miércoles, 27 de mayo de 2015

DOS DÉCADAS SIN RORY, DRUIDA DE LA GUITARRA


(1948-1995)

El próximo 14 de Junio se cumplirán 20 años sin un buen tipo. Parece que fue ayer, coño. Qué pronto se olvida todo. Son ya 7.300 días con sus largas noches sin los polvos mágicos del druida de la stratocaster hecha polvo más importante de Irlanda y parte del universo... y nadie parece echarlo de menos. Me pongo a pensar en el día en que Rory Gallagher nos abandonó y el recuerdo se vuelve aún más melancólico, como su música. Es la historia triste del rock and roll. La escriben a hierro en su propia piel tipos sin suerte (pero muy honrados) como Rory. Un día enciendes la radio del coche mientras llevas a tus hijos al colegio y escuchas una asombrosa canción que no debería de estar ahí. Que no pinchen el rock de uno a todas horas no significa nada. Todos sabemos que la radio empezó a matar el rock and roll hace mucho tiempo. Piensas una vez más en que de puta madre sería la radio si pinchasen canciones tan buenas como "Tattoo Lady". Pero no. A continuación notifican el fallecimiento del artista. Ese era el motivo especial, la noticia del día. Supongo que en veinte años el blues-rock de Rory Gallagher habrá sonado más veces en ese programa. Desconozco el número de veces que pincharon "A million miles away", las horas que dedicaron a alardear su marcado estilo personal de tocar la guitarra y cantar...pero Aquella fue la última vez que escucharía un tema de Rory por la radio. Tiene gracia. Ahora que han pasado veinte años puede que tenga suerte. Al menos que me sorprendan con música de tipos muertos. Me pasó lo mismo con Gary Moore, JJ Cale, Sky Saxon, Kim Fowley, Alex Chilton... Siento pánico cada vez que prendo la radio. Que en las ondas suene el rock que te guste ha pasado ha ser sinónimo de pánico, de luto. Estás avisado... ¿Tonny Joe White? ¿Roky Erickson? ¿Robert Gordon?...  ¡¡Puede que aquí huela a muerto!!

martes, 19 de mayo de 2015

RUNAWAY TRAIN (1985). Cabalgata al infierno.


Dentro de esa inefable factoría de negocio chatarra llamada Cannon Films plagado de sucias, absurdas, disparatadas y extravagantes producciones de serie B (que no eran si no imitaciones descaradas marca de la casa, con su popurrí de invasiones marcianas, katas marciales, explosiones macarras, fenómenos extraños, musicales risorios, sangre reseca, voladuras y armamento pesado a tutiplén, desnudos picantes sin ton ni son, tomaduras de pelo en cantidades industriales.. y alguna que otra ralladura de coco infumable; moralejas fascistas aparte) destacaron una serie de películas mundanas que llamaron la atención de propios y extraños. Hablamos de cintas como Los hombres duros no bailan (1987), Street Smart (1987), 52 pick up (1986) o esta sublime Runaway Train (El tren del infierno, 1985) que nos ocupa. Proyectos serios que se desmarcaban del continuo bombardeo de cine chiflado con el que el tándem Golan-Globus acostumbraba a masacrar las neuronas de medio mundo. Somos muchos los que creemos que entre tanto desastre les pudo haber salido buen cine de chiripa. Pero alejarse del estándar Cannon daría como resultado un puñado de singulares y llamativas películas de marcado acento neonoir. De tal apuesta creemos que El Tren del Infierno es el ejemplo más atractivo de todas.

LA HISTORIA original hay que agradecérsela al maestro Akira Kurosawa y está filmada por el ruso Andrei Mikhalkov Konchalovsky (Siberiada, Tango y Cash). La cinta arranca en excelente drama carcelario no exento de tópicos del género -celdas de castigo, motines, combates de boxeo, alcaides fascistoides, fugas ingeniosas..- para mutar de manera harto brillante a mitad del visionado en vertiginoso thriller de acción y aventuras con reminiscencias del cine de catástrofes. John Voight (El regreso, Defensa) que no se comía un rosco desde la década anterior volvía a lo 'campeón' bordando el papel de prófugo camino de la utópica libertad a lomos de un caballo de hierro desbocado y fuera de control. La silueta en la crepuscular escena final de Voight galopando hacia un infierno liberador ya forma parte del mejor cine de culto. Subrayar la sobrecogedora atmósfera (polar) que se apodera de todo el film, los amenazantes paisajes, el rodaje a temperaturas sobrehumanas y sobre todo la osadía y esfuerzo del director ruso por llevar a buen puerto un encargo directo de los primos locos de la Cannon. Todo un reto en aquellos tiempos de la guerra fría.
El film sirve a su vez para recordar a los acólitos del cine canalla la existencia del genial e infravalorado actor de reparto John P. Ryan (1936-2007), santo 'malvado' ante el que debemos santiguarnos cada vez que se tercie. Y con mucha devoción. Ah!... y creo haber visto a un joven Danny "Machete" Trejo recibiendo tortazos del hermano de Julia Roberts.


