterráneo fue Malicia (1973) en otro tiempo; caviar del bueno. De cuando el cine de despelote autorial europeo rompía con la pana, marcaba tendencias y humedecía las sábanas. Su vida fue un drama de película, un guión en el que no faltan Jean Paul Belmondo, la diversión, el tráfico de drogas, reclusiones psiquiátricas y finalmente una horrible muerte en la más absoluta y soledad. Así las pagan en este circo.



JAVIER KRAHE (1944-2015)
En pie de guerra, así fallece el último sioux de la canción protesta. Anti-trovador, anarquista, sátiro, mordaz, irónico, iconoclasta, noctámbulo, insobornable, provocador, sencillo, burlón..., y.... genial historiador de la guilipollez humana (en especial la ibérica). Krahe fue nuestro Lenny Bruce cañí (censurado, perseguido, enjuiciado...), lo más parecido a un Georges Brassens en lengua castellana, mágico en aforos reducidos, de tú a tú, de café en café, de bar en bar (solo en los que dejaban fumar, claro). Versos y rimas de veracidad pasmosa -sin ánimo de lucro- son deglutidos de manera singular, rebosantes de energía vital como solo los curtidos "perdedores" de su calaña atinan a discurrir. Por todo ello mamó mucha mierda. Si quiso y no pudo, o si pudo y no quiso, nos da igual. Siempre "a su bola". Darme un Krahe, o un Ferlosío, y quédense ustedes con todos los Autes y Sabinas de su municipio. Hasta pronto, camarada.

viernes, 17 de julio de 2015

CULTMOVIE: THE MAN FROM EARTH (2007)


EL Hombre de la Tierra (Richard Schenkman. USA. 2007) es de esas pequeñas-grandes-películas de calado independiente imposibles de clasificar que pasan desapercibidas para la inmensa marabunta palomitera. Sin hacer mucho jaleo, pasito a pasito, de boca en boca, este sencillo film ha cautivado a cierta crítica entendida y a los cada vez más ansiosos cazadores de tesoros perdidos del cine. El guión plantea -y juega- con toda una serie de intrigas y cuestiones (psicológicas, filosóficas, metafísicas, existenciales, teológicas...) como toda buena historia del género de ciencia ficción que se precie debería hacerlo (o al menos, intentarlo). Olvídate de parques jurásicos y cofradías de terminators de séptima generación. Aquí no hay efectos especiales, sombras digitales, superhéroes con superpoderes (bueno sí, está "El Superhéroe Americano" al que hacía mucho tiempo no veíamos chupar cámara) ni armas de destrucción alguna que fosilicen al espectador en su butaca. The Man From Earth se disfruta por que desata y da rienda suelta a nuestra imaginación: las respuestas e ideas las pones tú con un vaso de Johnny Walker (etiqueta verde) en la mano. Son 14.000 años desde que el hombre de las cavernas puso un pie en la Luna y, si te gustan como a mí las clases de Geografía e Historia tanto como los juegos mentales o la biología de Serie B, agradecerás que existan films como éste. Ah!!, y encima podréis representar esta gran obra de teatro en en salón de casa con vuestros amiguetes sin necesidad de tener un presupuesto elevado o un vestuario de cine.




