
La Luna sigue en su sitio.
Hablar de Espacio 1999 es referirse a uno de los fiascos económicos más desastrosos de la historia de la ciencia ficción y también a una de las series más kitchs, emblemáticas y entrañables de la década de los 70. La serie creada por el matrimonio Gerry y Silvia Anderson (conocidos por otra psicodélica saga: U.F.O.) se emitió de 1975 a 1978. Tuvo 48 episódios de sesenta minutos, repartidos en dos temporadas de modesta acogida. La historia de esta aventura interestelar es sencilla; en 1999, un accidente en la Luna arranca el satélite de su órbita y lo lanza al espacio con una colonia de trescientas personas, habitantes de la Base Lunar Alfa. En su vertiginoso vagar por la galaxia, el personal de la base deberá hacer frente a lo desconocido: extraterrestres, extrañas inteligencias, nuevos mundos y otras dimensiones.

Águilas llamando a Base Lunar Alfa
De Espacio 1999 uno recuerda sus aires de hospital aséptico, sus computadoras llenas de luces que no servían para nada, aquellos trajes de centro médico y los peinados repollo de los tripulantes. Espacio 1999 resultaba también prolija en planetas de cartón piedra y maquetas que hoy día se nos antojan de escasa credibilidad (para que se hagan una idea, las naves espaciales de Los Aguilas de la Base Lunar parecen como los módulos espaciales de Lego o Playmobil) pero que en su día eran de lo mejorcito que uno podía visionar en una pantalla de televisión. La estética de los 70 era poderosa: aquellas largas patillas, flequillos bien poblados, peinados de clara inspiración glam; uno rememora todo aquello y descubre sin rubor que las series son hijas de su tiempo. Otra de las 'rarezas' de la serie la constituía el romance lunar, por llamarlo de alguna manera, entre la doctora Helena Russell y el capitán Koenig, interpretados por Martin Landau y Barbar Bain, matrimonio en la vida real (juntos habían participado anteriormente en la popular serie Misión imposible), lo que hace todavía más increible la poca química de la pareja en pantalla. Martin Landau es un gran actor, no cabe duda, pero sus tiempos de galán habían quedado atrás. Con todo, 1999 ya pasó y la Luna sigue inmaculadamente en su sitio.
(a Eugenio Sánchez Arrate le debemos estas líneas)
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