martes, 12 de mayo de 2015

SLEEPY LaBEEF. Incándole el diente a un buen chuletón de buey


Nada mejor que recurrir a una de sus famosas proclamas -"No es lo que haces sino la forma en que lo haces/ No es lo que comes sino como masticas"- para acercarse al espíritu rocanrolero y filosofía de vida de Sleepy LaBeef (1935-...). La música de este ranchero de Arkansas está poseída por elementos del blues, soul, gospel, rockabilly y country, sonidos que mamó desde la temprana década de los 50 entusiasmado por tocar las mismas canciones que habían puesto de moda emergentes jovenzuelos guitarristas predestinados a conquistar el mundo como Carl Perkins, Johnny Cash o Elvis Presley. Así continuó Sleepy hasta la actualidad, quemando millas y haciéndose fuerte sobre las tablas. La leyenda de aquellos festivos y salvajes sábados noche está repleta de actuaciones en concurridos honky tonks, bares y tabernas a lo largo y ancho de la extensa nación de la Esperanza. Una pulida carrera que llegaría a alcanzar cierta notoriedad labrada a golpe de riñón y barbacoas. Tan popular llegó a ser en su parroquia que en 1970 fichó por Sun Records y hasta intervendría en un film de horror de serie B titulado "The Exotic Ones"(1968). Escuchar hoy las grabaciones de tipos como el "Somnoliento" LaBeef podrá parecerle a muchos una suerte de melodrama. Pero no se dejen confundir por las apariencias, sepan ustedes 'masticar' como es debido. Sus performance musicales son un amplio abanico de estilos, géneros y ritmos tumberos para chuparse el dedo, una variedad sorprendente de estados de ánimo, el retrato de un rock and roll genuino y de la persona encargada de sacarle brillo. Este curso el abuelo Sleepy cumplirá ochenta años, que se dicen pronto. En el menú: salpicón de tutti fruttis, parrillada de shake baby shakes  y gritos de "Corinna Corinna" en todo el vecindario. Brindemos por ello!! vaquero...Y que cumplas muchos más.


miércoles, 6 de mayo de 2015

HUNTER IN THE DARK (Yami no karyudo, 1979). Spaghetti negro en el Japón feudal


Tullidos amnésicos, parricidio, espaldas tatuadas, casas de té, traiciones de Estado, dagas voladoras, tecnología de bambú, kimonos de seda ensangrentados, gargantas degolladas, clanes pre-yakuza, shogunes despiadados, ronins enamorados, inverosímiles duelos poéticos a katana, adulterio, templos profanados, espionaje ninja, agentes secretos corruptos, asesinas/nos a sueldo, antebrazos amputados, zooms psicotrópicos, decorados art-pop... y mucho mucho sexo camasutra y violencia peckimpahniana saturan esta sublime película de samurais ambientada en el siglo 18 y dirigida de manera más que eficiente por el infravalorado Hideo Gosha (1929-1992), el leone nipón. Pues, en este caso, el firmante de HUNTER IN THE DARK y otras lindeces como Goyokin (1969) o Hitokiri (1969), al igual que hiciese el maestro italiano con el western, volcaría toda su energía en renovar el género chambara (más tarde haría lo propio con el cine de yakuzas; como Leone con el de gángsters) dotándolo abiertamente de un mayor realismo y ferocidad. Esta forma de entender y de filmar películas provocó como siempre que en muchos ambientes cinéfilos se tildara a Gosha de "traidor" y "profanador", sambenito que le cuelgan a uno cuando millares de espectadores ávidos de acción, diversión y nuevas emociones corren a llenar las salas en las que se estrena tu film. Al final ocurre que los directores criticados y ninguneados por esas razones acaban siendo galardonados y premiados por las mísmas. Cosas de la vida. Aún así, tanto a Gosha, como a Leone, se les debe seguir reivindicando día tras día. Es el lastre que deben soportar los que no se apellidan Tarantino.., los 'segundones' que como Gosha murieron con las botas puestas. Lobos solitarios rodando enloquecidos para deleite del personal.


miércoles, 29 de abril de 2015

EL RINCÓN DEL PINCHADISCOS: "NO LUNCH" (D-GENERATION, 1996)