domingo, 12 de julio de 2015

DOCUMENTALES DE CINE: "ALTMANT (2014)", DE RON MANN


Un tipo tan decente y tan esencial en esto del séptimo arte como fue Robert Altman hace tiempo que se merecía un documental como dios manda. El canadiense Ron Mann se encarga de arreglar tamaña injusticia (despiste, si lo prefieren), cosa que es de agradecer, especialmente a los que deambulamos por estos lares de ultratumba sicoparanoica a la caza de referentes con los que nos podamos identificar. Algunos más que otros no admiten discusión. Y el director de  Quintet; M.A.S.H.; 3 Women; El juego de Hollywood; Un Largo Adiós; Secret Honor (uno de sus films menos conocidos, urgentemente a reivindicar) y tantas otras delicatessen en el zurrón pertenece a esa noble casta de varones hijos de su santa madre que se han paseado por aquí dejando una profunda huella en muchos de nosotros. Rebelde, independiente, conflictivo (para los grandes Estudios, claro), transgresor, cabezota... Altman fue muchas cosas, muchos significados (de hecho el adjetivo "altmaniano-a" se utiliza para describir una manera muy personal de encajar, encarar y percibir "dichas cosas"), pero sobretodo fue un gran director de cine norteamericano que amaba su trabajo y jamás dio su brazo a torcer. En este docu aparecen sus discípulos, familiares, colegas y amigos (vivos) para reafirmar y refutar la carrera (con sus luces y sombras) y manera de ser del guionista-director nacido en Kansas City. Por aquí están Paul Thomas Anderson, Elliott Gould, Philip Baker Hall... para recordarnos su manera de entender el cine. No se lo pierdan.


sábado, 4 de julio de 2015

SERIES DE ULTRATUMBA: "BRAQUO" (2009). Esta es mi ética.


Más vale tarde que nunca. Para sorpresa de todo condicional al mejor cine polar francés alguien ha decidido poner de actualidad las andanzas parisinas del comandante Eddy Caplan (Jean-Hugues Anglade) y su panda de justicieros agentes de policía al margen de la ley a nuestro alcance. Fuimos muchos los que en su día quisimos acceder a su visionado sin lograrlo, así que estamos de enhorabuena. La reposición en el idioma de Cervantes de una serie como Braquo (Olivier Marchal, 2009) es motivo de júbilo en esta revista. Que no te convenzan de lo contrario... No todos los días se estrena en televisión una historia tan visceral, atrevida, canalla y auténtica como la francesa. Aquellos que en su día disfrutaron las siete temporadas de The Shield (2002) acogerán como se merece cada tremebundo capítulo de este serial policíaco de alto voltaje. Por descontado, aléjense los débiles de conciencia, los Sérpicos de corazón, aquellos de moral estricta e inquebrantable que se alimentan de mentiras-situaciones-explicaciones convincentes y espectaculares con final feliz. La negritud de Braquo hace que nos preguntemos qué derecho tenemos a juzgar o ser juzgados, o si lo prefieren, qué nos convierte en buenos o malos, en héroes o en villanos caballeros andantes. Habrá a quien en el fondo le parezca una serie fascista - igual que hubo quien por otra parte llegó a ver similares connotaciones político-xenófobas en Centauros del Desierto de John Ford (teorías que todavía siguen defendiendo en muchos círculos)- pero es en esa dicotomia donde creémos que radica la grandeza de este tipo de films, películas que remueven conciencias a conciencia, que nos confunden y encandilan por igual. Como ven, habría mucho que discutir en relación al poso moral que nos deja una serie como Braquo. Cada uno vende la feria según le conviene. Por lo demás, director y personajes están deslumbrantes. Se nota que Marchal (Los Lioneses, 2011) fue cura antes que fraile. Olé sus huevos llevando el método a la práctica. De diez.


domingo, 28 de junio de 2015

SIX-STRING SAMURAI: A LOS COMUNISTAS NO LES GUSTA EL ROCK'N'ROLL

Elvis reinaba en Las Vegas, el último reducto civilizado que les quedaba a los estadounidenses después de que los rusos les venciesen en una guerra nuclear a dos bandas. Pero el Rey a muerto, y ya se sabe, a rey muerto rey puesto. Buddy (Jeffrey Falcon) va para allá con su eléctrica del 57, su katana de lobo solitario y su resaca de holocausto: quiere el trono. Qué se preparen los caníbales trogloditas madmaxianos de serie Z, los uniformados comunistas de las dunas o cualquier mercedario cazarrecompensas con zapatos de gamuza azul que ose deternerle. ¡Ni los Red Elvises con sus compases tóxicos podrán con él!. Solo Muerte -villano que defiende la música heavy metal con su banda de asalariados cuervos negros-  parece ser el único capaz de impedir que nuestro héroe gafapasta logre llegar de una pieza al final del polvoriento camino de baldosas amarillas. Lo quieran o no los rusos, el Monstruo de las Espinacas o el pegajoso 'cachorro' que le sigue a todas partes y del que no logra desprenderse ni a golpes.