Calentando motores para la cuenta atrás. El Azkena Rock Festival 2015 (19-20 Junio) promete ser demoledor. Al fastuoso cartel programado nos remitimos. A los abanderados JD McPherson, Reigning Sound, L7, Television (tocarán integro el 'Marquee moon') o ZZ Top se les ha sumado a última hora D-GENERATION. Ya no hay escusa posible. Los neoyorquinos defecaron en 1996 uno de los discos piramidales del rock, No Lunch. Huelga decir que rompió moldes y provocó habladurías miles pero solo a día de hoy perdura su eco entre las reducidas huestes tumberas. Han transcurrido casi veinte años y el trabajo de Jesse Malin y los suyos todavía retumba inmaculado en mi technics. A un servidor le pintan canas, le pesa el escroto y va camino de ser un recuerdo de lo que fue (o pudo haber sido). Al sonido de este disco le pasa lo contrario, todavía rezuma vitalidad y frescura. Pocos grupos han sido capaces de ensamblar punk rock, garaje y glam una vez cerrado y demolido el CBGB como lo harían estos cretinos (se anticiparía al Apocalypse dudes de Turbonegro en al menos dos años). No es de extrañar que fueran el ojito derecho de Joey Ramone, el legendario cantante zancudo apostó por éllos desde el primer momento en el que los vio sobre las tablas. Creo recordar una entrevista en la que Joey afirmó algo así como "..si hay una banda actual de la que me gustaría formar parte, sin duda es D-Generation. Pero ya tienen cantante... Y Jesse es muy bueno." Digamos que encontraron el mejor padrino a la vuelta de la esquina. Pronto se unirían a la causa gente como Springsteen, Mike Ness, Alan Vega o Ric Ocasek (The Cars), este último, como productor. Como os debéis de imaginar el disco gusto mucho a la crítica especializada pero no vendió lo deseado y la cosa terminó como de costumbre: disolución y cada uno por su lado (Malin se reinventó como folker a lo "steve early" y continúa su aprendizaje con nuevo disco en el mercado titulado "New York before de war"). Mejor suerte corrimos los que compramos dichoso vinilo... nadie nos lo podrá arrebatar. Los afortunados degenerados que acudan en fechas a Vitoria-Gasteiz desearán sentir ese cosquilleo que uno siente en la nuca cada vez que pincha "No way out", "Not dreaming" o "Frankie" esperando que el directo no empañe un ápice la magia de unas composiciones memorables. Crucemos los dedos. Mientras tanto suba usted el volumen de su transistor y recuerde que las canciones indicadas en este 10" pulgadas son vitaminas que refuerzan y regeneran estados de salud ciertamente lamentables. Y a tomar por culo el prospecto.

miércoles, 22 de abril de 2015

RECOMENDACIONES A TUMBA ABIERTA (Cine)


Castigado y sin recreo no le queda otra a este tormentoso parlanchín que abreviar y mucho. Con tiempo hubiésemos elaborado una parrafada a la altura de las circunstancias. Lo que sin ganas nos lleva a resumir en una sola entrada una serie de recientes films que bien merecían una mayor atención y minuciosidad por nuestra parte. La cosa tiene miga. Dentro del apartado movie-rock ni más ni menos que un episódico biopic sobre nuestro voodoo child favorito, Jimi Hendrix, ambientado en la etapa londinense del lisérgico guitarrista, antes de su eclosión mundial, de cuando Chas Chandler (the Animals) y Linda Keith (por aquel entonces esposada a Keith Richards) lo paseaban por clubs de 'alterne', habitaciones de hotel, backstages y círculos musicales viciosos. Como para perdérsela, vamos.

Cambiando totalmente de genero -y estilo- nos llegan dos westerns crepusculares dignos de mención. Das finstere tal (The Dark Valley, 2014) realza de nuevo el eurowestern (está producido y rodado en ¡Austria!, e interpretado por Sam Riley el Ian Curtis de Control) y en él no salen indios pero sí dan tiros vengativos que retumban en los valles y montañas Alpinas. A este menda le gustó más que la danesa "The Salvation"(2014), desaprovechado eurowestern en el que interviene un desubicado Mads Mikkelsen y es descaradamente deudora del estilo Leone (para mal). La otra vaquerada que sí nos ha hecho felices la dirige y secunda el norteamericano Tommy Lee Jones( Los 3 entierros de Melquíades Estrada, 2005) y en ella se luce una mujer, Hilary Swank, se titula The Homesman (2014) y va sobre mulas y hombres (ejem..). Si por mí fuera le daba diez Oscars, peliculón. Y para terminar, que ya llego tarde, y habiendo resaltado en diversas ocasiones la debilidad que sentimos por el actor Michael Shannon (Take Shelter) destacamos un título suyo que se nos había pasado por alto en su momento y que calza a la perfección con muchos de los temas tumberos que más nos gustan: Años 70, asesinos en serie, la Gran Manzana, mafia... El postre se llama The Iceman (El hombre de hielo, 2012) y como podrán imaginar se basa en los violentos hechos reales acometidos por el famoso sicario sicópata neoyorquino al que da vida un enorme, en todos los sentidos, Michael Shannon. Y aquí lo dejamos. Hay más material brillante, mucho más... Anime nere (akí Calabria, 2014), Starred Up (2013), Nightcrawler (2014), Yurusarezaru mono (el remake japonés de Unforgiven, 2013)... Ojalá viviese de esto.