 SIX-STRING SAMURAI (Holocausto Samurái; Lance Mungia, 1998)) es una cinta que hay que recuperar del cubo de la basura pero ya. ¿A qué tarado tumbero no le seduciría un guión como éste?. Tiene referencias al cine de samurais (Lone Wolf and Cub, 1972), al western sicotrópico anarcosurrealista (El Topo, 1970), a las pelis apocalipticas era post-Mad Max (Hardware, progamado para matar. 1990; Kamikaze 1999,. 1983), escenas de acción al estilo 'poético' hongkongés... Buddy Holly en el recuerdo, la reconocible voz de Wolfman Jack en las ondas, el reflejo de aquellos Leningrad Cowboys de Kusturica bien patente, un paródico duelos de guitarra a lo "Cruce de Caminos"( Walter Hill, 1986)... Nada de esta locura financiada con cuatro dólares y hecha por un puñado de amigos fumados -multiplicándose en mil labores- sería posible de soportar de no atronar en stéreo melodías de surf infra-arenoso, psicho-billy macanudo, polka-roll casposo y todos esos sonidos bastardos de rock fifty-sixty subterráneo que tanto gustan en este sótano. Lo dicho, serie Z rescatada de la basura para empacharse y repetir.


sábado, 20 de junio de 2015

RON MOODY (1924-2015). EL HECHICERO QUE BUSCABA EL "NIDUS"

El mismo día en que nos quedamos sin el superlativo Christopher Lee decidió exhalar su última bocanada de aire otro nonagenario y excelente actor británico, Ron Moody. A quién se le ocurre... Dar réplica en pantalla al mismísimo principe de las Tinieblas hubiese sido antaño pan comido para el prestigioso actor de maneras dickensianas... Pero, ambicionar salir en los noticiarios de medio mundo el mismo día en que la palma el Conde...Eso sí que es un handicap si encima eres un actor del pasado al que pocos recuerdan. Me temo que la mala fortuna que acompañó al bueno de Moody durante toda su carrera continuaría siéndole fiel hasta la tumba. ¿Tendría mayor repercusión en los medios su fallecimiento de haberse producido éste en fechas distintas a las del famoso conde Drácula? Puede... Hubiese sido lo más justo. Cinco minutos de gloria efímera en las noticias y pasamos a otra cosa. Al menos para muchos de nosotros sería un rápido repaso a la infancia. Recordaríamos entonces aquel hechicero al que llamábamos Rothgo, aquel temible mago que buscaba el poderoso amuleto "Nidus" como un poseso en aquella mítica serie de principios de los 80 titulada "Dentro del Laberinto". Vendría a nosotros el rostro del granuja Fagin (Oliver, 1968) y reconoceríamos de inmediato su capacidad para bordar el oficio de actor. Drama, comedia, fantasía... Se bastó de una inquietante e intensa mirada para dejar huella en un mocoso de 10 años... Y eso no se olvida. Se recuerda y agradece.