miércoles, 15 de abril de 2015

ADIOS A GEOFFREY LEWIS

(1935 - 2015)
Los apasionados que crecimos viendo series de televisión como Starsky y Hutch, La casa de la pradera, Equipo A, Falcon Crest, Autopista hacia el cielo, Hawai 5-0, Las chicas de oro, Se ha escrito un crimen o aquella otra reputada miniserie de terror El misterio de Salem's Lot de Tobe Hooper (por no citarlas todas) reconocerán al instante el rostro inconfundible de Geoffrey Lewis. El cienciólogo papá de Juliette Lewis no solo fue un intérprete habitual de series de TV de los años 60, 70 y 80 sino que el estajanovista actor se aseguró de estar presente en buena parte de las películas de acción, westerns, comedias, terror y lo que fuese que alquiláramos aquellos fines de semana en el videoclub del barrio. Quién no se acuerda de sus trabajos al lado de su amigo Clint Eastwood en títulos como Infierno de cobardes (1973), Bronco Billy (1980), La gran pelea (1980), Un botín de 500.000 dólares (1974), Duro de pelar (1978) o El cadillac rosa (1989). Por si esto fuera poco no hay más que echar un vistazo al resto de su carrera audiovisual para percatarse de que estamos ante uno de los más grandes y destacados actores secundarios del cine norteamericano del último cuarto de siglo. Tomen nota: La puerta del cielo de Cimino, Dillinger y El viento y el león, ambas a las órdenes del genial John Milius, La venganza de un hombre llamado caballo, El carnaval de las águilas, Al filo de la medianoche, El cortador de césped, Mi nombre es ninguno, El hombre sin rostro, Los renegados del diablo... fueron, son y serán films más que recomendables para cualquier lector de AtumbaAbierta y amante del cine de antes. Desde aquí queremos una vez más resaltar la labor de estos tipos, gente como el mismo Lewis, Jack Nance (Dune, Twin Peaks), William Sanderson (Deadwood, Blade Runner), Elisha Cook Jr. (Atraco perfecto, El halcón maltés), o en último caso un William H. Macy (Boogie Nights, Fargo) y tantos otros enormes secundarios a la sombra de actores de primera. A su manera, sin levantar polvareda, han hecho felices a muchos televidentes, de ahí nuestro eterno agradecimiento. D.E.P.

viernes, 3 de abril de 2015

LA LOCA, LOCA, HISTORIA DE LA CANNON FILMS. Regreso al videoclub.


El reciente estreno del delirante documental Electric Boongaloo: La loca historia de Cannon Films (Mark Hartley, 2014) es la escusa perfecta para que en este fandom cochambroso se vuelva a hablar de los locos 80, del boom del VHS, de cuando la serie B era Serie B y el mercado del video llenaba las estanterías de ambiciones artísticas completamente marcianas. La productora CANNON FILMS fue una de las encargadas de proporcionarnos los peores vicios y las peores/mejores virtudes de aquel cine comercial. Podían hacer películas horribles y baratas que parecían caras y películas caras que parecían de Serie Z, plagios descarados de algún éxito reciente...¡Incluso algunas podían ser buenas! Pero algo era seguro: jamás te aburrirías con una película CANNON. Vampiros del espacio, montañas rusas del terror, matanzas de sangre reseca, Justicieros urbanos, masters del universo, superhéroes, invasiones comunistas, desaparecidos en combate, ninjas, guerreros americanos, caballeros verdes (ni Connery se la cree), bárbaros hercúleos, lambadas picantonas, karatecas tailandeses, tesoros salomónicos, secuelas por un tubo...¡Hasta cine de arte y ensayo...Y musicales! Un impresionante listado de más de doscientos títulos que contribuiría al esplendor del cine de bajo presupuesto de los tan añorados/odiados años 80. Lógico pues, que la historia de la productora más loca jamás contada, su esencia, su espíritu, se hiciese tan necesaria de contar. El lanzamiento de este endiablado y placentero documental supone saldar una deuda con todos los cinemaníacos mocosos que un día hicieron novillos ("copar clase" se decía en mi barrio) para alquilar cutreces de culto como El Templo del Oro (inenarrables Chuck Norris y Lou Gossett Jr.), Invasión USA o Exterminador 2. Visionar la cinta del australiano Mark Hartley (al que conocimos con motivo de "Not quite Hollywood") es conocer de primera mano los entresijos de aquella peculiar compañía presidida por los primos más descarados y pendencieros de Israel (el apasionado y excesivo Menahem Golan y su metódico primo Yoram Globus) que tomaron Hollywood al abordaje. Un resumen de jugosas anécdotas y curiosidades, de arrebatos y extravaganzas, disputas, apuestas, humor, colorines, tracas finales, ideas y fechorías mil que estos dos judíos malandrines perpetraron impunemente para mayor gloria de la empresa que regentaban. Ni decir que ningún lector de este fanzine en su sano juicio debería perdérselo.