sábado, 13 de junio de 2015

FOREVER... CHRISTOPHER LEE. RÉQUIEM POR EL CONDE DE LOS CÁRPATOS

Christopher Lee (1922 - 2015)
La gente corriente estará al tanto del último adiós a uno de los más grandes personajes que nos ha brindado la historia del cine... clásico o moderno. Está siendo noticia en todo el planeta civilizado. Nos duele -o debería de dolernos- porque no todos los días perdemos un mito. No todos los días el mundo despide a un caballero como Sir Christopher Lee. De la grandeza de este imponente y memorable villano dan buena fe una pléyade de más de 250 películas que no es necesario descubrir a estas alturas. Guardaba siempre, como humilde aristócrata aventurero, una pistola de oro bajo su sotana de Rasputín. Cuesta imaginarse un rostro más genuino, más sacrosanto, de cuantos vistieron al señor de las tinieblas que el suyo. También jaleó ser Frankenstein, Fumanchú, Orlac, la Momia, Jeckyll y Hyde, Scaramanga o Lord Summerisle (foto) mientras hincaba el diente a las más bellas starlettes del fantaterror de la mano de la Hammer... para reverdecer en el siglo XXI con papeles igualmente famosos como los de Dooku o Saruman y demostrarle a las nuevas generaciones el verdadero significado y valor de aquellos hombres de mimbre. Gente de provecho primero, luego actores. Ojalá fuese yo el yerno gallego de Sir Christopher (un paisano se casó con su única hija, Christina)... Le hubiese preguntado por Ingrid Pitt, Peter Cushing, Terence Fisher, Vicent Price, George Lucas... Escucharía con devoción sus historias de héroe de guerra de cuando perteneció la Real Fuerza Aérea y se cargaba putos nazis a bombazos; de su época de espía... Charlaríamos de ¡¡heavy metal!!, de como llegó a conocer a Tolkien, de su parentesco con Ian Fleming... De vampiros, orkos, sectas paganas y terrores miles... Qué suerte la nuestra ¿verdad?. Pues, sí. Gracias a tipos como él nos es posible cerrar los ojos y soñar con lo que queramos.
Hasta siempre, chupasangres.


viernes, 29 de mayo de 2015

SABRINA FERILLI: LA RAMONA PECHUGONA


Así resplandece una gran belleza medio siglo después de parirla su santa madre. Al cuerno el pasar hambre y las leyes de la física cuando tenemos el bisturí. Si Ramona volvió tarumba al bueno de Tony Servillo , un tipo decente (de mente), con clase, sencillo y muy tranquilo, que en ningún momento reparó en arrugas ni flacideces mientras caía rendido a los pies de portentoso iceberg ¡cómo no vamos el resto de desgraciados y perversos diablillos mundanos a perder la cabeza con embalsamadas hembras atómicas como Sabrina Ferilli (1964)!. Esta maciza morenaza es la enésima demostración del Arte Romano en su mayor apogeo y esplendor. Otra Venus que añadir al goloso Partenón de bellezas transalpinas armadas con munición de gran calibre (Sophia Loren, Claudia Cardinale, Monica Bellucci, Silvana Mangano, Gina Lollobrigida...). Sucede que en la soberbia película "La gran belleza" (Paolo Sorrentino, 2013) la disfrutarán ustedes en total dimensión, como mujer y como intérprete. La fogosa hincha romana prometió en su día pasearse desnuda por las calles de Roma si el equipo de sus amores ganaba el scudetto, cosa que no ocurre desde 2001 (para colmo de todos los 'tifossi' del balón y de la carne), pero vaya si mereció la pena esperar. Embutida en un vestido de noche transparente color carne (sic.) la actriz nos regala finalmente un dórico desnudo sensual y una actuación... de campeonato!!!



miércoles, 27 de mayo de 2015

DOS DÉCADAS SIN RORY, DRUIDA DE LA GUITARRA


(1948-1995)