NUESTRAS CANNON  CANÓNICAS

- LAS  BUENAS:
El reportero de la calle 42 (Street smart; J. Schatzberg. 1987)
Lifeforce-Fuerza vital (Lifeforce, 1985. Y el resto de Tobe Hooper)
El tren del infierno (Runaway train. A. Konchalovskiy, 1985)
Los hombres duros no bailan (Tough guys don't dance. Norman Mailer, 1987)
El Borracho (Barfly, 1987. De Barbet Schroeder)
52 vive o muere (52 pick up. J. Frankenheimer, 1986)

- LAS ENTRETENIDAS:
Desaparecido en combate (Missing in action. J. Zito, 1984)
La justicia del ninja (Enter the ninja. M. Golan, 1981)
Yo soy la justicia (Death wish II. M. Winner, 1982)
Las minas del rey Salomon (King Salomon's mines. J. L. Thompson, 1985)
Yo, el halcón (Over the top. M. Golan, 1987)
Cobra, el brazo fuerte de la ley (Cobra. G. P. Cosmatos, 1986)
Cyborg (A. Pyun, 1989)
La ley de Murphy (Murphy's law. J. L. Thompson, 1986)

- PARA LOS MAS ATREVIDOS:
Masters del Universo (Masters of the Universe. G. Goddard, 1987)
The borrower (John McNaughton, 1991)
Kickboxer (David Worth, 1989)
El guerrero americano (American ninja. Sam Firstenberg, 1985)
Los Bárbaros (The barbarians. Ruggero Deodato, 1987)
Delta Force (M. Golan, 1986)
El caballero verde (Sword of the valiant. Stephen Weeks, 1984)


LOS HÉROES CANNON

- PAUL KERSEY es... ¡Charles Bronson!
 Qué haría un hombre bueno si matan a su esposa, violan a su única hija, se cepillan a la criada...¿Tú no te cabrearías?... Vale, son pelis fascistas, reaccionarias y ridículas. Pero fascinan, entretienen y molan mogollón

- JAMES BRADDOCK es... ¡Chuck Norris!
A diferencia de Rambo, Braddock sabía dar patadas de karate, descuidaba su imagen (lucía poblada barba) y por un salario mucho menor estaba dispuesto a cargarse igual número de comunistas en las selvas del Vietnam. 

- ALLAN QUATERMAIN es... ¡Richard Chamberlain!
Ya quisiera Indiana Jones tener a Sharon Stone como compañera de viaje. De pájaro espino con sotana a fanfarrón cazador blanco. Pocas veces imitar resultó tan divertido.

- JOE ARMSTRONG es... ¡Michael Dudikoff!
Por Dios, qué fue de este hombre. Guapo, joven, ojos verdes, militar amnésico, destinado en Filipinas. Su entrenamiento en artes marciales le hacía invencible, tanto que el género ninja lo inventó él. Dejó tras de sí una estela de fans muertos de risa.

- JEAN CLAUDE VAN DAMME es... ¡Él mismo!
Último descubrimiento de la Cannon. Belga bajito y musculoso que callaba porque tenía acento. Puso de moda el Kickboxing, el solarium... y en los noventa no había gimnasio culturista que no tuviese un retrato suyo.










sábado, 28 de marzo de 2015

NO SE TE PUEDE ECHAR MÁS DE MENOS, PRINCIPE. (René Lavand, R.I.P.)

(Lavand y Tamaríz echándose una brisca)

No hace mucho localicé un vídeo en la red infernal que me tele-transportó a principios de los años 80, a mis años de infancia. Viendo a ese señor del bigote blandir su baraja a una mano algo se activó en mi cerebro como por arte de Mágia. As, dos, tres, cuatro...¡Tachánnnn!. Se llamaba René Lavand, y no era una ilusión. ¡Grácias, Juan (Tamaríz) por aquellos programas, y por traérmelo de vuelta del baúl de los recuerdos! Esa voz pausada, profunda, hipnótica...Era él, sin duda ¡El mago de un solo brazo! ¿Cómo pude olvidarme?  Tenía que acabar de ver el documental y así lo hice. Lo que me reveló aquella escasa hora de cinta fue la historia de un verdadero genio del arte. Una de esas personas únicas (lamentablemente, ya de otra época), sencillas, humildes que hacen de su trabajo y de su existencia un regalo para los demás. Gente como René Lavand (1928 -2015) dignifican al ser humano. Son éllos, los Lavand, Chaplin, Tesla, Guthrie y demás familia la gente que merece ser reconocida como estandarte de la Humanidad. Nos enseñan, nos divierten, nos asombran, y sí, nos matan, pero de ASOMBRO. Lo único que roban son aplausos. No se cuelgan medallas pero sí las rechazan. Pocas veces ganan pero jamás pierden. Por encima de este mundo ruin y mezquino están los tipos como Lavand. Crecimos viéndolos por la tele y hoy les decimos adiós aunque a casi nadie le importe una mierda. Descansa en paz, principe.