El próximo 14 de Junio se cumplirán 20 años sin un buen tipo. Parece que fue ayer, coño. Qué pronto se olvida todo. Son ya 7.300 días con sus largas noches sin los polvos mágicos del druida de la stratocaster hecha polvo más importante de Irlanda y parte del universo... y nadie parece echarlo de menos. Me pongo a pensar en el día en que Rory Gallagher nos abandonó y el recuerdo se vuelve aún más melancólico, como su música. Es la historia triste del rock and roll. La escriben a hierro en su propia piel tipos sin suerte (pero muy honrados) como Rory. Un día enciendes la radio del coche mientras llevas a tus hijos al colegio y escuchas una asombrosa canción que no debería de estar ahí. Que no pinchen el rock de uno a todas horas no significa nada. Todos sabemos que la radio empezó a matar el rock and roll hace mucho tiempo. Piensas una vez más en que de puta madre sería la radio si pinchasen canciones tan buenas como "Tattoo Lady". Pero no. A continuación notifican el fallecimiento del artista. Ese era el motivo especial, la noticia del día. Supongo que en veinte años el blues-rock de Rory Gallagher habrá sonado más veces en ese programa. Desconozco el número de veces que pincharon "A million miles away", las horas que dedicaron a alardear su marcado estilo personal de tocar la guitarra y cantar...pero Aquella fue la última vez que escucharía un tema de Rory por la radio. Tiene gracia. Ahora que han pasado veinte años puede que tenga suerte. Al menos que me sorprendan con música de tipos muertos. Me pasó lo mismo con Gary Moore, JJ Cale, Sky Saxon, Kim Fowley, Alex Chilton... Siento pánico cada vez que prendo la radio. Que en las ondas suene el rock que te guste ha pasado ha ser sinónimo de pánico, de luto. Estás avisado... ¿Tonny Joe White? ¿Roky Erickson? ¿Robert Gordon?...  ¡¡Puede que aquí huela a muerto!!

martes, 19 de mayo de 2015

RUNAWAY TRAIN (1985). Cabalgata al infierno.


Dentro de esa inefable factoría de negocio chatarra llamada Cannon Films plagado de sucias, absurdas, disparatadas y extravagantes producciones de serie B (que no eran si no imitaciones descaradas marca de la casa, con su popurrí de invasiones marcianas, katas marciales, explosiones macarras, fenómenos extraños, musicales risorios, sangre reseca, voladuras y armamento pesado a tutiplén, desnudos picantes sin ton ni son, tomaduras de pelo en cantidades industriales.. y alguna que otra ralladura de coco infumable; moralejas fascistas aparte) destacaron una serie de películas mundanas que llamaron la atención de propios y extraños. Hablamos de cintas como Los hombres duros no bailan (1987), Street Smart (1987), 52 pick up (1986) o esta sublime Runaway Train (El tren del infierno, 1985) que nos ocupa. Proyectos serios que se desmarcaban del continuo bombardeo de cine chiflado con el que el tándem Golan-Globus acostumbraba a masacrar las neuronas de medio mundo. Somos muchos los que creemos que entre tanto desastre les pudo haber salido buen cine de chiripa. Pero alejarse del estándar Cannon daría como resultado un puñado de singulares y llamativas películas de marcado acento neonoir. De tal apuesta creemos que El Tren del Infierno es el ejemplo más atractivo de todas.

LA HISTORIA original hay que agradecérsela al maestro Akira Kurosawa y está filmada por el ruso Andrei Mikhalkov Konchalovsky (Siberiada, Tango y Cash). La cinta arranca en excelente drama carcelario no exento de tópicos del género -celdas de castigo, motines, combates de boxeo, alcaides fascistoides, fugas ingeniosas..- para mutar de manera harto brillante a mitad del visionado en vertiginoso thriller de acción y aventuras con reminiscencias del cine de catástrofes. John Voight (El regreso, Defensa) que no se comía un rosco desde la década anterior volvía a lo 'campeón' bordando el papel de prófugo camino de la utópica libertad a lomos de un caballo de hierro desbocado y fuera de control. La silueta en la crepuscular escena final de Voight galopando hacia un infierno liberador ya forma parte del mejor cine de culto. Subrayar la sobrecogedora atmósfera (polar) que se apodera de todo el film, los amenazantes paisajes, el rodaje a temperaturas sobrehumanas y sobre todo la osadía y esfuerzo del director ruso por llevar a buen puerto un encargo directo de los primos locos de la Cannon. Todo un reto en aquellos tiempos de la guerra fría.
El film sirve a su vez para recordar a los acólitos del cine canalla la existencia del genial e infravalorado actor de reparto John P. Ryan (1936-2007), santo 'malvado' ante el que debemos santiguarnos cada vez que se tercie. Y con mucha devoción. Ah!... y creo haber visto a un joven Danny "Machete" Trejo recibiendo tortazos del hermano de Julia Roberts.


martes, 12 de mayo de 2015

SLEEPY LaBEEF. Incándole el diente a un buen chuletón de buey


Nada mejor que recurrir a una de sus famosas proclamas -"No es lo que haces sino la forma en que lo haces/ No es lo que comes sino como masticas"- para acercarse al espíritu rocanrolero y filosofía de vida de Sleepy LaBeef (1935-...). La música de este ranchero de Arkansas está poseída por elementos del blues, soul, gospel, rockabilly y country, sonidos que mamó desde la temprana década de los 50 entusiasmado por tocar las mismas canciones que habían puesto de moda emergentes jovenzuelos guitarristas predestinados a conquistar el mundo como Carl Perkins, Johnny Cash o Elvis Presley. Así continuó Sleepy hasta la actualidad, quemando millas y haciéndose fuerte sobre las tablas. La leyenda de aquellos festivos y salvajes sábados noche está repleta de actuaciones en concurridos honky tonks, bares y tabernas a lo largo y ancho de la extensa nación de la Esperanza. Una pulida carrera que llegaría a alcanzar cierta notoriedad labrada a golpe de riñón y barbacoas. Tan popular llegó a ser en su parroquia que en 1970 fichó por Sun Records y hasta intervendría en un film de horror de serie B titulado "The Exotic Ones"(1968). Escuchar hoy las grabaciones de tipos como el "Somnoliento" LaBeef podrá parecerle a muchos una suerte de melodrama. Pero no se dejen confundir por las apariencias, sepan ustedes 'masticar' como es debido. Sus performance musicales son un amplio abanico de estilos, géneros y ritmos tumberos para chuparse el dedo, una variedad sorprendente de estados de ánimo, el retrato de un rock and roll genuino y de la persona encargada de sacarle brillo. Este curso el abuelo Sleepy cumplirá ochenta años, que se dicen pronto. En el menú: salpicón de tutti fruttis, parrillada de shake baby shakes  y gritos de "Corinna Corinna" en todo el vecindario. Brindemos por ello!! vaquero...Y que cumplas muchos más.


miércoles, 6 de mayo de 2015

HUNTER IN THE DARK (Yami no karyudo, 1979). Spaghetti negro en el Japón feudal


Tullidos amnésicos, parricidio, espaldas tatuadas, casas de té, traiciones de Estado, dagas voladoras, tecnología de bambú, kimonos de seda ensangrentados, gargantas degolladas, clanes pre-yakuza, shogunes despiadados, ronins enamorados, inverosímiles duelos poéticos a katana, adulterio, templos profanados, espionaje ninja, agentes secretos corruptos, asesinas/nos a sueldo, antebrazos amputados, zooms psicotrópicos, decorados art-pop... y mucho mucho sexo camasutra y violencia peckimpahniana saturan esta sublime película de samurais ambientada en el siglo 18 y dirigida de manera más que eficiente por el infravalorado Hideo Gosha (1929-1992), el leone nipón. Pues, en este caso, el firmante de HUNTER IN THE DARK y otras lindeces como Goyokin (1969) o Hitokiri (1969), al igual que hiciese el maestro italiano con el western, volcaría toda su energía en renovar el género chambara (más tarde haría lo propio con el cine de yakuzas; como Leone con el de gángsters) dotándolo abiertamente de un mayor realismo y ferocidad. Esta forma de entender y de filmar películas provocó como siempre que en muchos ambientes cinéfilos se tildara a Gosha de "traidor" y "profanador", sambenito que le cuelgan a uno cuando millares de espectadores ávidos de acción, diversión y nuevas emociones corren a llenar las salas en las que se estrena tu film. Al final ocurre que los directores criticados y ninguneados por esas razones acaban siendo galardonados y premiados por las mísmas. Cosas de la vida. Aún así, tanto a Gosha, como a Leone, se les debe seguir reivindicando día tras día. Es el lastre que deben soportar los que no se apellidan Tarantino.., los 'segundones' que como Gosha murieron con las botas puestas. Lobos solitarios rodando enloquecidos para deleite del personal.


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