   











lunes, 23 de marzo de 2015

PAPELES: LONDRES DESPUÉS DE MEDIANOCHE


Magnífico debut el del mejicano Augusto Cruz (1971) con una novela de intriga que nos remite al Bradbury de Cementerio de lunáticos (1990), al Carpenter de El fin del mundo en 35 mm (2005), a las road movies apasionantes, a esas audaces correrías tras arcas perdidas y santos griales que trasiegan en paralelo a El corazón de las tinieblas y otros mundos perdidos envueltos en misterio. Pero hay más. Dentro del fascinante material de ficción de Londres después de midianoche nos aguardan leyendas urbanas sobre míticas películas de vampiros desaparecidas hace décadas por el nitrato del tiempo, exagentes del FBI con pasado funesto (incluso se nos regala narra un retrato veraz e indiscreto del mismísimo J. Edgar Hoover), famosos coleccionistas de parafernalia terrorífica (Forrest Ackerman, as himself), übervillanos a lo Dr. No, legendarios hombres de las mil caras y particulares mitos del cine mudo. Felicidades al escritor por brindarnos esta deslumbrante, rara y extraña trama detectivesca, este extraordinario planteamiento narrativo enormemente documentado (y gestionado) que enchufa al lector a unos niveles de obsesión y dramatismo, simbolismo y paradoja digno de los grandes pasatiempos literarios de ayer y de siempre. Un diez.

martes, 17 de marzo de 2015

RICHARD PRYOR. ¡ESTE NEGRO TIENE EL PODER!


RICHARD PRYOR: OMIT THE LOGIG (Maria Zenovich, 2013) es El DOCUMENTAL, tío. Una de esas locas y apasionadas historias sobre la comedia de la vida vivida, de la vida sentida y sufrida que ningún lector de este cochambroso fandom se debería perder por nada del mundo. Aquí salen parientes que matan peces y disparan sobre cuadros de Charly Parker, se cuentan chistes gamberros que gustan a putas y proxenetas, a negros y blancos, se dilapidan fortunas, matrimonios y montículos de coca. En este cuento las mamás chupan pollas en el burdel de la abuelita, los cómicos se cuelgan de las lámparas de los casinos, bromean sobre sus problemas de salud, se plantan fuego a lo gonzo y no dejan ningún orificio sin penetrar. Decir que el protagonista de esta historia Richard Pryor se pasaba de la raya sería un chiste fácil. A nosotros nos interesa sobretodo su arte, su ingenio, su manera de romper moldes y reglas. El negro sensible maestro de la improvisación que jamás repetía un show igual al anterior y al que censuraban en televisión. Al bala de cañón que terminó sus días en silla de ruedas podrido por la esclerosis múltiple, al humorista capaz de paralizar Sunset Street y acostarse con Pam Grier y cientos de novias más. ¡Lo conseguiste, hermano! Si lo que siempre quisiste fue hacernos reír a fe que lo lograste. No hay más que ver tu careto y a este menda se le dibuja una enorme sonrisa en la cara, y empieza a recordar...



jueves, 12 de marzo de 2015

OBITUARIOS: FRANCESCO ROSI, EXCELENTÍSIMO CINEASTA EN BUSCA DE LA VERDAD.

Francesco Rosi (1922 - 2015)
Leones de oro y conchas de plata jalonan la carrera de este excelentísimo director italiano. El cine mundial ha perdido a uno de los grandes analistas e investigadores de la democracia occidental que a través de su cámara supo desvelar con empeño los bajos fondos de la política, la corrupción y la mafia sin olvidarse de los problemas sociales. Murió tranquilo en su cama de Roma, satisfecho de haber buscado siempre la verdad y la belleza en sus películas. El director napolitano supo detectar los peligros reales del mundo cruel y despiadado que nos ha tocado vivir, supo filmarlos y mostrárselos a los espectadores a modo de advertencia. Así nos entregó un puñado de films sobresalientes que indagaban en "los mecanismos del poder, los mecanismos del dolor, las dinámicas físicas y morales del dominio del hombre sobre el hombre. Una obsesión por entender y enseñar todo aquello que hay detrás, debajo y al lado de un hecho" (Roverto Saviano dixit).
En la filmoteca Rosi se denuncian sabotajes, conspiraciones, intereses ocultos, especulaciones urbanísticas, crímenes e intrigas político-financieras, bandolerismo, organizaciones criminales, vendettas... y muchos misterios más sin resolver. Ahora que sabemos que el gangster tradicional cedió su lugar al ejecutivo moderno y que el epitafio "todo está en sus manos" -como diría un personaje mafioso de una de sus películas- retrata más que nunca la plaga nauseabunda que corroe nuestra realidad social, no estaría de más (de hecho es obligación de todo tumbero que se precie) volver a repasar el listado de títulos honoris causa que han hecho de Francesco Rosi una brillante estela a seguir. Hablamos de las rotundas Excelentísimos Cadáveres (Cadaveri Eccellenti, 1975), con Lino Ventura en su sempiterno papel de comisario de policía metiéndose en la cueva del lobo feroz, secundado en este caso por un grandísimo reparto encabezado nuestro añorado Fernando Rey y un siempre pletórico Max Von Sidow; El caso Mattei (1972) en la cual se desmenuza el trágico suceso biográfico que ocasionó la muerte de un conocido magnate de la industria italiana, a la postre premiado en Cannes; la más que apreciable Lucky Luciano (1973), centrada en los últimos años de vida del conocido capo siciliano; Las manos sobre la ciudad (Le mani sulla città, 1963), poderoso drama ambientado en la corrupción urbanística de su ciudad natal, Nápoles, y galardonado en Venecia, que el difunto maestro rodó inmediatamente después de la película que dio inicio a su fama como director: Salvatore Giuliano (1962), pieza maestra del séptimo arte comentada en su día en estas mismas páginas. Hasta aquí nuestra labor de recordar su paso por esta esfera giratoria a la que llamamos Tierra. Esperemos que la senda de sus pisadas no queden cubiertas por la mugre reinante y que nuevos cineastas con similar espíritu se atrevan a contarnos las miserias del ser humano con, al menos, la mitad de ímpetu, fe y coraje con el que acostumbraba este señor a vivir las películas de su vida . D.E.P.


domingo, 8 de marzo de 2015

OBITUARIOS: KEN TAKAKURA, MI EX-YAKUZA PREFERIDO



El cine japonés ha perdido a un grande y al resto del mundo parece no importarle. Vale, el idioma es un lastre, pero actores de la talla de Ken Takakura (Mifune, Kitano...) han dejado claro que tienen un hueco en la cinematografía mundial, que una mirada en primer plano, un tic fuera de guión, un gesto natural, una arruga facial, valen más que mil palabras de la estrella occidental de turno. Los pocos medios que informaron de su fallecimiento en Tokio, a la edad de 83 años, hablan de él como el Eastwood nipón y resaltan su facilidad para encarnar personajes inmersos en el universo yakuza. Es cierto, su filmografía en los 60 está llena de vaqueros con katana (The Driftin Avenger; de Jun'ya Sato), personajes con inviolables códigos de honor (Lobos, cerdos y hombres; dirigida por el maestro Kinji Fukasaku), bien, acechados por su pasado (A fugitive from the past, de Tomu Uchida) o bien sedientos de venganza (Japanese Yakuza; de Masahiro Makino); así como una indudable capacidad dramática adquirida a lo largo de los años, veteranía que le permite, entre otras virtudes, salir airoso en un duelo cara a cara con el mismísimo Robert Mitchum. El salto al cine internacional lo había hecho Takakura gracias a un film bélico (como no podía ser de otra forma en aquellos tiempos) de la mano de Robert Aldrich en "Comando en el mar de China" (1970), dando réplica en pantalla a actores consagrados de la talla de Michael Caine o Henry Fonda, pero sería con el film de culto YAKUZA (Sidney Pollack, 1974) cuando el defenestrado actor japonés se ganó un rinconcito en nuestros cinemaníacos corazones. Hubo amago de repetir la fórmula con Black Rain (Ridley Scott, 1989) pero ni Michael Douglas es Robert Mitchum ni el escaparate resultó ser el mismo que el ideado por el genial guión de Paul Schrader en los setenta. El papel del difunto en tan mítica película provocó en un servidor admiración incondicional a todo lo que tuviera que ver con el apellido Takakura. Aprovecho este conmemorativo requiem para recomendar dos películas del desaparecido actor que harán las delicias del tumbero exigente: la entrañable road movie El pañuelo amarillo de la felicidad (Yoji Yamada, 1977) y el nevado drama carcelario Abashiri Prison (Teruo Ishii, 1965). Prometemos profundizar todavía más en la combustible obra de este actor memorable. R.I.P.


miércoles, 4 de marzo de 2015

SUPERDUPERMENSCH. Alice Cooper y Shep Gordon en doble sesión de documentales a la carta.

SUPERMENCH: The legend of Shep Gordon (2013). "Si hago bien mi trabajo probablemente te mataré". Un tipo curioso donde los haya, alguien tan veraz que resulta increíble. El judío multimillonario mánager de Alice Cooper, que además ha sido confidente y amigo de músicos y actores tan distinguidos en esta redacción como Groucho Marx, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Sharon Stone, Blondie, Cary Grant, Michael Douglas..., sabía que no había nada como un buen escándalo para lanzar una carrera. Convertido en uno de los personajes más queridos dentro del afamado vecindario del boulevard de los Sueños el carisma e innegociable dignidad tumbera del acojonante Shep Gordon con razón se merecían un documental a la altura del mito. La ajetreada vida tras bambalinas de este quijotesco mecenas es un festivo ritual preñado de sexo, drogas y rock&roll; un alucinógeno viaje por moteles de segunda, comisarías de policía, mansiones de lujo, terapias budistas, platos de cocina michelín, de amenazas mafiosas, encuentros carnales y mantras salvajes que dificilmente podrás olvidar. Qué envidia me da el señor Gordon, en serio.



SUPER DUPER: The Alice Cooper story (2013). Una vez digerido el aclamado superfilm sobre Shep Gordon nos debería de haber quedado claro quién fue el verdadero impulsor de la exitosa carrera del señor Vincent Furnier. Para eso sirven los buenos mánagers, que diría un empresario. Lo que pretende contarnos el dinámico y sustancial documental Super Duper es el resto de la historia, el salto a la fama de su protagonista; la biografía de un Alice Cooper centrada en la lucha personal argumentada a lo Dr. Jekyll & Mr. Hyde respaldada por un repertorio rico en imágenes inéditas y espectaculares, testimonios reveladores y un montaje un tanto arriesgado. Lástima que esta interesante terapia incurra en graves omisiones y demasiado egocentrismo. Así, no es de recibo que se ignore al gran Michael Bruce, artífice de los riffs más impactantes del repertorio más clásico y malvado de Alice, aquí sospechosamente dejado de lado. Con todo, el mermado documental se deja ver pero el sabor agridulce y las sombras discrepantes hacen necesario un nuevo relato biográfico menos condencendiente y más crítico con Alicia. El fan se lo merece.

sábado, 28 de febrero de 2015

CASPA Y PUTERÍO: María José CANTUDO,




En las mazmorras del cine español figuran pelandruscas que son puro vicio. El destape nacional durante la transición levantó toda una polvareda de caspa y puterío. Entre tantas eternas promesas tardo-adolescentes dispuestas al despelote (en su gran mayoría mediocres actrices) destacó en lo suyo la andaluza Mª José Cantudo. Su mata de pubis fue el primer desnudo frontal visto en una película española y pantalla española (La Trastienda, Jorge Grau, 1975), 2.642.790 espectadores pasaron por taquilla después de dormir la siesta deseosos de contemplar in situ el gran acontecimiento. No hace falta decir que la pelambrera de la Cantudo es de largo lo más reseñable de este drama erótico y provocador sobre cuernos y fornicación. Su presencia en posteriores films como Las delicias de los verdes años (76), El huerto del francés (Paul Naschy, 1977), Piernas Cruzadas (82) o Las chicas del bingo (82) sirvieron para echar más leña al fuego de nuestros pecados y de paso confirmar el buen estado de salud que por aquel entonces se gastaba la actriz de provincias. 
Si queremos recordar un título entre toda su filmografía que realmente merezca la pena debemos remontarnos a los inicios de su carrera. En 1972 tuvo lugar un detalle de transcendencia para que el cine españól de género, hasta entonces ninguneado y carente de toda ayuda, comenzase su década de oro. Un productor valenciano loco por el cine fantástico y de horror, J. A. Perez Giner, toma el mando y da un vuelco a la productora barcelonesa Profilmes S.A. El despegue de fantaterror made in spain  no sería total si este señor se hubiese dedicado a otra empresa. Cineastas con agallas empiezan a gozar de libertad creativa, es el caso de Carlos Aured que con EL ESPANTO SURGE DE LA TUMBA (1973) firma uno de los hitos de referencia del terror de Serie B cañí. El director murciano se vería respaldado y aconsejado en todo momento por el maestro Paul Naschy (que no solo interpreta ¡un triple papel! sino que además escribe el tarzánico guión) y encima tendría a otro mito como Leon Klimovsky (La Noche de Walpurgis) ayudándolo en tareas de retaguardia. La guinda a este pastel de horror gótico-erótico cercano al gore la pone el elenco de féminas elegidas a dedo: La siempre elegante Helga Liné, y una despampanante Agata Lys en la flor de la vida. Al lado de estas vampiras María José Cantudo, jovencísima, encantadoramente naif, debutando en la gran pantalla haciendo de zombie  y participando en algunas de las escenas más poderosas del film. 

 


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